Episodio 051 · Despierta con Oyenacho

Lo que nadie te cuenta de hacer terapia (con Alejandro Rodríguez)

Transcripción completa

Nacho: Pues muy buenas, Alejandro, bienvenido. Voy primero a plantear un poco la intención del podcast para que la gente también se lo vea. Y luego también me gustaría como una presentación medio, no sé si formal, yo voy a intentar mi parte contigo también y una parte mía, pero porque me gustaría que la gente entendiera, los que vayan a escuchar el podcast, como a quién están escuchando un poco. Y a ver si así como que le entre diferente. Este podcast se llama Despierta con Oye Nacho, de momento, que luego igual lo cambio, aunque sigue siendo, me gusta eso de despertar. Y el objetivo de este podcast sería como algo así como todo lo que necesitas saber sobre la terapia o sobre el proceso de autoconocimiento o de desarrollo personal, que luego hablaremos incluso de las palabras. Y sabiendo que es mentira, que no podemos contarle todo lo que necesita saber en una hora y pico, pero creo que no encuentro otra cosa que se acerque más a que es nuestro intento de decirte, pues no sé, todo lo que igual le falta, todo lo que necesita saber en una hora y media, sabes, o en una hora y cuarto, todo lo que podamos, todo lo que podamos, y todo lo que yo sepamos. Claro, total, totalmente.

Alejandro Rodríguez: Todavía no sabemos mucho, poquitos.

Nacho: Entonces, bueno, esa es como la idea, para que la gente lo tenga claro, que es un— a mí me gustaría que fuera un podcast que se lo escuche la gente y diga, hostia, estoy en una parte de mi— llevo 5 años en mi trabajo personal o en terapia o lo que sea, y no sé si lo estoy haciendo bien o dónde estoy, u otro que a punto de empezar y diga, ah, yo voy a empezar, y crea que va a hacer un curso de 3 meses o de terapia durante 3 meses y ya está, pues que escuche esto y diga, hostia, que no, que no es, que no es eso, que no son 3 meses. Como una brújula que yo sinceramente no lo he visto en ningún podcast o cosa así que haya visto, y me encantaría poder aportar eso. Y luego, como en cuanto a los que van a escuchar, O sea, quiénes somos. Te doy una intro simplemente a ti, como de por qué me apetece el podcast contigo. Y luego te dejo ya que te presentes tú un poco, así como, no sé, ya no es tanto académicamente, aunque también está bien, que eres psicólogo sanitario y creo que es algo importante también que la gente lo sepa. Pero bueno, que no tiene por qué ser académico. Yo soy Nacho, que a lo mejor alguien me conoce y alguien no. Y me sale así como— Fui policía durante 6 años, que fue una academia de la vida también muy interesante, y una exploración que fue lo que me llevó también eso a meterme en el mundo del desarrollo personal después. No la policía en sí, sino que me puse a invertir en bolsa a la mitad, me arruiné y lo pasé fatal. Y eso me llevó a ver qué me estaba pasando, porque yo creía que para conseguir ganar dinero en bolsa y que me saliera bien, Tenía que aprender cosas y saber cómo invertir, pero me daba cuenta que por más que sabía no funcionaba. Y con suerte de la vida, por un libro de psicología que era de Brett Steenbarger, me acordaré siempre, que era Psicología del trading. Y ahí de repente como que se me introdujo la psicología a mi vida, como, ah, coño, la gente iba al psicólogo, le contaba, esto tiene que ver con sus emociones, con otras áreas de su vida que no son la inversión. O sea, que tú llegaste a la psicología por el trading. Sí. Por el trading.

Alejandro Rodríguez: Qué monada. La hostia, curioso el camino.

Nacho: Yo, la primera vez que fui a un psicólogo era para eso, fui para que me enseñara a gestionar mis emociones y poder invertir, porque me di cuenta de que no podía invertir aunque sabía. Yo podía decir, mira, va a subir, va a pasar esto, no sé qué, y sin emociones ganaría dinero siempre, pero luego no podía porque lo cerraba antes, me esperaba mucho, me entraba... Y era psicológico, claro. Entonces eso me llevó a la psicología. Y luego ahora yo me he tirado, pues desde 2010 que empecé con el coaching, con un máster de coaching, hasta ahora que estamos grabando en 2026, pues he pasado por un montón de cosas. Soy una persona muy intensa. Cuando me dio, por ejemplo, por los psicodélicos, pues me tiré 2 años e hice más de 100 sesiones, que es una auténtica barbaridad que no recomiendo a nadie. Sí, que es muy fuerte, ¿sabes?

Alejandro Rodríguez: No es necesario tampoco.

Nacho: Ni de coña, ¿sabes? No es necesario ni de coña. Pero solo como para escenificar que cuando hice un Vipassana y me di cuenta de que, hostia, yo no puedo estar conmigo mismo, pues me hice 3 Vipassanas en un año y 2 retiros, bueno, y un retiro de oscuridad ese año. Que es una auténtica barbaridad. Y que es parte de mi carácter. Es una cosa buena también que tengo porque me hace explorar mucho y lo hago tomando mis notas, mis reflexiones, con mis sesiones y tal. Pero bueno, que simplemente como para poner un marco de que desde donde yo hablo, he hecho muchos cursos también, ahora estoy terminando tercero de Gestalt. Y bueno, que hay profundidad, que me gusta profundizar, no soy de ver un poquito y ya está, como pasa, pues venga, voy a hacerme 3, porque con uno solo, o leyendo sobre ello solo un libro, sé que no llego a donde yo me gusta llegar. Y yo no soy psicólogo, no soy terapeuta. Y si me pongo una etiqueta, sería facilitador de la parte de respiración y coach. Aunque cada vez voy intentando buscar también otro nombre para el tema del coaching. Pero lo que yo hago, que encontré como un nombre que me gustó, que era coaching de autenticidad, no es la autenticidad de de ser auténtico como hacia afuera, como que podría parecerlo, sino que para mí es un poco muy gestáltico también, como un foco que tengo con los clientes, que trabajo con muy poca gente uno a uno porque requiere mucho, tú lo sabes más que nadie que trabajas con más y que llevas muchos años, requiere mucha inversión emocional. Y yo trabajo como el cómo es tu contacto con tu interior hacia adentro y cómo es tu contacto con el exterior. Y en el coaching, pues a través de preguntas, de situaciones que van trayendo las personas, les ayudo a ver cuánto de contacto real hay hacia dentro tuya, de poder verte auténticamente, y hacia afuera, sin entrar en una parte de terapia y de no sé qué. Aunque ya sabemos que está muy mezclado, pero intento que sea lo más entrenamiento, ¿sabes? De verte cómo te interrumpes y cómo es eso en la propia sesión de coaching. Y ese sería un poco como a quién vas a escuchar ahora en el podcast, los que nos escuchan. Y contigo me apetecía mucho que vinieras, porque sé que llevas un montón de años con la psicología humanista, también por la parte corporal, porque siento que hay una parte muy mental, que incluso yo, mi background es mucho más mental que corporal. En lo corporal he entrado en los últimos 2, 3 años, y así más fuerte en el último año. Y de ti he visto que tienes como esa mezcla, como que la parte corporal está muy en ti, el teatro, que también lo veo muy corporal. Sé que muchas sesiones que has hecho, y además hemos compartido el SAT, el intro, y también en el seguimiento, que también he estado contigo ya 2 años, o casi 3.

Alejandro Rodríguez: Este es el tercero.

Nacho: Entonces, te he visto un montón y sé cómo funcionas y el valor que aportas. Y me encanta poder traer a alguien que tiene muchos años de ver cosas, y de ver gente, y de tu propio proceso. Y entonces eso para mí es súper valioso. Estoy muy agradecido que estés, porque creo que eso no se puede leer, es algo que se vive, y que llevas casi 20 años o más desde que hiciste tú la gesta.

Alejandro Rodríguez: Bueno, sí, yo fíjate, el otro día me acordaba el día de las Torres Gemelas, el día que se hizo los 25 años. Justo ese día recuerdo que estaba en casa cuando, lo típico que todo el mundo sabemos que estábamos haciendo en ese momento, igual que uno el 11-M. Y justo ese día estaba en casa de una amiga mía que se llama Blanca, hablando con ella, diciéndole que que el día anterior había terminado la carrera de psicología. Ese justo fue...

Nacho: Solo te voy a cortar para esto, creo, pero yo en ese momento estaba... Yo tengo 45 ahora, y yo en ese momento estaba en la cocina con mi primera novia, allí en Ascao, y trabajaba, no sé, estaba opositando, todavía no era policía, y no tenía ni puta idea de nada, ni de emprender, ni de lo que es un psicólogo, ni nada. Yo no tenía tampoco. Pero estabas ya acabando la carrera.

Alejandro Rodríguez: No, no, ya justo la había acabado.

Nacho: Por eso digo.

Alejandro Rodríguez: Pero no tenía ni puta idea. Porque es que yo creo que, mira, hoy en día nos estamos encontrando también muchas personas que están llegando a la psicología, pero precisamente por la terapia. Personas como tú u otras muchas personas que están haciendo psicología para sentirse más, bueno, y para estar más validados, más respaldados. Y hablar con más propiedad, y también para que no tengan después los colegios de psicólogos problemas con esto. Pero estamos llegando a muchos, a que muchos terapeutas están estudiando ahora psicología, y es algo maravilloso. Pero también a mí me pasó un poco el camino contrario, como que yo entré en la psicología y no sabía ni lo que era eso, no sabía ni para qué lo quería. Estaba yo mirando ahí, estaba dudando entre filosofía y psicología. Y cuando entré en psicología tampoco sabía que me quería dedicar a la terapia. Yo eso fue como un proceso posterior, como que la vida te va sorprendiendo y te va metiendo hacia un lado. Yo quería haber hecho medicina, pero no me llegó la nota en su día, tampoco fui a otro sitio a estudiar. Entonces no teníamos tampoco las capacidades en mi familia para salir a estudiar fuera. Pues empecé a ser ingeniero químico.

Nacho: Muy bueno.

Alejandro Rodríguez: Y entonces, cuando estaba estudiando el flúor, me di cuenta de que estaba en ese tiempo, estaba yo con una chica, hablando de antiguas novias, ¿no? Como tú, con una chica que estaba haciendo ella magisterio y yo estaba en ingeniero. Y tenía un libro al lado que era sobre Cómo, o sea, yo estudiando el flúor y química inorgánica, y aquí había un libro de menores que habían sido juzgados y estaban en un centro de internamiento. Cosa curiosa, porque yo después trabajé con este tipo de menores. Cómo llegaban al centro y cómo se iban en una serie de cosas, y entre otras cosas era simplemente viendo la libreta de sus estudios. Entonces era como un estudio científico. Entonces yo me quedé flipado y dije, ostras, esto es como aplicar la ciencia también a las humanidades. Y de ahí, por ahí fui entrando a psicología. Sí, pero yo no fui hasta 2007 cuando entré en la GESTA. O sea, ahora hace— este año ha hecho 19 años, ahora hago 20 años en enero. En esa época justo estaba yo mirando ya—

Nacho: 2006 entré yo en la policía.

Alejandro Rodríguez: ¿Sí?

Nacho: Fue mi primer año que aprobé a la policía.

Alejandro Rodríguez: ¿Y qué te pasó allí? Que tú has dicho que fue la universidad de tu vida, ¿cómo fue?

Nacho: Bueno, porque claro, que se ve desde fuera— yo soy de un barrio de San Blas de Madrid, un barrio obrero, Y que cuando yo era pequeño había los focos, un poblado gitano enorme y de toxicómanos y una cosa ahí súper grande. Y se veían muchas cosas, pero verlas como desde que tú tienes que solucionarlas como policía y meterte en las casas y peleas y no sé qué, es como un batiburrillo emocional muy fuerte también de tener que tomar decisiones tú de qué es justo y qué no es justo, quién es el culpable, quién es el— O sea, no es que tomes como un juez, pero tienes que decidir ahí en el momento. Entonces te confronta mucho con tus valores y con qué quieres y qué sientes. Y no sé, a mí me llevó mucho a desconectarme para poder sostenerlo, porque tela de—

Alejandro Rodríguez: Yo tengo una persona que fue alumna mía. Bueno, en un primer momento yo la observé cuando hice la observación en Gestalt, y después fue alumno mío en Ser Hombre, en el grupo de hombres. Y este hombre es un policía melillense, Juanmi. Yo me acuerdo mucho de él porque es un hombre muy agradecido, siempre me recuerda y demás. Y este hombre, claro, es de los primeros, de los primeros, las personas que yo he visto que había hecho Gestalt y era policía. Y es una pasada porque se dedica a dar cursos de meditación y de—

Nacho: ¿Le conocías de ese verano?

Alejandro Rodríguez: ¿A Juanmi?

Nacho: En el encuentro de familias.

Alejandro Rodríguez: ¡Qué fuerte!

Nacho: Sí, sí, sí, le conocí, me acuerdo.

Alejandro Rodríguez: Pues, ¿qué te parece, tío? Pues seguro que hablaste y tenías algo, porque claro, tienes hablando. Yo creo que la policía, igual que otros cuerpos, ¿no? De los militares probablemente, y también los bomberos y demás, pero sobre todo la policía, es un cuerpo que está sometido constantemente al trauma. Entonces, claro, Para defenderse del trauma crean una coraza cada vez más dura y cada vez más insensible. Y al final, muchas veces son el problema, no la solución. Y me parece una putada porque ellos, claro, porque son personas, algunas de ellas maravillosas. Tengo también personas que trabajan, que son amigos, que son funcionarios de prisiones también. Noto esa dureza que tienen. Pero después también hay, en el fondo también hay humanidad, pero ya cada uno también ahí hace lo que puede con eso.

Nacho: Totalmente, sí, es que es súper difícil. Se me viene como el que tenemos una hora más o menos, son la 1:05 y tenemos hasta las 2, aunque la gente lo escuche cuando lo escuche. En el tema este de cómo se empieza, en el camino de la terapia o del desarrollo personal, del autoconocimiento, que hay mucho que decir en esto. Ayer justo me comentaron un concepto sobre el desarrollo personal y autoconocimiento que me gustó, pero luego si llegamos lo vemos. Y me venía como empezar por ahí lo primero, de cómo empezaste tú y qué creías que era el proceso. Y luego cuento yo cómo empecé yo y qué creía que era, como para qué lo hacía. Porque claro, yo creo que ha cambiado mucho.

Alejandro Rodríguez: Claro, son cosas diferentes. A ver, entonces, primero por mí y después lo que yo creo que le pasa a la gente. Pues mira, yo empecé en el, como yo no podía, yo no podía ver mi propio sufrimiento. Yo en aquel tiempo, año 2004, 2005, 2006, bueno, en el año 2004 me fui a a vivir a Alemania un año, conocí a una chica maravillosa, estuve allí viviendo. Y entonces a la vuelta no quise quedarme porque estaba trabajando de camarero, yo ya era psicólogo, pero no tenía tampoco el idioma suficiente, hablé alemán, la verdad que me puse con mucho esfuerzo, pero no daba para seguir más. Entonces cuando volví a Málaga Hay una cosa, y ahí voy a hacer mención también a los migrantes, porque yo creo que es algo importante. Es como que ahora que se está deshumanizando a las personas que lo pasan mal. Yo fui migrante en Alemania y yo viví, y allí los españoles somos súper celebrados y maravillosos y tal, y se pasa muy mal, se pasa muy mal porque ir a una cultura diferente es algo muy doloroso. Bueno, sin entrar en política, pero yendo un poquito más allá, cuando yo volví de Alemania, el problema de los migrantes no es solo la ida, es la vuelta. Porque yo, claro, yo viví en Hamburgo, yo estuve viviendo en Hamburgo, y entonces claro, viví como en un— Hamburgo es, creo que es la ciudad de Europa que tiene más renta per cápita de toda Europa. A mí me sorprendía, tú ibas por la calle, era un Porsche, un BMW, un Mercedes, un Volkswagen. El Volkswagen era el mojón, y después otra vez un Porsche, un BMW, y otro BMW, y otro Porsche, y otro Mercedes. Era como una cosa de que había dinero. Entonces, yo me acuerdo que yo ganaba nada, 700 euros, 1000 euros, una cosa así. Entonces, yo lo pasé allí.

Nacho: Sí, pero lo mostraste.

Alejandro Rodríguez: Claro, lo pasé realmente mal. Y entonces a la vuelta lo pasé peor, porque a la vuelta era, claro, yo me había ido con el ideal de mí, de todos mis amigos, todos no sé cuántos, todo tal. Y cuando volví era como que ya todo el mundo se había dispersado, cada uno se había ido a su lugar. Y tuve que volver a casa de mi madre, tuve que dormir en el cuarto de mi madre porque en mi casa en ese momento habíamos cambiado de casa porque había muerto mi padre unos años atrás. Mi hermano estaba estudiando oposiciones, mi hermano que hoy, bueno, aprobó las oposiciones de profesor. Entonces tuve que dormir casi un año en casa de mi madre. Entonces, que en el cuarto de mi madre. Entonces fue un año complicado, un año muy complicado, cuando yo tenía ya 28, 29 años, un año complicado. Pero yo no podía, o sea, Yo, claro, la forma donde yo podía atravesar ese dolor y esa angustia, ese sufrimiento que había tenido siempre, una era pues a través del divertimento, otra era a través de la música, que yo canto, me gusta la poesía, escribo, no sé cuánto, a través de los amigos. Ya iba, yo iba tocando cada vez más el vacío sin saberlo. Y entonces fue al año siguiente de eso cuando me fui a vivir solo, año 2006 ya, y ahí tocó fondo porque voy a una casa en el centro de Málaga. El centro de Málaga en ese momento estaba empezando con la quiebra total, la crisis total, 2006. Y entonces yo me fui sin nada, yo lo único que tenía era un colchón. Que había sido de mis padres, que lo tenía una amiga mía, y me fui a la casa con eso. Mi hermano me trajo un microondas, no tenía colchón, no tenía... Bueno, yo ahí no lo pasé mal por no tener nada, en absoluto, eso no era el problema. Lo pasé mal porque ahí yo, ese no tener nada, me fue reflejando internamente el dolor y todas las cosas que me habían pasado a mí en la vida. Entonces, yo empiezo un trabajo con chicas que... Que tienen anorexia y bulimia en Málaga, un centro que hoy en día ya tiene otro nombre, en Torremolinos, en la calle Suárez, me acuerdo mucho. Y entonces pues ahí las chicas a mí me daban por un lado y por otro, vamos. O sea, unas me seducían, otras me mentían, otras me puteaban vivo, otras me hacían el vacío. Yo no sabía cómo relacionarme con ellas Porque la psicología que yo había vivido era la psicología cognitivo-conductual, que— y también porque yo era un chaval, no le voy a echar ni la culpa a la psicología, era porque yo era también un chaval y también estaba jodido. Igualmente, si tú le preguntas a ella, pues dirá, ah, pues hiciste lo mejor que pudiste y nos ayudaste mucho. Pero yo sentía que no. Entonces yo ahí, yo había leído ya cosas de Jorge Bucay, Había estado también en el Teléfono de la Esperanza de Málaga haciendo un voluntariado, y ahí conocí también un poquito de psicología humanista, sobre todo transaccional, y también un poco de Gestalt. El primer libro de Gestalt que yo leí fue de Celedonio Castaneda, que es un— no lo conoces tú, ¿no? Yo no lo conozco, no. Claro, porque es de la de las Gestalt del Este, es de Laura Perls. Y ahí habla, hablaba perfectamente, se llamaba el libro La silla vacía y los grupos T. Yo los grupos T nunca me enteré lo que era, pero la silla—

Nacho: Yo lo sé, fíjate. Pues investiga.

Alejandro Rodríguez: ¿Y qué era?

Nacho: Pues que la primera vez que se creó el tema de trabajar en grupo viene de un tipo que no me acuerdo el nombre ahora, pero fue porque hicieron unos, era un tema cultural y social donde la gente solo observaba a alguien. A los observados. Y hubo una vez que los observados dijeron, oye, nosotros queremos participar y entrar. Y les dejaron entrar. Y entonces se llaman training groups o algo así. Viene por el concepto de laboratorio. Y entonces es no sé qué Higgins, que lo estaba justo estudiando para el evento. Y por eso se llaman T-groups, porque viene de ahí, de Estados Unidos, que son los primeros que metieron a los observados en el grupo. Antes solo observaban y los otros no se enteraban.

Alejandro Rodríguez: A los observadores, ¿no?

Nacho: Los observadores sí estaban siempre en grupo, pero no metían a los observados.

Alejandro Rodríguez: Observados.

Nacho: Y entonces los observados dijeron, oye, queremos entrar también.

Alejandro Rodríguez: Claro.

Nacho: Y les metieron y dijeron, coño, qué rico.

Alejandro Rodríguez: Sí, sí, sí, sí, sí, sí, qué guay, me gusta eso.

Nacho: Luego te lo mando.

Alejandro Rodríguez: Total, que leí ese libro. Total, bueno, pues yo ahí fui entrando un poquito en el mundo de las gestas sin saberlo. Entonces a mí me decían allí en el Ese centro era muy cognitivo-conductual. De hecho, me decían que yo no iba a— O sea, cuando yo le dije que iba a hacer Gestalt, le dije, oye, pagadme esto, que voy a hacer una formación de Gestalt. Que me dijeron, sí, sí, ya. Eran catalanes. Sí, sí, ya. Pero precisamente por ser catalanes, ellos lo habían pagado en otras ocasiones. Pero a mí en ese momento no me hicieron. Vamos, que yo también quiero mucho a los catalanes. Y entonces, ¿qué pasó? Que empecé a hacer gestalt. Aquí en Málaga no había todavía, entonces empecé en Granada. Y ahí empezó ya a caerme todo. Y yo ya empecé ahí a comprender, es decir, pero yo cuando voy a terapia la primera vez, yo no voy a terapia 100% porque yo esté jodido. Porque yo no me lo podía... Y más siendo psicólogo, era como... Sí, como verlo, ¿no? Aceptarlo. Una tontería, como un camión. Y yo creo que son precisamente los prejuicios de los psicólogos que me enseñaron a mí. Porque... No, pero yo ahí ya fui entrando. Entonces, yo tardé casi 2 años. Esto un poco ya entrando en materia de lo que tú quieres. Como que tardé casi 2 años en realmente entrar. En la terapia. O sea, tuve que ir 2 años semanalmente para yo aceptar que la persona que estaba delante mía no era un preceptor, que no era un profesor o uno que me iba a dar la firma para que yo pudiera después ser terapeuta, sino que era mi terapeuta. 2 años, 3.

Nacho: Y dirías, aparte de la parte esta de llegar hasta la terapia, Porque es curioso que la pregunta era, ¿no? O el así de hablar, como cómo empezaste en este proceso de transformación y tú te has ido a la terapia directamente. ¿Crees que ese fue el inicio o el inicio fue otra cosa más grupal o alguna cosa más?

Alejandro Rodríguez: Yo siento que yo siempre he buscado. Yo eso lo siento claramente. Por ejemplo, yo cuando encontré la Gestalt y yo vi cómo hablaba, De pronto entendí cómo hablaba un profesor mío del colegio. Pero no fue algo matemático que tuve yo, sino que un día vi a este profesor estando yo en Granada y estaba con unos compañeros estáticos. Y también entendí cómo Robin Williams en El Club de los Poetas Muertos Claro, entonces entendí, claro, El club de los poetas muertos, que es una película contracultural o sobre la contracultura de los años 60, vivida en un colegio, digamos, conservador. Pues yo ahí empecé a enlazar, porque claro, ¿por qué me gustaba a mí tanto esa película? O ¿por qué me gustaba tanto Mario Benedetti? O sea, porque en realidad todos vivían y estaban dentro de una corriente en la que yo ya me sentía y que después yo ya comprendí. Entonces yo viví la búsqueda mucho antes de ir a terapia, pero fue en terapia cuando yo descubrí que yo estaba buscando.

Nacho: Sí, es interesante porque no sé si la gente que nos escuche Es difícil encontrar el punto como donde empiezas. Yo voy a intentar como verlo y así añades tú también la parte tuya de lo que verás justo después. Yo siento que para mí, si intento como sacarlo así, te digo que donde entré de verdad en el proceso de transformación o de autoconocimiento, que claro, son como diferentes e igual se distorsiona un pelín, pero creo que puede ser nutritivo. Yo te diría que es cuando empiezo Gestalt, hace 3 años. Bueno, igual un poco antes, pero no sé, todo eso también es parte del proceso de transformación, pero siento que cuando empecé terapia sí fue un antes y un después. Es como un mirarte de otra manera, como que lo otro también era parte del proceso y podría decir que es proceso de transformación o de autoconocimiento, pero lo veo todo como una preparación, un dar vueltas, un ir por aquí y por allá sin tocar, como sin, no aposta, Pero sí como sin llegar a mirar aquí, como esto. Porque yo empecé con el coaching, me voló la cabeza, porque yo, claro, una persona, no sé de los que nos escucharán, pero a mí parece absurdo ahora cuando lo escuchas, pero yo cuando de repente me dicen, no, ponte una meta, ¿sabes? Como, ¿tú qué quieres? Porque se puede elegir. Como, ¿me puedo preguntar otras cosas diferentes? ¿De verdad? O sea, ¿puedes hacer un plan, ponerte una meta, no sé qué? Y sí, sí que se puede, claro, que puedes cambiar de trabajo, que puedes cambiar de relación, que puedes— Yo flipaba, ¿sabes? Porque yo en el mapa mental que yo traía había cosas que estaban muy fijas, ¿sabes? Como el trabajo. Cuando lo de la bolsa, por ejemplo, que yo leí la primera vez sobre las inversiones en bolsa y de repente vi que dije, ah, que tú puedes poner el dinero a trabajar y no tienes que trabajar más horas. Para ganar más. Y parece una chorrada, pero yo no me lo había planteado. Era como, joder, ¿cómo se hace? Entonces, era como que yo siento que me fue abriendo muchas cosas y el coaching fue una de ellas. Y fui al psicólogo por primera vez para poder invertir en bolsa, a que me ayudara a eso. Y el psicólogo era muy gracioso porque nada más que me intentaba hacer ver que estaba apostando.

Alejandro Rodríguez: Claro, que era gambling total.

Nacho: El tío estaba súper emperrado, me sacaba teorías y unos vasitos y no sé qué, ¿dónde está? Esto. O sea, que intentaba enseñármelo de mil maneras. Pero vamos, vamos al grano. ¿Cómo controlo mis emociones? ¿Cómo gestiono mis emociones? Y eso me llevó a muchas cosas.

Alejandro Rodríguez: Que en realidad te estaba diciendo que era una adicción.

Nacho: Yo no sé si me estaba diciendo que fuera una adicción, pero sí que me estaba haciendo ver que mi seguridad que yo tenía de que eso era que iba a ganar dinero y que si yo sabía hacerlo por probabilidades y tal, No era real. Y yo no era capaz, ¿sabes?

Alejandro Rodríguez: Porque tú estabas tan metido en eso que...

Nacho: Claro, no era capaz de verlo.

Alejandro Rodríguez: Eso tiene un nombre, eso se llama anosognosia.

Nacho: No veas qué nombre.

Alejandro Rodríguez: Sí, eso es lo que básicamente es no buscarse lo que uno le pasa, que suele pasar en muchas enfermedades, pasa eso.

Nacho: Sí, yo ni idea. De hecho, cambié de psicólogo a otro, ¿sabes?

Alejandro Rodríguez: Claro, para que te dijera algo.

Nacho: Claro, para ver si así me tiraba mucho tiempo. Y luego he pasado por muchos eventos de estos. Me acuerdo como de los primeros en 2014 o por ahí, que fui a Unleash the Power Within de Tony Robbins, a pasar por las brasas, a romper una lanza, sabes, hacer cosas. Y es verdad que tuve un proceso de transformación, pero que lo separaría, como que también me conocí, pero siento que no tanto como en estos últimos años, a través del coaching, de emprender, de la vida, de lo que vives y de las sesiones de coaching con otros psicólogos, terapeutas, no sé qué. Joder, que han sido muchos años, que tampoco los tiro a la basura ni mucho menos. Pero sí siento que el proceso de autoconocimiento como tal entró ya cuando sí que pude abrir la puerta, ya después de la separación y demás, a de verdad decir aquí hay algo, sabes, como, y este dolor yo no lo puedo sostener. Y ahí empezó como el proceso de transformación.

Alejandro Rodríguez: No estoy de acuerdo.

Nacho: Cuéntanos.

Alejandro Rodríguez: Yo creo que la transformación y el autoconocimiento es una cosa que vamos haciendo durante toda la vida. Otra cosa es cuándo empezó tu proceso terapéutico o psicoterapéutico, y fue ahí. Pero el proceso de autoconocimiento, tú ya simplemente estudiando las oposiciones Imagínate, yo me vuelvo loco estudiando oposiciones. O sea, ahí ya empiezas a conocer y vas viendo qué cosas son desagradables y qué cosas son aparentemente agradables. Lo que pasa que después uno pues tiene la, bueno, lo que decía Claudio, que tenemos el, ay, ¿cómo decía? Bueno, como que tenemos la visión oscura. Como que no solo, o sea, el problema no es solo que que no sepamos vernos. El problema es que ni siquiera nos planteemos que eso sea algo importante. Incluso que se nos olvida eso. Se nos olvida que en realidad conocernos a nosotros mismos es algo importante. Pero, ¿por qué conocerse a uno mismo es algo importante? Me preguntó una persona, una mujer que yo trabajaba con ella. Decía, pero Alejandro, ¿tú para qué te quieres conocer a ti mismo tanto?

Nacho: Una pregunta interesante.

Alejandro Rodríguez: Claro, es como, ¿para qué quiere conocerte a ti? Y yo en aquel tiempo era como, me supuso un problema esa pregunta porque era como que claro, yo lo que quería cogerla era cogerla y asesinarla directamente, pero porque tampoco tenía yo claro el porqué de eso. Y hoy creo que lo puedo decir, es como que O sea, es como vivir tu vida. Es que si tú no te conoces, estás viviendo un poco dormido de ti. Y también es como ir por un elefante en una cacharrería, ¿no? Como hay veces que uno va atribuyendo a los demás cosas que hace uno.

Nacho: Hay veces no, hay muchas.

Alejandro Rodríguez: Claro, lo que se llama pues la proyección, ¿no? En psicología, ¿no? En psicoterapia, ¿no? Que uno cree que el otro está haciendo cosas para joderle a uno, pero en realidad tiene que ver con que uno pues no está dándose cuenta de que eso le molesta mucho. Bueno, entonces yo creo que el autoconocimiento forma parte desde que nacemos. De hecho, venimos preparados para eso. Y después otra cosa es el proceso psicoterapéutico, que claro, muchas veces hay gente que empieza el camino de autoconocimiento, y entonces todavía no tiene resueltas muchas cosas suyas. Entonces, claro, cuando, cuando, porque es normal, es que uno empieza por donde puede. Y entonces, claro, que lo que pasa, que una vez que ocurre eso, pues entonces resulta que tienes que echar mano de la psicoterapia. O sea, la psicoterapia es como la base. Es el proceso básico. Y ya pues después está pues el trading, o está, o sea, si tú no puedes resolver lo traumático que tiene tu vida, resolver no quiere decir que ya no te duelan las cosas ni nada de eso, es como poder integrarlas, poder encarnarlas, poder comprenderlas, poder poder gestionarlas.

Nacho: Mira, se me viene, perdona que te corte, como ayer justo en un podcast que grababa me decía la persona como que él lo veía como un ciclo, como de autoconocimiento primero, sabes, como que luego creo que no termina siendo así en la realidad a lo mejor, pero como un proceso de autoconocimiento igual llamado psicoterapia, sabes, o como lo quieras llamar, de conocerte, y luego desarrollo personal como segundo. Como viendo el desarrollo personal como algo de crecimiento sobre algo que ya hay, como ponerte metas, llegar a un sitio, no sé qué, pero como una cosa que iba después del autoconocimiento. Yo siento que para mí ha sido al revés, sabes, como que aunque entiendo tu visión y estoy de acuerdo, como de que está entremezclado y que el autoconocimiento está innato, que es casi como nuestra, casi de lo que venimos, yo creo, y está ahí Pero yo siento que en mi caso, igual para muchas personas también, y esto hila un poco con lo que hablábamos antes de las redes, como del mensaje que se transmite en el mundo del desarrollo personal, autoconocimiento, psicología, que llegas a donde puedes y como puedes hacerlo. Entonces, para un carácter como el mío era mucho más atractivo logra tus objetivos, porque lo otro no era atractivo, no lo veía. Frente a tu vacío, me decían eso y yo decía: ¡Qué vacío! No lo podía ver, mi carácter quería otra cosa. Entonces yo sí empecé como por esta parte de, llámalo desarrollo personal, o no sé, a lo mejor no está ni bien dicho así, pero como de lograr objetivos, de meterte en jaleos en la vida, de conseguir lo que crees que quieres, por la familia, el dinero. Y claro, eso es muy entretenido, porque te deja hacer un montón de cosas. Y en el mundo del autoconocimiento y desarrollo personal, la cara fuera de la psicoterapia, que no sé si está fuera en verdad, pero como la cara que está, yo qué sé, imagínate, reiki, respiración, que lo hago yo mismo, yo qué sé, biodanza, mil cosas que hay, que son cosas estancas, digamos, como que todas sirven, pero no son tanto ese proceso de la psicoterapia pura, no es la psicoterapia pura de indagar, de tener un vínculo con un terapeuta. Y está bien, hay mucha gente ahí. Y creo que no sé si luego la gente, algunos incluso ni siquiera saltan, ¿sabes? Como a que pasen a un proceso terapéutico así. Y está bien, pero ya veo como los que están viendo el podcast, como que te puedes localizar ahora mismo como una persona que estás en ese lado, que no has ido a terapia, que no has sostenido un vínculo como de este estilo. Y puede parecer que estamos diciendo que si no haces eso no te vas a transformar. Que yo no es lo que digo, aunque un poco sí siento que si no haces eso te falta una parte, si es que la necesitas. Y me gustaría como ver tu visión, ¿sabes? En esto, que sé que lo he expuesto un poco a lo mejor caótico, pero tú me ayudas.

Alejandro Rodríguez: Aunque parezca mentira, existe gente sana.

Nacho: Ya, eso me flipa y lo quiero creer de verdad.

Alejandro Rodríguez: Hay gente sana, hay gente que naturalmente está bastante sana. Y aunque parezca mentira, hay gente que, que son, digamos, seres iluminados que también caminan entre nosotros. De hecho, muchos de los iluminados reales no se entera nadie. Son cabreros algunos de ellos, pastores, otros hacen tela en no sé dónde y nadie se entera. Que algunos se lo callan, otros lo hablan, vale. Entonces, la pregunta, ¿cuál es? La pregunta es: ¿se necesita la psicoterapia? Sí, no. Yo creo que, mira, vamos a ver cómo hacemos esto. No es absolutamente necesaria, no lo es. ¿Que es recomendable? Mucho. Vas a tener mejor vida. Guillermo Borja decía en un libro, lo leí de él, dice Mira, yo le prometo a la gente que— Guillermo Borja era un psicoterapeuta mexicano que era uno de los tótems que hubo en los años 90. Este hombre decía, mira, yo le prometo a la gente que viene a mí para hacer consulta, a mis pacientes, les prometo que van a salir con más dinero, con las parejas que quieran, como que se van a poder— Como que les prometía cosas para que la gente también dijera sí. Y la verdad es que lo hacía. La verdad es que normalmente cuando las personas sanan, todo mejora. Todo mejora. Entonces, eso es así. Eso es así. Entonces, que vaya a terapia que le salga de los cojones.

Nacho: Totalmente. Que estaba pensando justo según me lo decías, Como que a mí me sale, porque me sale a mí el ve a terapia, sabes, como todo el mundo.

Alejandro Rodríguez: Y como que tú ahora estás enamorado de la terapia. Claro, sí. Y también porque te has dado cuenta de, bueno, yo te hablo como si estuviéramos en terapia, porque también te has dado cuenta de que hay una parte tuya que lo que había hecho antes ahora cobra sentido en función de lo que está pasando con la terapia.

Nacho: Totalmente. Pero me sale como esa parte de proyectar con que veo a lo mejor a alguien que hace contact.

Alejandro Rodríguez: Hay mucha gente que le pasa, ¿no?

Nacho: Sí, hay mucha gente que le pasa. Claro que no. Que puedo ver a alguien en contact, por ejemplo, que solo hace contact.

Alejandro Rodríguez: Sí.

Nacho: Y digo, qué bien le vendría la terapia.

Alejandro Rodríguez: Sí.

Nacho: Y me equivoco, ¿sabes? Porque puede ser una de estas personas que está sana, que está feliz con su vida, que no necesita terapia. Puede que sí.

Alejandro Rodríguez: Yo todavía que le venga mal la terapia conozco poca gente. Otra cosa es que en algunos momentos los terapeutas pues somos personas humanas y la cagamos. Entonces podemos dañar a otras personas, que le ha pasado a todo el mundo, y a mí también. Como terapeuta pues somos humanos. Ahora, la terapia en sí a cada persona le viene bien porque llega a un sitio diferente. Total. Llega a un sitio diferente. Pero esto es como lo que te está pasando a ti un poco, es como lo que pasó a, no sé si era Tim Leary, allí en San Francisco en los años 60, que quería poner LSD y meterlo en el flujo del agua para que se iluminara ya toda la gente. Y hay una parte que claro es que uno desea eso muchas veces. Sí, porque deseamos, porque no sé si te pasa a ti, pero yo supongo que también está como que deseamos un mundo mejor.

Nacho: Totalmente.

Alejandro Rodríguez: Hombre, yo al que mandaría a primera terapia pues sería a Donald Trump, a Abascal, a no sé quién.

Nacho: Casi que a todos los que se relacionan con personas, ¿sabes? Como tendría que ser un requisito. Igual que en las oposiciones se pide un huevo de cosas, que te pidieran horas de terapia, ¿sabes? Como sería fantástico.

Alejandro Rodríguez: Eso estaría muy bien, sobre todo para los profesores.

Nacho: Joder, ya ves.

Alejandro Rodríguez: Para los profesores especialmente, fíjate tú, No para los maestros, que también, pero los maestros normalmente, es decir, las personas que dan en primaria, ya tienen un componente maternal incorporado que ejecutan de puta madre. Ahora, los profesores de instituto, eso sí que necesitan más terapia, necesitan más terapia.

Nacho: Influye en la adolescencia, que nos creemos que es de los 0 a los 7. Pero de los 7 a los 14, me cago en la leche, lo que sería ahí.

Alejandro Rodríguez: Eso es la segunda parte.

Nacho: Es una parte fuerte.

Alejandro Rodríguez: Ayer terminó una paciente mía terapia conmigo y ella es maestra, maestra. Y lo que me contaba, ella estuvo a punto de dejar la maestría, el magisterio. Y ella lloraba, ¿no? Hemos estado casi 5 años de terapia. Ella lloraba porque se daba cuenta de cómo era ahora dar clase y cómo era antes. Y lloraba ella y yo también me emocionaba. Una cosa de qué guay, qué guay tener. Y yo creo que Claudio también, Claudio Naranjo, hablaba de esto, que era como cambiar la educación para cambiar el mundo. Total. Él decía, yo ya me he cansado de hacer cosas para los terapeutas, voy a hacer cosas para los profesores. Que un profesor vea 200 niños en un día y los terapeutas ven a 6 personas en un día. 200 niños que pasen por ti en un año es mucho.

Nacho: Es un cambio enorme, tío. Es un cambio enorme.

Alejandro Rodríguez: Porque seguro que tú te acuerdas de un profesor tuyo maravilloso. Todos nos acordamos de profesores. Para mí este profesor, Jacobo, yo lo voy a decir en voz alta. Yo tuve muy buenos profesores, pero este fue muy especial para mí. A mí me abrió la— Un día nos sentó mirando un árbol. Él era profesor de biología y nos dijo, anotad aquí 10 preguntas que le haríais al árbol. Y bueno, entonces cada uno tenía que buscarse un árbol y hacerle las 10 preguntas. Y también me acuerdo de otro verso. Yo estudié en Los Olivos, en Málaga, en un colegio agustino, y teníamos un profesor que después fue además, bueno, fue una persona eminente que había viajado un montón por el mundo, había estado en la India, Él tiene enseñado a meditar, cura, enseña a meditar. Entonces, ¿cuándo empieza el autoconocimiento totalmente? Es que es una pregunta intelectual, es como, venga, vamos a ver esto dónde se hace y esto otro.

Nacho: Todo está entrelazado, está súper entrelazado. Lo que pasa que él estaba pensando ahora como cómo entenderlo mejor. Como para la gente, como que les sea útil y que también a mí me sirve, porque me gusta mucho cómo hablar de estas cosas. Y es como, por un lado me venía como el concepto de que ahora mismo, que de hecho es muy también terapéutico, que ahora estás donde estás. El que esté escuchando está en el momento que está. Y yo ahora mismo puedo decir, coño, las terapias, qué bien, porque yo de repente siento que me han devuelto a mí. Vivo mi vida y siento que es mi vida. Como, hostia, que vivo una semana y hago cosas y tal, y me pongo malo, no sé qué, pasan cosas que no me gustan, pero como que digo, guau, que lo estoy viviendo yo, ¿sabes? Como que, no sé, un adueñarte de tu experiencia, que para mí es muy fuerte, ¿sabes? Es como muy, hostia, que antes no me sentía... Era como que había una película ahí que no terminaba de ser un film, ¿sabes? Como no terminaba de ser mi experiencia.

Alejandro Rodríguez: ¿Qué pasaba? ¿Cuál era?

Nacho: Pues que tenía una idea siempre preconcebida y una expectativa de lo que tenía que pasar, Y por ejemplo, ahora que estamos grabando, pues yo estaría pensando: Ah, coño, el sábado voy a Contact, que tengo una jump. Eso va a ser lo que me va a gustar de la semana. Ahora estoy haciendo esto.

Alejandro Rodríguez: El disfrute.

Nacho: Claro, sí. O otra cosa, pero como que había algo que iba a ser el... Y entonces no vivía nada de lo demás. Y cuando llegaba eso, no era como yo me lo había pensado y tampoco me llenaba. Y me defraudaba. Entonces ahora es como una cosa de decir: Hostia, estoy grabando un podcast y me siento en el podcast. Y me siento viviéndolo y lo disfruto que te cagas. Es como súper nutritivo, como vives—

Alejandro Rodríguez: Como que estás más en el presente, menos en el futuro.

Nacho: Sí, y no sé, parece una cosa pequeña, pero es enorme.

Alejandro Rodríguez: Eso es enorme, eso es enorme. Y es un proceso, o sea, como que lo del aquí y ahora, yo aquí y ahora, o el carpe diem. Ha sido como un emblema durante muchos años de, bueno, como del mundo hippie o del mundo tal, ¿no? Pero vivirlo realmente es algo diferente. Sí, vivirlo realmente es algo diferente. Yo una vez hice un viaje al Sahara, un viaje iniciático, ¿no? Con un gran maestro en sevillano. Estuvimos 17 días en Marruecos, bueno, una tierra que es una pasada. Y entonces no es que no siento yo que una vez me iluminé, pero fue una experiencia tan grande que me mantuvo en una conexión conmigo durante tanto tiempo, tío, que yo sentía, como yo sentía ahí realmente la conexión entre las cosas. Que no sé si esto es algo que se pueda explicar muy fácilmente, pero como una percepción diferente de la existencia. Y claro, yo me acuerdo que en aquel tiempo, pues no creo que fuese yo que iba refulgiendo por ahí, pero había una parte que la gente se me acercaba. La gente se me acercaba y me decía, oye, ¿y tú qué estás haciendo? ¿Tú cómo ves esto? Sí, pero también, por ejemplo, uno nunca es profeta en su tierra. Mis amigos estaban súper cabreados conmigo porque ya no hacía las mismas cosas que antes. Entonces, no veas, era una movida.

Nacho: Sí, sí, es un temazo. Entonces, bueno, para la gente como que nos ve, Sé que es una pregunta súper difícil, porque lo es lo que te voy a hacer ahora mismo, pero me gustaría como que te mojaras en cuál es, si tú tuvieras que recomendar a alguien, porque es que es una locura de pregunta, porque sé que lo es, pero si tuvieras que recomendar a alguien un proceso de transformación, ¿cuál le recomendarías a día de hoy? Claro. O sea, ya te lo digo sabiendo que...

Alejandro Rodríguez: Un proceso de transformación. A ver, aquí estamos viendo como qué hay que hacer, ¿no? Entonces, ¿qué hay que hacer?

Nacho: Claro, como en esto del autoconocimiento, transformación a día de hoy, como cuál es.

Alejandro Rodríguez: Cada uno tiene que empezar por su lado, cada uno tiene que empezar por su lado. Pero es verdad que yo te voy a contar cómo lo hice yo, vale. Y ya a lo mejor eso le sirve a la gente. Yo empecé por hacer la formación de Gestalt después de haber hecho miles de minicursos y miles de historias. La formación de Gestalt es una formación seca, es una formación dura al principio sobre todo, porque muchas veces los terapeutas son herederos de Fritz Perls, que era muy seco y muy duro. Entonces, como son, dicen que hay maestros de la copa y maestros de la espada, los de la copa son pues maestros del corazón y otros que son maestros del garrote. Entonces, Freepek, que era el de la Gestalt, pues empezó por ahí. Entonces, en un primer momento la formación en Gestalt puede ser dura, pero es un vocabulario indispensable. Entonces, una vez que eso va ocurriendo, Ahí ya empieza, ahí hay un germen ya de cambio. Lo natural que ocurre cuando eso pasa, lo que me pasó a mí, fue que naturalmente yo tendía hacia la terapia individual. Yo empecé primero la formación en terapia gestalt y después fui a la terapia individual. Y cuando ya tenía esos dos, a partir de ahí mi camino natural fue hacer el SAT, el programa SAT de Claudio Naranjo. Entonces, cuando yo empecé a hacer el Sade con el naranjo, ya dije, ah, esto es mi casa. Yo ya ahí me sentí en casa. Yo en la Gestalt todavía no me sentía en casa, por lo que sea. Era también otra Gestalt. Ahora en día es una Gestalt un poco diferente. Hoy en día está mucho más integrado todas las enseñanzas de Claudio. Gestalterapia, SAT, y después conforme el SAT es un módulo al año, tú lo sabes, entonces a partir de ahí también empecé a hacer TCI, es decir, terapia psicocorporal incorporada, claro, que hoy en día todavía se sigue dando en algunos sitios, pero también hay otras formaciones de corporal también estupendas y demás. Entonces claro, ya ahí con el cuerpo, ya ahí se acaba ya toda la palabrería, ahí se acaba todo, porque ya la confrontación no te la hace un terapeuta, te la hace tu propio cuerpo. Entonces eso cambia completamente, eso es maravilloso. Y tú me has dicho, a mí me gusta mucho tú porque tú metes mucho el cuerpo, pero porque ahí es donde está la verdad. O sea, ahí es donde está la verdad.

Nacho: ¿Y tú crees? Porque fíjate que has nombrado, como hablábamos, como que de qué recomendarías, y has dicho primero Gestalt, la terapia individual, y luego ha venido el cuerpo.

Alejandro Rodríguez: No, luego el SAT y luego el cuerpo.

Nacho: Bueno, el SAT y luego el cuerpo. Y te hago la pregunta, ¿no? ¿Tú crees, pensándolo ahora otra vez, por si era aleatorio o no, porque es tu proceso, que hay una diferencia entre, o sea, que se podría obviar la Gestalt y demás, e ir al cuerpo?

Alejandro Rodríguez: Yo lo que yo conozco, lo que yo conozco es que se puede invertir el orden, es decir, pero no eliminar. Yo las gestas no las he hecho. No, no, no, no, no, porque mira, lo bueno que tiene las gestas, ¿sabes lo que es? Que tú te comprometes durante 4 años a estar con un mismo grupo.

Nacho: Sí, es la hostia eso.

Alejandro Rodríguez: Entonces claro, lo fantástico no es que sea Gestalt, sino que es el compromiso de estar con una gente a arreglar todos los cipostios que se van a liar ahí. Entonces claro, lo puedes hacer con Gestalt o lo puedes hacer con lo que sea, pero la Gestalt también tiene una cosa que es como que da un soporte a todo eso. Da un soporte. Entonces, claro, te ayuda un montón.

Nacho: Es que claro, yo veía, ahora si quieres continúas.

Alejandro Rodríguez: Dale, dale, dale. Tú córtame, tú córtame.

Nacho: Sí, sí, tranqui. Yo veo como que mucha gente me lo dice también, como que dice, ¿y corporal? O sea, como yo quiero hacerlo también seguramente entre un año o dos años cuando acabe en Gestalt. Pero mucha gente como que dice, sí, corporal, tal. Y a mí me da la sensación de que mi camino ha sido perfecto así. Yo necesitaba, también soy más intelectual, la parte de Gestalt para poder construir sobre ella el cuerpo después. Y tengo la sensación de que solo con la Gestalt, o fíjate, ahora estoy con el Contact y con la danza contemporánea que estoy empezando ahora también, y lo veo. O sea, puedes ser un artista y tu cuerpo puede moverse súper bien, ¿sabes? Y sentir todo y tal, pero luego sales del estudio de danza Y eso no significa que aunque tu cuerpo se mueva súper bien, seas capaz de emocionarte, llorar, que tu vida luego y tus relaciones estén bien, ¿sabes?

Alejandro Rodríguez: Mira, Beethoven, cuando él hacía, cuando él hizo sus sinfonías, cuando salía la gente, él no podía comprender cómo no le había transformado la vida. Retrocedamos 300 años a la Viena de Beethoven, que no me acuerdo. Bueno, él nació en Bonn, no sé dónde viviría, a lo mejor en Viena. Él, tú imagínate, él hace la Novena Sinfonía y entonces pues ve que la gente sale de la sinfonía y se va a tomarse unas cañas. Me perdí un poco, pero creo que iba por ahí un poco lo que tú estabas diciendo, ¿no? Que es como que tú intentas, o sea, tú ves, o sea, tú puedes hacer lo que sea, pero si después no le pones conciencia, no le pones apertura, no le pones tal, pues entonces eso se puede ir.

Nacho: Se diluye.

Alejandro Rodríguez: Como tú te vas a un festival, te lo pasas muy bien, conoces un montón de gente, tienes una convivencia maravillosa esos días y después cada uno a su casa y ya está. Hay veces que hay que integrar las cosas, no vale solo hacer zambombazos y ya está. Por eso también, y ya te voy diciendo otras formaciones que hay que hacer, También hay que trabajar el trauma. Hay que aprender a trabajar el trauma. Hay gente que lo está haciendo ahora con TRE, ¿no? Mar Souto en Granada.

Nacho: TRE, ¿qué es?

Alejandro Rodríguez: Ay, terapia no sé cuánto emotiva, no me acuerdo cómo es. Ahora te lo digo, ahora te lo digo. Básicamente es Es a través de la vibración, a través de la vibración.

Nacho: Pero viene también como mucho de la bioenergética un poco y demás.

Alejandro Rodríguez: Sí, sí, sí. No lo dirán los que lo han creado, pero básicamente vibración y bioenergética.

Nacho: Y es un poco como el somatic experiencing también y demás, que es como una visión menos catártica y mucho más de trabajar la ventana de tolerancia de una manera más suave.

Alejandro Rodríguez: Sí, y entonces también voy a poner más cosas. También es importante, entre tanto la meditación, es importante también los viajes. Los viajes, no hace falta irse a Angkor Wat. Puedes viajar a Almería. Yo me hice un viaje a Almería en el año 2012, que estuve 5 días solo en Cabo de Gata.

Nacho: Precioso además.

Alejandro Rodríguez: O sea, aquello para mí se queda. Allí yo viví transformación, claro que sí. Entonces, no se trata de hacer un viaje por hacer. No se trata de ir, no es una pulserita. Después también el trabajo psicodélico. Bueno, tú te metiste 100, totalmente, 2 años con sobriedad, con sobriedad, con mesura, con mesura, con un equilibrio. No, pero ahí también hay que, el trabajo con la psicodelia hay que hacerlo de una forma Primero, con un maestro. Y segundo, no hay ninguna prisa. Si esto es para toda la vida. Una vez al año o como mucho dos, para quemar. No, no, porque si no es una borrachera.

Nacho: Totalmente. De hecho, mira, se me venía a mí como el— pues estaba pensando, como yo siempre pienso en llevar la contraria al otro, ¿sabes?

Alejandro Rodríguez: Como que me gusta.

Nacho: Sí, yo también. Y entonces estaba pensando—

Alejandro Rodríguez: Sacando el defecto, ¿no? El hueco.

Nacho: Y estaba pensando en todo esto y decía, vale, ¿cuál? Yo, si no hubiera hecho el tema de los psicodélicos, no sé hasta qué punto, que evidentemente me pasé de frenada, pero yo te aseguro que mi psique necesitaba para poder soltar y poder verme esas hostias de LSD y de disolución del ego, ¿sabes? Y de vivirlo tan heavy, tan fuerte, que lo necesitaba. Yo creo que para mí yo no hubiera sido capaz de llegar a la terapia porque es que necesitaba como un shock muy grande, sabes, con eso. Aunque me pasa algo de frenada, pero que siento que era necesario. Y luego, yo qué sé, los vipassanas, el retiro a la oscuridad, todos son lugares maravillosos.

Alejandro Rodríguez: También tú tienes que tener en cuenta una cosa, y es ¿Es un cursillismo? O sea, ¿es volverte cursillista? O sea, ¿es volverte experienciador? ¿Es que eres alguien que está buscándose o eres alguien que necesita experiencias fuertes para sentirse a sí mismo? Esto es algo importante que yo creo que tú estás contestándote, ¿no? Pero que también hay gente que es así. Totalmente. Es como aprender también a que hay que darse tiempos de silencio. O sea, vete a un monasterio, vete al Sobrado de los Monjes en León y tírate allí 40 días en silencio.

Nacho: Ya ves, con los monjes te vuelves loco.

Alejandro Rodríguez: Bueno, no creo, no creo. No, al revés. Mira, yo estuve 10 días en silencio En un retiro con Claudio, ahí me encontré conmigo, pero heavy. Bueno, ¿qué te voy a decir tú que has hecho los vipassanas? Los vipassanas lo que pasa es que ves a gente.

Nacho: Pero no les puedes mirar ni a los ojos.

Alejandro Rodríguez: Sí, pero bueno, le puedes mirar los pies. O puedes darte un paseo al lado de uno. Pero yo estaba dentro de una habitación solo y allí me tenía, o sea, sin nada, sin entretenimiento ninguno. Solo podía pintar, bailar, escuchar música clásica y escribir y meditar, que yo eran 8 o 10 horas al día de meditación. Yo estuve a punto de volverme más harap, pero en realidad lo que encontré fue, mira, tuve una experiencia en la mitad, en el quinto día, que fue como si me tuviera tomado MDMA. Y además bestia, ¿no? Después me preguntó Claudio, entonces, ¿puedes decir que ¿Cuál fue la pregunta exacta? Y entonces te volvió, entonces dirías que te volvió más sabio hacer este retiro. Pero claro, él sabía mi carácter, yo digo, ¿cómo le contesto que sí?

Nacho: Pero le dije sí, sí, creo que un poco de sabiduría sí que Sí, yo fíjate que se me viene como el hilo conductor, que es como, primero, que puedes estar viviendo todas estas experiencias de aquí, como me pasó a mí, de todas las cosas, terapias, todo lo que te dé la gana, sin mucha integración. Que es que yo, para mí, la integración sería terapia individual. Y para mí, por lo que he probado, humanista, Gestalt, no sé, ahí tú a lo mejor tienes más opciones, ¿no? Pero yo ahora, si me preguntaran, pues diría búscate un terapeuta Gestalt, gestalt, por una cosa muy sencilla que yo veo, que es como que cuando te dan la que has hecho la formación gestalt, has hecho 4 años de formación, 80 horas de individual, supervisión de casos. Como que siento que solo por eso que tienen organizado así me da confianza, que luego habrá diferentes tipos de terapeutas y personas, pero me da una confianza que no me da ahora, porque igual no conozco, recomendar otro tipo de terapeuta y proceso individual.

Alejandro Rodríguez: Pero yo ahí te voy a dar una Bueno, ¿quieres terminar? No, te voy a dar un dato importante. Cualquier psicoterapeuta que esté, o cualquier terapeuta, pero psicoterapeuta que esté en la FEAP, Federación Española de Asociaciones de Psicoterapeutas, esa gente ha tenido que hacer un trabajo potente. Yo conseguí incluirme en el SUD en el año creo que 2021 o 2022, tras 15 años de estudio, estudio, estudio, supervisiones. O sea, para hacer eso tienes que tener al menos 600 horas de no sé cuánto, tienes que haber hecho al menos 150 horas de supervisión, de supervisión, tienes que haber hecho al menos 100 horas de terapia. Igual más, que esa noche eran 150. Bueno, es una barbaridad de todo. Entonces cualquier persona que está allí, ya esa gente tiene un proceso, y esa gente también allí hay psicoanalistas, también hay corporales, también hay cognitivo-conductuales, también hay de otra. Lo que pasa que los cognitivo-conductuales no acceden tanto a eso porque ellos tienen otra forma de hacer las cosas, vale. Pero también los hay, y también hay— y yo, mira, yo, el terapeuta que yo ahora tengo, que no voy a decir su nombre, para mí un ejemplo de haber estado en muchos caminos diferentes, haber entrado realmente en cada uno de ellos y después haber cogido e integrado lo suyo. Y yo creo que esa es la clave. Pero ir a terapia, o sea, una cosa que es importante para ir a terapia es cuando vayas a terapia tú tienes que sentirte que tú estás en connivencia con tu terapeuta. ¿Eso qué significa? Que tu terapeuta te tiene que caer bien y ser amable contigo y decirte lo que tú quieras escuchar. No, ser amable, sí, que sea amable, sí, sí. Ya estamos en un momento de la vida en los que tenemos que buscar nuestra terapeuta amable. Pero yo creo que hay gente como que durante un tiempo yo he visto como, bueno, voy a hacer terapia contigo, pero porque eres hombre. O voy a hacer terapia contigo porque sabes no sé qué. Ponen la mirada como en lo que yo sé. Pero ahí no se están dando cuenta de una cosa, que es que yo cuando estoy con ellos voy a intentar no saber nada. Es decir, que el camino tiene que venir de la persona. El proceso tiene que ir de la persona. Pero eso, claro, es como decirle a un niño de 8 meses que se levante. Que se levante y empiece a andar, todavía no sabe andar. Entonces, ¿cómo se hace eso? Bueno, yo voy a estar al lado tuyo para que cuando te caigas, te caigas en el mullido un poco, pero el que tiene que andar eres tú.

Nacho: Totalmente. Sí, no sé, a mí lo que me llamó más la atención también, porque tampoco conocía, o bueno, no se ve tanto en este mundo, hay mucho Pero realmente tampoco, luego te guías mucho por las sensaciones y si te cae bien uno o si no, y cosas de este estilo. Y te equivocas también mucho de esa manera. Pero para mí lo que hay de fondo es como que sé que si una persona ha pasado por un máster de Gestalt, aparte de lo que sea que haya hecho, por un proceso de SAT, me dice como que ha vivido un proceso personal potente. Ya luego que lo evalúe cada uno como quiera, pero Es como ese proceso potente personal y que a mí de momento, pues igual la asociación esa también que hablabas, ¿no? Y la Gestalt o terapia corporal integrativa, cosas que sabes que son varios años, que estás en grupo. La terapia individual, que para mí, y no me lo quería dejar como sin decir, que se habla mucho de esto a nivel como muy teórico, de que lo que sana es el vínculo. Y yo quería como también decirlo esto, aunque nos queda poquito tiempo, Que claro, en el tiempo y la profundidad y la realidad que hay en ese vínculo con el terapeuta, encuentras algo que no puedes encontrar ni en los cursos ni en ningún lado, ¿sabes? Porque no sé, que seas una persona sana, ¿no? Que tiene un vínculo sano con sus padres o con un hermano o no sé qué, a lo mejor ahí sí. Pero si no lo has tenido, que yo estoy ahí, ese vínculo sano, y eso que se aprende sin ser ni siquiera nombrado, en la terapia individual, a mí me parece también como una base. Entonces, porque sé que nos quedan un montón de cosas por hablar, pero no quiero que te vayas tampoco tarde, yo como que diría que me gustaría que la gente que escuche el podcast, por un lado, que se sienta libre, bien, que no hay nada roto en él, que está perfecto lo que está eligiendo, lo que ha elegido hasta día de hoy. Como si me hablara a mí del pasado, ¿sabes? Como diciendo, mira, si te estás pasando ya de psicodélicos o O estás haciendo muchos cursos y no sé qué. Está bien, ¿sabes? Es lo que podías hacer, lo que te ha atraído y por lo que sea. No con pensamiento mágico, pero sí como diciendo, es que ya ha pasado, ¿sabes? Tampoco puedes elegir mucho. Y a partir de ahora sí que me gustaría, si fuera como a ese yo del pasado, como que le diría, tío, plantéate que haya un hilo conductor en todo lo que estás haciendo, que quizá puede ser la terapia individual. Un sitio al que vas y con mucha honestidad dices, mira, pues he hecho no sé cuántas sesiones o me ha pasado no sé qué. Y estate abierto a que te confronte tus razones para hacer eso. No te pido que lo cambies ahora ni nada, porque además es un podcast y no te conozco, pero sí como decir, bueno, ¿qué tal si dejamos que entre otro observador diferente, que se cree un vínculo y que te diga dónde estás y hacia dónde ir? O por qué haces las cosas, no que te diga nada, que te ayude a cuestionarte por qué estás haciendo lo que estás haciendo. Y después, pues eso, que concuerdo contigo, como un máster de Gestalt, el programa SAT, como otras muchas cosas que hay que ojalá la gente las hiciera.

Alejandro Rodríguez: Sí, pero también es como yo me pongo en la persona que nos está escuchando y que todas estas cosas le suenan un poco a chino. Entonces, lo primero de todo es como decir, oye, ¿esto no ha pasado también a ti y a mí? Entonces yo, bueno, yo como terapeuta, pero hay muchos terapeutas que estamos aquí para poder escucharte. Eso es lo primero. Total. Y de ahí ya después ya vemos qué leches va pasando la vida y hacia dónde vamos, y hacia un lado, hacia el otro, hacia— porque yo creo que es como que los caminos escritos y que hemos transitado nosotros son nuestro. Entonces el de esa persona es el de esa persona. Dicho lo cual, bueno, yo mofresco también. Yo trabajo aquí en Málaga, el que quiera también.

Nacho: ¿Y online también?

Alejandro Rodríguez: Trabajo online, sí, sí, sí, sí, trabajo online también.

Nacho: Mucha gente ya que hace terapia online, sabes, como que antes había una barrera. Está claro que en persona tiene otra cosa, pero también hay mucha gente contigo.

Alejandro Rodríguez: Yo fui de los pioneros en el año 2000 2013 empecé, sí, sí, a hacer terapia online. Y cuando nos pilló la pandemia, que hubo gente que le costó mucho, que tal, yo ya tenía un montón de eso. Yo hablé con un Rinpoche sobre esto, te lo conté alguna vez, porque él hacía cosas online. Tenzin Wangyal, el Rinpoche, no sé si lo conoces. Él hace el Tzalum.

Nacho: Ah, ya sé quién es. Sí, lo he visto en el salón. Y lo he visto en televisión. Lo que pasa es que por el nombre, como es tan específico, no... Te enseño ya.

Alejandro Rodríguez: Y entonces le pregunté, y entonces él me dijo, the cyberspace is sacred too. Y yo le entendí como que era secreto, como que el ciberespacio era secreto. Y entonces yo dije, ¿secret? No, sacred. Ah, sagrado. Ah, sagrado. Entonces se puede, ¿no? Vale, vale. Sí, es verdad que las sesiones online necesitan de más atención, o sea, deberíamos cobrar más por las sesiones online. Aunque la gente cree que deberíamos cobrar menos porque estamos menos. No, no, es que para estar lo mismo es más trabajo. Yo de hecho muchas veces hago 40 minutos de online porque no me da la vida. Sí, no sé si también puedo hablar de mi libro.

Nacho: ¿De qué libro?

Alejandro Rodríguez: Bueno, de todos los proyectos que tengo.

Nacho: Sí, por favor.

Alejandro Rodríguez: Un poco simplemente para— pues mira, ahora estamos Sacando mañana, mañana jueves, Ser Hombre.

Nacho: No lo conozco de haber estado, pero conozco mucha gente que ha estado.

Alejandro Rodríguez: Y bueno, ¿qué te dicen?

Nacho: Pues a ver, no es lo que me dicen, sino cómo me lo dicen. Que se ve a la gente súper transformada y que el tema de estar con hombres, aunque no es solo eso, porque la guía también es mucho, ¿sabes? Y el programa, porque hay círculos de hombres, no hay muchos, pero hay bastantes. Pero muchos es simplemente un círculo de hombres. Esto es más un programa de que lo lleváis muy, bueno, que estar y otras cosas que es crecimiento personal para hombres.

Alejandro Rodríguez: Yo no es un círculo porque no tenemos todo el mismo, la misma posición, pero bueno, mañana hacemos las puertas abiertas, mañana jueves.

Nacho: Se habrá pasado ya cuando lo hagáis, pero bueno, para la siguiente.

Alejandro Rodríguez: No, pero para aunque no venga a puerta abierta, pero puede apuntarse al ciclo porque va a estar. Después también estamos este año con mucha ilusión con El Cuerpo que Habita, que va a ser un, bueno, tú conoces además casi todos los ponentes, ¿no? Va a ser una revolución porque vamos a meter un montón de cosas, ¿no? Es como por un lado psicoterapia corporal, pero por otro lado también un poquito de espiritualidad, alimentación también. Vamos a comer en Movimiento Ancestral con el Che Bravo, que Tú ya la conoces. Y después también vamos a hacer un proceso como en la naturaleza, entonces va a ser una pasada. Hay gente ya que se está matriculando, va a estar muy bueno. Sí, después también, bueno, y voy a seguir dando supervisión este año para terapeutas. Sí, pues voy a tener un grupo de mañana y otro de tarde, y también voy a tener la meditación de los jueves por la mañana. Totalmente gratuita, una horita de vernos allí y meditar en el Cerro de Calderón en Málaga. Y bueno, también que sigo dando psicoterapia para las personas que quieran.

Nacho: ¡Qué bien! ¿Tienes algún sitio aparte que lo pondremos por aquí en el podcast?

Alejandro Rodríguez: Sí, bueno, puedes entrar a mi Instagram. Yo me llamo Alejandro Rodríguez González, el Instagram es @alexeipovic. Y también en Cueva Psicoterapia Humanista.

Nacho: Esa es fácil.

Alejandro Rodríguez: Sí, Cueva Psicoterapia Humanista. Y si no, pues a lo mejor tú puedes dejar algún enlacito.

Nacho: Sí, lo ponemos abajo el enlace, pero bueno, por si acaso, para que la gente lo escuche. Qué bien, pues nada, nos quedamos con muchas cosas que decir, pero bueno, ya repetimos otro. Y yo creo que, aparte que siento que con los podcast hay una parte de estas conversaciones que al final salen tan Bueno, va saliendo lo que va saliendo, como muy vivas, que también es guay que la gente, no sé, que creo que en el escuchar simplemente, sabes, como no en lo que hay o en que te haga preguntarte ni nada, es solo en el escuchar, te vas dando cuenta de cosas o vas, no sé, viendo otra manera de hablar o de relacionarse. Entonces también veo mucha utilidad en eso.

Alejandro Rodríguez: Esto ocurre mucho en terapia. Las personas, las personas que somos terapeutas, no podemos estar 100% siempre atendiendo al mismo nivel. Y muchas veces escuchamos la prosodia, es decir, escuchamos simplemente cómo es la forma en la que está hablando esa persona. Y ahí nos dice muchas veces más información de lo que está diciendo la persona. Entonces espero que nuestra prosodia, Nacho, sea de ayuda también a las personas.

Nacho: Sí, yo también lo espero. Yo creo que sí, que ha sido, que más allá del qué hago, sabes, como se hayan quedado con cosas de por qué lo hago, sabes. Qué bien, muchas gracias, Alejandro.

Alejandro Rodríguez: A ti, Nacho.

Nacho: Y gracias a los oyentes por aguantar hasta aquí.

Alejandro Rodríguez: Sí, sí, sí, sí, sí. Un abrazo a todos.

Nacho: Un abrazo grande.

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