Episodio 049 · Despierta con Oyenacho

Eres un instrumento: aprende a sonar como tú suenas (con Ravi Ramoneda)

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Nacho: Muy buenas. Bueno, estoy aquí con Ravi Ram o Ravi Ramoneda, que lo primero que estábamos hablando era de dónde venía el nombre. Y es su nombre real, que esto es como en el camino espiritual nos cambiamos el nombre muchas veces. Yo también lo hice. Al final no sobrevivió mi cambio de nombre, pero, pero lo he vivido. Y nada, tú eres músico, voy a decir que eres músico como primera parte, y segunda parte también te dedicas al crecimiento personal o espiritual, que también sé que que estás muy metido en esto y estuve hace poco mirando un poco lo que hacías y el círculo que tienes, o no recuerdo el nombre exacto, y mezclas la música con el autoconocimiento. Y me llamó mucho la atención. Bueno, por Instagram hemos hablado un par de veces y dije, oye, yo que también estoy muy interesado en la música y es algo que he encontrado que me ha acompañado mucho en mi proceso, ¿qué tal si le decimos a Ravi de hacer un podcast y ponernos a ver cómo ve la música y cómo te ha acompañado? Porque creo que algo, no sé, que hay mucho, mucho que aprender de esto. Así que bienvenido, después de los temas técnicos que hemos tenido de micrófonos y de cosas, pero da igual, lo resolveremos. El sonido siempre llega.

Ravi Ramoneda: Exacto, el sonido siempre llega. Qué bueno. Sí, sí, sí, porque todo es sonido al final. Yo lo describo así. Así que luego ya entraríamos un poquito en materia. Pero sí, pues nada, gracias, Nacho. Yo muy contento de tener un ratito contigo y de compartir después de de unos años de estar ahí cada uno haciendo su camino. Y se llama Círculo Yantra, el círculo que mencionabas. Es la nueva membresía que he creado. Ya vengo con varias plataformas, he tenido mi academia, antes se llamaba Tu Templo, luego Nace, luego Origen. Bueno, ha ido evolucionando y ahora pues lo he juntado todo en una misma que se llama Círculo Yantra. Y sí, sí, justamente es donde comparto toda esta parte.

Nacho: Qué bien. Pues mira, si quieres, para empezar hay una pregunta que a veces sale fatal porque no sale muy bien, pero la vamos a intentar a ver cómo queda, porque sé que es muy en frío y a veces te pilla así como desprevenido a los invitados. ¿Dónde estás tú de tu proceso personal ahora mismo en relación con la música, en relación con tu interior, con tu autoconocimiento? ¿En qué punto estás?

Ravi Ramoneda: Estoy Me siento más real que nunca y me siento más perdido que nunca. Supongo que esto para dar un poquito de jugo a la cosa.

Nacho: De eso se trata.

Ravi Ramoneda: Sabes cómo vamos ahí, vamos ahí. Entonces, en sí mismo yo me considero como creativo, creador. Si no entras en espacios caóticos o de incertidumbre, no van a hacer nada nuevo. Porque si no hay incertidumbre es que ya se sabe. Si ya se sabe es que no es nuevo lo que vas a hacer. Entonces yo creo que es inevitable que los artistas, y yo me considero un poquito dentro de esa olla, tengamos que pasar por procesos así. En mi caso, además, como estoy en el crecimiento personal, pues súmale eso a la sopa. Y entonces, bueno, yo después de todos los años que llevo, sobre todo musicalmente, pues ha habido como muchas fases. Yo empecé cantando mantras en centros de yoga muy pequeñitos para 10 personas, 15, como cuando nadie hacía esto, cuando nadie sabía que era apenas un mantra. Y te hablo de hace más de 20 años. Y entonces también tenía, me gustaba tocar las percusiones, había entrado en una banda cuando yo tenía 18, 19 años. Había hecho performance y había tocado escenario un poco, pero no por la vía de música más devocional o espiritual. Y entonces es verdad que en mis principios todo esto estaba como muy separado. Y entonces, con los años de cantar mantras, pero tener un sueño, un sueño muy de niño, siempre soy muy de soñar, y me imaginaba cosas muy, muy mágicas o muy grandes o de mucha gente o de conectar muchos estilos diferentes. Siempre cuando veía una cosa musical de alguna cultura nueva que descubría, guau, me fascinaba. Y pensaba, hostia, ¿cómo quedaría esto de didgeridoo, esta percusión con ese estilo, con esa cuerda de ese otro continente? Y siempre tuve esas ideas y al final logré. Y bueno, al final pues todos los discos que tengo siempre hay alguna cosa que es como conectar el mundo a nivel de sonidos. Y esto llevándolo un poquito a donde iba tu pregunta, digamos, todo mi transcurso de mi viaje hasta el presente, claro, me llevó al final a pasar muchas capas. Yo realmente ayer estaba grabando un nuevo programa con un socio y justamente hubo un momento que dice, claro, es que yo tuve que pasar, yo recibí muchos no, pero tenía un sí que era el mío. Entonces claro, la gente me decía, no, pero tú cómo vas a tocar, yo qué sé, pues en la Basílica Santa María del Pío de Barcelona cuando habían tocado los más grandes. Y claro, yo era como en esa escala, era pequeñito, pero pequeñito pero soñador a lo grande. Y entonces, y una cosa muy importante que creo que puede aportar, que es que justamente ayer venía hablando de esto, y es que el primer concierto que hice en la Basílica del Pi lo organizó el que era mi socio en ese momento, Sergi, y él me dijo, Ravi, no lo imagines como un concierto. Haz una fiesta, haz una celebración, celebra tu camino, invita a todos los músicos que han pasado por diferentes momentos de tu camino y comparte con tu gente, con el mundo, eso que forma parte de tu viaje interior. Y, hostia, cambió completamente la historia de decir, bueno, yo, Ravi, yo voy a crear algo que soy yo y ese yo, para crear algo que somos nosotros, que Pero que siempre he sido, son mis colores. Y eso fue muy bonito porque hicimos un primer sold out y a partir de ahí estuvimos 5 años haciendo sold outs. Como para tocar un primer punto que creo que puede ser muy bonito para todos entender, que creo que aporta.

Nacho: Y cuando hablas de la confusión, porque claro, yo te escucho y mira, ya por ponerte en que es curioso, porque lo más has dicho estoy confuso o no sé nada. Y te sientes más real que nunca, que son dos cosas que yo también me siento muy identificado con ello. Y te traigo aquí como una parte mía para ver tú cómo la sientes o en qué punto estás tú con esto. Yo no ha sido con la música y ha sido más con el contenido, con crear programas, con el desarrollo personal, el autoconocimiento. Y llevo ahora 15, 16 años en esto. Y yo ahora que he hecho más cursos, he aprendido más, he interiorizado más, he hecho más terapia, he hecho, no sé, he hecho de todo. Además, soy muy intenso con estas cosas y me meto de cabeza con ello. Y siento que ahora es cuando menos tengo que decir comparado con cuando empecé. Como hace 5 años tenía muchísimo más que decir, más palabras, más explicaciones, más razones, más convencer, ¿sabes? Y estaba bien porque era una fase de mi vida, ¿no? Pero Pero es curioso cómo cuanto más vas llegando a un sitio donde realmente tienes más maestría, menos tienes que decir. Y a mí eso es lo que me confunde, ¿sabes? Que es como estoy en ese punto también caótico, creativo del que tú hablas, de encontrar una manera. Porque yo en mi lado estoy como confundido con la gente pide una cosa, que no sé si con la música es parecido, pero la gente pide una cosa que alimenta sus neurosis, ¿sabes? Y su estado muy de, no sé, de lo que pide la sociedad. Y cuando tú ya has pasado todo ese proceso, ves que eso es lo que quiere la gente, pero en verdad no es lo que le hace bien, ¿sabes? Y no hay tantas palabras para explicar lo otro. No sé, bueno, ahora me cuentas tú cómo te llega, pero es como por hilarlo con esta parte de la música y tu carrera musical y el desarrollo de la música, de mezclar cosas. Tu confusión, creatividad, no sé, por ahí.

Ravi Ramoneda: Sí, cogiendo por partes, lo distribuiría en dos partes. La primera, te diría que yo con la música me siento igual como lo que tú dices. Es decir, yo si me presento en un concierto y estoy 2 horas tocando y no digo nada y me voy, a la gente le va a faltar algo. Pero si yo me presento a un concierto y hablo más de la cuenta, la gente va a decir, hemos venido a escucharte, ¿qué nos estás contando? Entonces yo creo que Sí, para mí lo que me sirve de barómetro de saber dónde estoy, si estoy, si mi ego está exaltado o si estoy más centrado, si estoy más receptivo a lo que está pasando, etcétera, es esto. Entonces es esa capacidad de saber discernir entre cuándo requiere interferir en el silencio la situación y cuándo no. Yo creo que todos tenemos miedo al silencio, pero el silencio nuestro es como que Y entonces tenemos que llenarlo con cosas y movernos. Creo que cuando el viaje nos obliga a entrar sí o sí en nuestro silencio, puede ser incómodo, pero es la mayor bendición. Y creo que de ahí, en los momentos de confusión, que quizá yo ahora lo relaciono con esto, ahora que lo estoy diciendo, creo que estoy en un punto donde la vida me está obligando a entrar en un silencio interno en pleno movimiento. Digo, es como decir, ahora los coches son eléctricos y no van a hacer ruido. Que no, tú te pasa un coche eléctrico por al lado y parece que haya pasado un cohete, porque en la fricción del aire, en las ruedas con la tierra, sigue habiendo un ruido, ¿no? Entonces, el silencio como tal no lo vamos a poder, ni siquiera entrando en la cueva más remota vas a estar escuchando tu respiración, tu corazón, pero sí que hay que afrontar ese lugar. Yo creo que parte de lo que estoy transitando es decir, ¿cómo lo hago en este momento? Para, aún sabiendo que no tengo más remedio que estar en pleno movimiento, entrar en ese lugar dentro de mí. Y sí, claro, es confrontativo, porque lo más fácil es decir, vale, me voy al bolón, le doy al botón y desconecto de mí, del mundo, de mi universo, de lo que sea. Y al mismo tiempo, eso no es real, no es posible. Tenemos todos una vida que, aunque bueno, sí puedes dar durante un rato, pero vas a tener que retomar todo. Entonces, ¿de qué forma me estoy relacionando conmigo mismo en este momento? Que es muy particular. Yo, de hecho, hay una controversia en esto, y ya te paso el balón, pero hay una controversia muy interesante. Es que yo siempre he dicho que no podemos cambiar las ruedas del coche con el coche en movimiento, ¿no? Que es sentido común. Y de repente la vida te pone una situación que dice, ahora ves lo que haces. Y la excepción, ¿no? Y si hubiera una excepción y no hubiera más remedio, ¿Cómo lo harías? Y yo me siento un poco en ese punto, ¿sabes?

Nacho: ¡Qué metáfora más bonita! Cambiar las ruedas en mitad de... Yo me imaginé una grúa, ¿sabes? Así cogiendo el coche.

Ravi Ramoneda: Por ejemplo, ¿ves? Creatividad. Tienes que pensar en algo nuevo. Exacto. Yo he pensado, pues no sé, meto el coche en el agua, que esté flotando y... Efectivamente.

Nacho: Totalmente. Yo, mira, ayer estaba grabando un vídeo. No sé si era con el vídeo o porque estoy ahora trabajando en un libro nuevo. Y se me venía una metáfora que era como en esto del cambio personal y demás. Yo me he pasado la vida queriendo ser otro coche, ¿sabes? Como viendo mi ser, yo mismo, como un coche, como un vehículo. Pues yo me he pasado la vida queriendo mejorar mi coche, queriendo sobre todo mejorarlo más que sea otro en cierto momento. Luego te vas despertando un poco más y ya dices, bueno, que no hace falta que sea otro, pero lo quiero mejorar. Y me daba cuenta ahora, pasados los 40, que digo, es que en verdad no se trata de mejorar el coche, ¿sabes? Es como se trata de descubrir qué coche tienes y de poder disfrutarlo, ¿sabes? Como decir, ah, mira, coño, que tengo un coche clásico. Hostia, que no corre, ¿sabes? O que va despacio y tal. Y es como, es que va a ir así toda la vida. Y se me venía a mí la metáfora de que digo, yo soy un coche gasolina turbo. Que de hecho me acuerdo uno de cuando yo era más joven, que había un R5 Copa Turbo, creo que era, o R No sé, uno muy antiguo, pero que era gasolina y turbo. Era como— y gastaba un montón de gasolina. Y digo, yo soy eso. Entonces, si yo quiero hacer un viaje largo, yo voy a tener que parar 25 veces para llegar al sitio. Y sin embargo, uno que tiene un coche diésel se lo va a hacer de una vez. Y está bien, ¿sabes? Pero yo no puedo aspirar a hacer el viaje de una vez porque es imposible. Tengo que parar a echar gasolina 25 veces. Y entonces veo mucho como este camino personal como muy sobrio, por lo menos también en mi parte, de que te toca en algunos momentos quedarte con, oye, a ver, ¿qué es lo que tengo? ¿Qué es lo que soy? Y ¿cómo me acepto más? ¿Sabes? Como, no sé, lo veo como que en todo este mundo, y con la música probablemente lo ves hasta más, porque en tu caso, además, que utilizas instrumentos como el didgeridoo, como el handpan, no sé, como cosas muy especiales. Mira el didgeridoo, que lo tienes ahí. Es como, entre comillas, un sonido, ¿sabes? No hay 6 cuerdas, no hay no sé qué, pero es el sonido más variable y rico. Bueno, no sé si el que más, pero que es muy rico. Yo lo he escuchado y es como, y hay voz incluso, ¿sabes?

Ravi Ramoneda: Que entonces, porque es tan variable, o es por su propia, o sea, perdón, a ver si lo digo bien, por su propia inestabilidad es tan rico. Es decir, es un instrumento que solo tiene una dirección, que es soplarlo y vibrar. No no tiene más. O sea, es un palo vacío. Y eso es maravilloso. Has abierto un portal aquí de algo que es muy nutritivo para nuestra mente, pienso. Porque, es decir, la simplicidad es la mayor fuente de creatividad, paradójicamente. Porque a veces decimos, cuántas, que si tengo muchas hojas de muchos colores puedo hacer, vamos, aquí un collage que flipas. Pero por lo contrario, a veces cuando hay demasiadas opciones, la decisión es mucho más difícil. Y la decisión es la dirección. Con lo cual, cuidado ahí también a la hora de poder llegar a algún lugar. Y en este caso es verdad, porque el didgeridoo nos revela solo con la vibración de la voz, solo con la respiración, pero se abre una cantidad de frecuencias y de fluctuaciones de sonido que claro dices, madre mía, pero ¿cómo es posible? Luego coges un instrumento, yo qué sé, un clavicémbalo lleno de cuantas más cuerdas, notas, lo que sea, Y parece ser que ese tenía que ser el que trae más frecuencias, más, y no necesariamente. Creo que todas ya están. Entonces, súper interesante esto.

Nacho: Pues es un poco eso, es como si eres un didgeridoo, porque has sido configurado así. Es como que si fuera un libro, para mí sería como el pensar que un didgeridoo quiere ser una guitarra, ¿sabes? Y toda su vida enfocado en yo quiero ser una guitarra, yo quiero ser una guitarra, yo quiero ser una guitarra, ¿sabes? Y hasta que llega un momento en que dice Coño, que es que no puedo ser una guitarra. ¿Sabes? Como de decir una aceptación de no puedo ser una guitarra. Y que digas, ¿qué soy? Y aprendas a tocarte, ¿sabes? Como a decir, venga, ¿qué soy? ¿Cómo sueno? Eso es un poco lo que veo yo.

Ravi Ramoneda: Es muy potente. Este, este, ¿qué soy? O sea, ahora venimos trabajando en un nuevo proyecto que se llama Yo Soy. Y todo es, yo soy esto, yo soy esto, yo soy esto. Desde el alma, desde el ser, ¿no? Desde el origen. Pero para llegar a ese lugar tienes que soltar todo. Primero no ser nada. Si eres algo antes de no haber sido nada, lo que sea que vas a ser no es real, no es verdadero, es falso, es una invención o es una casa de paja para cuando venga el lobo vas a tener que salir corriendo a la de madera. Y como el cuento de los 3 cerditos, ¿no? Pero efectivamente yo creo que nos han educado de una forma absolutamente e inteligentemente distorsionada para que un elefante, un mono, una tortuga y un pez tengan que subir el árbol. En la misma, de la misma manera y con el mismo tiempo. Y esto hace que uno cree una secuencia sináptica de historia personal donde te proyectas en la vida con lo que deberías llegar a ser. Y de repente, claro, te das cuenta que eres a lo mejor pues eso, ¿no? Imagínate el didgeridoo, los aborígenes lo acompañan con dos palos golpeados, o incluso uno, o lo golpean con algo en el suelo, ¿no? Y claro, ¿y si te ha tocado ser el palo este? Pero claro, es que el palo este es todo. Por ejemplo, en la percusión afrolatina o africana también, la clave, que se llama, que son dos palos, ¿no? Que es la base esta donde se construye todo el patrón. Dices, y yo me acuerdo de cuando una vez me pusieron el palo, cuando empezaba la percusión, tenía 18 años y entré a formar parte de una banda de 10, 11 percusionistas. Yo entré por el DJerydoo y no sabía tanto, y aprendí mucho. Siempre iba antes, había uno que me enseñaba patrones y yo estaba hasta que llegaban, empezaba el ensayo y luego ya pues yo no hacía nada, solamente me esperaba a que me tocara mi momento. Pero escuchaba, aprendía, escuchaba mucho, observaba mucho. Y un día, cuando empezaron a dejar formar parte de alguna cosa, y el día que me dieron la clave, Claro, yo primero, sabes, tú imagínate, ves al tío, al tío ahí con los tatuajes, el triple tambor, el no sé qué tal, y tú te imaginas queriendo estar ahí y de repente te dan un palo y te dicen, bienvenido a la banda. Vale, bueno, gracias. Y luego me mira así y me dice, ¿tú no eres consciente del papel que te estamos dando ahora mismo? Porque esto es todo. Si tú fallas, se cae el barco entero. Y ahí me di cuenta, es como la enseneta de un barco, a lo mejor, que es el más ligerito, el que tenía que estar arriba. Hostia, ¿cómo se llamaba? He dicho enseneta por mí.

Nacho: Mástil, ¿no? En el mástil arriba.

Ravi Ramoneda: Pero el que miraba si había tierra a la vista, ¿sabes? Bueno, es igual, pero sabes, ¿no? El que tenía esta función, claro, tenía que ser ligerito, ágil, para poder subir muy rápido arriba, lo más alto posible, etcétera, ¿no? Y entonces esta es una función, pues en muchos casos pasa esto, ¿no? Como, y esto quizá lo conduciría a la importancia de los tiempos acuarianos que vivimos, que es de unirnos, de aprender a encontrar nuestro lugar dentro de un tejido más amplio y poder percibir la maravilla de sentir que eres imprescindible, no de sentir el rol que ocupas si es más, más grande, más importante, de más responsabilidad, de más autoridad o menos. Sino de sentir que eres imprescindible. Yo creo que esto es algo que puede cambiar la vida de una persona, decir: no me jodas. A lo mejor alguien que tiene una situación súper compleja, miserable, difícil, dolorosa, y de repente le dicen: oye, tú, pero tú sabes que eres imprescindible, tú sabes que formas parte de un tejido que si te sacamos a ti se nos cae el barco entero, el rey, la reina, el todo, todo, todo. Imagínate que alguien que está en un momento donde se cree que su vida es miserable, que no, y que qué hace en este planeta, planeta, alguien le viene y dice, pero te necesitamos, ¿no? Pero de verdad, guau, ¿no? Tiene que ser algo súper, súper salvador, inspirador, de decir, guau, entonces espera, voy a ocupar bien este lugar miserable, pero lo voy a ocupar bien, ¿sabes?

Nacho: Sí, voy a ser palo, voy a ser palo, pero bien. Yo, mira, se me venía como una cosa, pues siempre yo tiendo a ver la diferencia y lo que quizá está sin decir, ¿no? Y hablabas del yo soy y como de descubrir quién eres, como en de la parte más del ser o del alma, o esto que se utiliza mucho, esta manera de hablar, y que a mí personalmente me confunde porque he estado confundido con eso durante mucho tiempo. Ahora ya menos, pero lo quería, lo llevaba como al sonido, como que digo, vale, el DJeridú. Tú ahora eres un DJeridú, que este podcast se va a quedar con el DJeridú bien grabado. Si eres un DJeridú y empiezas a pensar, venga, voy a descubrir quién soy, Y entonces te vas a, vale, soy esta carcasa de madera, vale. Y te dice, no, la espiritualidad te dice, no, no eres eso, vale. Soy el sonido que hago. No, tampoco eres eso. Y no, sigue más abajo, no. Entonces soy la frecuencia que no sé qué. Tampoco, porque esa puede ser en otros igual. Estás más al fondo, no. Y en ese sitio al que llegas desde el ser es un sitio universal, que todos somos lo mismo. Y yo estoy de acuerdo con eso, que hasta ahí estoy de acuerdo. Ahora viene la segunda parte con la que no estoy, no es que no esté de acuerdo, sino como que siento que falta información. Hasta ahí bien, pero desde ahí nadie es imprescindible, ¿sabes? Porque entonces ahí no hay una unicidad. Eres lo mismo que todos y si tú te mueres, nace otro. Y si tú te mueres, tu energía está en otro sitio y no hace falta. O sea, es como, esto es mi película, ¿no? Pero no hace falta porque todos somos iguales, todos somos lo mismo. En el fondo somos espacio y tal. Y yo ahora voy a lo otro, que es como, vale, ahora una vez que reconoces eso, haz el camino de vuelta y vuelves a decir, vale, también soy una carcasa de madera, porque yo me miro, me toco, soy una carcasa de madera. Eso es una guitarra. Yo soy un didgeridoo. Mi sonido es diferente. El mío es este, no es el de la guitarra. La guitarra suena de otra manera. Y entonces te das cuenta que para mí, como esa carcasa, llámalo ego, carácter, no sé, lo que sea tu vehículo en este planeta, es diferente, ¿sabes? Cada uno es diferente, cada uno tiene sus tonalidades, su manera, su color, ¿sabes? Como en la música. Y creo que la mayor frustración es como por un lado ese bypass espiritual de pensar que todos somos lo mismo, igual que en el sonido, porque para llegar ahí seguramente se llegue y yo todavía no estoy. Tengo 44 años, a lo mejor con 90 te digo, ah, mira, ya has llegado ahí y lo veo de otra manera. Pero ahora de momento creo que que para llegar ahí tienes que conseguir tocar en lo que tú eres, en los palos, en el didgeridoo, en lo que sea, de la mejor manera, sintiéndote más libre, equivocándote con todos los sonidos que puedas hacer, que puedas hacer, con ser el mejor didgeridoo que puedas antes de querer ser el ser, ¿no? Como visto, como esta parte más, más espiritual o más intangible.

Ravi Ramoneda: Sí, sí, profundo esto, pero efectivamente creo que música, la música nos enseña mucho, de hecho, porque como todo son frecuencias, resonancias, simpatías, esa manera que tiene de agruparse el sonido y separarse es cómo funciona la célula, cómo se organiza la estructura subatómica, es todo Creo que nos habla mucho de ese viaje interno que todos vivimos, ¿no? Y es muy profundo este tema. Yo creo que la autenticidad, a mí me llamó mucho la atención una vez que me hablaron de la autenticidad como la mayor expresión humana que existe, como que calibraron el amor. Todo el mundo creía que el amor era lo que vibraría más alto y resulta que después había algo como 500 veces superior y Y como que el ganador de una carrera que va como desplazado del segundo y el grupo, como que está en otro planeta. Y eso era la autenticidad. Y claro, dices, pero entonces, ¿qué es? Claro, es que la autenticidad es la vida en sí misma. No es un concepto, sino es que la autenticidad significa que tú— ahora imagínate que yo hago— y claro, no tiene ningún sentido. No encaja en el podcast, pero lo que yo acabo de hacer era real porque no tenía sentido, pero me atravesó una energía, una electricidad cuando lo hice. Rompí una lógica de lo que es esta imagen ahora mismo definida aquí en esta Matrix. Y eso aplicado a cualquier momento de nuestra vida es los potenciales que desconocemos de nosotros. Y ahí es donde entramos en este misterio que yo creo que es el nuevo paradigma en la vida, porque estoy súper de acuerdo. Creo que en el camino de crecimiento personal o el desarrollo espiritual hay cosas que son tan desconocidas que elegimos hacer ver que las conocemos poniéndole nombres o creando un concepto colectivo versus esa cosa. Pero en el fondo hay cosas que no conocemos Y esa es la parte más hermosa de la vida. Me parece que en estos días había, hay una constelación astrológica que jamás había exactamente así, jamás había pasado. Bueno, que creo que exactamente X nunca, nunca existe, pero bueno, se supone que es un periodo bastante nuevo para todos. Y yo creo que tiene mucho que ver con ese abrirnos al misterio, descubrir cosas de nosotros mismos, de cómo respondemos a cosas a partir de un punto de cierta conciencia. Y a ver a dónde nos lleva eso de forma también conjunta.

Nacho: Es curioso porque fíjate que estaba pensando como en la metáfora de que para ti seguramente esté súper lejos, pero el aprender a tocar un instrumento. ¿Tú te acuerdas de cómo fue para ti aprender a tocar tu primer instrumento?

Ravi Ramoneda: Pues tengo la suerte de acordarme. Me hace mucha ilusión acordarme y también que me lo preguntes porque yo tenía 7 años Y fue mi padre. Y de hecho yo salía de un capítulo, o sea, yo estaba en un capítulo muy traumático de mi vida porque yo nací en una comunidad de yoga, en una comunidad de meditación, o como mis padres fueron pioneros en el yoga en España. Y pues yo había hasta los 7 años y levantaron una casa, un pequeño puebladito, así como 3, 4 casas, una en ruinas, lo levantaron con mucho, con un gran trabajo que hicieron, porque dormían en el suelo, nevaba. Los primeros años fueron heavy metal. Luego ya aquello creció y llegaban a pasar más de 1000 personas al año en una época que te hablo de hace 40 años.

Nacho: Sí, sí, que no había WhatsApp, ¿sabes?

Ravi Ramoneda: Imagínate, ¿no? Entonces, hasta mis 7 años, y luego pues se disolvió y decidieron cerrar, ¿no? Y en ese momento, claro, porque habíamos nacido unos cuantos y convivíamos niños, éramos como, se rotaban los padres, o sea, era cosa, yo tenía como si tuviera varios tíos y teníamos varios hermanitos, primos, no, vivíamos de una forma muy, muy bonita y muy unida y tal. Y todo eso se termina, entonces yo de repente sí que es verdad, y me voy a ver una ciudad, yo vivía en la montaña, pero un lugar, entonces claro, eso fue un contraste muy grande. Y encima mis padres se separan. O sea, fue una ruptura. Mi primer septenio muy bien, pero ahí empieza tal, ¿no? Y entonces ahí mi padre me regala su banjo, que es un instrumento que hoy en día no se conoce tanto, pero es muy del country de Estados Unidos. Es una guitarra con el cuerpo redondito y tiene 4 cuerdas. Tenía 4 cuerdas, ¿no? Y entonces, claro, me regala un banjo y me enseña 3 acordes. Entonces, claro, yo me voy de ese momento de vida, pero tengo algo, ¿no? Y tengo 3 notas, ¿no? Y tengo un lugar donde mi tristeza, mi soledad, mi incomprensión, porque era un niño, de todo aquello que estaba pasando, por lo menos tenía un lugar donde yo podía transformar en alegría, en sentir una alquimia dentro de mí que me daba vida y un sentido también, ¿no? Que luego, pues mira, tomó forma con el tiempo. Pero aunque hubiera sido solo para mí, eso me quedó muy grabado.

Nacho: ¿Y te recuerdas cómo era? ¿O recuerdas aprender y usar los acordes y que no funcionaran? ¿O cómo era para ti?

Ravi Ramoneda: Sí, me acuerdo el proceso de aprender. Me acuerdo, sí, los aprendí, bueno, bastante rápido porque al final eran los niños como que tienen una magia ahí para esto, o sea que seguro que exacto. Y bueno, que era muy simple, era un instrumento al final tipo tiene 4 cuerdas como un ukelele, también tiene 4 cuerdas y eran posiciones muy sencillas de los dedos. Entonces es verdad que para mí, y el otro era Era muy simple, ¿no? Pero sí, sí, en ese caso. Luego he pasado otras etapas en mi vida donde lo que ha sido el aprender un instrumento, a tocarlo, lo he sufrido un poco más. Pero es en ese concretamente yo tengo un recuerdo muy dulce.

Nacho: Qué fuerte la música. Yo tenía en la mente, o sea, la pregunta iba más por la parte de aprender, que ahora nos vamos a ir, pero tenía en mente la imagen que me venía, es que de hecho tengo la guitarra aquí. Oye, yo estoy también aprendiendo ahora a tocar la guitarra y tenía la imagen de que en esta fase de mi vida, este último año, bueno, varios años, pero con la guitarra ha sido este último año, de estar durmiendo con la guitarra así. Y no sé si a ti te habrá pasado, pero yo he dormido con ella, o sea, la he tapado en la cama conmigo, ¿sabes? Como sentía un acompañamiento solo por estar con el instrumento, ¿sabes? Como durante el día estaba practicando, pero solo tener la guitarra encima, ¿sabes? Y estar ahí era como estar con alguien, ¿sabes? Una cosa muy, muy curiosa lo que se crea con los instrumentos y con lo difícil que es hacerlo y lo que duelen los dedos, ¿sabes? Y lo mal que suena al principio, ¿sabes? Como entonces era un poco por ahí lo del aprendizaje y el instrumento, ¿sabes?

Ravi Ramoneda: Qué bonito. Yo sí no recuerdo haberme abrazado así la guitarra como tú para ir a dormir, pero sí que creo que me he quedado dormido alguna vez tocando. Tocando, tocando, y luego quedarme así con el instrumento al lado, de tomarme un momento y perder la conciencia en ese sentido. Pero lo que has compartido me parece súper especial porque el vínculo que uno genera con el instrumento es muy importante, es muy importante. Por ejemplo, este cuenco tibetano que tengo allí, ese cuenco me acompaña desde hace 21 años. Lo compré un día y lo compré yo, y nunca he comprado ninguno más. No me he metido en tener un montón de cuencos, que tengo algunos amigos que se metieron mucho en esto y lo encuentro brutal, maravilloso. O sea, me parece una herramienta de vibración impresionante, pero yo, en mi caso, no, no me ha ido por ahí mi camino musical, ha ido por otros mares. Sin embargo, ese instrumento yo lo cogí, lo toqué, hice así, me vibró el alma, el pecho, todo. O sea, sentí una conexión con ese cuenco y dije No lo hemos encontrado. Y mira, hasta hoy está conmigo. Luego podrían haber pasado mil cosas, pero sigue ahí. Este didgeridoo, lo mismo, lo toqué varias veces y era como toqué un montón, no, pero este sentía algo con ese instrumento, no. Y hace que está conmigo también más de 20 años, no. Entonces he tenido otros también, pero cada instrumento que ha llegado a mí Llega con un viaje, llega a ti y luego tú haces que él llegue al mundo. Y mientras hace ese proceso, yo por ejemplo tengo una guitarra que es una Martin que compré en un momento muy concreto de mi vida. Me acompañó, por ejemplo, en mi divorcio y separación hace 15, 16 años. Allí para mí fue un momento también de mucho dolor. Y ese instrumento me acompañó, me ayudó, ¿no? Y luego, años después, que el instrumento ya tiene sus años, las personas que lo tocan se quedaban muy, pero guau, ¿no? Esta guitarra, ¿no? ¿Qué tiene? Digo, a ver, es que bueno, para empezar, la música que yo hago es de amor devocional. Tanto devocional es lo que es, sin darle, sin fliparnos, pero sin restarle Coño, la autenticidad que hay en ello, la sacralidad, la humildad, el amor sincero, la honestidad de la voz. Entonces todo esto va con el instrumento, luego, luego se queda allí. Y todo ese, ese cariño, y ya no solo por instrumento, sino cosa que para último, un último apunte, por ejemplo, el sentir que tu mano es una extensión de la guitarra, no, cuando la tocas, o esta mano cuando penetra tu mano en el instrumento y tu cuerpo es una extensión del instrumento de tu cuerpo. Y si tú puedes tocar con esa sensación de unidad con el instrumento, es impresionante la diferencia que hace en cuanto— Y yo creo que es algo que es muy sutil, pero todos somos frecuencias. O sea, este cuerpo es un conjunto de frecuencias.

Nacho: Solo tienes que hablar para darte cuenta, ¿sabes? Como—

Ravi Ramoneda: Exacto. Entonces yo creo que eso es bueno, es un punto súper importante, que es muy bueno cuando alguien aprende a tocar un instrumento imaginarse que su mano y el palo, como si fuera el cuenco, el palo es una extensión de mi mano y de ahí conecto con el instrumento. Y eso cambia mucho en la forma como sale de ti. Pero sobre todo este es el lugar tan bonito desde donde uno aprende a tocar instrumentos como tú ahora, es el que construye y define una relación sagrada a largo tiempo. Luego no importa si tú coges la guitarra y puedes tocar 3 acordes o hacer una rumba, o te metes en algo más clásico y más complejo de dedos. Eso ya es como tú sientes evolucionar con el instrumento, pero lo que es la música en esencia es sencilla. En una nota está todo. Lo que es, solo que cambia si una persona lleva 40 años tocando esa nota y una persona nunca ha cogido un instrumento. Se nota el espacio que habita esa nota, pero la nota sigue estando disponible para que todos entremos en ella. Con lo cual, todo el mundo es músico, solo tiene que decidir si quiere entrar a caminarlo, y luego obviamente ser honesto con uno mismo y decir No me voy a meter a— yo, por ejemplo, bueno, un poco quizá podría por ligereza de dedos meterme en ciertas cosas, pero yo creo que lo sufriría demasiado. Entonces ya hay rangos de la música que elijo no meterme en ciertos niveles de virtuosismo porque requeriría de mí tantas horas y esfuerzo sin— no sé ni siquiera si lo lograría, si realmente tal, ¿no? Entonces yo creo que, pero al mismo tiempo pienso, hay personas por no, por creer que tienen que hacer demasiado, ya dicen, no, no, yo no puedo tocar. Y eso no es así. El hang, por ejemplo, es un instrumento súper agradecido. No hace falta saber música ni de armonía ni de percusión, apenas hace falta tener manos y solamente escuchar Y sentirlo, escuchar y tener gusto.

Nacho: Ese no lo he probado, pero me llama ese. Mira, ¿qué dirías tú? Que se me estaba ocurriendo, como estoy todo el rato, según hablamos, con la cabeza, con que elegimos lo que hacemos como una metáfora también de conocernos a nosotros mismos. Y yo, por ejemplo, he elegido el tema del desarrollo personal, hablar en público, crear contenido, también por una necesidad muy grande yo de expresarme y de también ser comprendido, sabes, o ser escuchado. Y por eso yo creo que me he creado, puesto todos los seguidores que tengo para que me escuchen, como algo que quizá no he tenido mucho en mi infancia. Y en la música, no estaba como preguntándome qué buscabas tú personalmente a través de la música, sabes, o qué buscas a través de la música de ti mismo.

Ravi Ramoneda: Hay dos cosas muy claras. Yo creo que una es disfrutar de la vida. Es un lugar donde siento mucho placer, y el placer que a veces siento que se me ha censurado en momentos en mi vida, y creo que a nivel colectivo tenemos una censura general, yo creo que lo he encontrado mucho dentro de la música. Yo, por ejemplo, sí, Pues esto es una cosa muy, muy sólida que creo que para mí es importante. Y la otra es porque yo soy una persona muy emocional y las emociones solamente así, aquí, para mí no es suficiente. El vehículo de mi cuerpo a secas, yo colapsaría emocionalmente en mi vida. Y el lugar donde he encontrado ese río donde puede fluir mis aguas es la música. Entonces yo creo que son los dos motivos principales, que ahora tengo más conciencia de ello porque anteriormente no sabía por qué lo hacía. Bueno, lo habría explicado diferente, ¿no? Pero ahora entiendo, me miro en perspectiva y entiendo más que, vamos, que va por ahí.

Nacho: Tiene sentido. Yo ahora mismo, de hecho, se me venía como el tema de la música y la inteligencia artificial ahora, que claro, tú puedes hacer música ahora mismo así, ¿sabes? Haces así y en Suno, en no sé qué, y te haces una canción, lloras con ella al escucharla, ¿sabes? Es como que es flipante. Tengo un amigo que está súper metido en eso y es la hostia. Y yo, que ahora este último año he estado haciendo a la semana, hacía 2 clases de canto. 2 clases de guitarra. Bueno, llevo como 10 años o 12 también ya con clases de canto, porque la voz, había algo ahí que me llamaba mucho, y el cantar. Y decía con lo de la IA, claro, está bien, sabes, si puedes hacer música, pero es que en verdad el cantar o tocar no es por la pieza terminada, sabes, es como, es lo que sientes cantando o tocando. No escuchándote, ¿sabes? Que está bien, oye, mola escucharse, pero es el proceso. Y el tema de aprender un instrumento, que hay como cosas también como esto en plan futurista. Mucha gente piensa que con la inteligencia artificial se van a sustituir, que sí se van a sustituir cosas, pero que se van a sustituir cosas simples. Y yo creo que el tema de que para tocar la guitarra necesites 2, 3 años, ¿sabes? Lo que sea. No sé cuánto es. Uno no, porque yo estoy en ello y no es uno, ya te lo digo. Y creo que eso precisamente, que haya ese proceso de aprendizaje, de persistencia, de conocerte, de admitir que no sabes, de avanzar y retroceder, de tocar o cambiar los dedos simplemente como para decir bueno, ahora mismo no veo nada de progreso, ni lo voy a ver mañana ni dentro de una semana, pero es que sé que tengo que seguir haciendo esto. Es como que lo veré un día, ¿sabes? Entonces creo que en lo que ganas aprendiendo a tocar un instrumento, sobre todo la primera vez, creo que se debe de experimentar un poco más fuerte. Con el primer instrumento te enseña mucho a cómo es el proceso de vivir, sabes, cómo es aprender a ser tú, cómo es descubrir quién eres, que no es un libro ni un flash ni una catarsis, que es como una cosa mucho más, pues, más musical, más como un instrumento, ¿no? Y me viene muy bien, y por hilarlo, y ya te dejo a ti, que es como esta parte que decías del disfrute y de la emoción. Solo la puedes vivir en el proceso, ¿sabes? En el proceso de cantar, en el proceso de tocar, no en el resultado final. Ahí es que no puedes expresar tus emociones, ni se expresan tus emociones ni nada, ¿sabes? Ahí llega y es como el orgasmo, como la eyaculación, es como puff, ya está. Vale, pero es que lo que se disfruta es todo lo de antes, ¿sabes? Está bien de la eyaculación, pero Pero el resto, lo que te es donde estás el tiempo que estés cada uno.

Ravi Ramoneda: Sí, la autocontención es muy importante. Yo creo que de hecho todo lo que es mi enseñanza o transmisión a nivel más, más de los alumnos de mi academia, la gente que aprende conmigo, Va por ayudarles en primer lugar a ver que es un sí, todos los nos que le han dicho no son verdad, es un sí, que somos un instrumento vivo, que no hace falta saber hacer nada para acceder a él. Y después, a partir de ahí, aprender todo ese viaje de cómo puedo conocerme mejor, contenerme mejor para entrar en estados más profundos. Y está muy bien que menciones también la energía sexual, porque al final es una energía que es tan potente y no se nos ha enseñado tampoco a gestionarla, que no conocemos. Y por ejemplo, claro, la música devocional es un ejemplo de que esa energía la tenemos todos y es súper disponible y nos puede traer estados de vibración brutales, estados internos donde se transforman emociones muy profundas, donde se curan traumas, se libera mucha tensión, estrés muy arraigado allí se libera también. Entonces yo creo que eso es una muy buena cosa a entender, que es una gran herramienta y es una enorme medicina que tenemos todos en nuestra vida y que está disponible para que podamos realmente transformarnos, transformarnos en todos los sentidos. Y bueno, que si hablamos de mencionar el futuro, dentro de no muchos años va a ser todo con frecuencias o máquinas tipo un tag, supongo, y te van a meter ahí y frecuencias que irán interactuando y reparando los órganos, lo que sea. Eso ya más o menos existe. Entonces, si esto es el futuro, pero ¿de dónde sale? Del humano. Y un último apunte en relación a la inteligencia artificial y la música que está saliendo ahora. Hay algo muy interesante y es el En producción hay una cosa que usamos que se llama humanizer, que eso es muy loco porque claro, tú imagínate, necesitas, si tú metes un patrón de percusión electrónica como esta, esta es una máquina, sale perfecto. Tú le pones el humanizer, que lo que hace es que hace microdesplazamientos del lugar perfecto para que oscile un poco y nunca caiga exactamente, exactamente, que sería lo mismo que si una persona humana tocara. El humano es imperfecto. Y eso es el mayor ejemplo de la importancia de ser imperfectos, porque la imperfección es la salvación de la humanidad. Si te paras a pensar, porque claro, y ahí está. Y es verdad, yo lo veo. Y así como conozco productores musicales de altísimo nivel que se alarmaron mucho y vieron el lo que estaba aconteciendo. Y bueno, y algunos de ellos que hacían música pues para publicidad y así, arrasó con su trabajo, ¿no?

Nacho: Ya ves.

Ravi Ramoneda: Pero por ejemplo, yo al principio pensé, ah, pues será que a lo mejor me tengo que preocupar y tal. Pero bueno, nunca llegó a ese lugar exacto, ¿no? Y a medida que ha pasado el tiempo y he ido viendo, también me preocupo menos, ¿sabes? Digo, no es imposible, no puede suplantar a ciertas cosas. Puede llegar muy lejos, pero hasta ella misma se cansaría de ella misma. O sea, si la inteligencia artificial creara su propio público, su propio público le terminaría diciendo, oye, ¿no nos estamos redundando sobre nosotros mismos? Necesitamos humanos imperfectos que entren aquí para que pasen otras cosas.

Nacho: Totalmente, tío. ¿Qué es para ti la música devocional?

Ravi Ramoneda: Pues mira, la música devocional antiguamente no se llamaba devocional, era toda la música. Porque el ser humano tiene como camino la música, es el puente que le ayuda a hablar con los dioses, a hablar con el misterio, a hablar con lo desconocido, a romper las estructuras de lo que es controlado para entrar en espacios de no tengo el control de nada, y durante un pequeño atisbo de tiempo estoy en un lugar donde recibo mucha información y mucha claridad. Que antiguamente era necesario, necesario para saber dónde había agua para hacer un pozo, si hacíamos la cosecha aquí o allí, si como nómadas teníamos que migrar a otro lugar donde había mejor cacería. Teníamos que escuchar mucho cosas muy sutiles que están ahí, ¿no? Hoy en día estamos a años luz de eso porque estamos llenos de ruido y llegar a escuchar las sutilezas requiere de mucho aislamiento. Pero volviendo a lo que es la palabra devocional, en el momento del propio desarrollo de la música en los últimos miles de años, una de las grandes fuentes de sabiduría en este es India. Entonces, esa devoción, esa devoción es, en India se llama bhakti. El bhakti es uno de los caminos más elevados del yoga y es el camino del yoga de la devoción, cuya máxima expresión en el cuerpo y la vibración es la voz, en ese canto. Que lo que hace es expresa y dibuja un llamado, un anhelo, que lo que hace es un reclamo de atención al divino. Es como decir, si el creador fuera una mirada compasiva que ama a todos sus hijos y sus hijas y su creación, y de repente hay uno que hace como si fuera un gatito recién nacido, que hace ñi ñi ñi ñi, lo primero que hace uno es como, ¿qué es ese sonido? ¿Qué es ese sonido? Y cuando lo ves es como, ¡ay, mira esto! Y el creador de alguna forma actúa, aunque estés gritando así como con lágrimas de desesperación, pero para el creador está escuchando ese gatito. Y entonces es cuando se acerca a ti, te mira, y cuando te mira tú eres uno con el creador siempre. Lo que nos enseña el camino del yoga es eso. ¿Qué significa? Significa que si yo logré esa mirada del creador, ya soy aquello que yo anhelaba. Con lo cual, eso es cuando suceden lo que llamamos pues los milagros. Que acompañan el canto devocional, que acompañan. Entonces, un poquito para dar un poquito más de información acerca de esto, como humanamente hablando, es decir, el amor es lo que sería una traducción también de bhakti. Y entonces ese amor nosotros estamos acostumbrados a vivirlo más horizontal aquí en la vida, plan me enamoro de una amistad, me rompen el corazón, es bastante en un plano entre humanos, digamos. Puede ser con animales de compañía o con trozos de la naturaleza, lugares tal, pero ese sería como un amor más horizontal. Entonces yo suelo decir que la devoción sería un amor más vertical, entendiendo que no es que esté Dios arriba y abajo, sino, pero eso es una relación con uno mismo. Y en esa verticalidad del amor es donde emerge un amor que ya trasciende el amor parcial, que es el de entre formas, y es un amor total. El amor total significa que no es, no hay bueno o malo. O sea, en otros, en ciertos niveles, lo que para aquí es bueno y malo, en otros niveles simplemente es, sin una connotación de una mente humana que lo juzgue. Entonces nos encamina a esa percepción mucho más elevada del amor y, por tanto, de nosotros mismos. Y eso es, por eso es tan transformador el canto devocional, porque te libera, te rescata de tus propios infiernos interiores y te lleva a un lugar de más ecuanimidad, de una mirada más del Buda, de esa compasión, comprensión y con más liberación. Entonces es una temática muy profunda, pero bueno, para hacer una pequeña fotografía, pues es una—

Nacho: Se entiende bien y entiendo, se me venía mucho la imagen de que es como rezar. Y es como, porque rezar también es casi, siento que es lo mismo, pero con la palabra, con el pensamiento, no, a veces también un gesto, lo que sea. Pero que es como que lo primero que hace es crear esa relación o hacer más tangible que existe un creador, que hay algo superior a ti. Que creo que eso ya de por sí es súper sanador. Cuando es, no sé dónde, dónde lo leía, no, pero que el creer que no hay nada superior a ti, que tu padre biológico es lo único más superior a ti, es muy limitador. Pues tu padre se va a morir, tu padre es un humano, sabes, no te puede cubrir todas tus necesidades ni amarte siempre que tú quieres porque es humano. Lo que tú necesitas y pides a seres humanos solo te lo puede dar el Creador, todo absolutamente. De hecho, no es que solo pueda, que te lo está dando, pero no solemos reconocerlo. Entonces, rezando sé que creas esa conexión. Y ahora que has explicado lo de la música devocional, lo, para mí, en mi cabeza entra como un, es como que al final estás tocando para— se me viene la imagen y todo, como llamando su atención, comunicándote con el creador y tocando para él, como en plan toco para ti, para que me mires, para ser mirado, para mirarte. Entonces me parece muy profundo.

Ravi Ramoneda: Y aparte hay diferentes formas de devoción en todo el planeta. Y por ejemplo, yo en el concierto que hice en el Palau de la Música en Barcelona unifiqué dos, que es el gospel y el canto de mantras o el kirtan. Y allí es donde se ven dos formas diferentes de hacer esta misma expresión musical. En el gospel, que tiene sus raíces en Estados Unidos, pero que viene de África, que tiene esa potencia, pero son cantos cristianos en realidad en su origen, por lo tanto tiene esa línea espiritual, digamos. Y el mantra, que es mucho más antiguo y que viene de una línea también súper profunda. Y ver la profundidad que tiene el mantra con la fuerza expansiva que tiene el gospel, por ejemplo, son dos expresiones de lo que es el canto devocional o la música devocional, que por ejemplo es un buen lugar donde se entiende más que esto, qué significa devocional. Bueno, es que devocional puede tomar muchas formas, pero en cualquier caso siempre estás diciéndole sí a la vida, evocando Tú invocando y alabando. La alabanza, de hecho, es una de las fuerzas más poderosas para la manifestación que existen en este planeta. Nosotros, cuando entendemos que la alabanza— de hecho, hoy he encontrado, nada, me aparece un reel de un amigo que tiene un podcast y salía entrevistada una mujer que habla de Steve Jobs, que le regalaron el libro de la autobiografía. Steve Jobs a todo Dios, a todo el mundo, le regalaba el libro de la autobiografía de un yogui, de Paramahansa Yogananda, que es uno de los máximos referentes del yoga en el siglo pasado y uno de los principales grandes figuras espirituales que cruzó el charco y trajo India a EE.UU. o a Occidente. Y bueno, pues introdució a la meditación y a estas prácticas avanzadas. Entonces, el gran yogui de estos tiempos Entonces él habla mucho de esto, ¿no? Y es muy bonito ver de cómo se crean, claro, con una personalidad como Steve Jobs, que ha tenido un papel en la tecnología y en la evolución moderna tan grande, y que él dice, es que dice, este libro me ayudó a crear Mac, ¿sabes? Entonces, y claro, tú lees el libro y el libro son milagros, el yogui que está buscando el yogui del que tiene más fuerza que un tigre, el otro que levita, el otro que no sé qué. Y claro, tú de entrada dices, pero ¿dónde está aquí el iPhone 17? ¿Sabes? No entiendo nada. Pero claro, cuando ves los potenciales que hay dentro de nosotros, cuando entiendes la importancia de comulgar internamente, de buscar a Dios en tu corazón, de trascender cualquier idea de separación y buscar realmente esa unión profundizar en tus prácticas los valores de la disciplina y el compromiso que están en cualquier disciplina. Y cuando eso lo vas integrando, dices, ah, vale, claro, ya entiendo por qué. Pero hay una cosa que es la alabanza. Vivir en alabanza es muy importante, porque si no estamos en alabanza, estamos en caída, no sé cómo decirlo. Entonces, alabar es impulsarte hacia el sí a la vida constantemente. Pero para que la diana vaya más lejos, para que la flecha pase por la diana, tenemos que apuntar más lejos. Y humanamente o espiritualmente, ¿cómo sería ese apuntar más lejos? Pues claro, tienes que apuntar a la divinidad. Cuando tú apuntas a la divinidad, pasas de largo por el tránsito de todas tus áreas humanas. Entonces tienes tu foco más allá de todos los problemas humanos, de todos los retos humanos, y estás, y no caes en conflictos que distorsionan tu persona, que hacen daño a otros, Y te mantienes elevado transformando tus emociones mientras tanto todo va ocurriendo. Y es una forma de que la vida te vaya bien.

Nacho: Sí, qué bonito, qué bien. Pues mira, una última pregunta, Ravi, para cerrar. ¿Qué te llevas de esta conversación que hemos tenido que tenga que ver contigo?

Ravi Ramoneda: A mí estas conversaciones me gustan porque me obligas a recapitular y a recordarme de mí mismo, de dónde vengo, por qué he llegado aquí, dónde estoy, cómo estoy. Pero bueno, más allá que me llevo un rato muy agradable contigo, que ya te dije el otro día mientras hablábamos que ya encantado también de reconectar, de charlar, de inspirarnos, de compartir. Pero volviendo a la pregunta justamente que me has hecho al principio de, hostia, ¿cómo estás ahora? Y este de, estoy perdido. Digo, mira, ahora no me siento tan perdido como cuando hemos empezado la conversación. En el sentido de decir, claro, el hecho de tener que viajar dentro de mí en apenas una hora, viajar al pasado, volver aquí, traer cosas, recordar los orígenes de lo que me ha forjado como persona o como artista o como facilitador. Y digo, mira, esto es en sí mismo el proceso de decir no sé, y al mismo tiempo es muy real lo que está pasando. Como decía, hay mucha claridad de lo que sí es real y está pasando, y tiene una razón, y sirve para ayudar e inspirar a otros, mientras uno mismo también se reafirma en decir sí, estoy vivo, estoy vivo. O sea, guau. No, vamos a aprovecharlo.

Nacho: Qué bueno. Yo, yo, mira, me llevo la imagen del didgeridoo, sabes, como que siento que estoy en un momento. De hecho, ahora este agosto voy a parar de hacer contenido, quiero descansar un poquito. Y de hecho, este es el último podcast que grabo ahora hasta septiembre, por ahí que empiece otra vez. Y me ha llegado mucho lo de la metáfora, como de ver que eres un instrumento y que por mucho que te guste otra cosa, si eres un handpan eres un handpan, si eres un cuenco eres un cuenco, si eres un didgeridoo eres un didgeridoo. Y aprender cómo tocar tu música, a sonar como tú suenas, para lo que estás hecho, es más que suficiente, sabes, que no tienes que cambiarte o que mejorar o hacer estas cosas. Entonces me voy un poco como, tengo como una sensación de tristeza también Porque es, creo que hay un duelo también grande en, pues, en esto, en no saber del todo qué instrumento eres, en ir intuyendo, en ir viendo cómo suenas, en ir probando. Y entonces me llevo eso, y muy satisfecho también porque me ha encantado la conversación que hemos tenido, y eso también me llena mucho.

Ravi Ramoneda: Me alegro. Yo estaba pensando que si quieres lo podría tocar, porque habrá gente que habrá dicho, hostia, han hablado todo el rato del palo ese, Cómo debe sonar.

Nacho: Sí, sí, yo creo que sería guay, sabes, de tocar el DJU.

Ravi Ramoneda: Le puedo dar una tocada, me alejo un poco porque este es muy grande. Aquí ves un trocito de instrumento.

Nacho: Creo que lo he visto en un vídeo que lo tienes por ahí, que tocas el DJU, debe ser el mismo además, y dije como, guau, eso tiene que sonar bien.

Ravi Ramoneda: Sí, sí, sí. Tengo varios, pero de hecho tengo hasta uno que es de cristal de cuarzo. Guau. Y es muy potente porque ya el cuarzo tiene sus propiedades, y además he hecho vibración sonora. Pues entonces, bueno, voy a tocarlo.

Nacho: Dale, dale. Pues Ravi, muchas gracias por este ratito y suerte con tus conciertos y tus cosas de verano. ¿Te vas de viaje ahora o te vas de vacaciones?

Ravi Ramoneda: Voy a estar en Ibiza instalado, no, no de vacaciones. No tengo conciertos así cerrados, pero voy a hacer la temporada y estaré trabajando en cosas. Y bueno, algunos eventos que salgan por ahí pues voy a estar también compartiendo.

Nacho: Qué guay, muy bien. Pues nada, Ravi, un abrazo muy grande y un placer.

Ravi Ramoneda: Muchas gracias, y gracias a todos. Bueno, esto todavía está dentro del podcast, vale, vale. Pues nada, también agradecer a toda tu audiencia el cariño, y gracias a ti, ha sido un placer. Y deseo también que puedas seguir inspirando a muchas personas.

Nacho: Gracias, tío. Gracias.

Ravi Ramoneda: Bueno, pues un abrazo. Chao.

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