Episodio 046 · Despierta con Oyenacho
No eres tu herida: el mundo emocional del hombre que nadie nos enseñó (con Caro Espinoza)
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Nacho: Muy buenas. Bueno, pues estoy aquí con Caro Espinoza, que la he conocido gracias a Instagram, que he resonado mucho con sus posts, con uno en concreto que era el Día de la Madre, que luego hablaremos porque esto del Día de la Madre tiene tela, para mí por lo menos, y entraremos en ese tema después, que creo que es importante. Y estamos aquí para hablar un poco, siguiendo un poco como con los últimos podcast, hablar de lo que nos pasa en la mediana edad Es verdad que me gusta cómo enfocarlo ahora mucho al hombre, porque soy hombre y lo vivo de una manera diferente. Es verdad que las emociones también y el mundo emocional del hombre es bastante diferente al de la mujer. Y tenemos también otra programación cultural de lo que es llorar, lo que es sentir. Y entonces me apetece mucho cómo llevarlo por ahí. Pero si eres mujer y estás escuchando, pues también te van a servir un montón de cosas, porque hay muchas cosas que son— Somos seres humanos al final, y más allá del género, pues resonamos en muchas cosas juntos. Y mira, me gustaría como empezar la parte mía es que yo tengo ahora 44 años y los últimos, no sé, 8 años, 9 años, siento que he estado en esta crisis de mediana edad fruto de 15 años o más que llevo ya en este mundo del coaching, del autoconocimiento y demás. Y creo que todo me ha ido llevando hasta lo que me ha pasado a partir de mis 36, 37, que vino como esta crisis de mediana edad, que ahora la puedo ver. Antes no, antes a los 37, 38 no lo veía ni de coña, casi que ni a los 40. Entonces me gustaría como poder ayudar a las personas que están en esta crisis de los 40, que a veces te pasa a los 50, a veces te pasa a los 30, pero bueno, la mediana edad es por algo también. Y siento que con más información y más acompañamiento, no desde No desde que yo lo haya superado ya, porque yo siento que todavía estoy en el túnel. Lo que pasa que ya estoy como muy cerquita de la salida, ¿sabes? Como que ya veo dónde es y demás, pero no es que hable a la gente desde: "Yo ya lo superé, no sé qué". Hace poco me dijeron, estaba escribiendo, conté a un amigo que estaba escribiendo el libro y me dijo: "¿Pero tú cuántos años tienes?" Digo: "44". Y era como, yo entendí que igual era una cosa mía, pero entendí como: "Pero si eres muy joven como para contarlo". Y era como: "No, precisamente por eso". Porque lo quiero contar desde dentro, ¿sabes? No desde fuera, ya a mis 50 o a mis 60, que ya se me va a haber olvidado todo, ¿sabes? No lo voy a poder ver igual. Entonces me gustaría contigo primero entrar un poco en quién eres, cómo has llegado a esto del autoconocimiento, al trauma, al tema somático, y ya después nos metemos con las preguntas más específicas.
Caro: Bueno, muchas gracias primero que nada, como te decía al inicio, por estar en este espacio. Me parece un espacio muy nutrición, sobre todo cuando tenemos ahí afuera tantos espacios para mujeres. Creo que los espacios para el hombre son tremendamente significativos porque además la perspectiva de género, sobre todo en trauma, es crucial. Entonces, primero que nada, gracias por eso. Me complace mucho estar acá. Primero, como contarte, siempre he trabajado en salud mental, siempre ha sido para mí algo que me ha movido mucho. Llevo muchos años trabajando en salud mental y Y si bien es cierto, no llevo tanto en terapia somática, ¿no? Informada en trauma, pero cuando llegué a somática llegué precisamente por crisis, ¿no? Por estas crisis que tú mencionas, ¿no? Y como también desde ese lugar las crisis nos piden reorganizar el mundo interno desde otro lugar que ya no tiene sentido el anterior, ¿no? Entonces llego por la muerte de mis padres, ¿no? Que fue bastante seguida, y por la muerte de un hermano que fue bastante joven. Algo movilizó en mí una identidad que creo que tenía construida desde un lugar también muy socialmente establecido, ¿no? Y si bien es cierto conocía harto de salud mental, encontré en Somática un proceso que coronó de alguna forma todo lo anterior, ¿no? Siempre me ha gustado el tema del cuerpo, de hecho también soy profesora instructora de yoga, luego de danza terapia, he tenido contactos con el cuerpo, pero nunca había tenido la experiencia de la fisiología asociada a nuestros propios procesos traumáticos. Entonces, desde ahí que encontré algo que cuajó, que hizo sentido y me redireccionó a un lugar completamente distinto. Entonces, eso hizo también que hoy día yo tenga todas mis fichas de alguna forma puestas en este proceso, no solo porque lo conozco desde adentro, como tú dices, sino porque también he visto los efectos y los cambios que tienen las personas en las que compaño. Transité en esto mismo que tú dices, ¿no? En este túnel. Y cuando iba transitando en este túnel, saqué la voz para poder contar un poco también qué significaba estar ahí, ¿no?
Nacho: Qué guay. Pues mira, si quieres nos metemos al lío, que yo creo que va a ser lo más práctico. Y mira, el primer perfil o el primer estadio del que me gustaría hablar, y de hecho aquí igual te lanzo como una parte para que luego la retomemos, que nos acordemos uno de los dos en cuanto a cómo es diferente por el género el tratamiento del trauma, ¿no? La respuesta somática. Porque creo que es algo como muy interesante también cómo cambia en los hombres, cómo cambia en las mujeres. Y me gustaría empezar con una parte que está muy— que puede pasar como de dos maneras. Es la precrisis, ¿no? Cuando todavía no ha explotado la crisis, no ha caído la coraza, donde todavía, por ejemplo, en mi caso, era un punto en el que yo todavía seguía creyendo que que yo no me sentía bien porque mi carrera profesional no estaba donde quería estar. Y entonces todo era workaholic total, como un afán por llegar más lejos, por tener más seguidores, por ganar más dinero, porque la empresa sea más grande, por tener más reconocimiento. Y antes lo decía a veces y me sentía como, no sé si avergonzado, pero quizá algo cercano. Y mucha gente en ese momento me decía, ya más mayor que yo, y me decían: "Tío, tienes que parar, tienes que parar". ¿no? Como necesitas parar. Y yo no podía ver ni podía parar tampoco, ¿sabes? Era como en ese punto no puedes, o sea, es imposible que pares así de repente porque yo creo que se rompe algo, ¿no? Es como creo que en alguno de tus posts creo que lo ponías, que cuando si tú paras así tan de repente, a mí me gusta mucho verlo también como el tema del carácter, ¿no? Y las defensas que se habla mucho en Gestalt. Y bueno, y en psicología en general, ¿no? Pero como que esas defensas están ahí para protegerte de algo Y que si están tan fuertes es porque hay algo muy fuerte debajo, muy doloroso. Entonces, si tú de verdad pararas y quitaras todas las defensas, tú crees que te mueres, ¿sabes? O sea, no puedes, hay un niño ahí que no se puede. Entonces, me gustaría desde una mirada compasiva, que es como la que yo tengo con ese estado de cuando las personas están ahí, que hablemos de ese estado suyo para poder como ayudar al... Porque siento que cuando estás ahí, si te hablan como en plan: "Tío, es que tienes que parar, ¿no lo ves? Ya te vale, no sé qué". Estás que no haces nada y te dicen: "No, venga, haz cosas, ya es hora". No sé qué. Es muy violento para mí eso, ¿sabes? Ahora lo veo. Antes incluso creo que lo he hecho a veces, como que he hablado así yo. Pero ahora lo veo violento porque siento que es una persona muy defendida, muy armada, que está protegiéndose de un dolor muy antiguo que necesita contención y compasión, ¿sabes? Y como suavidad.
Caro: Sí, efectivamente puede producir ahí una retraumatización el exponerme a una situación para la que no tengo recursos para sostener y que tienen que ver mucho con transitar el vacío, ¿no? En el fondo, desde pequeños, ¿no? Vamos construyendo una identidad en base a un proceso de sobrevivencia, ¿no? Y en el género esto está muy bien marcado, ¿no? Que tienen que ver con guardarse las emociones, que tienen que ver con ser el hombre, con mostrarse, ¿no? Con sostener a los los demás, con poner una perspectiva como masculina frente a todos los procesos más emocionales, ¿no? Y también creo que tiene que ver mucho con las crianzas, ¿no? Cómo se cría un hombre, cómo se cría una mujer es completamente distinto y la crianza es el nicho donde se forma nuestra fisiología, ¿no? Si nuestra fisiología está direccionada hacia la sobrevivencia, voy a dotarme de una inteligencia, mecanismos de defensa que sustenten una identidad en torno a eso. Entonces, si en mi crianza tuve que sostener a los adultos como hombre, como ser el hombre de la casa, el hijo de la madre, tener esta proyección de lo que los adultos también tienen sobre un hombre, de que tiene que mantener una familia, que tiene que sobresalir, todo lo académico, todo lo laboral que está cruzado y no solo en la situación actual, sino transgeneracionalmente también, ¿no? Mucha información ahí. Entonces, se empieza a construir una identidad en relación a cómo me ven y cómo ocupo este lugar con los otros. Los otros empiezan a validarme de acuerdo a lo que yo hago a lo que complazco, a lo que soy más que a lo que realmente vengo a hacer, ¿no? A lo que soy para los otros, porque de niño lo que nosotros más consideramos es la pertenencia como sobrevivencia. El poder sostener el vínculo, el apego, es crucial para poder sobrevivir. Sí, yo no puedo sobrevivir sin una madre, No se puede. Entonces empezamos a crear nuestra vida en torno a lo que nuestra madre o nuestra familia esperan de nosotros. Entonces vamos creando un personaje y ese personaje se va dotando de ciertas estructuras, de ciertos logros, de ciertos mecanismos de adenaza, de cierta disposición frente a la vida. Entonces cuando llegamos a un lugar en que empezamos a sentir que estamos saliendo a la vida, que no están mirando frente a lo que hacemos, al trabajo que tenemos, a la profesión, a lo que somos, a la identidad que estamos mostrando. Eso produce una sobreidentificación del personaje. Entonces, yo soy ese personaje. Entonces, es como que tuvieras una ropa pegada al cuerpo, esto soy yo. Y no he podido vivir sin eso. Yo no sobreviví sin eso. Es un mecanismo muy barato.
Nacho: No sabes quién eres.
Caro: No sabes quién eres. Y tú sobreviviste gracias a eso, porque tu cuerpo, en su inteligencia, elaboró estos mecanismos tan sofisticados para poder sostenerte a salvo, en contacto, en vínculo, en apego. Porque un mamífero sin apego se muere. Entonces necesitamos eso para poder sobrevivir. Y el camuflaje es tan llamativo y es tan potente que empiezas a identificar, a leer señales, a leer rostro, a leer gestos y a convertirte en aquello que esperan de ti. Entonces, cuando llegas a ese punto, no puedes retroceder así como así, ¿no?
Nacho: Sí, no, es súper difícil. ¿Qué dirías tú que para la persona que Porque creo que como que queda claro así, y yo creo que mucha gente de los que nos escuchan tienen como esta parte de la personalidad, lo tienen claro. Lo que creo que hay mucha confusión es como darle el valor. O sea, hablabas antes de la fisiología, ¿no? Como todo esto que también se estudia mucho en el cuerpo, ¿no? Y hablan de la coraza física, ¿no? De ciertos nudos también dentro del cuerpo. Como que hay una coraza física también que se cae. Yo he notado que mi fisicalidad, mi fisiología ha cambiado. Mi movilidad, o sea, mi postura, todo. Y ¿cómo haces? O sea, porque lo que más me interesa es: ¿esta persona es una persona normalmente, en los hombres sobre todo, súper funcional? ¿Sabes? Como que es funcional más allá todavía, o sea, es productivo, hace cosas, su vida más o menos funciona. Y es una cosa interior más lo que empieza a sentir, como una incomodidad, una insatisfacción. ¿Cómo se hace para no asustarse, o sea, ¿cómo se para ahí? Porque yo tengo mi proceso, ¿no? Que ahora yo te contaré, pero tengo la intuición de que el proceso que yo he seguido era perfecto para mí porque ha tenido que ser así, pero siento que ha sido un poco violento, ¿sabes? Ese despertar, ese parar. Entonces, de cara a la somática y al sistema nervioso, ¿cómo se hace en ese momento para cambiar, no, como para darte cuenta de que tienes que habitar el vacío, de que tienes que entrar ahí y hacerlo de una manera más amorosa.
Caro: Claro, primero que nada, no es de un día para otro, no, es un entrenamiento en el fondo, no, lo que se llama en somática un entrenamiento somático. Porque si tú te fijas, el sistema nervioso y toda la fisiología del cuerpo está configurada en la organización que tuvo hacia la adaptación, hacia la sobrevivencia, ¿no? Entonces, querer quitar esto, que pase de un día para otro, deja al cuerpo sin recursos, deja al cuerpo sin defensas, ¿no? Deja al cuerpo en un vacío que no es nutricio, ¿no? Que es una desolación, ¿no? Una no pertenencia. Entonces, eso podría ser completamente dañino para la estructura también, porque además en la medida en que tú vas construyendo recursos vas sacando aquellos que ya no te son funcionales, ¿no? Por ejemplo, si yo siento que estoy apareciendo desde un lugar de complacencia o estoy apareciendo desde un lugar de necesito mostrarme porque no, no sé, no me muestro, nadie me ha visto, ¿no? Necesito trabajar más porque necesito ganar o porque soy hiper responsable, ahí hay algún sistema de sobrevivencia funcionando, ¿no? Porque estoy ejecutando no para mí, estoy ejecutando para sobrevivir, porque si no hago esto pareciera que algo en mí no está funcionando. Entonces son lecturas sutiles que uno puede ir haciendo, pero uno le puede decir, no sé, me pasa mucho con los hombres que trabajan un montón Y que cuando paran de trabajar, por lo menos acá en Chile, no sé si allá en España también sucede, que la jubilación, el hombre empieza a enfermarse cuando deja de trabajar, empieza a enfermarse, empieza a tener distintos accidentes cerebrovasculares, ¿no? Y es porque pareciera que algo para adentro de funcionar, y el cuerpo puede empezar a mostrar lo que estaba pasando, lo que siempre estuvo pasando, solo que nos mantenía en un estado de sobrevivencia para poder adaptarnos al entorno. Entorno. Entonces, si nosotros pudiéramos parar antes, ¿no? Si nosotros pudiéramos detenernos antes y empezar a reconocer la vida, ¿no? Empezar a reconocer aquello que realmente estamos en función de piloto automático porque el sistema nervioso cree que necesita sobrevivir, ¿no? Y si pudiéramos ahí hacer el contacto, ¿no? Y poder decir, ok, esto, esto lo estoy haciendo por sobrevivencia, no por placer. Quizá a lo mejor en ese momento no tengo la posibilidad de tomarlo placentero porque me es muy amenazante parar, pero parte, parte primero con poder darnos cuenta de que aquello está ocurriendo, de que hay algo que se está elaborando adentro, ¿no? Natu, ¿me escuchas?
Nacho: Se cortó el mío un poco. Nos quedamos en que era muy amenazante parar.
Caro: Claro, sí. Y se vuelve amenazante porque no, porque mi sistema nervioso no reconoce o no tiene ninguna otra referencia de cómo seguir.
Nacho: Y cómo, cómo haces, porque por ejemplo en estos momentos hay muchas personas que empiezan a lo mejor terapia, que depende del tipo de terapia también te puede ayudar más o menos por Porque depende mucho de la persona también. Otras personas, que lo he visto mucho en mí, pues cuando ya estás como desesperado pruebas de todo. Como por ejemplo el tema de las sustancias psicodélicas. Yo lo primero que hice, que para mí fue un despertar también. Ahora viéndolo con perspectiva siento que, ostras, que es fuerte. O sea, de hecho casi no hablo mucho de ello. Y cuando hablo es casi desaconsejándolo entre comillas. O sea, no es que lo desaconseje por completo, pero sí que Sí que digo como que tienes que hacerlo muy bien acompañado, que estés en terapia también individual, fuera de la experiencia que vayas a tener, no solo la experiencia. Y no sé, como que siento que es muy delicado el tema por la posible retraumatización que puedas tener por esa, porque es tan fuerte de repente eso, sentirte uno con todo y bajar todas las defensas y sentir tu miedo. Que nunca has sentido, a lo mejor así de repente sentirlo, que es fuerte, sabes, como muy fuerte. Y veo personas que lo hacen así. Siento que el peligro que tiene, que para mí lo tuvo, es ese bypass espiritual del que se habla también, de que te vas a lo espiritual también como una muleta y como algo que viene a ser lo mismo que antes, solo que de una manera más espiritual. Pero no he visto yo Porque claro, tu patrón, o el patrón sobre todo de los hombres, es como ir a más, a más, a más, a más, hacer, hacer, hacer, hacer. Entonces ese hacer a veces te lleva como a hacer la parte terapéutica también mucho más fuerte, como darte mucha caña. Y no sé bien cuál es la manera en que el sistema nervioso ahí es más amable, ¿sabes? Porque esta termina siendo útil, puede ser, pero claro, a mí me ha llevado 8 años, ¿sabes? Transitar mi crisis de los 40.
Caro: Sí, bueno, el sistema nervioso funciona con varias respuestas, ¿no? Como que las más conocidas son la lucha, la huida, el congelamiento, ¿no? Que hay harto de eso, pero también hay un sistema de respuesta que es la complacencia, que a veces está mucho más solapado que el otro, que la otra respuesta. Entonces, cuando estamos en una repetición constante, ¿no? De esto que tú dices, hacer, hacer, la repetición lo que nos muestra es un sistema de congelamiento. Congelamiento, ¿no? Es un sistema nervioso que está repitiendo lo mismo de siempre, ¿no? Entonces se quedó pegado, ¿no? Es como este disco que no avanza en el mismo lugar. Y muchas veces ese congelamiento tiene que ver con la complacencia que yo estoy realizando para poder estar afuera. Sigo insistiendo, ¿no? Esto que estoy haciendo complace a los demás, esto que estoy haciendo me hace pertenecer, ¿no? Hay algo ahí de de estar fijado sea un bypass espiritual, no, porque es muy sofisticado el bypass espiritual, no, es como, es como que nos vendemos un mecanismo de defensa disfrazado de elección. En el fondo, no, como que yo estuviera eligiendo, no, ser más espiritual y que parece que esto se ve más saludable, pero en el fondo es un disfraz de elección, me estoy creyendo de que estoy eligiendo, pero en el fondo Sigo sosteniendo la misma repetición, el mismo congelamiento, disfrazado también de una complacencia hacia el resto, porque en el fondo yo estoy dándole a los demás lo que se espera de mí, lo que yo aprendí a leer que era lo mejor para ser aceptado, ¿no? Entonces yo creo que muy, muy, muy interesante, Nacho, lo que tú traes respecto también como de los zongos, ¿no? El sistema nervioso autónomo, que el sistema que funciona mucho en esto de de las experiencias traumáticas y que tiene mucha, mucha importancia, está directamente relacionado con el sistema sensorial. Entonces, cuando tú consumes algún, alguna planta medicinal, lo que haces es amplificar el sistema sensorial. Entonces, cuando tú amplificas el sistema sensorial, y si mi sistema nervioso autónomo no tiene la capacidad para sostener esa amplificación, lo que se produce es brutal también para el sistema nervioso, es llevarlo a un lugar al que no tiene la elasticidad para poder sostenerla. Sí, entonces se puede producir también una retraumatización. Igual pasa con esto de la experiencia catártica, es exactamente lo mismo, ¿no? Yo creo que básicamente es primero poder ir en espacios informados en trauma, ¿no? Que nos puedan permitir ir bajando de a poquito este peak de energía que queda enganchado, ¿no? Este peak en sobrepensar, en sobre estar haciendo, en querer más, en estar más afuera, en estar moviéndonos más, ¿no? En creer que hacer más es algo que nos va a sanar, por así decirlo. Lo digo entre comillas, no, porque no pasa por ahí en estas terapias. Pasa incluso por hacer mucho menos, totalmente, mucho menos, como ralentificar el proceso, volver a un estado más orgánico, volver a un estado más natural del cuerpo. Y eso permite que podamos mirar cuáles son los patrones repetitivos, porque el sistema nervioso no aprende en la rapidez ni la cantidad, aprende en la lentitud y en la repetición de aquello. O sea, si cada vez yo voy sintiendo que puedo ir más lento y eso lo repito una vez al día, dos veces al día, tres veces a la semana, voy diciéndole a mi sistema nervioso que hay una ruta posible de transitar, voy creando nuevas referencias neuronales. Por eso esto no tiene que ver con una terapia cognitiva completamente, aunque sí el procesamiento de la reflexión es importante. Lo que necesitamos es sacar al cuerpo del estado de sobrevivencia en el que está. Un cuerpo que necesita ser todo el tiempo, que necesita mostrar todo el tiempo, es un cuerpo que no vive, que sobrevive.
Nacho: Totalmente. ¿Cómo crees que...? Porque en mi caso, por ejemplo, yo creo que la... O sea, para mí fue como... Las 3 fases las he vivido como muy diferenciadas, ¿no? Y la primera fase fue parar poco a poco. Al principio con el acelerar, incluso hacer más terapias, más cosas, más todo. Pero también es verdad que en mi manera o en las cosas que encontré terapéuticas que me ayudaron a parar, pues fue, por ejemplo, primero el tema de la ayahuasca, que sí que noté que antes de eso ya venía yo como casi en una depresión, ¿no? Y verlo en la ayahuasca y poder sentir el miedo en esa experiencia psicodélica me hizo como sentir eso. Recuerdo mi primera experiencia con ayahuasca, que justo fue eso, fue como que tenía mucho miedo, mucho miedo, mucho miedo a vomitar, miedo a a ver qué iba a pasar. A ver, y el primer día controlé un montón y ni siquiera viví nada psicodélico. Y el segundo ya sí. Y mi reflexión, que todavía me acuerdo, fue como: ostras, que me he dado cuenta que detrás de tanto miedo que había no había nada. O sea, que como que luego estaba bien, que cuando transité el miedo me sentí bien, me sentí hasta alegre. Y entonces me llevé como eso, no, como: oye, que puedo tener miedo, pero que luego igual detrás del miedo no hay tanto como parece, sabes. Como, y parece una cosa pequeña, pero se me quedó súper grabada. Y eso ya me llevó a un sitio. Y después, lo siguiente que hice, que a mí me sirvió mucho, es que hice un retiro vipassana de meditación y de silencio de 10 días, que para mí fue mucho más duro, pero muchísimo más duro que la ayahuasca y que cualquier cosa. O sea, fue durísimo. No sé si he hecho algo más duro en mi vida. E hice 3 ese año, o sea, hice 3 de 10 días en un año y uno de oscuridad de 7 días al terminar, porque vi como Era como, o sea, no puedo estar conmigo mismo. Porque lo vi. Es como no puedo estar con mi mente. Me es imposible. Y decidí como entrenarlo, ¿sabes? Como ir a esto. Y todo eso me llevó a luego, pasados los años, poder habitar el vacío. Que es como esa siguiente fase, ¿no? A la que ahora vamos a llegar. Pero ahí como que me sentí que me entrené a perder el miedo poco a poco con estas experiencias. A estar conmigo, a estar con mi cuerpo, a sentir muy poco a poco, ¿sabes? Como en esos años de entrenamiento para poder después habitar el vacío cuando llegó el momento. Porque yo ahí pude sentir el vacío, pero no lo habité como lo habité después. Entonces, ¿cuál crees tú que se hace con una persona que está en esa fase para que se prepare su sistema para cuando llegue el momento poder habitar el vacío?
Caro: Hermosa tu experiencia, ¿no? Hermoso, porque también se requiere capacidad para sostener el no hacer, el no pensar, el no tener que interferir, ¿no? Porque estamos tan acostumbrados a estar en el hacer que no interferir es un tremendo trabajo también, ¿no? Y como tú bien dices, no sé, años después, lo dijiste, años después, algo se, algo se hacen todo adentro que permite que esto pueda suceder, ¿no? Porque más allá de, claro, qué hay debajo del miedo, nos damos cuenta que no hay nada. Muchas veces no hay nada, ¿no? Está como el miedo anclado a una creencia y a una forma y a un relato que nos contamos internos, que finalmente el relato termina dándonos más miedo que el propio miedo. Entonces yo creo que habitar el vacío, cuando termina de alguna manera una crisis, lo comentábamos antes, cuando sucede algo, algo se quiebra, se cae una estructura, algo que creíamos que era inmortal, que era certero, que se iba a sostener de manera brutal para nosotros, termina cayéndose y algo adentro se mueve. Por eso yo creo que es tan importante como poder mirar que esas caídas, más allá de lo abrumante que pueden sentirse, vienen a remover algo que nosotros ya internamente estamos sintiendo. Eso no se cae porque sí, hay algo en el campo relacional que permite también esa caída, ¿no? Yo creo que es nuestra mente la que se resiste de alguna forma que esta caída caiga, a que esto se desmorone, ¿no? Pero finalmente hay algo ya antes que se está moviendo internamente que hace que esto suceda. Sí, entonces creo que esa caída, el vacío, transitar el vacío, es más, es más difícil cuando estamos identificados con aquello que se cayó, porque ahí sentimos más el vacío, como creemos que yo era esto. Que estaba haciendo. Creemos que yo era esa persona que estaba yo siendo, o esa relación que estaba teniendo, o ese trabajo que estaba teniendo. Pero cuando esto se cae, el vacío se produce precisamente porque hay una caída de esa identificación, de lo que yo creía que era en eso. Y cuando se cae esto, se levantan las alertas en el sistema nervioso porque esto que me ha servido siempre para sobrevivir empieza a dejar de estar. Y se empieza a dejar de estar, ¿de dónde me agarro? Entonces el cuerpo empieza a tratar de buscar algo donde agarrarme, una tablita donde no hundirme. Entonces ahí puede pasar precisamente que si no tengo los recursos suficientes para sostenerme en este vacío, transitarlo, puede ser que otros mecanismos de mi cuerpo también, de mi sistema nervioso, se activen. Y puedo rápidamente empezar a configurarme en otra identidad y sostenerme en otra identidad. Y ahí puede pasar este, que pasa mucho, el bypass espiritual. Ya no soy esto, no. Yo he escuchado mucho de los hombres dejan una empresa y no sé, y de repente empiezan a crear un bypass espiritual donde viven, no sé, en la colina comiendo hierbas, no, y esas cosas. Entonces ahí la pregunta ¿Transité realmente el vacío o solo lo ocupé rápidamente con otro personaje de donde agarrarme y poder seguir en sobrevivencia? Entonces es muy interesante porque, ¿cómo sabemos que transitamos el vacío? Y ese saber es muy fisiológico, no es solamente como cognitivo, es fisiológico, es sentir internamente que te quedaste vacío, que no hay nada adentro, que no hay vestigio. Es como estar en un naufragio, esta sensación de que no sé quién era, pero tampoco sé quién voy a ser, porque todavía no aparece la orilla posible. No hay orilla en este vacío. Es una sensación biológica de haber perdido una referencia no solo pasada, sino también futura. Y para que eso se pueda—
Nacho: Sí, no, te iba a decir que en la parte de lo del vacío veo como dos cosas, ¿no? Como primero, que para ver si se te ocurre algo, como Se me venía según te oía hablar y mirando lo que había dicho yo, que qué difícil, porque vivimos en un mundo donde queremos todo inmediato y nos encantaría, sobre todo como hombres, que somos como: venga, ¿por dónde hay que ir? Por aquí. Vamos por allí. Recorrer. ¿El objetivo cuál es este? Venga, pues este. Hay que gritar, se grita. Hay que hacer no sé qué, se hace tal. Pero claro, el sistema nervioso te pide repetición, ¿sabes? Tiempo. En calma, ¿no? Como hacerlo de manera amorosa. Y cada vez que no lo haces, que yo es un poco la sensación que tengo y con lo que has dicho tú antes de que yo siento que yo, por ejemplo, estuve evitando. O sea, yo estuve casado como 12 años, una cosa así. Y yo siento que durante muchos años tenía un problema de pareja. O sea, a lo mejor cuando me empecé más fuerte con el trabajar mucho, tenía un problema de pareja pero no lo quería enfrentar. Y entonces me puse a trabajar mucho. ¿Sabes? Como mi sistema nervioso no estaba preparado para enfrentar ese problema y ese trauma y ese perder ese apego, ¿no? También seguramente muy relacionado con el apego a mi madre y con todo esto proyectado en mi pareja. Pero no estaba preparado, entonces sobretrabajaba. Y eso es lo que hacía, ¿sabes? Como eso me evitaba, que yo creo que era mi sistema nervioso haciéndome que no enfrentara eso. Y cuando ya enfrenté lo otro, Fue cuando se me cayó todo, ¿no? Cuando ya de repente la pareja se... Cuando el trabajo lo había conseguido, estaba más o menos cómodo, más o menos bien, o ya abandonaba la idea falsa de que eso me iba a hacer sentir bien, porque ya fueron muchos años, entonces pude enfrentar la pareja y decir: "¿Qué me está pasando aquí?" Y ya cuando me divorcié, hasta que no conseguí enfrentar mi dependencia emocional con la mujer, de mi adicción, también por llamarlo de alguna manera, al amor, a las relaciones, no pude entrar en el vacío, ¿sabes? Y ahí fue cuando entré en el vacío, cuando sí me vi solo de verdad, cuando me vi sin ligar, sin hablar con nadie, sin nada, sin sexo, todo, o sea, quitar todo lo que antes me daba reconocimiento, redes sociales, todo. Y eso fue lo que me llevó, pero claro, hasta que llegué ahí muchos años de que el sistema nervioso ve que le estás quitando sus defensas y se agarra a otra cosa. Parece que la has quitado, pero simplemente coge otra defensa en otro sitio, otra identidad, y esa de repente dice: aquí sí, aquí me vuelvo a sentir yo. Pero es muy difícil, ¿no? ¿Cómo haces esto, si es que se puede? O sea, ¿cómo aceleras, entre comillas, el proceso?
Caro: Primero, creo que muy amoroso es pensar, y también nos da una perspectiva un poco más humana de que el sistema nervioso va a aflojar cuando se sienta lo suficientemente seguro para eso. No, no, no voy a soltar algo si no me estoy sintiendo, si mi sistema nervioso, mi cuerpo, mi neurocepción, mi aparato psíquico no se está sintiendo lo suficientemente seguro, ¿no? En ese sentido, el cuerpo es muy inteligente y es muy sabio. Ya, porque que yo me mantenga quizá en una repetición e intente salir de esa repetición y me sigo manteniendo en esa repetición, no me quita el poder de lo que yo soy, ¿no? Me posiciona en un lugar en el que todavía eso no está siendo, salir de eso no está siendo para mi cuerpo tan seguro. Entonces también como poder mirarnos desde esa perspectiva, porque muchas veces esto mismo, ¿no? Esto tanto de la somatización mática, de regular el sistema nervioso, de que casi ahora está de moda andar regulado por la vida, ¿no? Se vuelve también un objetivo, como tú decías, un objetivo a alcanzar, a llegar, y perdemos el proceso. Y en el fondo, acá lo más hermoso de esto es estar constantemente en el proceso, ¿no? Como poder también demitificar un poquito esto de tener que llegar a algún lugar. Yo puedo ir estando en el proceso aún con mis repeticiones, ¿Aún con aquello que no está disponible para mí en este momento? ¿Aún con aquello que se siente inseguro y amenazante? Eso es parte de darle presencia al proceso, y esa presencia flexibiliza nuestro sistema nervioso, porque no hay un tirano interno que no esté ahorcando, tirando todo el rato hacia otro lugar, ¿no? O una ilusión o una perspectiva de que que si me sano con esto, si algo me pasa, voy a dejar de ser esto y puedo ser algo mejor, ¿no? Entonces poder salir de un poquito de eso y poder quedarnos en el proceso.
Nacho: Sí, yo siento que el— fíjate que ahora con la investigación y un poco todo lo que estoy haciendo para el libro que estoy escribiendo de la crisis de los 40, siento que es un libro para que lo tengas durante 7 años u 8 años que es súper la antipromesa, ¿sabes? Porque es como queremos métodos de 30 días, queremos algo de 90 días, ¿sabes? Como no queremos un reto de X días. Y hay para cosas que funciona, porque es verdad que, ostras, 90 días haciendo algo, respirando, por ejemplo, que también es lo que hago yo, te ayuda. A mí la respiración me ha ayudado muchísimo a abrir la ventana de por lo menos poder sentir O sea, yo empecé a llorar y a expresar y a temblar porque empecé a respirar. Si no, no había manera de aflojar mi cuerpo, ¿sabes? Era imposible. Entonces tiene su sitio, ¿no? Y son 90 días, vale, perfecto, te va a ayudar, abre cosas, pero luego tu sistema nervioso necesita igual 7 años, ¿sabes? Para que las defensas de toda la vida caigan, ¿no? Y en el propio libro, y ya entramos a otra pregunta también que te voy a hacer, que a mí me pareció espectacular. En el propio libro, mi objetivo más que ayudar a las personas, a otros hombres, a superar la crisis, es más que no se sientan solos, ¿sabes? Es como, parece como muy simple, aunque sé que es muy importante, pero es que no se sientan solos en el proceso, nada más. Que vayan leyendo cosas, que vayan viendo que esto le pasa a más gente, que esto lleva equis tiempo, ¿sabes? Como que no te sientas solo. No estés solo en el proceso. Porque yo me he sentido muy solo. Porque confunde mucho el mensaje que hay de autoconocimiento y de desarrollo personal en las redes y en los libros y en todo. Confunde muchísimo. Porque aunque no se hace con esa intención, creo que lleva todo implícito que hay una manera correcta de vivir, que hay una manera correcta de conseguir las cosas, que las cosas llevan un plazo, ¿sabes? Y no va por ahí, ¿sabes? Es como, luego te das cuenta de que no va por ahí. Como bien decías, que es como estar en proceso y aceptar que no vas a terminar nunca de aprender a vivir, es ahí donde está la sanación, entre comillas, ¿no? Es eso, es como construir un sistema nervioso que te permite habitar tu día a día con todas las imperfecciones y sostenerlas y dolerte y perder y vivir, ¿no? Que es un poco el objetivo. Y entonces me venía con esto también, como la persona que está transitando el vacío, que por fin llega ahí. A mí el tema de la soledad me hizo mucho porque yo lo hice en una asociación de 12 pasos para el tema de la adicción a las relaciones. Y ahí lo que se hace, que me pareció espectacular, es que se hacen unas llamadas de, se llaman llamadas de outreach, que son llamadas de 3 minutos cada uno que comparte. Tú llamas ahí con como un grupo de WhatsApp con un montón de gente que está en tu mismo proceso, en un proceso de abstinencia y demás. Y entonces tú dices: "Oye, ¿quién quiere hablar?" Y hablas con alguien. Y yo había días que hablaba a lo mejor con 8 o 9 personas. Y no solo el que tú hablas y no te interrumpen, simplemente te escuchan y después te dicen: "Gracias por compartir, has sido escuchado, gracias por tu vulnerabilidad". Y ya está, no te dicen nada. Y tú con el otro igual. Te daba una sensación de no estar solo, que creo que va enfocado a lo del principio de la llamada. De que de repente te sientes parte de algo que no te juzga, que no te pide nada, porque solo es que le escuches en la llamada y que te permite poco a poco ir cambiando ese sistema de apego y ese vínculo o ese apego con tu madre o con la sociedad o con lo que sea, llevarlo a un sitio mucho más sano. Y creo que eso en el tema del sistema nervioso también es como una cosa que si no la haces es muy difícil, ¿no? Si tú solo, solo del todo es súper complicado.
Caro: Sí, o sea, de hecho, una de las cosas importantes en somática y el trabajo con trauma es que tú te dañas en el vínculo, pero te sanas en el vínculo también, ¿no? Es un poco esto de poder tener una resonancia, un cuenco, algo que aloje lo que a mí me está pasando, que eso fue lo que no estuvo, ¿no? No estuvo esa resonancia, esa capacidad de ser escuchado, de ser visto, de ser mirado, de ser tocado, no tocado, atravesado por el otro. Eso no estuvo. Entonces, cuando empezamos a poder darnos aquello, que me parece esto, ahí se crea un sistema nervioso con esto que tú estás haciendo. Se crea una resonancia, un sistema nervioso que sostiene lo que a alguien de este grupo le está sucediendo. Entonces, un gran cuenco donde yo puedo alojar aquello que cae y lo que yo tengo, que en un recipiente. Y eso para la neurocepción, para la fisiología vincular, es una nueva reorganización, es una nueva forma de poder estar ahí en ese vínculo. Vínculo, no, o en el vínculo conmigo o con lo relacional. Puede ser cualquier otro, no necesariamente en pareja, porque algo del trauma es que hay una sensación de que pareciera que el trauma nos quitara la capacidad de amar, no, pero no es eso. No nos quita la capacidad de amar, lo que hace es alterar la forma en que recibimos el amor. O de lo que creemos que es el amor.
Nacho: Totalmente.
Caro: Claro, cuando tú me dices un poco, y me hace mucho sentido esto de sobre todo los varones, no, en esto de tener que llegar a algún lugar, a un objetivo, no, esta sensación que existe de que tengo que tener un objetivo, cuál es el siguiente paso, no, cuál es el otro, no, cuál es el otro. Y claro, ahí es como voy desarmando de a poquito este engranaje que se ha ido construyendo en que tengo que alcanzar, ¿no? Y viene muy también, como si lo miramos un poco más antropológicamente, muy de la casa, ¿no? Del objetivo del clan, de la horda, ¿no? Entonces hay algo neuroceptivo, hay algo biológico que en los varones se configura desde otro lugar. Entonces no es que yo no tenga que, pero no tenga un objetivo, ok, es solo cómo cambia ese objetivo del lugar. Quizás ya no es cumplir con un rol específico de cómo tengo que ser, sino que mi objetivo sea transitar el proceso.
Nacho: Totalmente. ¿Y qué dirías tú para Porque al final hay como muchas terapias, muchas cosas que se pueden elegir, muchos libros que puedes leer. ¿Qué hábitos o qué cosas crees que es lo más importante para un hombre, teniendo en cuenta, pues eso, cómo estamos configurados los hombres y que estás en la media, en la mediana edad, la mitad de tu vida más o menos? Y que llevas mucho tiempo sin escucharte, sin parar, sin— y te viene esto, ¿no? La crisis de los 40, de los 50, donde sea que te pille. ¿Qué cosas crees que son la base de poder acercarte cada vez más a una vida saludable, no, mentalmente y físicamente también?
Caro: Es algo que parece muy sencillo pero muy complejo también, ¿no? Que siento que tienen que ver con la capacidad de elegir, no, como de poder ir eligiendo en lo pequeño, en lo sutil, quizás hacerlo de otra manera. Cosas pequeñas, no. Si a lo mejor antes elegía ir al gimnasio 5 veces y eso era un mecanismo también de evasión, ¿qué pasa si elijo y voy solo 2? 2 y a lo mejor las otras 2 hago algo que no había hecho antes. Probar caminos distintos, ¿no? ¿Qué pasa si yo me voy por el mismo camino todos los días a algún lugar? ¿Y qué pasa hoy día si me voy por otro? En cosas muy sencillas, porque cuando la estructura es muy grande y el personaje, hay mucha sobreidentificación del personaje, acá tenemos que ir de a poquito, ¿no? Porque cualquier movimiento que sea brusco, lo que va a hacer va a ser fijar más el personaje que bajar la armadura. No, entonces son cosas muy sencillas que yo creo que no tienen que ver con algo tan grande, sino que tienen que ver con esa posibilidad de recuperar mi capacidad de elección. Si antes habitaba quizás cierto escenario, ocupar otros, sabes, una vez al mes otro distinto, ¿no?
Nacho: Flexibilizar al final, que es un poco lo que que buscamos incluso con el sistema nervioso, conseguir llegar a que sea flexible.
Caro: Precisamente. Y eso, ese entrenamiento, si tú lo tienes, por ejemplo, 2 veces al día, tengo la capacidad de elegir distinto, le estás diciendo a tu cuerpo, a tu neurocepción, a esta capacidad que está todo el rato leyendo amenaza o seguridad, de que puedo elegir. Y esto es como una gotita que cae en la misma piedra todos los días, va creando un cambio en la roca. Son cosas pequeñas, ¿no? Y que si en algún momento toman algún proceso terapéutico, que siempre sea cuidadoso, informado en trauma, ¿no? Que les permita ir de a poquito haciendo contacto también con el cuerpo, con la sensación, en qué parte del mi cuerpo ocurre lo que me está pasando, ¿no? Y hay una estrategia muy interesante que es poder separar la narrativa, las emociones y las sensaciones, ¿no? Ejemplo, si siento mucha pena, algo, no sé, un proceso X me está conmoviendo, me está abrumando, primero ubicar en qué parte de mi cuerpo estoy sintiendo esta pena que hay en el pecho, por ejemplo. ¿Cómo sientes el pecho? ¿Apretado? ¿Con poco espacio? ¿Sí, un nudo? Ok, démosle un poquito de espacio a esa sensación de nudo. Puede ser incómoda, pero solo un 2%, quedémonos solo en la sensación. Después, ¿qué emoción podría estar asociada a esta pena o a esta sensación? Emoción, rabia, tristeza, desamparo, ¿no? Okay, esa es una emoción. ¿Y qué relato tengo respecto de lo que me está pasando? Es que soy insuficiente, debí haber hecho más. Ese es un relato, ¿no? Me estoy contando una historia sobre lo que primero es una pequeña sensación quizá, o una sensación, Y al no poder sostener la sensación, quedarme en la incomodidad de este apriete, de esta tensión, el cuerpo busca rápidamente esquivarla. La asocio a una emoción y rápidamente me cuento un relato, ¿no? Y ese relato y esa emoción, muchas veces todo esto está acoplado junto y lo vivo como una sola cosa, y termino yéndome con esto y termina atrapándome. Y hay una captura emocional que es la captura un poco de la amígdala. Entonces al final me pierdo con eso y lo que estaba siendo una sensación, un nudo en el pecho, terminó por olvidarse en el relato, en la historia, en la narrativa. Entonces podemos hacer esa separación, nos ayuda a tener un poco de espacio en cada uno. A desacoplar.
Nacho: Y a sentir también, que muchas veces nos cuesta muchísimo ya solo parar y darnos cuenta de que está pasando eso, porque es ya súper difícil sentir eso al principio. Claro, ¿cómo harías? Nos quedan como unos minutillos para cerrar y me gustaría, como se me ha ocurrido ahora una pregunta, que es, que de hecho es una de las cosas también que quería hacer con estos podcast, y es como, ¿cómo se acompaña acompaña a un hombre que está pasando por esto? Como mujer, o sea, como en una pareja, ¿cómo acompaña la mujer a este hombre? Porque yo te pongo como en mi caso, ¿no? Yo he sentido que la manera de acompañarme en ese momento ha sido por desinformación, porque en ese momento tampoco te ven, ¿no? Solo ven que trabajas mucho. Entonces, lo que se suele hacer es decirte que trabajas mucho, tienes que trabajar menos, no me estás atendiendo, la demanda. Si no valoras la relación, ya no te gusto, yo qué sé. Todas estas cosas como de reclamos que yo siento que al hombre le hacen sentir, o a mí por lo menos en ese punto me hace sentir como que yo estoy haciendo todo lo que sé porque lo he aprendido como en mi infancia para que la otra persona esté bien. Porque en el fondo lo estoy haciendo para que el otro me valore, para que me acepte, para para que no se vaya, y el otro me está diciendo que no lo haga, ¿sabes? Y es como, es un cortocircuito, como que no terminas de entender, porque no, porque en mi cabeza no entraba que no hacer nada y estar presente era suficiente. Entonces, ¿cómo hace la mujer para acompañar al hombre en esto sin retraumatizar o sin echarle más leña al fuego?
Caro: Sí, yo creo que también es es un desafío enorme para el género femenino, para nosotras las mujeres, ¿no? Porque de alguna forma está muy estereotipado el trato en pareja, ¿no? O lo tratas como un niño, ¿no? O lo tratas como un paciente, como si fuera tu terapeuta, ¿no? O lo tratas como la mamá, ¿no? Entonces, en el fondo, como que a veces nos movemos en esos 3 roles que finalmente lo único que hacen es seguir retrocediendo romatizando al otro, ¿no? Y lo otro, que condicionan el vínculo, ¿no? Como que el vínculo estuviera condicionado, ¿no? A cuánto el otro me está dando, ¿no? Yo creo que eso es crucial. Primero que nada, el vínculo tiene que ser un lugar de descanso, tiene que ser un lugar de seguridad. Entonces, cada vez que yo condiciono mi amor a lo que el otro me está entregando, estoy poniendo al otro en un escenario de sobrevivencia. Sí, entonces yo creo que acá lo crucial es cómo poder también comprender que lo que se está generando es un mecanismo de sobrevivencia. Entonces, ¿cómo yo me pongo en este lugar de pareja para hacer que esta relación sea un lugar seguro de descanso? Y no tiene que ver con el tiempo que el otro pase conmigo, tiene que ver con cuánto el otro puede aflojar la defensa estando conmigo. Y si sigo insistiendo, va a levantar defensa, va a levantar armadura, se va a sentir mucho más sobreexigido, ¿no? Entonces el desafío acá es cómo hago para que el otro afloje su defensa y sea esto, aunque nos veamos poco, aunque estemos poco, este sea un espacio donde el otro pueda dejar su armadura en la puerta, ¿no? O su personaje en la puerta. Dónde el cuerpo afloja.
Nacho: Sí, yo veo que dicen mucho en, bueno, no sé si en Gestalt lo he escuchado yo, como que a más conciencia, más responsabilidad. Que la persona de la pareja o del vínculo, o en el punto en el que estés, que más conciencia tiene de algo, en el fondo tiene más responsabilidad de hacer algo con ello. Y yo siento que si en ese punto, o sea, si estás escuchando este podcast y eres mujer y tu pareja está pasando por la crisis de mediana edad o lo que hemos descrito, es tu responsabilidad decidir si te quedas o no. Sabes, como de decir, mira, si me quedo, lo único que hago es retraumatizarle, yo no soy feliz y no sé cómo acompañarle. Creo que también es responsable decir, mi sistema nervioso tampoco puede sostener esto ahora mismo, esta situación con esta persona, e irte de la relación incluso. Incluso. Y probablemente le haces un favor también a la otra persona, porque creo que a veces no tenemos la capacidad de estar en pareja en ciertos momentos porque no lo podemos sostener. Porque si tú no te puedes sostener a ti y te llega una persona con crisis de mediana edad, lógicamente no puedes tampoco sostenerlo. Entonces es difícil, la verdad. Yo diría que si puedes, como mujer, esto de ser un contenedor, como de quitarle un poco el contexto, ofrecer simplemente ternura, no sé, sostén, límites también, ¿sabes? De decir: "Mira, este comportamiento conmigo no", ¿sabes? O: "Mira, esto no", ¿sabes? Poner límites al otro, pero no desde el exigirle cambiar, por quizá ver en podcasts como este o en libros que puedan leer que en verdad hay un niño ahí defendiéndose, herido, que no le puedes pedir que deje de defenderse. Es como si estuviera en una pelea 5 lobos y tú le dices: "No, no te defiendas, no te muevas". No, es que él cree que le van a morder los lobos, le están atacando, lo está viendo, no puede quedarse quieto. Entonces, sé que es muy desafiante, pero es como— creo que es tomar responsabilidad y ver si te puedes quedar. Y si no te puedes quedar, yo creo que a mí por lo menos preferiría que la otra persona me diga: "Mira, lo siento, pero yo no puedo sostener este vínculo" y se vaya.
Caro: Sí, y creo también lo importante acá es cómo poder, a veces, claro, una cosa es tomar la decisión de retirarnos del vínculo porque no hay capacidad de sostenerlo, quizás porque el otro también está surfeando su propia sobrevivencia y sus propios traumas, no. Pero también está esta crisis, para mí, no, y en lo que yo acompaño mucho, son tremendas oportunidades, son oportunidades que si uno las puede Surfear y acompañar, no, quizás estar en procesos terapéuticos que también sean un espacio de acompañamiento para ambos, no permiten que el vínculo se amplíe, se expanda, vuelva a ser un vínculo evolutivo que está en constante movimiento, no, porque el vínculo que nos restringe, el vínculo que finalmente nos termina achicando, no, como no puedo ser lo que soy acá, entonces ahí el vínculo se transforma en un techo, en un umbral, ¿no? Tengo que salir de acá para poder alcanzar algo un poquito más ancho donde yo pueda expandir un poquito mi capacidad, ¿no? Entonces hay vínculos que son para quedarnos, para poder jugarnos con esto y poder ampliar nuestra expansión en cada uno y en el entorno relacional, y hay otros que son portar para otras cosas.
Nacho: No, totalmente.
Caro: Entonces, en ese sentido, requiere y nos pone en un lugar de actores, de actores relevantes en esto, no de lugar ni de victimización ni de la demanda, no, que suele suceder cuando nos ponemos, nos posicionamos en pareja. Porque además la relación de pareja activa, activa las memorias traumáticas de nuestros progenitores, sí o sí. Me recuerda al cuerpo, es uno de los vínculos más cercanos Juntos con tener hijos, ser padres, ser madres, son los vínculos que nos traen toda la memoria pasada. Entonces es una oportunidad también.
Nacho: Sí, sí lo es. ¡Qué bien, Caro! Pues oye, creo que me ha encantado charlar contigo. Creo que se llevan muchas cosas ahí para reflexionar. Y nada, si quieres dejar alguna cosilla más que te apetezca decir, que se te haya quedado por ahí, o algún consejo extra.
Caro: Para algunos, a lo mejor, que quieran indagar en trauma o ver esto del sistema nervioso, quizá hay algunos textos. Hay un texto muy amoroso que es para trabajar trauma y que es un libro que ayuda en un lenguaje más amable y más fácil también, que se llama No hay partes malas. Es un texto otro texto, aquí lo tengo, es de Richard Schwartz, se llama No hay partes malas.
Nacho: Así lo he visto, creo que lo tengo de hecho, pero no me lo he leído. Lo compré porque me pareció interesante, pero no lo he leído. Mira, me lo leeré.
Caro: Sí, es muy, tiene una mirada compasiva de cómo estamos construidos también por parte introyectada interna, y que no somos todas esas partes, somos algo más grande que esas Entonces, muchas veces cuando se activa alguna herida traumática, un estado de sobrevivencia, no es que no estemos activando completamente nosotros, sino que una parte de nosotros está activando. Eso nos permite poder mirarnos y mirar nuestras heridas desde un lugar distinto y darnos más capacidad de agencia también sobre ella.
Nacho: Qué bien, muy bien. Pues muchas gracias por tu tiempo.
Caro: Gracias a ti. Muchas, muchas gracias.
Nacho: Seguir dándole conciencia a esto.
Caro: Muy placentera de estar en este espacio, que lo agradezco un montón.
Nacho: Gracias a ti. Pues un abrazo muy grande. Gracias por ese ratito. Chao.

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