Episodio 050 · Despierta con Oyenacho
Cuando vives a un metro de tu propia vida (con Alfonso)
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Nacho: Muy buenas, don Alfonso.
Alfonso: Hombre, muy buenas. Al final lo voy a hacer a través del móvil porque en el ordenador no sé por qué no me permite. Así que bueno, siempre hay soluciones.
Nacho: Se te ve bien, que con los móviles parecemos primos los dos con la cabeza rapada. Si me llego a quitar esto, ya vamos, ya los dos iguales.
Alfonso: Un espejo total entonces. Sí, señor.
Nacho: Ya ves. Pues oye, mira, estoy grabando ya del tirón porque me gustan mucho estos inicios, así como de vernos de nuevo y no sé, y presentar el podcast desde aquí. Y nada, tío, gracias por sacar el ratito y por estar aquí. Y mira, yo en el podcast, que ahora te presento un poco, nos conocemos de hace 3 años, 4 años.
Alfonso: Algo más. Parece que no, pero algo más, porque yo fui de la primera promoción de tu formación del máster de respiración. Simplemente piensa a ver cuánto tiempo llevas con el máster. Creo que 5 años. Me suena que 5. Pues ahí estamos. Desde ahí.
Nacho: Sí, 5 añitos. Que me acuerdo además que fuimos al hotel donde trabajabas, que no sé si sigues ahí también.
Alfonso: Sí, seguimos por ahí.
Nacho: Pues me acuerdo que fuimos a esa sala y nos trataron ahí súper bien. Y bueno, me acuerdo mucho. Y este podcast pues nace un poco de que has escrito un libro tú y me mandaste el prólogo, era, ¿no? O la primera parte, no me acuerdo cómo lo lo que me mandaste y claro, me resonó un montón porque se parecía mucho a lo que yo he vivido. También tiene muchas cosas de mi libro anterior, de La trampa de la hiperlucidez. Ahora estoy escribiendo otro que va más sobre la crisis de mediana edad. Entonces está como súper relacionado. Y lo que más me flipó era como ver que al final es una experiencia universal que vivimos. Como yo lo veo, los hombres lo vivimos de una manera, las mujeres lo viven de otra. Sé que hay mucho en común, que un porcentaje grande está en común, pero yo no sé. Últimamente siento que veo que los hombres hay una cosa muy diferente, ¿sabes? A las mujeres en cómo lo vivimos. Y tiene sentido por cómo procesamos también las emociones y todo. Y entonces me apetecía un montón hacer este podcast. Llevo haciendo, me he arrancado a hacer unos cuantos podcast con invitados y me estoy encontrando con que echo de menos hacer un podcast con alguien que tenga la crisis o este punto de vida o este giro cercano. ¿Sabes? Que es como lo que yo estoy haciendo. Pues yo siento que voy comunicando cosas que me están pasando. ¿Sabes? No es como en plan, no, ya lo pasé. Esto fue una fase de mi vida. No, es que está siendo mi fase de mi vida. ¿Sabes?
Alfonso: Es un presente continuo, constantemente.
Nacho: Sí, pero bueno, cuesta encontrar gente que lo esté viviendo así, porque hay mucha gente que ya lo vive como algo, a lo mejor porque lo enseña, porque lo ha estudiado mucho, por lo que sea, pues lo vive diferente. Y entonces mi intención un poco con esta charla tipo podcast es como poder entrar un poco en la experiencia personal, sobre todo, ¿sabes? Como en tu experiencia personal, en la mía, en cómo lo hemos vivido, en ser padres, en ser pareja, en ser proveedores, en ser sostenidos. Y no sé, y ver un poco cómo va por ahí.
Alfonso: Pues vamos a ver qué sale por ahí. Algo interesante seguro.
Nacho: Sí, seguro que sí. Entonces mira, para poner en contexto, Alfonso, cuéntanos ¿Cómo se llama tu libro? ¿De qué va? ¿Y por qué decidiste escribirlo?
Alfonso: Pues el libro se llama Jodida coherencia. Al final, el subtítulo actualmente es: piensa, siente, habla y actúa como si tu vida te importara de verdad. Pues porque al final, observando principalmente en mí en un inicio, y luego empiezas a observar un poco en tu radar, ves que hay una distorsión enorme. Y todo tiene sentido, tanto lo que catalogamos como coherente como lo incoherente. Con lo cual digo, coño, me apetece poner algo sobre la palestra que me haga a mí ordenarme, que me haga a mí mirarme bien a fondo, ver esa coherencia cuando acierto y cuando no acierto, que tiene un orden exactamente igual. Y a partir de ahí, cuando todas esas ideas que tenemos en cabeza lo bajamos a tierra a través de la palabra, encuentra un sentido, un orden y un mapa al final. Y yo lo que hice con este libro, estuve durante 2 años mentorizando a gente con mucho estrés, con mucha ansiedad, sobre todo de mi entorno laboral, en el trabajo. En hostelería, como bien sabes, un ambiente en el que, bueno, pues toda la espiritualidad y el desarrollo personal salta por los aires en 20 segundos. Aunque seamos muy, muy espirituales y muy lectores de toda esta maravilla, que hay muchos autores fantásticos, ves como que tiene muy poca incidencia en la vida real. Está muy bien cuando vamos a un retiro y todo es perfecto, todo está armonizado para que ahí todos seamos conscientes y catedráticos de todo. Pero luego está el día a día, el día real, el día en el que aparece tu hijo a las 5 de la mañana en vez de a las 8, en el que llega tu jefe y te cambia el paso, en el que el cliente de turno está insatisfecho y tienes que variar. Y dices, hostias, ahí algo pasa. De lo que supuestamente sabemos a lo que hacemos hay una brecha enorme. Y este libro parte de ahí, de ir revelando constantemente de manera muy sencilla toda esa distorsión interna, cómo vamos generando todo eso y desde dónde partimos. Porque me acabo de quedar con algo que has dicho de la gente que dice, ya lo he vivido o lo vivo desde otra manera. ¿Realmente lo estás viviendo desde esa manera? Esa es mi cuestión. Y el libro parte de ahí, de cosas cotidianas constantemente y hacerte cuestionar si realmente, realmente lo estás viviendo desde ahí. ¿Realmente tienes ese salto de conciencia? ¿Realmente pones el cuerpo en aquello que dices? No sé, simplemente lo dejo ahí, cuestionarlo. Y este libro es eso, es esa revelación constante.
Nacho: ¿Y de dónde sale? O sea, ¿qué te estaba pasando a ti para hacerte esta pregunta? Porque claro, te haces esa pregunta que le haces al lector es porque te la haces tú. Sí, totalmente. Entonces, ¿por qué te hizo como que fuera, que te moviera tanto como para decir venga, voy a mirarme más a fondo poniéndolo en un libro?
Alfonso: Porque desde que empecé mi crisis con el crío, mi crío tiene 8 años, yo a ti te encontré con 5. Con una herramienta fantástica como es la respiración. Pero sí que me fui dando cuenta al cabo del tiempo, cuando entras en este mundillo de herramientas, de salto de conciencia, de entender o querer o creer entender cosas, me fui dando cuenta que vas poniendo capitas, que sí, que sí, vamos a tal, y nos vamos colocando en unas posiciones que no me correspondían o que no nos corresponden. Primero lo veo en mí, veo que no me correspondían. Estoy dando lecciones, yo qué sé, no puedo dar lecciones de algo, de estar equilibrado con mi hijo y una paternidad consciente cuando salto por los aires todos los días, 3 veces al día. Coño, ¿me entiendes? Por lo menos ese cuestionamiento y ese destapar constantemente esas cartas boca arriba me hacen ir recalibrando la película. No, no, yo soy un tío muy sereno. ¿Por qué? Porque respiro 7 veces al día. Tendré que ver por qué necesito respirar 7 veces al día, no seré un tío tan sereno. Con lo cual, claro, llegan esas herramientas a mí, como la respiración fue en su momento y me hizo mucho bien, Pero sí que si te dejas quedar en la parte superficial de la herramienta, no profundizas. ¿Estoy más sereno? Sí, pero es que estoy respirando 7 veces al día o 2 veces al día. ¿Me entiendes? Con lo cual hay que ir un poco más allá. ¿Qué es lo que hace que a mí esté constantemente en ese estado de estrés? ¿Qué es lo que me lleva? Y empecé a atender los pequeños detalles. Pequeños detalles, por ejemplo, como definir realmente por qué son importantes las personas para mí. ¿Sabes lo que te digo? Yo qué sé, por ejemplo, ahora mi mujer, para el tema de las relaciones, ¿no, Nacho? Que es algo también muy candente. Esto, este, vale, ¿por qué mi mujer después de 12 años es importante para mí el día de hoy? No, ni ayer, ni antes de ayer, ni cuando las maripositas en el estómago. Y ya empiezas a poner en palabra, que es lo que te hablaba del libro, ¿no? Dices, hostia, vale, voy a poner en palabra por esto, por esto, por esto, por esto y por lo otro. Y eso a mí tuve la suerte de descubrir, por ejemplo, en ese aspecto, en el de mi mujer, de decir Hostias, si tengo un jodido diamante en bruto. Esto es algo que te vincula mucho más, pero te puede dar la pista contraria, decir: ¿qué cojones hago yo con una persona con la que no tengo, no soy capaz de decir por qué la admiro, por qué no la admiro, por qué esto, por qué lo otro? No es esa cosita que siempre tenemos en la cabeza de mi madre es importante. ¿Por qué? Vale, ¿por qué? Porque te ha traído al mundo, punto y se acabó. Define, joder. O mi padre, o mi hijo. ¿Qué es lo que realmente admiro de la gente para Realmente tener ese vínculo. O por qué mi trabajo es importante. Bueno, vamos a darle una vuelta. Y ahí, en esa profundidad— Sí, perdona.
Nacho: Dame. No, no. ¿Y cómo era para ti antes de escribir el libro? O sea, antes del proceso de empezar a preguntarte todo esto, ¿cómo era para ti?
Alfonso: Pues seguía siendo un milongas de la hostia. ¿Me entiendes? Yo parto de— Llego a la respiración porque yo me he contado mucha milonga a mí mismo. Al fin de cuentas, siempre he ido construyendo esa persona ideal. Esa persona comprensiva, esa persona que está para todo el mundo, esa persona qué agradable, qué majo. El típico amigo con 14 años que te quería todas las tías de amigo, pero de pareja, pues ahí. Bueno, vas creciendo, vas adquiriendo experiencia, vas adquiriendo formación, vas adquiriendo tal, pero seguía en esa misma situación. Me di cuenta que no tan agravado porque ya había descubierto un poco Pero seguía repitiendo esa misma pregunta. No había ido tan en profundidad como para cambiar esa estructura. Y a través de ahora, de esta escritura del libro y de toda la formación que estoy adquiriendo ahora mismo a través de cierto mentor, vas a la estructura de las cosas. Empiezas a pensar las cosas desde paradigmas diferentes que te hacen construir realidades diferentes.
Nacho: ¿Y cómo es tu realidad ahora?
Alfonso: La hostia. Dentro de que hago lo mismo, sigo trabajando en el mismo hotel. A ver, poquito a poco ya vas generando ciertos productos y ciertos servicios que con el tiempo derivaremos en tener que dejarlo. Pero a día de hoy enfocar las cosas, por lo menos tienes la sensación de no contarte películas, Nacho. Aunque cometa errores, pero tengo la sensación constante de que no me estoy engañando. Con mi hijo. Ahora mismo estoy de vacaciones solo en el pueblo con él, niño de 8 años, una intensidad a nivel pro que te voy a contar que tú no sepas. Pues evidentemente que si yo no soy capaz de gestionar esa intensidad de mi hijo, esa forma en la que encima es un niño maravilloso, pero que cuesta al final el trato constante de las 24 horas, es complejo el de la paternidad. Quien quiera decir lo contrario, pues me parece fenomenal.
Nacho: Tendrá una suerte que te cagas.
Alfonso: Claro, es complejo. Nos podemos contar todas las milongas que queramos, pero bueno, Yo pongo el símil, y creo que en el libro lo pongo, y si no, en alguna formación que he hecho, de que la paternidad pesa 20 kilos. Ni quiero dramatizarla para que pese 40, ni tampoco la quiero aliviar para que sea 10. Con lo cual, cuando entro en ese estado catatónico de que me lo cargaba, al final reculas antes, porque yo no me voy a contar milongas. Si no soy capaz de eso es porque no tengo la capacidad aún para entenderte, comprenderte o recalibrarte. Que simplemente es eso.
Nacho: Sí, no, perdona que te corteje. Estoy como viendo preguntas y no quiero dejármelas. ¿Qué te frustra más de la paternidad? Ahora te digo lo que me frustra a mí, pero ¿qué te frustra más con tu hijo de la paternidad ahora mismo?
Alfonso: A ver, que no me haga caso. Al final es algo que siempre, que yo creo que a todo el mundo nos toca mucho la pelota. Vaya a ser como la—
Nacho: Seguro. Y más profundamente, como no de conducta, sino a ti, ¿qué te frustra más o qué te preocupa más en la paternidad con tu hijo ahora que tiene 8 años?
Alfonso: Es que no hay una preocupación. Si te digo, Nacho, la verdad, no tengo ninguna preocupación. Tengo una ocupación constante de ser coherente con lo que quiero ser a través de crear.
Nacho: O sea, me suena como muy genérico. Te voy a dar una, lo que yo, para mí, y a ver si a ti te resuena algo. Mira, a mí me preocupa un montón y me ocupa también, pues estoy en ello ocupándome, pero bueno, me preocupa es la palabra. Que le veo que ahora con 9 años ya está adquiriendo un carácter, sabes, una forma de ser, una personalidad, que ya hay unas cosas que son muy importantes para él. Le veo que se quiere parecer a mí un montón. Veo como los inicios, las raíces de mi sufrimiento, mis 30 o 40, y me siento súper impotente porque en cierto modo veo que él necesita eso. Y es lo que ve como referencia también, o ha visto en mí hace años, aunque ahora ya sean diferentes ciertas cosas, pero hay cosas que ha absorbido ya y que yo he cambiado, pero que él las ha visto ya, ¿sabes? Es como ya las ha hecho importantes para él. Y me preocupa y me ocupa mucho eso, el decir, joder, ¿sabes cómo hago para todo esto que siento? No es que haya hecho mal, pero sí que lee que tiene consecuencias lo que él ha visto de mí. ¿Cómo hago para rectificar esto? O si es que ni siquiera puedo, ¿sabes? Es como solo puedo acompañarle. Y a mí ahora eso es una de las cosas que me tiene más ahí. Lo de hacer caso, de vez en cuando se lo digo y está más, y la otra cosa no. Pero profundamente, como más de preocuparme es eso, tío, que le veo un mini yo, ¿sabes? Y también veo cosas de su madre, por supuesto. Y veo como que sé hacia dónde, me creo saber hacia dónde va y sufro, ¿sabes? Por decir, joder, ¿cómo la acompaño?
Alfonso: Me has aclarado la preocupación. A mí mi preocupación, y fíjate que tiene 8 años, es que tenga criterio. Que tenga criterio propio, que sepa decidir, que no se deje llevar ni por aquello que a su papá le funcione, que se lo cuestione también. Y creo que lo hace, para lo pequeño que es, tiene bastante criterio. Sí que veo muchas veces lo que tú dices, es muchas veces mucho reflejo de lo que ve en mí. Con lo cual eso te hace afinar más, tener más criterio propio, ser más coherente, ser realmente, ir en la dirección en la que, actuar en la dirección que digo y pienso. Que no vea que se dice una cosa y haces otra. Quizás eso es lo que me— si me hablas de preocupación y ocupación, que es de lo que estamos hablando, sea lo que realmente me preocupa u ocupa. Tener esa atención constante para que el crío pueda mandar a tomar por saco aquello que ha aprendido de mí si realmente no le es funcional. ¿Me entiendes? O si realmente tal. Que mi hijo tenga criterio propio, aunque ese criterio propio le lleve a darle una patada en el culo a su papá, sería un logro y un éxito brutal como padre. Desde mi criterio y mi punto de vista.
Nacho: ¿Qué ves tú en él que te remueva a ti?
Alfonso: ¿Qué veo en él que me remueva a mí? Cuando entramos, claro, eso al final es algo mío, es algo que estás ahí muy pendiente, ¿no? El hecho de entrar como manada en las cosas, este tipo de música, o venga, a ver, pues lo que sea, me da igual reggaetón que música clásica, no queremos demonizar. Las cosas. Pero sí que vaya en manada a las cosas, dista de ese criterio propio, que también puede ser, ¿no? Si tú tienes criterio propio, bueno, aún tengo criterio propio, pero me voy con esta. Pero sí que me cuesta mucho, me cuesta mucho verle entrar por el aro. Muchísimo me cuesta verle entrar por el aro. Pues bueno, al final está muy encima de todo eso y al final pues esas cositas terminan de aflorarte, ¿no? Pero sí que una de las cosas que más me más me jode es el hecho de que repita cosas de otros, porque yo lo he hecho toda mi puta vida. A fin de cuentas, hasta hace poco.
Nacho: Ya ves. Sí, qué fuerte. Para mí, yo creo que lo que te decía, yo ahora que le veo que le encanta, es muy importante para él los coches, el dinero, el conseguir tener éxito, ser el mejor. Y claro, le veo y digo, es que yo me he pasado así. Me he pasado así 40 años, ¿sabes? Y entonces claro, ¿cómo le voy a pedir ahora que por qué he cambiado yo hace 4 o hace 5 años? Pero bueno, igual ni 4 ni 5. No le puedo pedir ahora que lo vea diferente. Y además que igual es su camino, que esto es como que es difícil. Pero hace poco veía una película y no sé por qué algo decían o algo pasaba que decía, claro, es que somos, o sea, eres tu padre y tu madre, o sea, biológicamente. Y todos nacemos del espermatozoide, del óvulo, sabes. Es que somos una extensión de nuestros padres, sabes, como literal, sabes. O sea, tenemos otra conciencia y tal, o eso creemos, y somos unos individuos, pero hostia, que tenemos una cantidad de cosas de ellos que asusta, sabes. Que es como, claro, no puedes pedirle, no, tú sé tú, sabes. Sé como, pero es como, ya, ya, pero ¿cómo es que ¿Y qué es ser tú? No veas qué lección, ¿sabes? Como necesitas un montón de años. Yo, fíjate, con Oliver siento mucho que igual que tiene estas cosas, también es muy capaz de decir lo que piensa, ¿sabes? Y de lo que no le gusta y de decir que no, ¿sabes? Y de aunque sea la autoridad en el colegio, pues decir que no. Y es que no, ¿sabes? A un profesor ha costado porque le hemos dado mucho Siempre como he insistido mucho en esto, pero ahora lo tiene como muy integrado y eso a mí me tranquiliza mucho, ¿sabes? Como que le da al adulto su autoridad porque la tiene, pero no le entrega todo el poder, ¿sabes? Es como, no, también puedo decir que no, ¿sabes? También puedo tener otra opinión.
Alfonso: Sí, el tema que lo argumente y lo justifique, ¿no? Porque yo lo que le digo aquí, el cabrón me lo hace a mí muchas veces, perdón por mi vocabulario, que siempre se me va. Es que ya no le valen los sí porque sí o los no porque no, ¿no? Pues antes era como, y ahora que le explico ya esto, y ahora es como, hostia, gracias, vamos a darle vuelta de tuerca, porque eso realmente es lo que pretendes que él adquiera, que no le valga cualquier cosa, que pueda discernir, aunque vaya al mismo lado que la mayoría, pero que por lo menos elija esa, o elija desde lo que se puede, esa parte, esa dirección. Y él sí que está muy encima de todo eso. Ahora ya los síes o los noes, las conversaciones no se pueden acabar rápido, hay que darle, hay que darle al coco, y te hace pensar al final, y eso Y eso siempre es importante.
Nacho: Sí, qué bien. Y en el tema pareja, ¿qué crees que ha cambiado al hacer este proceso para ti? Porque hablabas antes de lo de admirar a la otra persona y tal, pero lo veo como más genérico. Pero a ti individualmente, ¿qué te ha cambiado pasando por escribir el libro y cambiar tu forma de pensar?
Alfonso: A ver, por este último, por estos últimos años, cambiar la forma de pensar es el no depender absolutamente de mi pareja, y a ella igual, ¿me entiendes? No tener que depender, entender el amor desde otro paradigma, no de un paradigma sufriente de que hay que estar ahí, los amores sufridos son los más rendidos, ni nada por el estilo. Todo lo contrario, cuanto menos dependencia se está teniendo, de hecho ahora estamos uno en un lado, otro en el otro, y es que es fantástico, saboreamos esos momentos en plena confianza. Y de verdad, el tema de pareja, para mí es un mundo ahora mismo, desde que conozco a mi mujer, tengo 12 años, está siendo muy sencillo. Ahora, en este crecimiento mío interno, lo estoy disfrutando mucho más. Por eso, por no tener esa dependencia, no tener ese apego, saber realmente definir a esta mujer. E incluso realmente en ese cuestionamiento que siempre te digo de nuestra propia normalidad, el ponerte en la situación de, ¿y si se acaba? Pues se acabó, ¿me entiendes? Sabes que vas a pasar por ahí, no vas a huir de toda tu emoción y de toda la parafernalia. Evidentemente que sí, porque hay que afrontarlo, hay que asumirlo. Pero puede ser que también en mi inconsciente no lo vea como una posibilidad y esté con esa serenidad tan grande, ¿me entiendes? También me lo cuestiono. Pero en esa tesitura que me he puesto en algún momento, hablando de pareja, sobre todo cuando alguna vez te entrevistan o haces una charla así un poco más en profundidad, no me genera ninguna palpitación de más el hecho de saber que se ha acabado, ¿me entiendes? O que se pueda acabar. Otra cosa te digo que no pase, pero lo mismo dentro de 5 años tenemos otro podcast, dices, ¿qué ha pasado? Todo se ha ido a tomar por culo y te estoy llorando por las esquinas. Considero que no y creo que no. Pero te digo desde ahí que sí, el tema de la relación, poca dependencia, cero. Y ya te digo, y entender el amor desde ese paradigma que no tiene nada que ver con el sufrimiento.
Nacho: ¿Qué estás estudiando ahora? Que nombrabas antes como algo que te tiene encendido ahora mismo.
Alfonso: Me tiene encendido, no sé si conoces a José Luis Parise. Me suena mucho, pero si no lo conoces, siendo una persona como tú eres, anótatelo, porque es un cambio por completo de mentalidad, de paradigma, de aprender a entender la vida, a generar la vida. No tiene absolutamente nada que ver con nada de desarrollo personal que hayamos podido estudiar, con nada de espiritualidad. Es otro mundo, es otro mundo completamente diferente. Es un psicoanalista argentino, vale, que trabaja desde las culturas iniciáticas hasta Freud, hacia Lacan, hasta, digamos, ha metodizado toda aquella enseñanza milenaria y de gente iniciada, que la llama así, cómo se estructura la realidad de las personas. Desde Cristo, Buda, Lacan, Freud, topología, una auténtica locura que no entra en tu cabeza. El otro día, mira, hablábamos de en una formación de ética, y no de ética, no, de energía, perdona. Y claro, tú, ¿de qué asocias la energía? Pues te vas a como a la energía como causa para conseguir algo, ¿no? En ningún momento te viene a la cabeza que la energía la podemos estudiar a través de las causas aristotélicas y de la ética de Aristóteles. Es como, boom, no puede ser. Coloca la ética en el desde dónde, a la energía en el por dónde, y el adónde hacia donde tú quieras llegar. Cuanta más energía necesitas, más ética. Más tienes que hacer aquello que decidiste que ibas a hacer, no desde el yo, sino desde tú como sujeto. Con lo cual es una manera de tener, de pensar las cosas desde paradigmas completamente diferentes, y te lo hace con un rigor brutal, porque mamá de gente que ha trascendido a la historia, pues ya te digo, como figuras que se les llevó a la religión cuando no tenían ninguna intención de generar religiones, como Buda, como como Cristo y demás, hasta te hablo de Aristóteles, te hablo de Freud, te hablo de— mama mucho de Freud y de Lacan. Y lo que te hace es pensar la realidad desde algo completamente muy poco intuitivo, muy poco intuitivo. Y te da, ya te digo, te aporta algo, te aporta una claridad espectacular. Acabo de empezar con él y es un cambio muy grande.
Nacho: ¿Y por qué? O sea, ¿por qué te has acercado hacia esto ahora, en este punto de tu vida?
Alfonso: Pues ha llegado a través de un amigo, realmente.
Nacho: Pero, ¿por qué te ha llamado la atención?
Alfonso: Me ha llamado la atención porque con todo lo que estaba estudiando no terminaba de saciar, digamos, mi sed de tal. Siempre se me quedaba a medias, ya sea la respiración, ya sean— hay gente, mentores muy buenos y que tienen muchos resultados y te dan su metodología y demás, pero no cuando mi objetivo inicial siempre era Aunque suena tópico, centrarte tú, ¿me entiendes? Porque sí, suena tópico, todo el mundo queremos centrarnos en nosotros, pero queremos el coche, la casa, el negocio de facturación y demás. Y evidentemente que eso no lo arrojo y lo quiero, y ahora con más razón aún. Pero nunca me terminaba de encajar las piezas. Y con esta línea de trabajo te encaja todo absolutamente. Ves la estructura del desde dónde, o empiezas a intuir y él te lo argumenta y te pone mucho rigor. Para ver la estructura de cómo se puede centrar. Entramos por el ego todos, ¿no? Queremos una buena familia, queremos un buen trabajo, queremos un gran negocio, un tal, ¿vale? Pues si eso, por ahí vamos a entrar, pero vamos a ver desde dónde lo vamos a hacer, ¿entiendes? Y ahí ya es cuando te mete toda esa metodología que empieza por la idea, ponerla en palabras. Lo que te hablaba ahora, por ejemplo, ¿no? De definir tus relaciones, el porqué de eso. Pues hostias, eso te da un mapa por el que agarrarte. Y te lo da en tu vida cotidiana. Te lo llevo a lo de la definición de mi mujer. ¿Qué es lo que pasa? ¿Cómo influye eso en mi vida cotidiana? Pues que en vez de quedarme a tomarme 2 cervezas para hablar de lo mal que está el mundo en casa después del trabajo, digo, ¿qué cojones? Esa posibilidad ya no existe en mi cabeza. Que no quita que un día la hagas, ¿me entiendes? Pero la eliges ya. Ya no es, venga, venga, salimos, me cago en la inflación, en el jefe, en el otro. No, no, no, hostias. Es tan importante mi tiempo y hacia dónde quiero emplear mi tiempo en las cosas valiosas que determino que son valiosas, que todas esas posibilidades se escapan. Que conversaciones o conversaciones, evidentemente que luego nos vamos a ver el fútbol, la selección, celebramos la selección y lo que haga falta. ¿Me entiendes? Pero eres mucho más selectivo ya con las cosas. Tiene un impacto directo en tu día a día.
Nacho: Qué curioso, tío, porque yo no me pondría a estudiar eso ahora. O sea, no me llama nada, pero porque también somos muy diferentes, que siento que, no sé si me equivoco, pero yo creo que tú eres bastante emocional y que sientes mucho también. Como no sé, siento, me da la sensación desde fuera. Y además creo que conozco tu carta astral también. En algún momento eras Escorpio, creo.
Alfonso: No, no, soy Piscis.
Nacho: Ah, Piscis. Y me sonaba que tenías algo en Escorpio, pero bueno, pero que me sonaba como intensidad en ti emocional, ¿sabes? Y creo que la gente que tenéis como esta configuración, que sois más emocionales, os vais como hacia sitios más intelectuales del pensamiento. Sabes que esto que me estás describiendo suena a pensamiento y suena a mí como que me parece y es muy útil. Simplemente es que para mí ahora mismo no es, pero es como una búsqueda de poder estructurar de alguna manera la realidad, entender tu pensamiento, sabes, como y poder dar a tus ideas un marco. Y está guay, sabes que suena bien, pero para la gente mental como yo, claro, ya me conozco mucho y a mí eso me aleja de mí. De hecho, ya ni me llama, sabes. Es como que no quiero más entendimiento de nada, sabes. Es como... Y siento que la gente que sois muy emocionales os viene genial, sabes. Es perfecto para vosotros porque necesitáis más arraigo. Los más mentales necesitamos todo lo contrario, más hacia la emoción, sabes, hacia la presencia, hacia lo actual, sabes, a descomplicar las cosas, sabes, como... Fuera de las teorías.
Alfonso: Esto termina, la consecuencia de todo esto, descomplicar las cosas al final, Nacho. Porque siempre nos quedamos en eso emocional, en el cómo ya soy, en el sujeto que ya se ha generado, vale. Y el sujeto que quiero generar, ¿dónde está? Esto no es un paso a paso, no es un, es una manera de enfocar y de entender la vida. Y evidentemente te lo lleva a una estructura que está 12.000 años de historia. Ante eso, pues realmente tiene, tiene cabida y tiene, y tiene rigor. No es hecho de que no es que hoy paso 1, paso 2, paso 3. No, al final es una manera de empezar a ver en tu vida cotidiana unas maneras de pensar acorde a aquello que quieres ser, que tú ya te has ubicado, que tú ya sabes que vienes de tu inseguridad, de que eres emocional, de que tu carta astral te dice X, Y, Z, de todo eso. Pues bueno, más o menos te has ido orientando con toda la información que te ha ido dando ya pues toda esa rama, que está perfecta y es fenomenal, y a quien le sirva es fenómeno. En este caso es al final, bueno, vengo de, sé de dónde vengo, estoy más o menos, ya intuyo y sé de dónde vengo, sé de mis patrones y demás, vale. Ahora Marquemos en la dirección hacia donde quiero ir y ver en el día a día si realmente estoy ahí o si se te cruza, como se te cruza el ego constantemente y demás. Y no permitirle que se te haga ese ego espiritual, que sigue siendo ego igual desde mi punto de vista. Le hemos puesto espiritual, pero es ego igual. Lo único que está bien esa etiqueta, además queda muy bien, sigue siendo el mismo, el inicial. Un poquito más sofisticado porque tiene un poquito más de información.
Nacho: No, bastante más sofisticado.
Alfonso: Bastante más sofisticado.
Nacho: Bastante más. Sí, yo siento en el— Estoy con el libro ahora justo escribiendo los capítulos y uno de los posibles títulos es A un metro de mi vida, porque es como una expresión que he sentido muchas veces, como de estar viviendo mi vida a un metro de ella, ¿sabes? Como viéndola, pero no estando en ella, no viviéndola de verdad. Y de hecho es una frase de mi diario que escribí. Y claro, a mí justo lo que me llama más la atención ahora, y de hecho estoy pasando un poco por una crisis con el tema del contenido, del desarrollo personal y de todo esto, porque yo una de las cosas que más he utilizado para escaparme y para no pasar por lo que tenía que pasar ha sido la búsqueda espiritual, la búsqueda del entendimiento, la búsqueda de estudiar temas de Buda, de Cristo, ¿sabes? Como toda esta búsqueda la he utilizado, que no digo que es que el conocimiento esté mal, que está perfecto, Pero yo la he— está perfecto hasta un punto, pero luego se convierte también en una búsqueda de un entendimiento futuro que te hace negar tu presente, sabes, como tú mismo te haces. No es la búsqueda en sí ni las enseñanzas, que evidentemente las enseñanzas son perfectas.
Alfonso: Hay que diferenciar dos cosas: la enseñanza que te lleva esta gente y cómo se digiere todo eso a través del día a día, realmente, a través de cómo tú te vas a dirigir, cómo bajas a la calle, cómo vas a comprar el pan. ¿Cómo me voy a dirigir a mi equipo de trabajo? ¿Cómo me voy a dirigir a mi mujer? ¿Cómo quiero conseguir mis objetivos? ¿Cómo quiero posicionar mi libro en la parte alta de Amazon? Para además, y eso te llega cuando defines ese tipo de cosas a través de todo este entendimiento, de esta manera de pensar la vida, ¿me entiendes? En el presente, claro que el presente está muy presente. ¿Por qué? Porque vienen a ti cosas que realmente te proporcionan llegar a ese objetivo, ¿me entiendes? Al final, esas casualizaciones de cosas tienen una estructura. Y te vuelvo a decir, no es el paso a paso, no es irme a la espiritualidad como concepto espiritual, no, no, es esa sabiduría que se ofrecía a través de esa enseñanza, cómo se digiere a través y qué impacto tiene a través de tu vida cotidiana. La presencia es inevitable. ¿Por qué? Porque al final, ya te digo, estás constantemente, no estás yéndote a, bueno, voy a estar presente, voy a ponerme a mirar a los pajaritos y demás, que está cojonudo. Si ahora mismo estoy en el pueblo y te paras, te pegas un ratito ahí fantástico, No es eso como tal. Es toda esa sabiduría digerida a través de un tío con mucho rigor, como puede ser este señor, y cómo te lo plasma en tu vida cotidiana, y cómo ves cosas que, hostia puta, simplemente por el hecho de, te digo, pues bueno, quiero vender esto, esta cantidad de libros. Es un objetivo egoico totalmente, totalmente material, pero a partir de ahí empiezas a entrelazar ciertas cosas que te van trayendo casualidades que ves, bueno, pues voy por buen camino o no voy por buen camino y tengo que variar mi rumbo.
Nacho: Sí, vas por un camino. ¿Cuántos años tienes tú, Alfonso? 42. 42. ¿Crees que has pasado por una crisis de los 40?
Alfonso: Si te soy sincero, creo que no. Pasé por la crisis de la paternidad. Es verdad, esa es la que me despertó con 36, un poquito antes, que fue cuando te conocí a ti. Pero crisis como los 40 como tal, como se pueda definir crisis de 40 existencial y demás, no he tenido la suerte de no pasar por allí. Y desde donde te encuentras ahora mismo, a ver, que puedes tener una crisis, depresión y lo que sea, pero no considero, no lo considero como una posibilidad, con toda la humildad del mundo, porque estás cada minuto como formándote, ¿me entiendes? Y estudiando y sobre todo aplicando realmente. Si digo que quiero ser un padre admirable, pues mi vida responda a ser una persona admirable, nada más. Desde la más sencilla. Y eso solo se sostiene con humildad, porque si no, es imposible. Y no, no he pasado, no he pasado por ahí, no considero que haya pasado por ahí. Sí que considero, ya tío, para mí la paternidad me voló todo por los aires porque ahí afloró todo. Podemos meter ahí la crisis de los 40, de los 50, de los 30 y de los 20. En ese momento en el que encima mi vida estaba prácticamente como idílica, ¿me entiendes? Desde que, como te dije, 2 años con mi mujer actualmente, cuando vino mi hijo a Aquí fueron, llevábamos 3, 4 años, pero 3, 4 años te hablo trabajando en hostelería y viviendo la vida de lunes a viernes, de lunes a domingo, porque servía de manera rotativa, como si estuviera de vacaciones, ¿me entiendes? Con un sueldo normal, con un tal. Pasé de ahí a cuando nació el hijo, buscado evidentemente con todo el cariño del mundo, pum, mi mujer encontró otro tipo. ¿De dónde habías escondido a este esquizofrénico? Me voló todo por los aires. Pero ya te digo, Como concepto de crisis de los 40, que podemos hablar existencial, de qué es lo que hago aquí, qué tal, qué cual, no, no, no ha pasado. Me cuestiono muchas cosas cotidianas, si me puedo cuestionar algo más grande, pero prefiero cuestionarme lo que está aquí, que es donde podemos trabajarlo. Y eso te lleva a comprender, seguramente, bueno, seguramente no, te lleva a comprender cosas mucho más grandes.
Nacho: Y dentro de tu proceso de desarrollo personal o autoconocimiento, ¿dónde estás ahora mismo?
Alfonso: Ahora estoy en un momento de sentido, si se puede decir, de sentido de la vida. Pero de sentido de la vida, no, no, de encontrarlo, de haber encontrado un sentido, pero un sentido en la corta distancia. Nacho, si quiero tener una conversación con Nacho, ¿qué cojones hago para tener una conversación con Nacho? ¿Lo entiendes? Y seguir esa línea de coherencia. Jodida coherencia se llama el libro. Si quiero tener una relación en condiciones con quien te dé la gana, vale, pues vamos a ver, vamos a darle sentido. Si no quiero vivir con estrés, ansiedad y demás, que el libro trata mucho de eso, vale, ¿por dónde? ¿Qué tengo que construir yo en mi cercanía, en mi día a día, en mi cotidianidad? No irme a grandes cosas y grandes— entender el universo en sí, que luego al final terminas entendiendo muchas leyes y muchos principios fundamentales. Pero ir a la distancia corta, porque cuanto más empezamos, entramos en este mundo como que queremos comprender algo macro, macro, macro. Coño, vete a lo súper micro, que es que ahí te da, ahí tu vida te da las pistas. Este, yo he escuchado varias veces a varios formadores que hablaban eso, los chamanes dicen, no, mírale la vida al de enfrente, mírale la vida a tu maestro para realmente ese maestro te pueda enseñar o no. Porque hay muchos maestros a día de hoy, échate un vistazo en Instagram, pero realmente la vida de esas personas es en las que te puedes apoyar, en la vida de esas personas, o solamente en lo que dicen.
Nacho: ¿Cómo miras tú esto de la vida? ¿Qué querrías ver tú en la vida de la persona para decidir?
Alfonso: Yo quiero ver coherencia. Soy lo mismo muy pesado con eso. Coherencia. Me da igual que no estés de acuerdo conmigo, pero mantente coherente en tu mensaje, en tu manera de accionar. Te vas, yo qué sé, te vas a la política, un puto caos, ¿no? Pero tú ves a un político antagónicamente a ti. Hace poco además estuve estudiando para el tema de la comunicación y veía a un tío con una comunicación que no voy a dar nombres porque si no, los pocos, lo mismo poca gente que me quiera me deja de querer. ¿Sabes? Pero decías tú, hostias, qué criterio, tío, más acojonante. Qué firmeza en sus ideales, qué manera de transmitir su mensaje. Y le veías que el tío acompañaba con su forma de vivir y de actuar a lo que estaba diciendo, completamente a las antípodas de mi manera de entender las cosas. Pero sí que me da mucha enseñanza ese tío, ¿me entiendes? Porque acompaña lo que dice con su vida. A fin de cuentas, él tiene unos ideales, pueden distar de los míos, pueden ser súper cuestionables, pueden ser cosas que incluso les podríamos hasta, si no meter legalmente, lo mismo le puedes hasta meter hacer legalmente. Pero hostias, la coherencia que tiene con esa persona es una persona admirable, dentro de que su contenido es despreciable. No sé si me entiendes, Nacho. Me gusta mirar mucho que lo que tú me digas realmente vaya en coherencia con lo que realmente haces en tu día a día, que lo acompañes con ello. Eso es algo que a mí me gustaría, porque el crío se lleva algo de su papá, que sea eso.
Nacho: El tema es como qué te crees, sabes, porque claro, tú puedes ver la vida, o sea, el lenguaje te dice mucho. Y es verdad que tú ves y sientes algo cuando ves a las personas hablar y cuando te hablan de su proceso o de lo que sea. Pero tú no sabes tampoco, no le ves en su vida. Es como que es difícil. Puedes ver coherencia en ciertas cosas, pero es como súper difícil. No sé, a mí me ha pasado ahora con— O sea, me cuesta mucho. Pues fíjate, por ejemplo, en Gestalt, que es algo que estoy muy metido ahora y llevo estos últimos 3 años como súper metido en eso. Y una de las cosas que aprecio, hablando de coherencia, por ejemplo, es como cuando tú haces el máster de Gestalt, haces 3 años y medio más o menos de máster. La última, bueno, te exigen para darte tu título de Gestalt, que fíjate que es de los pocos que también, quitando el máster de respiración, que siento que también hacemos todo lo que hay que hacer para de verdad certificar algo y suspender a gente, que creo que es importante, que si no, no tiene sentido. Ahí lo que hacen es, por ejemplo, que necesitas durante esos 3 años y medio más o menos de máster que tienes hacer 80 horas de terapia individual, que necesitas después hacer creo que son 40 horas de supervisión de casos, o sea, de que se te supervisen tus casos de lo que tú estás haciendo. Y cuando tú estás con un terapeuta Gestalt, o por lo menos yo con la terapeuta con la que estoy y profesores que he tenido muchos, tú te das cuenta que han pasado por eso, ¿sabes? Como que han vivido su proceso. Que ser terapeuta, ser coach también, llámalo como quieras, pero bueno, llamándolo terapeuta, si no has pasado por los procesos, no eres capaz de acompañar al otro en el proceso. Es como si tú no has ido a tu dolor de verdad y te has metido ahí en el barro. Cuando el otro saca su dolor, tú no puedes y no te das ni cuenta, ¿sabes? No es que digas no, te das cuenta, no, no, es que sin querer le haces una pregunta y le sacas de ese momento del dolor, o sin querer te acercas a abrazarle para aliviarle y le estás sacando del dolor porque no puedes sostener que el otro esté doliéndose. Y son cosas muy sutiles que tú no eres capaz ni de verlas. Y eso, yo no veo la vida del terapeuta, ¿sabes? No veo su coherencia, no veo nada. Pero hay algo ahí que se nota, ¿sabes? Como que lo ves y lo notas, tío. Y a mí me frustra mucho. Te planteo esto como para ver en esta discusión, tú cómo lo ves, pero me frustra que las personas más humanas, más ecualizadas, sabes, como para su forma de vivir, no tienen tantas palabras que decir.
Alfonso: Sí, seguramente. Además, que con eso, a mí, a lo que me voy ya no es a la terapia en sí. Cuando estás en ese momento escuchando y acompañando a la persona, es vamos a tomar una caña después de la terapia. ¿Cómo se dirige esa persona al camarero? ¿Cómo se dirige al este? ¿Cómo tal? ¿Cómo va? ¿Cómo anda en la vida cotidiana? ¿Cómo andamos o cómo nos dirigimos a las cosas cuando salimos de los espacios? Cuando salimos de ese espacio tan idílico para hacer gestalt, para hacer respiración, para hacer coaching, para hacer psicología. ¿Cómo el psicólogo se relaciona con su gente? Tiene una sabiduría de la hostia. Realmente la vida nos muestra su vida que va acompasado con eso. Claro que en la, en la, en la, en la, joder, en la terapia o en la consultoría, como tú dices, sientes ciertas cositas porque la gente, hostias, en ese momento nos metemos en un flow, Nacho, brutal, y conectamos de una manera brutal. Somos súper ecuánimes, somos súper coherentes y demás. Cuando salimos de ahí, que las, el contexto No hablemos de las circunstancias, sino el contexto. Es la vida cotidiana. Voy a por el autobús, voy al este, voy al otro, voy no sé qué, no sé cuánto. Acompañamos con esa ecuanimidad, esa coherencia, esa comprensión hacia el camarero que no me pone el café. A los 20 minutos, nuestra vida muestra realmente todo aquello que en esa terapia gestal estamos proporcionando a la persona que viene a ser acompañada. Eso es lo que yo me cuestiono, ¿me entiendes?
Nacho: El tema es que no lo sabes.
Alfonso: No, si yo por eso yo dejo ese cuestionamiento, porque luego ves a profesores de yoga que dices tú, ¿me entiendes? Simplemente observando un ratito, te vas a tomar una caña después del este y la conversación en sí, fuera de ese entorno, fuera de ese momento iluminado, hostia puta, si me tengo que, si tengo que poner las manos, mi vida en manos de, no, por ahí no. Durante la sesión ha sido maravilloso, tío, se ha metido en el papel, se ha transformado en— vale, pero la vida no está ahí, no está en esos espacios solamente. Y creo que por ahí hay mucho, por ahí nos desvirtuamos mucho, ¿no? O es mi experiencia personal, mi observación va desde ahí, ¿no? Que somos como muy tal, montas un evento, tú sabes lo que es montar un evento, viniste al hotel a montar un evento. Estamos, hablamos de, bueno, gestionar emociones y demás, ir con el agua al cuello, pues coño, ahí hay que demostrar si realmente tú tienes una firmeza en tu vida de la hostia, cuando aprietas las cosas. Si realmente soy capaz de gestionar mis emociones, si soy tan equilibrado como eso, si mis patrones esos que he reconocido y que los saco en el este y que me comprenden y me comprendo, realmente para mí eso es lo que muestra. Voy a coger el cargador si me das un segundo, que se me está acabando.
Nacho: Si no cargamos las pilas no podemos seguir discutiendo.
Alfonso: Eso es.
Nacho: Sí, yo mira, te iba a poner un ejemplo de un evento y para ver cómo esa diferencia de lo que sucede. ¿Me oyes aunque esté buscando el teléfono?
Alfonso: Sí, te oigo perfectamente.
Nacho: Pues yo me recuerdo en un evento hace 12 años por lo menos, o más. Sí, estaba haciendo un programa mío que se llamaba Hazte Oír, que tuve la puñetera brillantez de llamarlo Hazte Oír como 6 meses o un año antes de que empezara el autobús este de Hazte Oír, que reclamaba los derechos y no sé qué, que era una asociación.
Alfonso: Toma.
Nacho: Sí. Y que tenía como mucha polémica y la gente lo criticaba mucho. Y entonces se creían que estaba asociado a eso y me llamaban por teléfono y todo y me insultaban. Hijos de puta, no sé qué tal. Y era como, bueno, si aquí hablamos de hablar en público, ¿sabes? Esto no es una asociación de nada. Pero bueno, era esa época y hice un curso. Y en el curso alquilamos que vinieran para dejarnos una cámara. Y entonces vino el tipo a dejarnos la cámara. Yo estaba preparando todo, mi pizarra, mis apuntes. Era el primer momento, el primer día del curso. Y de repente el tipo me dice, mira, Laura, que era la que estaba organizando el evento, me dice, oye, que dice el cámara que le hemos alquilado la cámara, pero no el trípode. Entonces que el trípode se lo lleva porque lo necesitan en otro sitio. Y digo, pero ¿cómo que no le hemos alquilado? Si le hemos alquilado esto para grabar aquí todo, ¿cómo no va a ser con el trípode? Y si lo ha traído y lo ha montado, ¿cómo es que lo va a desmontar y se lo lleva y nos deja con la cámara en la mano?
Alfonso: ¿Sabes?
Nacho: Y total, que voy a hablar con él y le digo no sé qué. Quedaban 3 minutos para que empezara y no sé qué pasó, tío. Yo salté, ¿sabes? Ya, y casi lo pego, ¿sabes? O sea, me enfadé que te cagas. Digo, tío, no te vas a llevar el trípode. Digo, lo siento, pero no te lo vas a llevar. Digo, me da igual lo que digas, es que tengo que grabar esto. Te he alquilado esto, empieza en 3 minutos, no me puedes dejar decir a 3 minutos antes que es que el trípode no está incluido. Y tío, casi me enganché con él, ¿sabes? O sea, prácticamente me faltó muy poco para engancharme con él. Laura intervino y ya como que dijo no, tal, no sé qué. Y al final dejó el trípode, ¿sabes? Como tío, pues el caso que en ese momento tú podrías verme y decir joder, no controla sus emociones, joder, no sé qué, como y este tío tal. Y está bien, que no lo juzgo. Pero ahora te pongo el caso B. Ahora hago un evento de los otros que he hecho, que en ese había 15 personas. Era un evento de 4 o 5 días y había 15 personas. Y hago otro con 210 personas y estoy rollo Buda, ¿sabes? Que ahora hasta tengo la cabeza parecida, rollo Buda, con todo controlado. ¿Qué tal? De hecho, además recuerdo que fue el último evento que hice estando casado. Y de, creo que era David, que estaba como de CEO de la empresa, y decirme, bueno, ¿qué vendemos al final? No sé qué. Y mi exmujer como diciéndome, pues no sé qué tal. Y yo meterme al vestuario, al cambiador, que había como un camerino o algo así, y decir, venga, vale, ya sé lo que voy a hacer. Inventarme algo, ¿sabes? De esto es lo que me apetece hacer y venderlo, ¿sabes? Y ahí verías a un tío como súper centrado, como súper en el presente, ¿sabes? Y puedes decir, Coño, qué bien, qué resolutivo, ¿sabes? Qué gestión emocional, no le puede la presión. Pues yo prefiero al de hace 12 años que a ese. Porque desde fuera yo veía ese... O sea, claro, porque esto no lo puedes ver porque no estás dentro de mí, ¿no? Como la gente no lo puede ver desde fuera. Pero yo ahí estaba más congelado emocionalmente y en un ser funcional desde una congelación, desde una supervivencia, ¿sabes? De tengo que hacerlo bien, tengo que quedar bien con la gente. Tengo que ser cierta cosa para que los otros, para que haya coherencia, para lo que sea. Y en el otro no había eso. Era como, estoy enfadado, me jode que te quieras llevar esto, es importante para mí y te voy a arrancar la cabeza como te lo lleves.
Alfonso: Sí, sí, están bien las dos cosas. Al final, ¿me entiendes? Creo que esas dos cosas, que están bien las dos cosas, creo.
Nacho: No, sí, sí, sí. Al final el tema es que sea funcional y el desde dónde lo haces.
Alfonso: Si lo haces, lo que tú me estás hablando, esa segunda parte, desde aparentar esa serenidad, ese tal, que es el envoltorio perfecto que estabas en ese evento como para vender.
Nacho: Sí, pero no lo sabes. Yo a lo que me refiero es como que realmente no sabes dónde está esa persona y desde dónde lo está haciendo, porque ni él lo sabe. Yo no sabía tampoco que lo estaba haciendo desde un quiero aparentar. Lo único que para mí era importante, oye, pues es importante que vendamos no sé qué cantidad. Luego, claro que vamos a entregar un producto bueno, pero es importante llegar a estos números. Es importante, que no me puedo quedar sin vender nada o no puedo. Y luego ya con el tiempo ha habido eventos que he llegado y he dicho no voy a vender nada, ¿sabes? Es como es que no siento de vender nada, no me apetece, no lo hemos preparado, no lo voy a hacer. Entonces como que la coherencia es algo tan interno que yo siento tan interno en ti, y que ser humano y coherencia también muchas veces es como reconocer que tienes esos patrones que no se van a ir. Y que es que ya está, sabes que te vas a saltar de vez en cuando.
Alfonso: Es que es así, es que te lo vas a saltar de vez en cuando. No somos robots, no somos robots, somos humanos. El tema es, ya te digo, que en ese momento fue funcional tu cabreo y tal y cual. Pues bueno, si no te has anclado ahí, luego después fue funcional, ¿me entiendes? Se pueden conseguir de otra serie de maneras. Sí, elige de qué manera quieres resolver ese mismo problema y constrúyete la persona suficiente para Para salir de ese yo, ¿me entiendes? Porque si no, al final les termina siendo completamente, terminamos estando a su servicio. Al final hay que marcar, tienes que marcar, marcas el ese. Pues mira, ante esta misma situación, cuando hacemos el análisis después de las cosas que nos suceden, un evento como ese, ¿no? Ante una situación, hostias, ¿yo quiero realmente reaccionar de esa misma manera? Sí, puede ser, sí, pues cojonudo, adelante. Si al final encima fue funcional y conseguiste que el trípode se quedara allí. Venderías de la hostia y es cojonudo, vale, perfecto. Es la misma situación, sí, pero está ya, ya no está decidido desde un automatismo, desde el inconsciente del yo. ¿Me entiendes lo que te quiero decir, Nacho? Aunque luego lo vuelvas a hacer igual, perfecto, cojonudo, así pues. Pero que hagamos ese análisis, que paremos ese análisis, y que sí que hay que determinar un cambio o un cambio de rumbo, que lo hagamos. Igual que el espiritual este de que no, yo pues fue funcional para ese momento, es lo que necesitaba y requería eso. La vida es dinámica al final. Pues en ese momento lo mismo tu curso de llevar hacia 200 personas necesitaba que esa persona que estuviera ahí en ese momento encarnada fuera ese personaje. Si está decidido desde tú, desde tú como sujeto y no como el yo, es cojonudo, tío. Aunque hace 15 años fueras un tío que te pegabas de hostias y ahora fue funcional. Ahora vas a vender otra cosa y no es que seas un camaleón, es que, coño, a medida que vamos haciendo algo, aparecer como sujeto de las situaciones. ¿Me entiendes? Seguimos en evolución, seguimos cambiando. No es el hecho, no es que es un veleta, no, no es que sea un veleta, es que esta situación requiere de esto y estoy construyendo algo para esto. Es que al final ahí estamos, ahí sí que expandimos nuestro, nuestro ser. Ya no estamos haciendo, es que tengo que hacer esto para esto, para esto, para esto. No, es que para esto es necesario, pero para otras cosas posiblemente no. Para mí ese es el estado de presencia constantemente, qué requiere, qué requiere de mí el alcanzar ese objetivo. Desde dónde tengo que actuar, qué estructura tengo que darme para llegar ahí.
Nacho: ¿Y cuál es tu objetivo ahora?
Alfonso: ¿Cuál es tu objetivo ahora? Mi objetivo ahora a nivel interno es seguir por el camino en el que estoy, ¿me entiendes? Formándome con este señor y llevando esta línea. A nivel, digamos, laboral, que en este año ya he puesto el foco ahí, ¿Me entiendes? Veo que estamos por un camino en el que puedo desarrollarme fuera del yo más, más que dentro del yo, ¿sabes? Ahora ya sí quiero meter en tema de, pues, coño, pues generar al final mi negocio y empezar a vivir de libros, de comunicar, de formaciones y demás. Ahora sí ya me he metido un poquito más, este año más focalizado ahí, pues porque quiero, al final estoy bien en mi trabajo porque me hace nutrirme constantemente, lo que te hablo, ¿no? Pues lo que predico lo ahí, que es un escenario completamente voluble y que hay que estar dinámico y que esté, está vivo constantemente, todo lo que pienso, hago y digo va en coherencia. Cojonudo. Si en unas circunstancias que no son las más óptimas estoy viviendo como digo que vivo, pues cojonudo, vamos bien. Pero eso ya no quita para que, bueno, pues vamos a tener más ingresos, vamos a poder proporcionar más cositas a la familia y demás desde donde estás ahora, que es un constante cuestionamiento y crecimiento. Porque lo que estoy ahora aprendiendo con este señor es pues lo que te acabo de decir, ¿no? Pues esto es funcional para esto, ataño por ahí. Vamos constantemente estando en presente por eso, por ver hacia dónde me dirijo, qué requiere, qué desde dónde requiere para llegar a ese objetivo, ¿no?
Nacho: Qué guay, suena bien, suena bien. Así que muy bien, Alfonso. ¿Qué le dirías a la gente? ¿Para quién es tu libro? Para que le echen un vistazo por ahí y se lo lean. ¿Cómo dirías quién es el que este libro le viene bien?
Alfonso: Así, el lector ideal al final es un nicho muy grande, que es el que vive estresado, ansioso y crispado con la realidad. Simplemente para eso, para observar realmente qué estamos aportando a ese estrés, a esa ansiedad y a esa crispación diaria a través de lo que te hablaba, de las Pequeños, de esos pequeños detalles que todos ensalzamos pero que no prestamos atención. Y más principalmente para aquellos que viven ahí y que han trabajado bastante tiempo o siguen trabajando desarrollo personal, ¿me entiendes? Desarrollo personal, desarrollo espiritual, todas esas vertientes. Más que nada porque no le vas a enseñar absolutamente nada, pero sí te va demostrando en el día a día realmente si vas en coherencia todo ese desarrollo. La misma palabra habla, ¿no? Un desarrollo personal, un crecimiento, una evolución, un otro yo, entre comillas. A ver si tu vida, lo que te hablaba, ¿no? Tú no ves la vida del mentor de enfrente, pero sí ves la tuya. A ver si va acorde con lo que supuestamente dices, hablas, le comes la cabeza a tu madre, a tu amigo, a tu abuela, o aquel compañero de trabajo al que le das 50.000 consejos desde un caos total dentro de tu vida. Con lo cual, es un ejercicio este libro, es Es un ejercicio individual de cada uno. No para observar si el maestro es el adecuado, como bien decías, que yo no veo la vida del maestro, sino ver si tú realmente tienes la maestría que realmente dices. Hayas hecho o no desarrollo personal, pero especialmente si has hecho desarrollo personal. Porque todo el mundo, ya sabemos, las mamás dan consejos de la hostia desde planos X, el amigo te da unos consejos de la hostia desde un plano Y. Simplemente este libro lo que te muestra es si realmente eso, y si no, muchas veces es mejor callar y ponerte a recalcular ese tipo de cosas que te digo hasta poder poner en palabras mejor. Así que para esa gente va el libro.
Nacho: Qué guay. Muy bien. Pues nada, Alfonso, muchísimas gracias por este ratito. Espero que la gente le dé para pensar y sacar sus conclusiones de este camino, que no es nada, que es muy personal para cada uno. Y nada, tío, me alegro mucho de estos 5 años y de que sigas en tu proceso creciendo y buscando tu camino.
Alfonso: Ahí andamos. Igualmente, Nacho, ha sido un gusto poder charlar contigo de nuevo. Te he convencido con el peinado después de 5 años.
Nacho: Lo conseguiste, lo conseguiste.
Alfonso: Y nada más, y a seguir al final creciendo. Y realmente cada uno por el camino que cree conveniente, que adquiera las habilidades y la sabiduría que crea funcional para su objetivos. Y principalmente lo que sí que pido, que no nos contemos milongas ni desde la sofisticación ni desde la ignorancia. Porque a día de hoy en la sociedad, en el momento de la historia en el que vivimos, la ignorancia no debería ser una posibilidad.
Nacho: Guay. Pues nada, tío, un abrazo muy grande. Disfruta de las vacaciones con tu peque.
Alfonso: A ti, muchísimas gracias, Nacho, por el ratito. Feliz verano. Chao. Bye bye.
Nacho: Igual.

El libro
La Trampa de la Hiperlucidez
Para los que entienden todo pero no pueden cambiar nada. Una confesión sobre los que aprendieron a brillar para no romperse.
★ 4.4 · 58 reseñas en Amazon