Episodio 025 · Despierta con Oyenacho

11 Lecciones de vida del cubo rubik.

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Muy buenas, bienvenido al podcast número 26 de Despierta con Oye Nacho, y como siempre con el objetivo de ayudarte a despertar a una nueva realidad, de aprender a resolver tus problemas de vida de una manera diferente y de desarrollar algo que no se desarrolla mucho, que es la inteligencia espiritual. Se habla mucho de la inteligencia emocional, pero la inteligencia espiritual va un paso más allá, va en ese paso de entender por qué nos pasa lo que nos pasa, Y cómo se relaciona con esa parte más espiritual, menos tangible que hay en la vida. Y hoy, aunque pueda parecer muy tangible porque es muy del mundo de la forma, vamos a hablar del cubo de Rubik, este que tengo en pantalla si estás viendo el podcast en YouTube o en Spotify con vídeo. Y este cubo de Rubik que está aquí resuelto es, creo que es una de las cosas que te puede enseñar más sobre ti mismo. En el proceso de aprenderlo. Y yo he aprendido muchas metáforas o he visto muchas analogías con el cubo de Rubik de dos maneras. Primera, porque es cierto que jamás había pensado en ponerme a aprender a hacer el cubo de Rubik porque lo había visto, pero no había empezado a hacerlo. Y curiosamente, la hija de un amigo de Johannes, Alma, lo hace y súper rápido. Y la vi varias veces hacerlo. Me quedé ahí con ello en la cabeza. Y dije, oye, qué buen aprendizaje puede ser para la vida y para enseñar, sobre todo a mi hijo Oliver, aprender a hacer el cubo Rubik. Y entonces decidí comprar un par de ellos y enseñarle a Oliver a hacer el cubo de Rubik. Él está a puntito ya de hacerlo del todo. Ha sido un experimento genial para hacer con tu hijo. Ahora te voy a hablar de todas las claves, de estas 11 claves que he ido sacando. Y la verdad que ha sido muy interesante. Yo siempre soy una persona que me encanta experimentar. Me encanta aprender cosas nuevas y de cada cosa que aprendo, cada cosa que veo en la vida, en mi día a día, en cualquier momento, siempre saco algún aprendizaje de, como te decía antes, de inteligencia espiritual, que me gusta mucho este término últimamente. Entonces, vamos a ello. ¿Cómo fue? Primer aprendizaje con el cubo Rubik que he visto es que tú ves a una persona hacerlo y, por ejemplo, si yo ahora me pusiera a hacerlo, pues yo tardo como 2 minutos o 2 minutos y pico en hacerlo. Y tardaría un poco. Si estuviéramos en persona, puede que te impresionara un poco según yo lo fuera haciendo. Pero bueno, suele ser bastante más impresionante cuando lo hace un niño que lo hace súper rápido y hacen así en 60 segundos o en 1 minuto y medio lo tienes hecho. Yo tardo como 2 minutos, 2 minutos y medio ahora en hacerlo. No lo voy a hacer ahora aquí en el podcast, pero el primer aprendizaje es que nuestra mente está diseñada para que tú veas a alguien hacer el cubo de Rubik. Primero, que si ves el cubo de Rubik así, y empiezas a intentar hacerlo sin ninguna estrategia, sin ningún aprendizaje, muy rápido dices, nah, nah, paso. No voy a invertir mi tiempo en aprender a hacer este cubo de Rubik. Eso lo primero. Y lo segundo es que si no es porque haces eso, es porque a lo mejor ves a alguien hacer el cubo de Rubik y les ves que parece que sepan perfectamente qué está pasando, están súper presentes mirándolo, en nada de tiempo lo tienen hecho. Tú parece que lo están destrozando. Y en verdad hacen 2 movimientos y de repente ya está todo el cubo de Rubik hecho. Y entonces te creas una falsa expectativa de que esa persona tiene algo que tú no tienes para hacerlo. Entonces, el primer aprendizaje para mí ha sido el sobrepasar esto que solemos hacer de ver a las personas que hacen algo, que han conseguido algo. Y entonces tú, como ves el punto B, solo ves cómo lo hacen ahora, solo ves cómo hace el cubo de Rubik ahora mismo. Por ejemplo, yo con Alma, y también en algún vídeo que veía en internet, claro, te dan ganas de no hacerlo. ¿Por qué? Porque tú piensas, esa persona tiene algo que yo no tengo, yo no voy a poder hacerlo así. Y tienes toda la razón, no vas a poder hacerlo así a la primera nada de lo que empieces a hacer. Puede que me veas a mí, por ejemplo, en este podcast y digas, oye, qué soltura tiene Nacho hablando, ¿no? Yo no puedo hacer un podcast. Claro, yo empecé hace casi 12 años a grabar vídeos, a grabar audios, a hacer cursos. Llevo mucho tiempo ya viviendo de esto y es normal que veas y digas, hostia, qué bien habla el tío. Pues no hablaba así al principio. Entonces, si te comparas con esa expectativa y empiezas a comparar tus capacidades, no empiezas a hacer las cosas. Entonces, para mí, la primera lección ha sido decir, OK, mira que yo me trabajo mucho y estoy siempre pensando en estas cosas, pero la primera lección ha sido decir, vale, la gente lo hace muy rápido, pero tiene que haber una fórmula de cómo se hace. Esto no es... Chiripa, vamos a ver cómo se hace. Y con esa primera clave me lleva a la segunda, que normalmente intentamos resolver las cosas con el esfuerzo, con nuestro trabajo duro, con mirar el cubo, buscar, hacer. De repente consigues hacer una cara, pero no te sale la otra. Mueves una cosa, pero la otra entonces se descoloca. Y entonces ahí tienes que reconocer que hay una estrategia para todo. Que en este mundo yo creo que cualquier problema que podamos tener, me encantaba como lo decía Will Smith, que decía, no hay problema que puedas tener que no haya un libro escrito sobre ello, que alguien no haya sabido resolverlo y haya escrito sobre ello. Prácticamente todos los problemas, hay un libro, hay un vídeo, hay un podcast hablando de cómo resolverlo. Y el cubo de Rubik no es distinto. Entonces yo busqué en internet, busqué en Google, en YouTube y en Google también, pero bueno, en YouTube. Y encontré varios vídeos. Busqué el más simple para enseñar a Oliver, para que Oliver también lo entendiera y yo también. Y vi que había diferentes modos de aprendizaje. Podías aprender con un algoritmo, hacerlo con 3 algoritmos, con 2, de diferentes maneras. Y yo elegí el más simple, uno que eran 7 pasos, que te los ibas aprendiendo. Lo explicaba un hombre muy majo con metáforas. Pues el primer paso es la margarita, el segundo paso es las esquinitas, el tercer paso el policía y el ladrón. Y entonces, bueno, pues Yo lo fui aprendiendo con Oliver al lado e iba aprendiendo los pasos. Sonaba muy raro porque es como en el crecimiento personal, crecimiento espiritual, que intentas arreglar tus traumas, mejorar. Y al principio es como, ostras, la margarita esta que es súper simple, que es conseguir el punto amarillo y 4 puntos blancos alrededor, que es simplemente darle. A veces me atascaba y era como, ¿y cómo hago este? Madre mía, ¿y cómo lo pongo? Y ahora es súper fácil porque ya sabes lo que buscas y enseguida haces así. Oliver igual, ya sabe perfectamente qué es lo que tiene que buscar y ya tienes la margarita. Es como súper fácil. Pero cuando empezamos a hacerlo los dos nos costó bastante. Y en nuestro proceso de sanación, de sanar nuestros traumas, de crecer, de desarrollarnos, pasa lo mismo. Que al principio parece que te están hablando en chino, que al principio intentas cambiar cosas y es casi imposible cambiarlas porque sientes que, no sé, Eres como torpe haciéndolo y es normal. La persona que veías haciendo el cubo de Rubik así, ta, ta, ta, ta, ta, ta, y que lo hacía en un minuto, también estuvo en ese paso. La persona que ves hablando, que habla súper bien, también estuvo en el paso en el que tú estás. Entonces tienes como que abrazar la torpeza, la lentitud, el escuchar, ver las cosas, ver la estrategia para poder avanzar. No sé de quién es esta frase ahora mismo, pero decía, everything worth doing is worth doing poorly at first, o algo así. Que es como todo lo que vale la pena hacer, vale la pena hacerlo mal al principio, porque es que es así, no pasa nada. Entonces, en mi caso, pues yo lo hacía con Oliver. A veces me salía, a veces no. Iba paso a paso y no me preocupaba de hacerlo mal al principio. Y en tu caso es lo mismo. Si de repente ahora tienes un objetivo que es, no sé, imagínate, criar mejor a tu hijo, que por ejemplo para mí es un objetivo también con el que estoy, pues al principio igual no se te da bien y tienes que leer mucho y tienes que aprender cosas. Y al principio igual le chillas en algún momento y al principio te desesperas. No pasa nada, estás empezando. Es como con el cubo de Rubik. Llegará un momento, como me pasa a mí ahora, que ya sabrás hacerlo sin problema y lo harás con agilidad, sabiendo qué es lo que estás haciendo. Sin ningún problema de nada, que sepas hacerlo perfectamente. Y mira, mientras tanto voy a ir haciendo algún paso que otro mientras hablo con vosotros, por si lo termino mientras hacemos este podcast. Entonces, esa segunda clave o esa segunda lección para mí es como siempre hay una estrategia, siempre hay una manera de conseguir las cosas. Lo que pasa que nunca es con esa expectativa que tú tienes de que va a ser así, ta, ta, ta, ta, ta, lo conseguí, ya está, a la primera. No, eso déjame decirte que a lo mejor existe para alguien, pero es para tan poca gente que ni la conozco que no merece la pena engancharte en eso. Entonces, ese fue como el segundo aprendizaje. El tercer aprendizaje o una de las, la tercera lección que aprendí ha sido muy interesante porque Oliver, según iba viendo cómo hacíamos los pasos, él me decía, no entiendo, papá, no entiendo, papá. Y se frustraba bastante. Una frustración grande. Y entonces yo lo que hacía, y creo que vale mucho pensando también como si Oliver fuera mi ego, que muchas veces lo pienso porque los niños son bastante egoicos, y yo veo a Oliver y digo, mira, es mi ego, pero fuera de mí. Estoy viendo mi propio ego ahí fuera reaccionando y mostrándome cosas. Entonces yo le decía, vale, Oliver, no lo tienes que entender. Está perfecto, no lo entiendas, solo mírame. Y le quitaba toda la presión. No tienes que entenderlo. Me decía, no lo entiendo, no lo entiendo, no lo entiendo. Digo, no pasa nada, tú solo mírame. Ya está, nada más. Y mirándome y quitándole la presión de que lo tuviera que entender, yo le decía, tú mueve los dedos, venga, intenta hacer lo mismo que yo. Y lo hacía y a lo mejor se frustraba y demás. Y era como, bueno, no pasa nada, no te preocupes, está bien, repetimos. Y volvíamos a repetir. Solo con quitar esa presión, para ti también, que es como a lo mejor te lees un libro de crecimiento espiritual o de crecimiento personal o lo que sea que estés leyendo. Y crees que tienes que entenderlo en el momento, que tienes que tener las claves, que tienes que hacer todo, que si lees algo sobre el perdón tienes que saber perdonar y experimentarlo y todo esto. No, tú simplemente léelo, mira vídeos, escucha podcast. No tienes por qué entenderlo, no tienes por qué aplicarlo todavía. Tú solo escucha. Créeme que tu ser, que tu mente está ahí apuntando, tu subconsciente está apuntando cosas. Y cuando ya has escuchado muchas veces, Algo pasa, algo hace clic y lo haces. Y a Oliver le ha pasado que ha empezado a, ah, mira, pues ya este me sale, mira qué bien. Ah, mira, pues este ya me sale también. Ah, mira, este también me sale. Y le falta un paso o así de hacer un poco mejor y ya lo hace él solo. Ahora ya solo dándole yo alguna clave lo hace entero, pero ya le falta muy poquito para hacerlo. Y solo que cuando se atascaba y decía, no lo entiendo. No lo entiendes entender, solo mírame. Y ha sido muy interesante porque Yo mismo había cosas que no entendía, pero bueno, iba probando y evidentemente soy un adulto y tengo más resistencia en ese sentido que él. Y ha sido muy interesante. El cuarto aprendizaje o la cuarta lección es esta: no puedes pretender resolver un problema en tu vida o aprender una habilidad nueva si no te obsesionas, entre comillas. ¿Qué es obsesionarte, entre comillas? Es llevarte el cubo de Rubik al baño. Sí, creo que es la mejor manera de definirlo. Es como si estás con el cubo de Rubik y estás aprendiendo a hacerlo, te lo llevas a todos los sitios y entonces estás practicando y estás donde estés y dices, ah, mira, tengo unos minutos, voy a practicar, voy a hacer algo ahora porque tengo este cachito de tiempo, voy a aprovecharlo y lo voy haciendo. Y lo haces. No esperas a, ah, no, pues ya practicaré el domingo o el sábado. No, no, no, no. Directamente tienes que estar todo el rato pensando en ello. Es como cuando emprendes. Cuando emprendes no se emprende simplemente, ah, bueno, ya de vez en cuando voy a mirar por internet a ver qué es lo que puedo hacer o qué es marketing o qué es no sé qué. No, tienes que ir haciéndolo todo el tiempo que puedas. Entonces yo me llevaba el cubo de Rubik a todos los sitios. En un bar, en un restaurante, que tengo 5 minutos mientras está en la comida, perfecto, voy a hacer el cubo de Rubik. Que he quedado con alguien, pues oye, me lo llevo. Y de momento voy practicando y voy viendo a ver qué puedo hacer. Ah, perfecto. Mira, pues ya puedo ir haciendo uno. Mira, ya va tomando forma. Y es muy importante eso, porque la gente pretende aprender el cubo de Rubik viéndolo 15 minutos cada domingo. Pues evidentemente no lo vas a aprender, no te da tiempo ni siquiera a retener. Entonces, para cualquier cosa en tu vida, para arreglar tu relación de pareja, para lo que sea, ve all in. Tienes que ir. Y Oliver igual. Oliver ha estado con el cubo de Rubik todos los días practicando, practicando. Todavía sigue practicando. Eso es lo que hace que lo consigas, que sigas los pasos, que lo vuelvas a ver, que tomes apuntes. Yo tengo mis notas de Evernote de cómo solucionar el cubo de Rubik. Que vayas haciendo todo lo que haya que hacer, porque si lo dejas, si lo dejas aparte, dices bueno, ya después me pongo o lo que sea. No lo vas a conseguir. Es imposible. Es imposible. Te va a llevar tanto tiempo que te desanimas, pierdes el momento. Si, por ejemplo, estás ahora con la espiritualidad, escúchate todos los podcast que puedas de espiritualidad. Si estás con cómo dejar tu trabajo o cómo conseguir tener pareja, a tope con eso. No te desenfoques. La frase es llévate el cubo de Rubik al baño, sea lo que sea tu cubo de Rubik ahora mismo. Pero tienes que estar full a ello. Si no, es muy difícil y es muy importante el momentum y llegar hasta esa profundidad. Y te diría que para mí no necesito llegar a una profundidad que digas, buf, lo quiero hacer en 30 segundos, el cubo de Rubik, quiero ser el mejor. No, realmente me da igual. Ahora mismo lo hago en 2 minutos, 2 minutos y medio, ni siquiera lo miro, pero lo miré por casualidad para ver cuánto tardaba en hacerlo. Y lo que me importa es que lo puedo hacer. Mira, ahí tenemos ya la parte de arriba hecha. Ya nos falta la de abajo, que es bastante más fácil. Muy importante esta lección, ¿vale? Muy importante. Para Oliver igual. Oliver ha estado viendo el vídeo, ha estado viéndome a mí, practicando, llevándoselo para un lado, para otro lado. Esa es la manera en la que puedes aprender. Siguiente lección y ya no sé ni dónde estoy. Hay un momento en el cubo de Rubik que hablan mucho de él y es verdad que tiene su, sobre todo en Oliver he visto la alegría que te da cuando consigues resolverlo. La primera vez que lo resuelves. Cuando resuelves el cubo de Rubik por primera vez es como, guau, qué bien, sí que se puede. Y para mí no lo noté tanto, no fue como, guau, qué pasada, pero sí que fue, qué bien, que ya sé hacerlo, lo he conseguido una vez. Para Oliver, cuando lo hizo él la primera vez, con un poco de ayuda mía diciéndole los pasos, fue una celebración del carajo. Pero lo más interesante es que hasta que llegas a ese momento has tenido que destruir el cubo de Rubik 300.000 veces. No 300.000, he sido un poco exagerado, pero muchas veces. ¿Por qué? Porque cuando estás a punto de llegar al final, te equivocas en una cosa y ya tienes que volver a deshacerlo y volver a empezar. Y así te pasa varias veces. Y entonces vas como dándote cuenta que lo importante, y se lo decía a Oliver también esta semana, es ese proceso, es darte cuenta que aunque falles al final y no lo consigas, ya sabes llegar hasta ahí. Entonces lo vuelves a hacer y en ese volver a hacerlo aprendes, interiorizas mucho más los pasos que tienes que dar. Y en tu crecimiento espiritual es lo mismo. Puede que llegue un momento y de repente, mira, yo he pasado 2 o 3 días, ahora estoy pasando porque hoy también estoy casi que así. Atrapado en un patrón mental que hacía tiempo que creía que tenía superado, de que las cosas en el negocio no salen como quiero. Y entonces estás ahí y te atrapa eso y te hace estar un poco de bajón. Pues estoy ahí. ¿Y qué haces? Nada. Es como el cubo de Rubik. Digo, ok, ya está. Mi mente me ha atrapado, me ha dado un gancho y me ha atrapado ahí. ¿Qué hago? Medito, respiro, lo observo, permito que suceda. Y sé que mañana, pasado, cuando sea, estaré otra vez con eso asimilado, con claridad, con ecuanimidad. No pasa nada. Es como la meditación. No se busca en la meditación que siempre estés en una ecuanimidad y en una calma. No, realmente tienes que estar en momentos que tu mente no para para poder aprender a calmar tu mente, para no engancharte a los pensamientos. Tienes que estar en momentos que es una calma total. Pero no es siempre en ese punto medio. Y buscar eso es absurdo, es totalmente absurdo. Entonces, por eso yo llevo 2 o 3 días, ayer tuve un mejor día, hoy estoy un poquito más también de bajón, porque a veces las cosas se hacen pesadas. Dices, joder, ¿no había solucionado yo esto? ¿No tenía ya este patrón solucionado? Pues no, te viene otra prueba, lo vuelves a ver y otra vez demuestras si lo tienes superado o no. Y siempre al final lo superamos, pero tienes que permitirte que suceda, que la transformación suceda dentro de ti. Entonces, con esto es muy interesante, porque al final, cuando ves que lo has hecho, de lo que te das cuenta es que lo has hecho una vez, pero todavía no sabes hacerlo súper bien y todavía no sabes hacerlo con los ojos cerrados o lo tienes súper interiorizado. Y pasa igual en el crecimiento personal, en el desarrollo espiritual, que vas a conseguir cosas, pero vas a tener que decir, ok, vale, lo he conseguido. Ostras, qué bien, he estado presente con mi pareja. Hemos hablado de lo que teníamos que hablar, he evitado el conflicto, he hecho no sé qué. Fantástico. Pero eso lo has hecho una vez. No puedes ahora dejar de llevarte el cubo de Rubik al baño porque necesitas hacerlo muchas veces para interiorizarlo, para hacerlo, para que se grabe en el músculo. No vale con hacerlo una vez. No se trata, si aprendes el cubo de Rubik para hacerlo una vez y olvidarte, mejor no lo aprendas. Es absurdo que lo hagas. No va a ser una buena metáfora para tu vida. A mí lo que yo quería que hiciera Oliver no es que lo hiciera una vez y dijera, ah, qué bien. No, es que lo haga una vez y lo vuelva a hacer y lo vuelva a hacer y lo vuelva a hacer hasta que ya no necesite instrucciones, lo pueda hacer sin mirar a ningún sitio, que lo haga con total normalidad. ¿Por qué? Para que aprenda de esa metáfora de aprender y de resolver un problema, que aprenda de ahí a hacerlo. Entonces, ese es un aprendizaje también muy bueno, que es como no busco conseguir algo. Busco aprender durante el proceso y entonces conseguirlo se convierte en algo muy efímero. Es como ahora estoy por, no sé cómo se llama este paso que estoy ahora, pero bueno, cada oveja con su pareja. No, el mapa del tesoro se llama el de ahora. Y estando en este paso, yo sé los pasos que tengo que dar ahora mismo para poder ir avanzando y los hago mientras estoy con vosotros aquí. Y ya lo tengo ahora hecho este otro paso. Voy a ver cuál es el que me toca ahora. Ya sé cuál es el que me toca y me quedaba casi haciéndose el cubo de Rubik. Pero cuando lo tienes hecho, lo único que puedes hacer es deshacerlo. El cubo de Rubik hecho es igual bonito de decoración, pero no te sirve de nada, te sirve deshecho. Entonces no busques conseguir el objetivo, no desees que se consiga el objetivo. Es como en la meditación. Si tuviéramos un objetivo de llegar al nirvana, que se habla mucho en el budismo, no tienes el objetivo de quedarte en el nirvana. Tienes el objetivo, yo por lo menos, de saber cómo llegar ahí. Eso es lo que yo quiero saber, cómo llegar ahí, no quedarme ahí. Porque una vez que llego ahí y no sé si he llegado al nirvana, en algún momento lo he experimentado, algo parecido a lo que hablan que es el nirvana. Pero llego ahí y lo experimento y sé que me tengo que bajar porque estoy aquí, estoy encarnado en esta vida. El tema es que aprendas cómo llegar hasta ahí, porque en tu día a día te van a sacar las cosas de la presencia, te van a sacar las cosas de tu claridad mental, de tu paz, y tienes que saber volver. Pero no se trata de que consigas quedarte, porque si no sería como morirte, quedarte ahí, pues te mueres y venga, al mundo espiritual. El cubo de Rubik es igual y cualquier cosa es igual. Se trata de que ahora vas a saber llegar hasta ahí mucho más fácil, llegar hasta esa paz con tu pareja mucho más fácil. Llegar hasta esa presencia en tu trabajo o en tu empresa mucho más fácil. Pero no es sobre conseguir llegar hasta el objetivo. ¿Y qué más cosas he aprendido? Pues bueno, la verdad que muchas cosas que no creía que el cubo de Rubik fuera a enseñarme, como por ejemplo que al final El tener la habilidad de hacer algo rápido no significa que sea mejor. Y con el cubo de Rubik lo puedes hacer muy rápido y con mucha tensión, pero si te das cuenta, lo acabas rápido y se acaba el juego. Es como tú ves a las personas mayores haciendo sudokus y no quieren hacerlo más rápido, quieren disfrutar el proceso. Entonces, no es que vayas a hacer el cubo de Rubik súper lento aposta, pero tampoco hay necesidad, a no ser que vayas a una competición, de hacerlo mega rápido y conseguirlo. No hace falta, no hace falta. Lo que hace falta es que sepas hacerlo. Y yo ahora sé hacerlo con estos 7 pasos. Seguramente miraré a ver cómo se hace con otra forma de aprenderlo. Pero al final también una de las lecciones ha sido como este proceso de aprender, de dedicarle el tiempo. Y sobre todo si lo haces con tu hijo y le enseñas esta metáfora de que aprender a hacer el cubo de Rubik es posible para él, aunque parezca súper complicado. Es una metáfora que puedes utilizar para cualquier cosa en tu vida. Yo estos días lo pensaba y decía, con esta situación ahora que estoy viviendo en la empresa, de cosas que no salen como yo quería que salieran y con los objetivos que tenía, pues ahí también dices, ok, esto es un cubo de Rubik igual. Yo sé hacer los pasos en la empresa para que las cosas funcionen, lo sé hacer, pero a veces no sale como quieres, te equivocas en un cachito, pasa algo del exterior, yo qué sé, te mueven tu cubo de Rubik según lo tenías, lo que sea. Pero sabes que aunque tengas que destrozarlo de nuevo, vas a volver a hacerlo porque sabes los pasos, sabes cómo se hace. Te puede llevar más, te puede llevar menos. El cubo puede estar más liado, menos liado, pero sabes que llegarás. Y para mí ahí es donde está la clave, en enseñar a Oliver, en enseñarme a mí, enseñar a mi ego que pase lo que pase, tú sabes volver a empezar desde el paso 1 y llegar hasta el paso 7 y conseguirlo. Y eso para mí es lo más importante. Así que bueno, esas son las lecciones que quería darte. No sé si te he dado 11, pero el título me gustaba el 11 para empezar y seguro que hay alguna que pueden ser 2. Y nada, ha sido una experiencia bastante chula el aprender el cubo de Rubik. Te recomiendo muchísimo que aprendas. Parece como algo chorra que dices, ¿y qué hago yo con 42 años aprendiendo a hacer el cubo de Rubik? Pues bueno, es una cosa más y te hace estar presente, te hace pensar de otra manera, mirar con diferentes perspectivas. No sé, a mí me parece una, no sé, un tipo de inteligencia la que desarrollas con esto que me parece muy interesante, ¿sabes? El hacerlo. Me parece muy interesante desarrollar esta parte de nuestra inteligencia y de nuestras inteligencias más que de nuestra única inteligencia. Porque al final Como haces una cosa, haces toda. Ya sabéis que lo digo mucho de Harv Eker. Y es que es súper verdad que es así. Mirad, aquí lo tenéis hecho. Lo terminamos antes de acabar el capítulo. Y creo que ojalá muchos de los que estáis aquí os compréis un cubo de Rubik, empecéis a aprender y os deis cuenta de que todo en la vida, y también en la espiritualidad y en ti mismo, en conocerte, en tu identidad, en conocer a tu ser, en ser fiel a ti mismo, Empieza por buscar una estrategia. Empieza por llevarte eso que estés haciendo al cuarto de baño. Y es una metáfora para que te lo lleves a todos los sitios. Empieza por hacerlo una y otra vez y otra vez y otra vez. Y no hasta que tengas éxito, sino el primer paso todas las veces que puedas. El segundo paso todas las veces que puedas. El tercer paso todas las veces que puedas. Y vas fracasando en uno, vuelves a hacer todos los 3. Pero al final llegas hasta la meta y dices: Lo importante no es que he llegado a la meta. Lo importante es que me he aprendido todos los pasos que me llevan a la meta, porque si no, es lo mismo que hubieras llegado por suerte. Pero no, no llegas por suerte, llegas por haber practicado mucho. Así que te deseo que ojalá te compres el cubo de Rubik, ya me dirás, y aprendas con él. Veas tú mismo qué lecciones te da, qué metáforas sacas de él. Si tienes un hijo o una hija, te recomiendo un montón que lo aprendas con tu hijo o con tu hija. Creo que va a ser supernutritivo. A veces querrás tirar a tu hijo por la ventana, y esto es broma, pero me refiero a que te frustrarás mucho. Porque no es fácil enseñar a los peques esto y a veces se frustran ellos mucho. Si tienes que aguantar y respirar y ya está, y seguir enseñando a ratitos cuando ellos quieran. Pero es muy interesante, es muy interesante y creo que te puede ayudar a ver las cosas de otra manera. Así que nada, este ha sido el podcast de hoy. Te espero en los siguientes. Mírate los que hay anteriores. Este es el 26, tienes 25 podcasts más. Hay un montón de temáticas. Puedes escuchar sobre prácticamente todo lo que he hablado de mis retiros que he hecho, la respiración, sustancias psicodélicas, ayahuasca, muchas cosas, meditación, no sé, hay de todo, Matrix, hay muchas cosas que creo que pueden ser interesantes. Y ayúdame a compartir esto. Si te ha gustado este podcast, pásaselo a otras personas, mándaselo por WhatsApp, recomiéndalo a tus amigos, haz que más gente lo escuche, porque cuanta más gente feliz y con menos sufrimiento haya en el mundo, mejor vamos a vivir todos. Así que Ojalá que mucha gente consiga llegar hasta este punto gracias a estos cambios de perspectiva y estos aprendizajes que se pueden tener con este podcast, ¿no? En el coche, en donde sea que lo estés escuchando. Es una pasada que esto pueda ser así. Así que nada, mil gracias. Te mando un abrazo muy grande. Déjame un comentario aquí en el podcast si estás en Spotify o no sé si en el resto, en Apple Podcast y demás se puede, pero déjame un comentario y una reseña. 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