Episodio 047 · Despierta con Oyenacho
No viniste a ser perfecto, sino completo (con Majo Satizabal)
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Majo: Hola, bien. ¿Y tú?
Nacho: Muy buenas. Pues mira, estamos aquí. Ha saltado la grabación y todo ya, pues la he puesto para que no se me olvide. Y porque a veces también con él, cuando empiezo a presentarme con la persona, surgen cosas súper chulas y luego me las he perdido por no grabarlas.
Majo: Está bien, desde el principio.
Nacho: ¿Cómo estás?
Majo: Muy bien. ¿Y tú?
Nacho: Bien también, con ganas de este podcast. Estaba revisando tu contenido de Instagram ahora también un poco. Y diciendo, va a ser interesante esto. Estaba viendo tu primer post, este que tienes de tu historia como CEO en diferentes compañías y cómo te sentías tú.
Majo: Y digo, ese fue otro podcast.
Nacho: Sí, sí, sí, sí, creo que va a ser muy interesante.
Majo: Ese curiosamente recibió mucho bullying.
Nacho: ¿Ah, sí?
Majo: Mucho. Yo había hecho otros podcasts más cuando era más chiquita y cuando estaba, digamos, como en esa versión que ves ahí, la empresarial, la de tecnología, la de emprendimiento. Hacía, me invitaban a podcast como para hablar de ese tema, así que ya había hecho varios, pero este era como hablar más desde yo como humana y alborotó a mucha gente.
Nacho: Bueno, cosas que pasan, eso es que tenía que alborotar un poquito.
Majo: Seguro.
Nacho: Bueno, pues mira, yo lo que me gustaría que habláramos hoy es como— me llamó mucho la atención que trabajas con hombres, si no me equivoco, ¿no? Solamente o principalmente. Y hablas mucho del burnout y me pareció mucho como que el perfil al que tú vas es como justo del libro que estoy escribiendo ahora, que es de la crisis de los 40, y lo estoy enfocando mucho en hombres. Y bueno, yo me sentía también muy identificado con lo que tú hablas.
Majo: Sí.
Nacho: Y digo, qué interesante ver desde el punto de vista de una mujer lo que ves en los hombres para poder como contrastarlo o verlo como a la par con lo que vive el hombre. Para ver, no sé, me parecía muy interesante mezclarlo con algo que yo he vivido e investigado mucho y con lo que tú has visto en otras personas con las que has trabajado.
Majo: Qué cool. Sí, me parece muy interesante porque creo que nunca he tenido esta conversación. Digamos, si la tengo, la tengo en esa sensación no cocreada, sino de la persona que viene a mí a expresarme cómo se siente. Pero, pero como que se siente diferente a esto que propones. Entonces me parece muy chévere, muy interesante.
Nacho: Sí, qué bien. Pues mira, para empezar, si te parece, yo te digo, como mi interés en este podcast y lo que me gustaría Es que creo que cuando yo empecé con la crisis de los 40, que empecé a mis 37 y tengo 44 y siento que estoy saliendo, o sea, no siento ni siquiera que la haya terminado, sentí muchas cosas y me pasaron muchas cosas que no había nadie que les pusiera nombre. Es como había algunos libros en inglés sobre la noche oscura del alma, escrito por hombres y demás, que se parecía, pero no encontré como un sitio claro donde me hablaran de esto bien. Como no sé, me ha costado años dar con ello, y yo mismo, a través de experimentarlo, entenderlo del todo. Y entonces lo que me gustaría es que los hombres que lo vean puedan como decir, hostias, esto me está pasando a mí, o uy, esto me suena, es como, me está pasando esto. Soy muy consciente que muchos de ellos lo van a ver y lo que creerán es que necesitan un baño de frío, que necesitan otra terapia, otra cosa para mejorarse a sí mismos, ser más productivos. Y entonces eso es lo que lo arregla. Pero hago spoiler, para mí eso no lo arregla. Pero bueno, ya lo iremos desgranando. Entonces, este sería como mi objetivo con esto que vamos a hablar. Y para ti, que estás metida en esto, ¿cuál sería tu objetivo que te gustaría en esta conversación?
Majo: Creo que ahí lo tenemos muy compartido, el tuyo desde este propósito que nace de que tú lo viviste, y yo desde el propósito de por qué cambié mi rumbo y mi vida y me dedico a lo que me dedico cuando era emprendedora en tecnología, ¿no? Y para mí, si las personas que oigan esto se pueden llevar un punto de vista diferente, si pueden romper un paradigma que lo tenían muy fijo y medio lo cuestionan, y ya no es un 6 sino que dicen puede ser un 9, bien. Si le pueden poner nombre o le pueden poner el dedo sobre algo que les está pasando pero como que no lograban describirlo, y lo que tú y yo conversemos los ayuda a sentirse entendidos, también. Y si sienten como pistas o alivio ya sería hacer esa encima, no. Pero mi intención con lo que hago y con el podcast es genuinamente eso, que la gente se empodere más y entienda que tiene las herramientas para salir de esto, pero que las tiene muy enterradas justo en el lugar que no mira, a donde no va y donde no busca. Y por eso puede que se tarde muchos años cuando no debería ser tan tardado ni tan sufrido, y que hay formas de aliviar muchísimo la sensación de angustia y de dolor, pero implica demasiada valentía, mucha vulnerabilidad, mucha humildad. E infortunadamente, a ustedes los hombres fue todo lo opuesto lo que les enseñaron y lo que les exigieron. Entonces, por eso es como busca hacia la derecha y todo es hacia la izquierda, ¿no? Solo cuando llegan a la derecha, tocan la pared, dicen, ya llegué, no logré, no conseguí, no encontré lo que tanto me prometían. Se sienten así como de perdidos y además tristes y avergonzados, que para mí es una de las cosas que más he descubierto. Las mujeres estamos como más caracterizadas por enojo e injusticia Y los hombres mucho por vergüenza y tristeza. Y siento que eso hace que sea más difícil para los hombres que para las mujeres, porque la vergüenza y la tristeza hace que tus centros estén apagados. En cambio, la injusticia y la rabia, por más que igual no sea un estado en el que quieres vivir, tiene tus centros encendidos. Claro, eres una mujer o más masculina o más guerrera, o la que yo puedo sola, no me ayuden, yo me mando. Pero estás encendida, tú tienes tu fuerza vital prendida. Los hombres cargan cierta, específicamente la combinación de emociones que apagan sus centros de energía, y lo vemos en estadísticas mundiales, ¿no? De los suicidios son la mayoría, del alcoholismo son la mayoría, de las adicciones son la mayoría, del encarcelamiento son la mayoría, a veces por doble o triple que la mujer. Y creo que es porque se les ha guiado como en un callejón sin salida, como en contravía, en donde se busca esas respuestas.
Nacho: ¿Cuál dirías que es la mentira o el engaño como más grande que mantiene a los hombres estancados?
Majo: Que la masculinidad es sinónimo de fuerza y de aparentar perfección.
Nacho: Explica un poco más sobre eso.
Majo: Que a lo que vinieron fue a ser perfectos en vez de que a lo que vinieron fue a ser completos. Entonces creo que esto nos ocurre a todos como humanidad, pero está más marcado, más pesado sobre la expectativa de un hombre, y es dedícate a amputar y a cortar y a esconder todas las partes que no te hacen muy perfectito y muy bueno y muy fuerte y muy luchón. Y no sé dónde las vas a meter. Tú y yo probablemente sabemos que se mete en un sótano por allá en el subconsciente, pero la gente pensará que la mete en el trabajo, o que la mete en el deporte, o que la mete en el gimnasio, que la mete en la proteína, o que la mete debajo de la alfombra y nunca habla de ello, en vez de entender que lo que se pedía era que fueran más completos, no más perfectos, sino más completos, y que la única manera de ser completos es al contrario sacar lo que está en la bodega de la casa, traerlo encima de la mesa como si fueran ingredientes, y uno decir, no me gusta mucho la cúrcuma, pero hay cúrcuma. Me fascina la pimienta y la sal, pero al menos yo sé con qué puedo cocinar, ¿no? Ya tengo todos los ingredientes sobre la mesa y no es como que el plato vaya quedando sorpresivo con unos sabores extraños que igual se reflejaron y yo no los eché. Porque la vida se cocina con todo lo que trajiste y con todo lo que tienes. Y para mí esa mentira de que son más hombres, son más masculinos, son mejores buscando la fuerza y la perfección y no la completud y la integración de todo lo que son, los rompió más que lo que los compuso.
Nacho: Sí, fíjate, a mí se me venía nada más que lo has dicho Pero bueno, esto, mi parte que pongo más también es como, luego diré como cosas que veo, ¿no? Pero es mucho mío personal. Y a mí se me viene con los hombres que hay una... como que la relación con la madre que tenemos nos marca un montón, ¿no? Y yo siento que en el hombre está muy grabado hacer feliz a mamá. Y luego lo transpolamos a la pareja, a las mujeres en general, incluso al lado femenino de la sociedad. Y siento que normalmente para las madres, no sé, ahora hay también otro movimiento y también antes había madres que a lo mejor no lo hacían así, pero había como una proyección hacia el niño, hacia el hombre, que a mí me lo han dicho. Ahora, si no está tu padre, tú eres el hombre de la casa con 7 años. Y es como te pone encima como una cosa de ser fuerte, de no llorar, de hacer feliz a mamá, de no hacer las cosas que no la hacen feliz, que suele ser expresar tus emociones. Y siento que eso, que no se suele sanar mucho, a no ser que te metas en ello, como mucha gente igual que nos está escuchando, te hace que— yo por lo menos lo he vivido repetirlo una y otra vez con las parejas. Y yo personalmente, que mi camino en las relaciones ha sido bien profundo y mirándolo mucho, siento que muchas de las cosas que hacen los hombres es por conseguir tener a esa mujer que en verdad lo que quieren es el cariño de mamá, pero sustituido en esa mujer. Y al final es como, lo veo un poco como de los dos lados, pero quería preguntarte tú, en tu trabajo con hombres, ¿cómo ves esto en las relaciones de los hombres con las mujeres?
Majo: Sí, y te voy a decir, y las mujeres también lo tenemos. Lo que pasa es que los hombres buscan el cariño de mamá y las mujeres buscan la aprobación de papá. Entonces, como que la mujer tiene este concepto de primero ser aprobada y validada antes de recibir amor. Entonces siempre es como una búsqueda de aprobación, de valor, muy ligado, por eso te decía, como a la injusticia, como a ser suficiente. Y el hombre, al contrario, es como la fortaleza y el sostén como prerrequisito del amor, o sea, ser fuerte, estar entero sostener todo encima de los hombros calladito y sin generar mucha molestia desbloquea el siguiente nivel, que es la comodidad, la paz, la tranquilidad de mamá. Y yo siento que eso genera dos polos, o lo que yo he observado con las personas que trabajo es el que ama, adora e idolatra a la mamá, y el que la detesta, el que la resiente mucho. Pero ambos son un loop que los mantiene muy estancados porque son nunca, nunca es aquí ni ahora. Siempre es una culpabilidad que está en otra persona que no son ellos y no es hacia adentro. Siempre está puesta en otro lugar que no es el presente. Y tanto quedarse estancados en algo doloroso como quedarse estancados en algo glorioso genera una identidad a la que le son muy fieles y le son muy y se terminan enamorando de ese personaje, no de lo que son. Y si ese personaje fue doloroso, rabioso, porque se engancharon con una historia de dolor, igual están estancados en eso, y dejarlo se siente como un suicidio. Estás matando ese personaje. Y si fue un personaje glorioso porque fuiste el favorito de mamá, el favorito de la casa, porque eres el fuerte, nunca vas a traicionar ese personaje. Si te toca renunciar a tu trabajo porque eres miserable, no vas a renunciar. Si te toca divorciarte, no te vas a divorciar porque implicaría matar el personaje que has glorificado durante mucho tiempo, que te consiguió lo que supuestamente estabas buscando. Y para la cabeza y para ellos se va a sentir como un micro suicidio y como una traición. Entonces, si tenía una relación increíble con mamá, es una traición a ese ídolo de mamá. Si tenían una relación muy tóxica con mamá, es una traición a sí mismos, al personaje que construyeron para superarse de esto tan horrible. Entonces, ¿cómo voy a matar a mi propio héroe? ¿Cómo voy a asesinar a la propia versión de mí que me sacó de la guerra? Pero es que lo más difícil de las transiciones y de las cosas duras es que uno también tiene que soltar el personaje que construyó para atravesarla. No es solamente atravesar la tormenta, Es que cuando la atraviesas también te toca despedirte del personaje en el que te convertiste para poder atravesar la tormenta, porque las herramientas, las armaduras, la mentalidad para atravesar la tormenta no son las mismas ni son compatibles cuando ya llegas a la playa, cuando ya llegaste y la brisa es más calientita, ya no hay lluvia, ya no hay tormenta. Al contrario, te la impide. ¿Cómo vas a sentir la lluvia y la brisa y el mar con la armadura impresionante, rígida, que te pusiste para luchar? Pero muchas personas se quedan endiosando ese personaje o esa identidad o esa armadura, y cuando tienen que hacer la transición, así sean miserables, que se podría llamar la crisis de los 40, cuando todo afuera no encaja, lo más duro es saber ese micro suicidio que tienen que hacer, que no son capaces de hacerlo por muchas lealtades a la historia, al personaje, por la melancolía, y porque tu cerebro tampoco te deja, no. Tu cerebro está diseñado para ayudarte a sobrevivir, a que no te mueras. Entonces él voluntariamente no te lo va a proponer, ay, hagamos harakiri pues y reinventémonos.
Nacho: Totalmente.
Majo: Es un proceso como el que tú más o menos has contado de no sé de dónde me lo inventé, no sé de dónde saqué fuerzas, pero me tocó a mí en contra del desorden, a mí en contra de lo intuitivo, en contra de lo que me proponía mi cerebro, ir a retirarme, a morirme un poquito, como lo hace mucho la naturaleza cuando se quitan la piel, cuando cambian de concha, cuando se arrancan las uñas. Se aíslan en una roca, viven ese proceso y renacen en otra piel. Pero solito, espontáneo, no va a pasar.
Nacho: No, es difícil. Y yo, fíjate que según te escuchaba, me vienen como dos preguntas. A ver si me acuerdo de las dos. Pero una es una reflexión, que es como que creo que se me venía el libro del guerrero de la armadura oxidada, como este tipo de metáforas de la armadura, que es muy bonito todo el libro en cuanto a esto. No me acuerdo de esta parte que te voy a decir ahora, Pero me resuena a mí mucho que hay una creencia de las cosas definitivas, como de que va a pasar algo y se te cae tu armadura. O incluso, que yo lo estudié, hablaba de ello como del impasse, donde las herramientas de antes ya no te funcionan y la armadura o el personaje ya no te funciona. Y nos hacemos como a la idea, por lo menos yo en mi caso es como lo estoy viviendo, de que va a ser un blanco o negro. Pero cuando luego has pasado allí, ese personaje de vez en cuando vuelve a aparecer. No desaparece. No se te cae la armadura y nunca más está. Es más una cosa como translúcida que de vez en cuando algo te dispara, pasa algo y te sientes otra vez con esa armadura. Y siento que una parte muy importante en ese harakiri o microsuicidio que hay que hacer es como también Darte cuenta de que eso que te salvó, que era muy inteligente para nuestro organismo, de manera muy inteligente de niño, tuvo que usar eso para protegerse, para sobrevivir. Y es la hostia, fue súper clever que te cagas. Y ahora no puedes tampoco soltarlo. No hay un punto de, ah, lo he soltado y salen luces y ya nunca más aparece. Porque creo que crea mucha culpa en la gente cuando luego vuelve a pasar algo y te vuelve a detonar. Vuelves a tener otra relación y te vuelves a sentir como con dependencia, con lo que sea, o te pasa algo y estás otra vez en esto. Y no sé, como para darle a la gente también ese punto de compasión, con que no es que todo desaparezca y haya un sanado, no sanado, sino que es como una cosa así que se va moviendo, que simplemente se vuelve más flexible, más completo. Y la pregunta que te iba a hacer Era la siguiente, ¿no? Bueno, yo era otra reflexión también, pero casi pregunta. ¿Conoces la comunicación no violenta?
Majo: No.
Nacho: Bueno, pues un tema súper interesante que yo estoy como investigando ahora, de Marshall Rosenberg, y habla como de utilizar un tipo de comunicación que es más una filosofía de vida también, pero un tipo de comunicación diferente. Y una de las cosas que estaba viendo, como habla mucho de los sistemas, como del gobierno, sistemas de poder y todo esto, Y una de las cosas que dice es que cuando nos rebelamos o somos complacientes con un sistema de poder, nos está controlando el sistema de poder. Y hay muchas veces, con lo que decías tú de la madre tóxica, por ejemplo, con que te rebelas contra ella, te está controlando también, ¿sabes? Es como nos creemos que te estás alejando por ser el rebelde, pero en verdad estás igual, solo que en vez del complaciente pues eres el rebelde. Pero sigues bajo ese poder, no estás en una neutralidad de ser tú quien elige simplemente porque sí. Sí. Y la pregunta que te iba a hacer era la siguiente: ¿qué personas acuden más a ti? ¿Los hombres que no han tenido éxito y están cansados y quizá más hilados por ahí a la depresión y desde ahí buscan ayuda? ¿O el hombre que ha conseguido lo que creía que le iba a hacer feliz y es exitoso y ve que le deja vacío, que no encuentra lo que quiere ahí?
Majo: Ambos, ambos en proporciones más o menos, más o menos iguales, pero te diría que de pronto 60-40, 60 los muy exitosos. Y por eso era como atando los dos cabos de lo que dices de cuando tú crees que te independizaste, pero realmente fue una nueva forma de amarre, una nueva forma de condicionamiento, que tú crees que porque estás vengando X cosa, te lo hablaba desde las dos polaridades, de cuando, cuando crees que odiarla es malo pero endiosarla es bueno, o que cuando crees que tu vida es miserable por depresión y que el exitoso que lo tuvo todo no, estás viendo dos caras de la misma moneda. El único verdadero, verdadero lugar de mucha más calma, ni siquiera felicidad, calma, es ir hacia el centro. Entonces ni odiarla ni que sea tu diosa y el norte de tu todo, ni buscar nunca estar triste ni buscar estar siempre feliz. Como que también lo ato con lo que te decía de cuando el hombre siente que su estado terminado es el que ya no sufre, el que ya terminó las tareas por sanar. Entonces, con eso que hablabas un poco como de sanar, y que juré que ya cerré el capítulo, y entonces ese capítulo quedó en el pasado, pero me siento mediocre, seguramente me quedó mal hecho, porque este tema, ¿por qué se me volvió a abrir en la cara?
Nacho: Sí.
Majo: Gasté 5 años y me dediqué a él, entonces soy un bruto o soy un mediocre que ni siquiera soy capaz de hacer bien hechas las cosas. Ni siquiera se trata de eso, se trata de integrar. Por eso te decía, no es como ni amputar capítulos que ya pasaron, ni amputar personas que no son, ni amputar versiones mías, que es irlas integrando, es irlas integrando. Es como que tú me digas que aprendiste a sumar y a restar, y para pasar a multiplicar olvidaste por completo sumar y restar. Lo vas integrando, lo vas, se va volviendo más complejo tu pensamiento, y pero va, va como apilando. Y por eso es más interesante la versión en la que te conviertes, la persona en la que te conviertes, las habilidades que adquieres cada que atraviesas un mundo, como cuando jugábamos Mario Bros. No sé, cuando estabas en el cielito adquiriste capa, pero cuando fuiste a las tuberías en el inframundo adquiriste visión nocturna. Te acompañan. Es más la versión en la que te conviertes cuando atraviesas cada cosa que como si estuvieras chuleando prerrequisitos para llegar a qué, los requisitos para llegar a qué, no. Es como esa búsqueda incesante de tengo que estar perfecto, tengo que estar sanado. Y esa idea loca de que tienes que estar perfecto te lleva como a ocultar o a cortar partes de ti que se te vuelven un monstruo debajo de la cama muy pesado y que te atormenta. Y esa idea loca de que entonces la meta es estar sanado y que nadie, nada duela y que nada me vuelva a estallar en la cara, lo único que perpetúa es pues que tienes más por sanar. Porque si todo el tiempo quieres sanar, sanar, sanar, sanar, sanar, le estás diciendo a tu cerebro que estás herido y que te falta mucho camino por delante. Y sigues viviendo la vida y las décadas y las etapas y las relaciones como un lugar al cual llegar. Ah, como ya listo, entonces esta relación medio me salió bien, aquí estoy mejor. O mi relación con mi mamá ha mejorado, estoy sanando. Entonces apenas a tu mamá por alguna razón le da una enfermedad y a ti se te detona la culpa No, Dios mío, no me he despedido bien, tal. Es como si hubieras reprobado primaria pero ya estás en décimo de secundaria. Se te revuelve todo, se te cae tu casa porque pensabas que todo dependía de que estuvieras bien sanado y perfecto, cuando ese no es el objetivo. Y entre más creas que eso es lo que tienes que perseguir, más perpetúas la idea de que estás incompleto, roto y mal hecho. Que es que te han dado, totalmente. Yo creo que ni siquiera es el trabajo. El trabajo es como más hacia la curiosidad, como hacia la gratitud, como hacia la experimentación y la autenticidad, que hacia la perfección, la completud y la sanación absoluta.
Nacho: ¿Qué pregunta, si pudieras darle como una pregunta a los hombres que nos están escuchando? Para que se repitan durante el día y que fuera como la pregunta que les haría mejorar, no sé si mejorar es la palabra, como ser más conscientes o que les ayudaría más, ¿qué pregunta les harías? ¿Les dirías que se hicieran?
Majo: Les diría que utilizaría dos preguntas como estrella norte. La primera sería: que si hoy fue un día en el que estuve en calma, hoy experimenté calma y paz mental, o estuvo en tormenta, y qué ocurrió. Como más de reflexión al final del día, como que hoy fue un día en el que logré estar en calma, estuve como en la neutralidad, o me fui a algún polo extremo. Y por qué, qué hay en ese polo extremo, no, qué dice de mí esa postura tan radical, tan fija, tan apasionada, o en esa reacción tan desproporcionada y tan desbordada que tuve el día de hoy? ¿Qué hay en mi sótano que está halando un hilito invisible y me hizo explotar, juzgar, irme hacia un polo de manera muy desproporcionada? O sea, ahí hay una pista y es una pista maravillosa. Y la segunda que es más antes de las cosas y no después de las cosas. Esto que estoy a punto de decir, o esto que estoy a punto de hacer, o esto que estoy a punto de elegir, ¿me acerca o me aleja a la persona que quiero ser? No, que estoy entre una decisión, si renuncio, no renuncio. Más allá de si es la decisión correcta o no correcta, o cómo me hace ver, o qué va a pasar, Es que a veces no hay que preguntarse qué decidir, sino desde dónde estoy decidiendo. ¿Cuál de las versiones de mí está decidiendo? ¿El subconsciente temeroso, lleno de ego, lleno de heridas, lleno de historias? ¿O la esencia llena de autenticidad, de fe, de neutralidad, de esperanza? Hay dos personajes eligiendo dentro de nosotros todo el tiempo. Entonces, más que entrenarnos a preguntar el qué, qué hacer, qué tener, qué decidir, es quién, desde dónde estoy eligiendo y quién quiero ser.
Nacho: Qué interesante, porque tus dos preguntas me da la sensación de que son muy femeninas, sabes, como muy desde una mente de mujer. Y las dos que se me han ocurrido a mí tengo la sensación de que son muy masculinas.
Majo: Ok, dímelas, dímelas.
Nacho: Y creo que son muy complementarias. Para mí sería durante el día preguntarte qué me está pasando ahora. Que creo que es algo que a mí particularmente me ha costado mucho, me sigue costando y tengo que repetírmelo: estar conectado con lo que te está pasando ahora, en el momento, en cada momento. Porque nos pasamos por encima un montón, sabes, que estás sintiendo tristeza o estás cansado o no sé, o no te sale algo, estás atascado en una idea y no sabes qué te está pasando. Crees que estás atascado en una idea, pero si te preguntas qué me está pasando ahora, igual dices uy, que estoy cansado o que estoy sobrecargado o lo que sea. Entonces esa sería una. Y qué quiero sería la otra. Qué quiero ahora, sabes, como en el momento, como segundo a segundo durante el día. Qué me está pasando ahora y qué quiero hacer. Porque creo que no nos lo preguntamos casi nada, sabes. Es como pasamos el día haciendo lo que igual te has planteado por la mañana o hace 10 años, pero no te preguntas qué quieres ahora. ¿Sabes? En este momento. Y va cambiando todo el día, ¿sabes? No ya año a año, sino todo el día. Entonces me parece muy interesante que a mí se me ocurran estas y a ti las otras, que son muy complementarias, más reflexivas, ¿no? Más de quién está tomando esta decisión y qué me ha sacado de mi centro hoy.
Majo: Y muy complementarias porque la segunda de si me aleja o me acerca a la persona que quiero ser, va con la tuya de hace cuánto no defino quién soy y para dónde voy. Sigo viviendo el diseño del de 15 años o el que me dijeron que era. Entonces, y las tuyas son muy lindas porque vuelve mucho como al cuerpo. Al hombre nunca le enseñaron a sentirse ni a ir al cuerpo. A nosotros hasta los cólicos cada mes como que nos obligan a sentirnos, ¿no? Ustedes pueden desconectarse mucho más fácil de qué sienten, de cómo se llama. En general, yo creo que todos estamos muy desconectados del cuerpo, de lo que sentimos, de las emociones. Creo que también de chiquitos, no sé cómo sea en Europa, pero en Latinoamérica somos una cultura muy complaciente, somos una cultura, lo vas a ver en hombres y en mujeres, Somos una cultura muy familiar, muy cercana, muy cálida, muy amorosa, pero a costa de cosas difíciles. Somos una cultura que no sabe decir que no, le cuesta mucho poner límites porque eres el cabrón, no eres el que no me quieres hacer un favor, no quieres ir, no me quieres acompañar. Como, ¿por qué? ¿Yo qué te hice? ¿Te caigo mal? ¿Ya no me quieres? Entonces las personas no estamos tan acostumbradas a poner límites, a decir lo que queremos. Y fuimos desconectados del desagrado, muy desconectados del desagrado porque era grosero. Entonces estás en una cena y probaste un alimento que no te gustó y tu mamá te codea y te dice, no hagas esa cara, que estamos de visita. O no quieres saludar a alguien, tu energía no quiere saludar a una persona. Ve y saluda, no seas grosera, pórtate bien. Como que se nos desenchufó mucho un tipo de emoción que es brújula. La curiosidad es casi que un sí y el desagrado es casi que un no. Si hay algo que no te deja dormir, que te da curiosidad, es un hilito. Y las curiosidades tienen nombre y apellido. Para la gente que se esté sintiendo perdida, no todo el mundo tiene las mismas curiosidades. A mí puede que no me llame la atención en absoluto ser bailarina de ballet, y hay alguien que no se imagina viviendo sin eso. No todos tenemos las mismas curiosidades. Y esos hilitos de curiosidad tienen nombre y apellido, hay que halarlos más. Pero el desagrado también, el desagrado es debería ser un no, debería ser una pausa, debería ser por qué me estoy autoviolentando, por qué me estoy obligando a seguir en un lugar en el que no quiero estar. Y nuestros dos tipos de preguntas llevan mucho a eso. El tuyo más a hoy sentí desagrado, pucha, llevo 3 semanas sintiendo desagrado por este trabajo, ¿qué me querrá decir? Pero también se une con: ¿estoy siendo la persona que quiero ser o ya me alejé hace rato y estoy viviendo en automático? Lo lindo de las 4 preguntas en conjunto, que es algo que, por ejemplo, yo hablo mucho y trabajo mucho con las personas, es vivir más desde el ser que desde el hacer o el tener. Nosotros nos han enseñado que primero va el tener, y entonces qué estilo de vida quieres tener, o qué cuerpo quieres tener, o qué, cuánto dinero quieres tener, qué tienes que hacer para eso. Entonces te buleas, te buleas muchísimo para obligarte a hacer lo que te lleva a ese tener. Y al cabo de hacerlo muchos días, muchas veces, muy repetidos, te conviertes en la persona. Entonces quiero tener un cuerpo espectacular, me buleo para ir al gimnasio a las 5 de la mañana, que es el hacer que se requiere. Y resulta que después terminé siendo una persona disciplinada. No es lo mismo querer tener una medalla que querer ser un atleta. No es lo mismo querer tener un hijo que querer ser padre, o querer tener una esposa que querer ser esposo. Suena súper parecido, pero es rotundamente diferente. Y las preguntas que yo hago tratan, esas dos que te propuse, sacan mucho al hombre del hacer y el tener y lo llevan al ser. Entonces no es preguntarte qué hiciste hoy, si fuiste productivo, si estás teniendo lo que quieres tener, si alcanzaste lo que te dijeron que tenías que tener a esta edad. Va mucho más hacia el ser, porque cuando uno realmente diseña su vida alrededor del ser, todo lo que te va a apetecer te va a brotar por los poros y vas a terminar teniendo la gente, los hábitos, las renuncias, los sacrificios o las elecciones en bajada, casi que por default, por inercia. Al revés, siempre te va a tocar bulearte. Entonces escuchas muchas personas: es que, Majo, ayúdame a tener más disciplina, es que ayúdame a tener más fuerza de voluntad. Fuerza de voluntad, fuerza, todo lo quieren hacer a la fuerza, como a la a las malas porque no van en bajada, no van desde el ser, van desde el hacer o el tener. Y creo que habría que preguntarse menos eso, dejar de tener una lista de to do y más una lista de to be, que también era lo que tú decías, que quién quiero ser, quién estoy siendo, lo elegí hoy, lo elegí hace 20 años, hace cuánto no elijo something to be, todo el tiempo es something to do.
Nacho: ¿Cómo crees tú que en los hombres, tanto en los que vienen a ti más desde la depresión de quizá no haber conseguido lo que querían, y los que sí han conseguido lo que querían, cuál crees que es el paso como más importante para iniciar el camino? Como para darse cuenta, para parar, por ejemplo, el que está en este loop de conseguir más, de mejorarse, de más, más, más, y el otro que no consigue hacer ¿Qué es lo que les hace falta a cada uno para parar?
Majo: Ambos están viviendo desde su ego, no desde su conciencia, y eso es una, creo que una mala interpretación muy generalizada. Entonces escuchamos que una persona que tiene un ego muy grande es el que habla mucho de sí mismo, el que es el centro de atención, el que se arregla mucho, o solo habla de dinero, o solo habla de cosas materiales, ese tiene un ego muy grande. Y el que no tiene autoestima, el que es más apagado, más contraído, o el que le cuesta la vida, el que está luchando, entonces no tiene un ego grande. Error. Los dos tienen un ego gigante, pero el ego de cada uno les está vendiendo una historia diferente. Y ambos la compraron. Uno compró una historia de grandiosidad y el otro de víctima. Uno compró una historia de lo que quieras y el otro de poca cosa. Uno compró la historia de jugar en grande a costa de lo que fuera, incluso ser miserable, y el otro jugó, compró una historia de jugar pequeño. Pero ambas vidas están siendo gobernadas por el ego, no por su esencia. Entonces, el primer error es creer que solamente quienes tienen una vida muy exitosa tienen un ego muy grande y que el ego es como ese driver de grandeza y son unas malas personas, pero pues tienen la vida que quieren. Y el otro es una buena persona que además no quiere manchar que es una buena persona. Entonces también cuando va a conseguir éxito se sabotea porque prefiere seguir siendo buena persona y pobre que empezar a ser mala persona y perder a sus amigos, o que lo miren feo, o que los padres se sientan humillados porque hizo más dinero, o que sus hermanos se sientan tristes. Que volvemos a qué personaje construiste y qué cosas no estás haciendo para no traicionarlo. Lo que tienen en común ambos es que no están viviendo desde su esencia, están viviendo desde las narrativas del ego, y el ego va a cualquiera de los dos extremos que tú quieras, ¿no? Y mucha gente se queda atascada en que no, yo no tengo un ego grande. Al contrario, querría tenerlo más grande porque si lo tuviera más grande no me daría pena la gente, hablaría en público, me mostraría más, sería más grandioso. Error. Si tú eres uno de esos, le estás comprando la historia a tu ego. Lo que pasa es que tu ego convenientemente te dijo que era más seguro pasar desapercibido, jugar pequeño, y a lo mejor en tu casa muy caótica te ahorrabas los castigos y los chancletazos Si eras el calladito y el desapercibido, para ti ese fue el resguardo de seguridad, se te volvió tu identidad, y hoy en día crees que no es tu ego, pero igual es tu ego.
Nacho: Y cómo, cómo sales de ahí, porque claro, es muy difícil para una persona que está viendo el mundo desde ahí salir de eso y darse cuenta de que eso es lo que le está pasando. Entonces, como cada uno de ellos, tanto el que está en la parte más de depresión, ¿no? Porque víctima al final a mí me suena que son los dos, ¿sabes? Es como uno es víctima de unas cosas, otro víctima de otras, pero los dos son al final víctima.
Majo: Víctima de su propio invento, de hecho.
Nacho: Sí. Entonces, ¿cómo hace cada uno o cómo has visto tú en tus clientes, en la gente con la que tratas, para darse cuenta cuál es el trigger o lo que pasa que les hace decir uy, que Aquí pasa algo.
Majo: ¿Tu pregunta va hacia qué les pasa que llegan a mí o qué hago yo?
Nacho: ¿Qué les pasa a ellos que les permite buscar ayuda? Porque estás ciego hasta el punto en el que dices, uy, necesito ayuda, me está pasando algo.
Majo: Pues en el caso de la gente triste toca fondo y en la gente exitosa toca techo. Entonces son personas, las del grupo exitoso, son personas que tienen un techo. Ponle $1 millón de dólares de facturación o 30, lo que quieras, pero empiezan a darse cuenta que nunca lo pueden atravesar. Entonces su sensación empieza a ser como un enojo y una frustración, pero se vuelve un patrón observable, y es generalmente observable para ellos mucho más numéricamente que sensacionalmente. Porque ellos rara vez dicen no me siento pleno, no me siento feliz. No, ese es el otro grupo, el que toca.
Nacho: Tú dices que este es porque quiere llegar más lejos, lo que, por lo que llega a lo mejor.
Majo: Entonces claro, quienes son más propensos a reconocer no estoy feliz, no estoy bien, las cosas no me salen como quiero, no estoy durmiendo bien, tenía una relación increíble y ella me dejó, Son el grupo que toca fondo. El grupo que toca techo no te llega desde un lugar de no soy feliz, sobre todo porque tiene muy asociado lo que te digo, que su existencia es hacer y tener. Entonces, pues, si hacen y tienen, en teoría están bien. Ellos llegan a mí desde un deseo de más. Pero desde unos resultados observables en los que hay algo de ellos que no les permite atravesar ese techo de cristal. Dice, majo, llevo varios meses con la misma facturación, pero hago más, estoy más cansado, trabajo más. Todo lo empiezan a narrar como un volumen de trabajo y de esfuerzo que no desbloquea siguientes niveles de abundancia. Entonces ahí es donde dicen, no me hace mucho sentido, porque si yo antes con 10 conseguía 100 Porque con 20 no estoy consiguiendo 200, majo, explícame dónde está mi brecha, ¿no? Estas personas entonces llegan es con un techo, con que como si fuera un globo sube, sube, sube, pero es un techo invisible que luego ellos con el tiempo le pueden poner un número. Y ellos vienen a mí y me dicen, mi empresa no pasa de 20 millones y por alguna razón no pasa, llegó a 19 y me saboteo, llegó a 19.8 y pierdo la licitación que iba a cruzar el umbral. Y se les empieza a hacer muy evidente que hay algo que no pueden atravesar. Yo, al venir del mundo empresarial, pues hablo mucho que las empresas son del tamaño del líder y que indiscutiblemente son como un reflejo. Entonces llega mucho por ese lado, como que entonces, si mi empresa no está creciendo, es porque yo me quedé pequeño. ¿Qué tengo que hacer para crecer más? Y ahí es donde viene el switch de ellos. Luego empiezan a trabajar y se empiezan a dar cuenta, oye, como que no era tan feliz, como que no era tan pleno, como que estaba persiguiendo una cosa y se me había perdido el paisaje. Luego empieza un proceso más como de estar aquí y ahora y de conectarse con otras cosas. Pero el primer detonante es acá logro poco y acá logro mucho, pero tengo un techo que no estoy entendiendo, ayúdame a visualizarlo y a desbloquearlo. Porque es un techo bastante invisible. En cambio, acá es bien notorio, es bien notorio. Afecta tu salud, has ganado peso, cogiste un hábito, te salieron mal los exámenes médicos, las personas que te querían te dejaron, tus amigos ya no te invitan. Acá es bien, bien evidente. Sí.
Nacho: ¿Y cómo haces? ¿O cuántos de ellos se dan cuenta al final? Porque yo siento que hay como dos partes, ¿no? Como Yo desde la parte lo he vivido más llegando a lo que yo quería conseguir y a ese éxito. Incluso me veo reflejado en la parte de tener un techo invisible y me veo reflejado en romperlo cada vez, ¿no? Como encontrar diferentes cosas en estos últimos 15 años que llevo en este mundo del autoconocimiento e ir pasando como cada vez uno un poquito más grande, un poquito más grande, un poquito más grande, un poquito más grande, hasta ya llegar a uno que ya era tan grande que es como que dices, no puede ser, no es el techo, sabes, no es el objetivo. Esto no tiene nada que ver con lo que consiga ni con lo que sea, pero que cuesta un montón llegar hasta ese punto. Y cada profesional con el que he trabajado, o terapia, o cursos, o cosas que he hecho que me ha ido ayudando a cambiar mi identidad, al final te lleva a un punto en el que tienes como, no sé, creo que es como ya un salto de fe, me lo imagino así en mi mente, como que subes hasta el techo de cristal está el último y de ahí te tiras, ¿sabes? Es como en caída libre hacia ti mismo, a ver qué quieres. Porque muchas veces no es eso lo que quieres, ni ninguno de los techos era lo que querías. Entonces, qué difícil es. Y no sé si tú ya lo has visto, que claro, la gente lo que quiere, que de hecho se me viene ahora el contenido de Instagram, porque justo estoy como, bueno, la parte de Instagram la hago como un hobby para mí, igual que los libros, que es algo que hago porque me apetece. Y la parte empresarial lo lleva más un equipo con un director y con todo esto. Y siempre me sorprende ahora ver que, claro, yo sé cómo hacer contenido viral y crecer la cuenta, y es un contenido que cada vez me resuena menos porque anima mucho a la gente a cosas que te llevan como por ese camino, ¿sabes? De ir rompiendo los techos de cristal hasta llegar al final y darte cuenta que no era eso. Tirarte hacia ti mismo. Y estoy empezando a hacer más contenido como, bueno, más para gente que ya está a lo mejor en ese punto de querer escuchar otras cosas. Pero joder, qué difícil me parece, y no sé cómo es para ti en tu experiencia, que es necesario. Igual que cuando tienes hijos, que por ahí se escucha al mío hablar, que es muy difícil dejarles equivocarse, dejarles cometer errores, vivir su proceso. Romper sus techos de cristal, conseguir más, porque es como su programación y necesitan hacer eso hasta que ellos decidan o sientan que ya no es por ahí. Y no sé cómo lo has vivido tú en tus procesos.
Majo: Ciertamente mi intención es más enseñarles a aprender cómo esa luz propia de la conciencia que yo alumbrarles el camino. Mi intención en absoluto es crear ni dependencia ni nada. Entonces, por ejemplo, un programa conmigo dura 6 semanas. No estamos hablando ni siquiera que yo te quiero conmigo 6 meses, ni que necesito que estés viniendo y volverme tu terapeuta, y que digas es que llevo 4 años con Majo. No me interesa en absoluto. Es más como, como te llevo a que aprendas tu propio observador y tu propia capacidad de hacerte muy buenas preguntas. Porque yo creo que la vida termina siendo respuestas. La vida todo el tiempo son respuestas, pero tus respuestas dependen de qué preguntas y la calidad de tus preguntas. Entonces, como que enseño más es eso, a aprender el observador, a ser tu propio faro, tu propia brújula, encender tu propia conciencia, vivir más desde la esencia que desde el ego y hacerte muy buenas preguntas. Para estarte regulando todo el tiempo. Las personas del grupo exitoso, si bien llegan con la intención de, Majo, ayúdame a romper el techo de cristal. Para contarte un poco, las personas cuando empiezan a trabajar conmigo, lo primero que hacen es un test como de diagnóstico en qué están, y lo segundo que hacen es plantearse una meta. Y la meta debe ser muy concisa, debe caber en un post-it, y es una meta para 6 semanas. Ahí queda muy reflejado pues en cuál de los 2 grupos están, digamos que los partiéramos solamente en 2 grupos, pero queda muy reflejado. Entonces, Majo, ayúdame a salir del hueco, o Majo, ayúdame a romper mi techo. Lo que te puedo decir es que después de la semana 2, el 90% de las personas cambian su meta. Porque quien escribió la meta pues era la identidad vieja que los trajo hasta acá, pero que ya no les sirve para donde quieren ir. Así que esas personas que trabajan conmigo, que están en la categoría de éxito y del techo de cristal, no terminan construyendo un techo más grande, terminan siendo personas que se vuelven un globo que abarca más la habitación. Ya no es este globo con más helio para subir más rápido, con más fuerza para romper el vidrio, que cae en ese, en ese hamster roll del que hablabas, de un techo, un techo, un techo, un techo, hasta que me tiro. Se vuelven personas que invierten. Ya no es el tener o el hacer, que sería el techo, sino el ser. Entonces se empiezan como a volver un globo más grande, más expansivo, y que llena más la habitación. Y si te das cuenta, pues claro, tú puedes crecer en el tamaño del globo en vertical o empezar a ocupar la habitación también en horizontal y hacia abajo, y son otros tipos de ganancia. Me terminan escribiendo a la cuarta, a la quinta semana, o incluso después cuando ya no trabajan conmigo, que siguen rompiendo récords económicos, que era el primer papelito. Nunca lo persiguieron. No, no se volvió la meta que querían, terminó siendo la consecuencia de la persona que estaban siendo. Entonces, a mí hasta ahora no me ha tocado una persona que empiece con la meta de romper el techo y las sostengas durante 6 semanas y se obsesione con el techo, y que yo lo vea superar el techo y ponerse otra vez otro más alto. Solitos, lo cambian a algo hacia el ser y terminan rompiendo el techo. Y lo siguen rompiendo incluso 6 meses después de ya no estar conmigo, y me siguen reportando y diciendo. Pero me dicen, Majo, ni sé cómo pasó, no sé por qué me llega, pero ahora tengo pareja, retomé la bici, viajo más, hice más eficiente mi oficina, trabajo menos horas al día. Y es justamente eso de cómo así que estás vendiendo el triple pero no haciendo el triple, sino haciendo un tercio. Me dice, majo, me vuela la cabeza, vendo el triple con un tercio de las horas de dedicación. Y era lo que parece muy raro, pero yo creería que tú ya lo has experimentado y que vas a entender que a la gente le parece muy buju y muy esotérico. Pero es que vivir desde la esencia sí genera eso, sí empieza a desbloquear unas cosas que tú no podrías generar solamente a punta de tus 24 horas y de tus dos manos. Hay muchas otras cosas que no están en ti que empiezan a confabular cuando eres una fuerza y una vitalidad diferente.
Nacho: Totalmente. Mira, Majo, ¿qué dirías? Una pregunta un poco difícil, pero para ir cerrando, pero creo que es muy interesante. ¿Qué admiras más de los hombres con los que trabajas? Y en cuanto a la masculinidad, o sea, como al trabajar con hombres en este proceso y demás, ¿qué es lo que más admiras de los hombres? Que no es que no lo tengan las mujeres, pero que esté como más presente, como que tú dices, pues esto de los hombres lo admiro mucho.
Majo: Cuando empiezan, admiro muchísimo su humildad para levantar la mano y para decir, puede que esto no me esté haciendo quedar bien según los estándares de la sociedad y lo que se supone que es un hombre fuerte, pero necesito ayuda. Esa humildad y esa vulnerabilidad de decir como que me quiero poder apoyar en alguien y me quiero dejar caer y que empiece un proceso diferente, lo admiro profundamente. Yo ahí veo verdadera fuerza. Y en los que terminan, les puedo decir como mujer que cuando se convierten ustedes en un lugar seguro para ustedes mismos, empiezan a ser el lugar seguro, ese contenedor que la mujer quiere. Porque a ustedes se les ha dicho mucho que sean el hombre proveedor, y la palabra proveedor inmediatamente los lleva a dinero. Pero ustedes pueden proveer paz, ustedes pueden proveer escucha, ustedes pueden proveer atención, pueden proveer presencia. Y cuando ustedes son un hombre que están en guerra con ustedes mismos, si ustedes son su peor bully, si ustedes son los que peor se hablan, es difícil que ustedes sean un lugar seguro para cualquier otro ser humano o especie por fuera, porque no son un lugar seguro ni siquiera para ustedes mismos, ni para su conciencia, ni para su niño interno, ni para nada. Lo que más admiro es que terminan siendo unas personas completamente seguras, no de sí mismas, seguras para sí mismas. Por fin son hogar de ustedes, en donde, en donde son más habitables, se hablan mejor, se tratan mejor, se dejan de maltratar y de autolastimar de esa manera. Y se vuelven mejores líderes, mejores esposos, porque también ven el mundo de una manera diferente, usan la palabra de una manera diferente, son más neutros, son más justos desde que pues ya se habitan.
Nacho: Qué bonito, qué bonito, me gusta. Pues gracias, Majo, por estas píldoras y esta conversación.
Majo: A ti.
Nacho: Y ojalá haya muchas más, porque la verdad que hay tantas perspectivas Y tanto por, no sé, por hacerse conscientes. Porque hay mucho, un montón de hombres en el mundo que se sienten muy solos y muy desconectados de lo que les pasa y de otros hombres. Y creo que todo lo que sea traer conciencia a esto y que cada vez se vean más ejemplos es muy bonito. Así que gracias por el trabajo que haces. Gracias por este ratito conmigo también, que ha sido muy interesante. Y nada, seguimos hablando.
Majo: Claro que sí.
Nacho: Gracias por este rato. Un abrazo muy grande.
Majo: Abrazo. Nos vemos.

El libro
La Trampa de la Hiperlucidez
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