Episodio 035 · Despierta con Oyenacho

¿Por qué a veces actúo como un niño de 8 años?

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¡Muy buenas y bienvenido a este podcast donde, simple y llanamente, hablamos de cómo despertar. Y hoy vamos a hablar, en despierta, con hoy en hacho, de análisis transaccional y, de hecho, más concretamente, de algo que se explica muy bien en el libro de Eric Byrne, el creador de la análisis transaccional, que se llama Games People Play, que es los juegos que jugamos o que la gente juega. La parte de los juegos es increíblemente impresionante, la veremos en otro podcast, que lo haré específico sobre los juegos, pero en este quiero hablar de los estados del yo, porque si conoces estos tres estados del yo te vas a ahorrar muchísimo sufrimiento, tanto personal, interno como en tus relaciones. Así que vamos a ir viendo un poco qué es esto, ¿vale? La clave es que Eric Byrne notó que teníamos todos patrones repetitivos, o sus pacientes lo notaba, y que parecían que cambiaran de personalidad, casi como si fuéramos un poco tripolares porque no ni siquiera bipolar de tres partes, ¿no? Y esto fue lo que hizo que creara el análisis transaccional y la base, una de las partes más grandes, es que la personalidad está compuesta de diferentes estados del yo. Y estos tres estados que los vamos a ver ahora se relacionan entre sí dentro de nosotros y se relacionan con los demás. Es como cuando tú a partir de hoy veas a otra persona frente a ti, no vas a ver a una sola persona o un estado del yo, sino que vas a ver tres estados del yo. Y ahora vamos a ver cómo son, ¿vale? Esto, conocer esto, resuelve muchas cosas, pero sobre todo para mí te da la capacidad de saber realmente quién eres y qué no eres, porque vas a ver ahora que al conocer los estados del yo vas a ver perfectamente qué está siendo y qué no. Vamos a verlos directamente y lo desarrollamos sobre la marcha. El primer estado del yo es el niño, ¿vale? Son niño, adulto, padre. Muy fácil, un triángulo, niño, adulto, padre. El niño, el adulto y el padre, sobre todo el niño y el padre, están divididos en varias maneras, pero quiero que entiendas que en el niño tenemos el natural, el adaptado y el pequeño profesor, ¿vale? Que ahora veremos cómo son. Cualquiera de los tres no son ni buenos ni malos, simplemente son adecuados o no en cierto momento. Entonces, el niño natural es la parte de ti, de niño, que es espontáneo, que es creativo, que es intuitivo. Esta parte de niño natural está muy bien, pero a veces si estás en el trabajo y tienes que hacer cosas y cumplir deadlines y demás, no es adecuada. Entonces, no es sobre si es bueno o malo, no es que el natural sea bueno y el adaptado sea malo, sino que los dos son buenos y malos, solo depende del contexto en el que lo utilices. Entonces, el primero sería esto, niño natural, que sería el niño libre, ¿no? También se llama, espontáneo, creativo, intuitivo. Y luego está el niño adaptado y el niño adaptado puede ser sumiso o rebelde. Y como siempre, viene bien a veces ser sumiso, a veces tienes que agachar las orejas, hacer lo que te dicen, viene bien ser rebelde a veces porque tienes que negarte a las normas, a lo que sea, pero depende de si esto es productivo o no para ti. Y por último, que sería este pequeño profesor que tiene casi, pues bueno, partes más de adulto, que es donde está la intuición, la creatividad. Pero sobre todo, este, déjalo fuera porque en algunos sitios salen otros, ¿no? Quédate con el niño libre y el niño adaptado. El niño libre es espontáneo, creativo, intuitivo, conectado a la creatividad, la intuición. Y el niño adaptado es o sumiso o rebelde y los dos están bien, solo depende de desde donde lo hagas. Y esto sería el niño, la parte niño. Luego, la parte padre dentro de cada uno de nosotros tiene dos partes, el padre crítico, que sería el que pone las reglas, el que emite juicios, el que dice los debería, los tienes que... Y de nuevo, este puede ser productivo, usarlo y puede ser limitante. Entonces, todo depende, como siempre, de cuándo y cómo lo estás usando. Y luego, está el padre nutritivo, que es el del cuidado, la protección y el apoyo. Y como siempre, si lo usas demasiado, puedes estar sobreprotegiendo a tu niño interior. O si lo usas muy poco, puedes dejar a tu niño súper expuesto. Ok? Entonces, ya tenemos el niño y el adulto, niño libre, niño adaptado, padre crítico, padre nutritivo. Ahora vamos con el adulto. El adulto, que está justo en el medio, es el encargado de mediar entre el padre y el niño. Porque el padre es como un poco los debería, es la autoridad, lo que hay que hacer, también la nutrición. Y el niño es el que siente las emociones, el que tiene los impulsos de hacer las cosas. Entonces, el adulto trabaja con el procesamiento de información del aquí y el ahora. Lo que está pasando, lo que es obvio que ha sucedido, es el que toma las decisiones basada en hechos. Es tu sobriedad, es tu disciplina, es tus decisiones. Siempre está en el aquí y en el ahora, no es en el futuro, no es en el pasado. En muchas cosas, como por ejemplo en vipásana, cuando te hablan de ver la realidad tal y como es. Ese es el adulto, porque si estás juzgando la realidad, estás en el padre. Es muy fácil, ¿vale? Estás en el padre, si estás juzgando, creando reglas, eso es padre. Adulto, estás procesándolo tal y como es. Viendo la realidad, tal y como es vipásana, que es visión clara, es justo eso, será adulto, ¿ok? Entonces, ahora viene el tema. ¿Cómo, qué sucede dentro de nosotros con estos tres estados del yo? Pues que dependiendo de lo que nos pase, podemos reaccionar. Por ejemplo, te voy a poner un ejemplo del emprendimiento. Hay gente que empieza a emprender desde el niño rebelde, yendo en contra de la autoridad. Y esto, ¿qué es lo que sucede? Que vas en contra de una autoridad externa, desde el niño rebelde, pero no es desde el adulto. Y esto no dura, porque se sabotea y porque internamente vas a hacer lo mismo que haces fuera. Si te revelas a la autoridad fuera, te vas a revelar también a tu padre interior. Y cuando te revelas a ese padre crítico que está diciendo, deberías tener un trabajo, deberías ir a la universidad. Y tú, desde el niño rebelde, estás diciendo, no, ni de coña, yo no voy a hacer eso. Hay una lucha entre ellos dos dentro de ti. ¿Se entiende? Y no tienes por qué estar escuchándola. Ahora, desde el adulto es donde entras ahí y dices, vamos a ver, silencio. Un momento, silencio. ¿Qué te pasa a ti niño? No, que soy rebelde por esto, por lo otro. Vale, está bien tus emociones, perfecto, pero vamos a pensar lo que vamos a hacer. Padre, ¿qué te pasa a ti? No, que es que se debería hacer una carrera o tu trabajo debería ser este. Y desde el adulto puedes ver lo que está pasando en el presente, lo que estás sintiendo, y decidir desde el adulto. Oye, ¿sabes qué? Vamos a emprender por qué es lo mejor para nosotros, porque decido hacerlo. Pero ya no lo haces por rebeldía, ¿entiendes? Y tampoco saltas a la sumisión, a que el niño sumiso diga, es verdad, tengo que tener un trabajo. Y estás en ese trabajo, sin cuestionarlo desde el adulto. Todo el trabajo que hacemos también en esto de despertar la conciencia, ¿no?, de despertar, despierta con hoy en hacho. Es despertar tu adulto para que pueda pararse, mirar el presente, ver qué parte, qué estado del yo está operando y poder decidir desde el adulto, sin negar al padre, sin negar al niño, pero poder ver desde dónde lo estás haciendo. Es como en tu relación, ¿no?, cuando te pones en la víctima, estás en el niño normalmente. Y cuando te pones en el perseguidor, estás en el padre diciéndole al otro lo que debería ser o lo que debería hacer. Eso es el padre. Entonces está bien estar en el padre porque a veces tenemos que cuidar al otro. Tenemos que ser el padre nutritivo y está perfecto. Está bien estar en el niño y poder expresar tus emociones con vulnerabilidad, pero sabiendo que el otro te va a contestar a veces si puede desde el padre nutritivo y a veces desde el adulto y te dirá, oye, está bien, gracias por compartirlo, pero no te puedo ayudar ahora. Encargate tú, ¿no?, sostente tú. Entonces es muy interesante poder ver cómo sucede esto, ¿no?, ver cómo los conflictos, los internos son, imagínate, que tienes un conflicto entre tu padre crítico y tu niño rebelde. El padre crítico te dice, deberías trabajar más y el niño rebelde dice, no quiero. Y fíjate que si no salta el adulto, no vas a trabajar bien. Estás saboteando tu vida, tu emprendimiento, lo que sea. O entre el padre nutritivo y el adulto, que el padre nutritivo te puede estar diciendo, cuida de todos, cuídalos bien y el adulto puede estar diciendo, necesito poner límites. Porque si entras en padre nutritivo que quiere cuidar a todos y el niño que quiere que sumiso se pierde el adulto, te pones a cuidar a todos, estás en su misión, en complacer al resto, pero si llega a tu adulto dice, vamos a ver, ¿qué necesito yo ahora? Dos preguntas básicas, ¿qué necesito yo ahora mismo? Y esto es el adulto, ¿qué necesita el adulto? Y dices, ahora mismo necesito cuidarme yo, perfecto, pon límites desde el adulto. Y también puede ser desde el adulto y el niño adaptado, que el adulto diga, analicemos esto y el niño adaptado diga, tengo miedo, no quiero analizarlo, no quiero enfrentar la realidad. Y ahí el adulto tiene que decir, no te preocupes, porque la enfrento yo como adulto, no tú como niño. Es muy interesante esto. Y también entre personas, ¿no? Cuando te vas a poner a ver la parte de las relaciones. Cuando tú estás hablando con otra persona, muchas veces cuando hablas desde el niño y estás reclamando o estás desde el rebelde, vas a provocar que la otra persona te conteste desde el padre. Y se van complementando estas cosas, ¿no? Cuando hablas desde el adulto, vas a hacer que en el otro muy probablemente esté el adulto, pero a veces puedes hablar desde el adulto y el otro lo recibe desde el niño y entonces se crean estos juegos psicológicos o hablas desde el padre con el tienes, deberías y el otro se pone en el niño rebelde y reacciona y ya no puedes hablar, ya se crea una dinámica, ¿entiendes? Así que se trata para empezar que tengas mucha claridad sobre estos tres estados del yo, ¿vale? Que sepas que es padre, adulto, niño, que el padre es el crítico o el nutritivo, que los dos están bien, depende de cuándo los uses. El adulto, procesamiento de la información actual, de lo que está siendo de verdad, tomar decisiones basadas en los hechos, en lo obvio, en lo fenomenológico y también el adulto, que es la mediación entre el padre y el niño, está ahí en el medio, mediando entre los dos. Y el niño, que tenemos el natural o el libre, y tenemos el adaptado, que puede ser sumiso o rebelde. Y sabemos que los dos sirven, pero que no puede dirigir el barco ni el niño ni el padre, lo tiene que dirigir el adulto. Y fíjate que bien, porque no eres tus deberías, no eres tus tengo, no eres tus creencias, no eres eso, no eres tu subconsciente. Eres el adulto, el que mira lo que hay en este momento, decide desde ahí, escuchando perfectamente al niño, al padre, pero decidiendo desde el adulto. Esto cambia por completo como vives tu vida, pero muchísimo, muchísimo lo cambia 100%. Así que bueno, esta es la clave por ahora para este podcast. Mil gracias por escucharme, soy Nacho Muñoz, recuerda, te despierta con hoy, Nacho, y me tienes en las redes en Arroba Oye Nacho. Seguiré hablando de más cosas de análisis transaccional, que es súper interesante y va mucho con el trabajo con el niño interior, ¿verdad? Así que nada, mil gracias, te leo en los comentarios si estás en podcast, en el podcast en Spotify o donde sea que tú escuches los podcast, y si vas en el coche conduciendo, gracias por escucharme mientras conduces. Te mando un abrazo muy grande y nos vemos en Instagram, Arroba Oye Nacho, si quieres mandarme alguna cosita. Chao.

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