Episodio 024 · Despierta con Oyenacho
Mi primer retiro de oscuridad: 156 Horas de Confrontación, Descubrimiento y Transformación.
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Muy, muy buenas. Bienvenido a este nuevo podcast en Despierta con Oye Nacho. Gracias por estar aquí, gracias por escucharme. Y el título, sin más dilación, es Mi primer retiro de oscuridad: 156 horas de confrontación, descubrimiento y transformación. Así que bueno, como sabes, aquí lo que hago es contarte cómo está siendo mi proceso, más concretamente de mis últimos 2 2 años, 2-3 años, desde que empecé con mi crisis existencial de los 40, esa midlife crisis que se llama. Y te voy contando pues las cosas que he hecho. Tienes otros podcast sobre mis viajes de ayahuasca, LSD, retiros vipassana, la meditación, la respiración, y reflexiones sobre diferentes cosas que van pasando por mi vida y que voy experimentando. Ya sabes que soy padre, marido desde hace 12 años ya, un niño de 7 años. Emprendedor desde hace 12 años también, y expolicía. Antes de emprender era policía. Y bueno, y me encanta el desarrollo personal, el desarrollo espiritual, la psicología, la vida, y ver nuevas perspectivas. Y por las redes sociales seguramente me has visto con los vídeos con muñecos Playmobil explicando conceptos complejos sobre espiritualidad, sobre niño interior, sobre desarrollo personal explicado con muñecos de una manera divertida y que llega a las personas. Así que bueno, con esa pequeña introducción, hace una semana he estado 7 días en completa oscuridad en una habitación, yo solo, sin contacto con nadie, en silencio. Y han sido en total 156 horas. El propósito de este podcast es contarte cómo ha sido mi experiencia, descubrirte, y para que veas qué es un retiro de oscuridad por si es algo que tú quieras hacer. Y contarte, pues bueno, cómo es, cuál es la dinámica, cómo se encuentran. Y luego también mis reflexiones que he tenido en el retiro de oscuridad, que siempre son, son cosas como parece que sean muy personales, muy de mi propio proceso, de mi propia vida, pero que si estás escuchando este podcast es muy probable que haya algo para ti. Y siempre en estas reflexiones las personas me escriben y dicen, ostras, es justo por lo que estoy pasando en mi vida, ostras, esto justo me pasa a mí, ¿no? Entonces, si estás aquí te van a gustar y te van a ayudar, porque son cosas que nos pasan a todos y que ayuda muchísimo conocerlas. Así que vamos a explorar esta experiencia y vamos a verlo. Mira, un retiro de oscuridad es una práctica espiritual que se hace desde hace muchísimo tiempo, y es donde las personas pasan, pasamos, ¿no? Yo que he hecho ahora uno, por un periodo en el que estás en completa oscuridad. Completa oscuridad es completa oscuridad, o sea, el sitio está preparado, la habitación está preparada para que no entre absolutamente nada de luz durante ningún momento del día. No, o sea, no ves nada. Es, no es ni siquiera taparte las manos, los ojos con las manos. No sé si llega a ser, creo que todavía no llega a ser esa oscuridad tan profunda, tan llena. O sea, tú abres los ojos y cierras los ojos y ves exactamente lo mismo. O sea, no hay una diferencia entre tener los ojos abiertos y tener los ojos cerrados cuando estás en plena oscuridad. En eso, una oscuridad súper profunda. Entonces, en este, en ese momento, pues imagínate, la oscuridad te elimina todos los inputs que tienes visuales, que créeme que son muchos, y te permite un descanso tan profundo. Y que por ese lado es como lo bonito, y por otro lado no puedes proyectar en el exterior ninguno de tus miedos, ninguna de tus cosas, nada. Solo lo puedes proyectar en fantasías mentales que puedas hacerte. Y rayadas que puedas empezar a tener. Pero es que es como, para mí, y creo que es casi la mejor manera de explicarlo, hace un año o un año y un par de meses hice mi primer retiro vipassana. En los retiros vipassana de meditación, que lo hice de los que hace SN Goenka en Barcelona, lo hice en Dhamma Neru, y en ese primer retiro estás 10 días en silencio. Sí que ves, tienes tus ojos, puedes ver todo. Lo que pasa que estás en silencio, no puedes mantener contacto ni siquiera visual con nadie, solo con el profesor o la profesora de meditación. Y puedes hablar con el profesor de meditación 5 minutos al día, una cosa así, algunos de los días, pero básicamente no hablas. Y para mí ese retiro Vipassana, que tienes el podcast por ahí en uno de los capítulos, fue horrible. O sea, yo no me había dado cuenta jamás Nunca, mira que esto es curioso admitirlo, pero nunca me había dado cuenta de que yo no era capaz de estar conmigo mismo a solas. Porque si me dejabas a solas, o sea, yo me di cuenta en el Vipassana que me acababan de dejar a solas con un puñetero psicótico. No sé, lo estoy exagerando, vale, pero como con un psicótico malvado, dañino, hijo de su madre, que me hacía bullying, sabes. Es como me han dejado ahí con un No sé. Y yo flipé porque de repente me encontré conmigo mismo y dije, no puedo estar conmigo mismo, no puedo, no aguanto. Es como, no te aguanto. No me aguantaba a mí mismo. Yo no me había dado cuenta porque vivimos distraídos, vivimos sin estar realmente a solas, sin estar sin distracciones, sin estar alimentando de dopamina el mecanismo de la dopamina, de la recompensa y demás. Y claro, cuando te dejan allí sin nada de dopamina, no puedes leer, no puedes escribir. Solo puedes meditar, andar despacio porque no te deja andar deprisa, no puedes hacer deporte, comes cosas que son vegetarianas súper normales, que no puedes encontrar placer en el comer tampoco. Es como, ostras, te encuentras contigo, con tu mayor demonio, sabes, contigo mismo. Y yo en ese vipassana, bueno, ya me vais conociendo por el podcast, pero yo me hice una promesa a mí mismo y dije, esto no puede ser, Nacho. Esto no puede ser, tío. No, no puede ser que no puedas estar contigo mismo. ¿Cómo leches vas a vivir una vida plena si no puedes estar contigo mismo? Es que es absurdo. ¿Cómo vas a tener relaciones sanas si no puedes estar contigo mismo, si no te cubres tus necesidades a ti mismo? Y ahí como que hice una promesa, me hice una promesa a mí mismo, igual que hice con la espiritualidad hace 2 años, ¿no? Y dije, en el siguiente año voy a profundizar en esto, voy a, tengo que conseguir poder estar conmigo mismo y estar a gusto y estar bien y estar feliz sin nada, solo yo conmigo mismo. Entonces este retiro de oscuridad era un poco el final de esto, porque es justo el final del año en el que yo me puse este compromiso. En este año he hecho 3 retiros vipassana, hice ese y 2 más, y este es la cuarta cosa, cuarto retiro de este estilo, que ha sido el retiro de oscuridad. Entonces he hecho como 2, los 2 retiros vipassana fueron de 10 días, son 20. Hice uno vipassana de 7 días, 27, y ahora he hecho otros 7 de oscuridad, que son 27, 37, 42 días o algo así. He hecho este año un mes y poco de estar solo en silencio, incluso 7 días en oscuridad. Así que este retiro para mí era como la última prueba o la última manera de comprobar si había avanzado todo lo que creía que había avanzado. Porque es verdad que antes de ir al retiro, ya en el último vipassana que estuve de 7 días, yo me sentí muy diferente. Y ya, y en mi vida no lo estaba sintiendo muy diferente. Desde el segundo vipassana ya lo sentí, que algo cambió muy grande dentro de mí. Entonces aquí quería ver, como decir, vale, ok, ya lo sé, que puedo estar en silencio, sé que estoy bien conmigo mismo meditando y en un retiro de silencio con los ojos abiertos, pero vamos a ir un poco más al extremo, no, a ver qué pasa Si ya estoy solo, pero con mi oscuridad, sin nada que hacer. Porque en los retiros vipassana tienes horas para meditar, horas para andar. En algunos de los retiros vipassana tienes como un horario. Aquí no tienes nada de eso. Ahora os contaré, pero no tienes absolutamente nada de eso. Entonces, para mí, el propósito de hacerlo era como terminar de comprobar: oye, ¿puedo estar conmigo mismo ya? ¿Ya he sanado esta parte? ¿No estoy ya preparado? ¿Puedo estar con con las cosas que salgan a oscuras, sin rayarme, sin pasarlo mal. Y ya os contaré el resultado. Pero bueno, eso era para que entendierais un poco cuál era mi objetivo de hacerlo. Otras personas, y está perfecto, porque he visto varias personas que lo han hecho, he visto sus podcast, sus entrevistas y demás. Hay gente que lo hace como para experimentar, a ver qué pasa, porque es verdad que hay una parte del retiro de oscuridad que nuestro cerebro genera más melatonina. La melatonina se convierte incluso en DMT y en 5-MeO-DMT, y puedes vivir unos viajes psicodélicos impresionantes. Entonces es también una cosa que la gente puede aproximarse a ello como por experimentación, y otras personas se aproximan como una competición, como algo a superar, como un reto. Entonces bueno, para mí era como esta comprobación de oye, puedo estar conmigo mismo, quiero trabajarlo, quiero darme cuenta si es que no puedo estar para seguir trabajándolo. Y esa fue mi, mi, mi, mi, el hecho de ir, ¿no? Un poco de contexto de la historia y las tradiciones. Hay varias tradiciones en el Himalaya, por ejemplo. La oscuridad está, o sea, el retiro de oscuridad está restringido solo para practicantes espirituales avanzados. O sea, es como algo que hacen después de haber trabajado mucho la espiritualidad. Hay gente que me preguntaba, y ahora cuando he vuelto del retiro, ¿no? Amigos y demás. Y creían que yo les iba a decir que había sido lo más duro que había hecho. Y curiosamente, yo fui con miedo también al principio, no sabía, era como, no sé qué leches, cómo va a ser esto, igual va a ser súper duro, no lo sé. Y iba con miedo, pero una vez que lo he terminado ha sido más bien fácil. Y lo que fue lo más duro fue ese primer retiro Vipassana. Ahora, si me dices que antes de hacer estos 3 retiros Vipassana que he hecho y todas las respiraciones, todas las cosas que he hecho en estos 2 años Hubiera ido de primeras a un retiro de oscuridad, la cosa sería diferente. Puede que hubiera sido lo más duro que hubiera hecho en mi vida, porque creo que lo que fue lo más duro fue estar conmigo mismo a solas. Entonces, si tú nunca lo has hecho, nunca has estado contigo mismo a solas y no sabes cómo es estar 7, 10 días solo contigo, sin ninguna distracción, sin leer, sin escribir, quizá te diría que te hagas un vipassana primero, que no hagas un retiro de oscuridad del tirón. Tengo un amigo, Rubén, que lo va a hacer directamente, pero se le ve muy preparado. Y no sé, creo que hay personas que están preparadas, pero hay que pensárselo, ¿sabes? No, yo primero haría un retiro vipassana si no estás seguro de que vayas a poder estar contigo mismo y con tus paranoias mentales, porque ahí no hay escapatoria. Bueno, te puedes abrir la puerta e irte a la luz y ya está, pero ahí no hay escapatoria. Entonces es algo que, lo que te decía, en la tradición del Himalaya lo utilizaban también para navegar el bardo del momento de la muerte y para realizar el cuerpo arcoíris, que es como la una, es como lo más top que puedas hacer en la tradición del Himalaya y en el budismo y demás. Es esto, se hace también en prácticas, no sé cómo se pronuncia esto, Dzogchen, Dzogchen taoístas hindúes, y lo hacen pues eso, como que pasan años incluso preparando para poder entrar en un retiro de oscuridad. Los egipcios y los mayas también. Se ve que practicaban lo mismo, los retiros de oscuridad, tradicionalmente durante 10 días, y entraban en las pirámides para hacer esto, estar aislados de la luz y del sonido. Yo no estaba aislado por completo del sonido, pero sí tenía aislamiento, pero no se oía algo, se oía algo. Así que bueno, ¿cuáles son los beneficios de esto? Pues al final estas tradiciones más antiguas lo utilizaban para tener más claridad. Para acceder a sabiduría sagrada, para conectar con lo divino y para entrenar el sistema mente-cuerpo en la manifestación de la sabiduría. Y desde mi propia visión de lo que, de lo que yo he vivido, creo que es una herramienta de introspección muy top, pero no es, para mí no ha sido, y creo que según mi perspectiva no es una herramienta de indagación, no es un sitio al que ir para descubrir. A ver, habrá de todo, no quiero tampoco ser categórico, pero para mí, en mi experiencia, lo que me parece más top y más útil del retiro de oscuridad es que vas allí a tener un descanso profundo. Hay varios libros, hay uno que se llama Dark— bueno, si buscas en Google Darkness Hygiene, bueno, si lo pones en español también te va a salir, y es un libro muy interesante que nos habla de cómo la oscuridad es una herramienta que siempre ha estado con nosotros porque estaba en las cuevas y era un sitio donde siempre nos hemos retirado a la oscuridad a sanar, a sanar nuestro cuerpo y a sanar nuestra psique. Porque en la oscuridad te permite poder conectar con ese yo autónomo, esa parte automática nuestra que sabe generar la sanación, que que sabe sanar el trauma, que sabe poner tu cuerpo en un modo en el que se sana perfectamente. No necesita nada, prácticamente agua y un poco de comida y ya está. Entonces, para mí, en la antigüedad se utilizaba para todo esto. Ahora se sigue utilizando, evidentemente hay monasterios y hay sitios en montañas y demás que lo hacen como parte de algo muy estructurado, ¿no? En los budistas tibetanos y cosas de este estilo, todo lo que os he dicho antes, en el Himalaya y cosas así. Pero creo que en la era moderna necesitamos los retiros de oscuridad para descansar. Lo que pasa que no puedes descansar si tu mente está loca, si tu mente está que no la controlas, no, si no has meditado nunca, si no sabes estar contigo mismo. Entonces claro, yo lo veo como una cosa que tienes que aproximarte después de un trabajo, o que tienes que arriesgarte y decir mira, yo voy, que pase lo que Dios quiera, no, que está perfecto, voy a hacerlo. Pero bueno, volviendo a esto, las tendencias modernas han ganado popularidad. Los retiros de oscuridad creo que no son algo que haga mucha gente todavía, así que yo fui y había 2 o 3 personas de las 9 habitaciones que había preparadas, había 2 ocupadas o 3, y habrá fases en las que sí que estén las 9 ocupadas. Y lo hace mucha gente que está en el mundo ya de la meditación, que ha hecho retiros vipassana, que ha hecho experiencias con ayahuasca, que está como ya más preparado en este camino de la espiritualidad y más hacia adentro. Porque fíjate que yo lo vi muy claro, hubo una parte en el retiro que yo iba con la esperanza de vivir esto de las alucinaciones, de vivir esa psicodelia dentro del retiro de oscuridad, porque sí que es cierto que sucede eso. Que puedes, que vives como en cierto, en algunos de los días, ahora te diré más o menos en cuáles puedes vivir como si estuvieras tomando ayahuasca o LSD. En mi caso no sucedió y creo que fue perfecto porque mi visión del retiro de oscuridad en este retiro, porque puede cambiar para el siguiente, era más de introspección. Y de hecho ni siquiera de introspección, era más de presencia, de conseguir demostrarme a mí mismo que podía estar en el presente, no preocuparme por en qué día estábamos, no preocuparme por cuándo llega la comida, no preocuparme por entretenerme, simplemente estar ahí meditando y en el no tiempo, sabes, como intentar abandonar el tiempo y estar simplemente, pues eso, a estar, simplemente ser, ser en ese espacio que te da la oscuridad y descansar. Así que creo que los retiros, como antes de llegar a la parte que os cuente mi experiencia, que os voy a contar un poco, pues bueno, lo que he experimentado, me gustaría como daros mi global de para quién es los retiros y el retiro de oscuridad y cómo creo que es importante. Creo que en mi caso, en este, no era de descubrir no sé, tener descargas de información y conocer más sobre de dónde viene la vida, quiénes somos, si he tenido vidas pasadas y no sé qué. No iba sobre eso. Era para mí este, igual cuando haga otro es otra cosa, pero este era: quiero ver si puedo estar conmigo mismo, sabes, quiero estar ahí con mi respiración, con mi consciencia, sin nada, sabes, ver cómo aunque vengan los pensamientos No pasa nada, dejar que pasen, no engancharme. Era una práctica meditativa. En el podcast anterior, el 24, era sobre meditación, ¿no? Y os hablaba de la meditación formal y la meditación informal, ¿no? La que haces durante todo tu día, que no estás meditando con los ojos cerrados, pero estás en una vida meditativa. Entonces yo quería vivir esa vida meditativa a oscuras y ver qué sucedía, ¿no? Ver si era capaz de estar presente mucha parte del tiempo. Entonces os voy a contar mi experiencia y después vemos si sale alguna cosita más para que veáis cómo es, cómo es tema retiro de oscuridad. Como todas las experiencias, cuando lo preparas, cuando lo ves, es un, tiene que haber un llamado. Yo hace un año más o menos, bueno, un poquito más de un año, vi un podcast de Aubrey Marcus, que le tenéis por Instagram, y es en inglés. Y la verdad que me han inspirado mucho muchas cosas que ha hecho él. Y vi un podcast suyo o un vídeo de que había hecho un retiro de oscuridad y que había pasado en oscuridad no sé cuántos días. Creo que estuvo 5 días en oscuridad. Y lo vi y en ese momento dije, ni de coña. De hecho, yo no había ido ni al primer vipassana, creo. Estaba a punto de ir al primer vipassana y dije, no, esto yo no lo puedo hacer ni de broma. Me llamó la atención, hubo algo en mí que dijo, vamos a hacer una nota mental aquí de que existe esto, que existen los retiros de oscuridad. Pero me pareció, me dio pánico, sabes. Es como, no, no, yo no me metería ahí de 5 días o 6 días o 7 días en oscuridad ni de broma. O sea, no, no, no, o sea, era no, no, qué necesidad de hacer eso. Pasó un año y de repente lo volví a ver. No sé si de él o si vi alguna otra cosa, o no sé cómo llegó a mí otra vez los retiros de oscuridad. Y bueno, y así es la vida, no, que cambiamos mucho. De repente como que dije, uff, ahora me llama el retiro de oscuridad. Fue como, creo que estoy preparado para ello, creo que estoy preparado para hacerlo. Es desafiante, me da miedo, pero creo que es el momento. Además llegaba mi cumpleaños, que es ahora el 21 de octubre, y era como, creo que es un buen cierre de este año, ¿no? Después de los 3 retiros Vipassana, hacer uno de oscuridad. Hace un mes o un mes y medio que hice el último Vipassana. Y dije, sí, ahora sí. Y entonces empecé a buscar, intenté encontrar el mismo sitio que había ido él. Y bueno, encontré uno que creía que era ese, no había plazas. Busqué otro, tampoco había plazas, no había para las fechas que yo podía. Encontré una persona en España que hacía retiros de oscuridad, que lo encontré por un vídeo que vi de Isra García, que él había hecho también un retiro de oscuridad. Ya con esa persona conseguí la fecha y de repente encontré donde Aubrey Marcus había hecho su retiro de oscuridad. Y sí que tenían fecha, era en Alemania y tenían fecha para hacerlo. Al principio iba a hacer 4 días yo, pero al final dije, mira, puedo coger un día más por aquí. Y dije, voy a hacer 7. Y contraté los 7 días. Fue todo muy fluido en esta parte con las personas de Alemania, que se llama Spirit Balance, el sitio Spirit Balance, si lo buscas en Google. Y nada, y estuve con miedo. O sea, las semanas de antes estaba cagadito de miedo, o sea, sentía mucho, mucho nervio. Los vipassanas siempre dan un poquito de nervio también, pero en este caso la oscuridad fue unos nervios más profundos. Además, la gente, cada vez que se lo contaba a alguien, era como, ¿qué? ¿Que te vas 7 días en oscuridad? Madre mía, ¿estás loco? Pero, ¿para qué haces eso? ¿Para qué vas a sufrir? Y yo, no, no, si no, yo no voy a sufrir. O sea, igual sufro en algún momento, pero no es mi objetivo, no voy a eso. Al revés, Voy allí precisamente para estar mejor en mi vida, para seguir mejorando mi sensación de estar conmigo mismo. Entonces, bueno, fue interesante. Llegué súper cansado al retiro. El retiro de oscuridad en sí es una, por lo menos en este, es una dinámica bastante sencilla. Entras al retiro de oscuridad, tenía 3 smoothies durante el día, que era mi comida, un smoothie y una como una tetera o algo así con una infusión. Y tienes tus smoothies a las 9 de la mañana, a la 1 de la tarde y a las 6 de la tarde. Llegan allí, te lo ponen en una mesita que hay fuera de la habitación, que tiene doble puerta para que todo esté oscuro. Tocan una campanilla y ya sabes que es las 9, la 1 o las 6. Te tomas tu smoothie, ya está. No tienes contacto con la persona, no hablas con nadie, nada. Simplemente, eso son las 3 veces que escuchas una campanilla y que coges tu comida, te la comes, que son los smoothies, te lo bebes. Y tienes en la habitación una cama pequeñita, un sofá pequeñito, un espacio para poner un mat de yoga, una alfombrilla de yoga para hacer yoga y hacer un poco de ejercicio, un armario para poner tu ropa, una mesita para comer, un lavabo y el baño con ducha. Todo muy pequeño, o sea, es pequeñito pero manejable para que estás a oscuras y aún sin ver, pues solo con el tacto y moviéndote puedas encontrar todo, ¿no? Y luego tienes también, en este caso aquí en Spirit Balance, tienen el Om Box, que es un altavoz que tú lo enchufas y cuando lo enchufas suena un Om en bucle todo el rato, así todo el rato sonando un Om. Grabado de uno de sus maestros de la India. Y la verdad que ayuda un montón porque a veces que te llena este espacio, está todo tan oscuro y sin sonido y demás, que a veces el hecho de que te lo llene el sonido, no, este Om, es que te ayuda, no. Y yo lo iba poniendo, quitando y demás. Y eso es lo que tienes, vale. Ahora, ¿qué haces en el retiro de oscuridad? Pues mira, yo lo que hacía era desde las 6 de la tarde hasta las 9, pues a las 6 tomaba mi último smoothie, meditaba un ratito, esperaba que me entrara un poquito de sueño, y a las 7, 7 y media más o menos me acostaba. El sueño cambia bastante. Los 2 primeros días quizá dormí bastante, dormí más, pero luego después me acostaba a las 7 y a lo mejor a las 11 me despertaba como si ya estuviera dormido. No sabía que eran las 11 ni que eran las 10 ni nada, pero me despertaba. ¿Qué hacía? Me sentaba a meditar. Meditaba a lo mejor una hora, lo que fuera. No sé si era una hora, pero meditaba. Cuando ya me dolían las piernas o quería cambiar de postura, pues si veía que tenía algo de sueño, me tumbaba otra vez a dormir. Si no, me tomaba una infusión y luego me tumbaba otra vez a dormir. Pasaban unas cuantas horas, me volvía a despertar, me iba al sillón, me ponía a meditar, me entraba un poquito más de sueño, me volvía a dormir. Así hasta que llegara la campanilla de las 9 y sonara ese primer smoothie, no, el de las 9. A las 9 me tomaba el smoothie, meditaba para hacer la digestión. Después de meditar, pues meditaba otra vez, me cambiaba de postura, a lo mejor me tumbaba a meditar o me sentaba en el suelo, me iba al sillón, ponía un poquito el Ombox para escuchar y meditar con el Om. Y ya cuando estaba un poco cansado decía, vale, pues ahora voy a hacer ejercicio. Hacía ejercicio que era muy light, muy suave, porque no quería distraerme, no quería generar dopamina con el ejercicio. Y entonces hacía un ejercicio suave, volvía a meditar. Me cansaba de meditar, me tumbaba un poco, pero intentaba no dormirme. Ya me cambiaba de postura, meditaba en el suelo, meditaba en la cama, meditaba en el sofá, me quedaba tumbado sin pensar en nada, o pensando, o ahí simplemente descansando mirando la oscuridad. Ya está, sin hacer nada, cero patatero. Llegaba la comida a la 1, el smoothie de comer, Me lo tomaba, meditaba un poco, ponía el Ombox, meditaba otro poco, me tumbaba, me ponía en el sillón, todo eso. Ya está, esa era mi dinámica. Y después, en ese horario también me duchaba para partir un poco esto. La ducha en la oscuridad es súper placentera. La verdad que fue, me costó un par de días entrar en la ducha porque me daba, digo, no sé cómo voy a manejarme en la ducha, pero, pero es fácil al final y es súper placentero. Y después llegaban las 6, que era, se hacía un poco más largo porque era una hora más, desde la 1 a las 6. Y ya pues cenaba, tomaba el smoothie de cenar, meditaba, me entraba sueño y empezaba ya pues con mi rutina de dormir, meditar, dormir, meditar, dormir, meditar. Así durante 156 horas, 6 días y medio en completa oscuridad. Eso es lo que he hecho, eso es todo lo que he hecho, así todo el rato. Tomaba notas, es porque te dejan una libretita con un boli y demás, y tomaba notas como podía. Creía que no se iban a poder leer, pero después al salir sí que las he podido leer. Escribí bastante bien, la verdad. Y básicamente eso es lo que haces en un retiro de oscuridad, eso es lo que yo he hecho. Ahora entiendo perfectamente que a mí me pasó durante el retiro de oscuridad, en este último, que hubo un par de veces, un día, un día y medio, que tuve pensamientos pegatina. Tenía pensamientos de cosas que te vienen y no se van, y tú estás ahí como rayado de, ostras, es verdad, es que esto tengo que decir que no, no quiero hacer esto este año porque me he comprometido, pero en verdad me va a complicar la vida, ahora quiero estar tranquilo, tal, claro, tengo que decírselo a mi mujer y tal y cual. Y te empiezas como a rayar ahí, parece que lo tengas que hacer ya, y eso te hace sufrir mucho. Pero yo era como que decía, ok, ahora te conozco. Hola ego, ¿qué tal estás? Hola personalidad, ¿cómo lo llevas? Y me reía y lo dejaba pasar, ¿no? Y de repente venía otra vez, otra vez, porque no sé qué tal, le tengo que decir esto y lo otro y esta situación. Y empezaba a fantasear, ¿no? Te vas ahí al futuro y empiezas a generarte ansiedad por hacer eso. Y yo otra vez bajaba al presente, ¿no? Y es como, bueno, ya está, no pasa nada, es un día, me toca, está bien. En el primer vipassana fueron así los 10 días prácticamente, y todo el día y con mucho sufrimiento. Aquí fueron unas horas. Entonces sé que si entras y empiezas con esa rayada a pensar en el pasado, pensar en el futuro y demás, se te puede hacer súper largo y se puede hacer muy duro. Pero en mi caso lo dejaba pasar, me ponía a meditar otra vez. Cuando venía una sensación, una emoción, meditaba sobre ella. Simplemente sobre ella me refiero a que meditaba y dejaba que fluyera hasta que se fuera. Y entonces para mí fue bastante fácil. Hubo momentos que se te hace largo, que no sabes qué hacer, hoy a ver si llega ya el smoothie, no sé qué tal. Pero yo, como mi objetivo era como en el vipassana, que el día en el que estuviera fuera como el día 1, sabes, que no tuviera prisa por salir, que no tuviera prisa por nada. Era como, no quiero tener la expectativa de ya voy a salir, ya quedan 2 días, ya quedan 3. Los contaba, sí, los contaba, pero lo contaba para tener como un poco de situación y no perder la noción del tiempo tanto, no. Pero no estaba pensando ahí a ver si llega al final. No, estaba diciendo disfrutemos este momento. Experimenta esto que está pasando, experimenta esto que está pasando ahora mismo. Y entonces, bueno, las sensaciones, hubo veces que tuve revelaciones, y sobre todo en una de ellas que me puse a llorar, un lloro como de alivio, sabes, como de haber descubierto algo que me había saboteado durante mucho tiempo, que ahora os contaré. Pero, pero era una liberación, sabes, no era un llorar de sufrir ni de nada de eso. No, no era de eso. Y en algún momento tuve algo de ansiedad que te entra, yo qué sé por qué, pero te sale ahí la ansiedad. Supongo que tanta oscuridad o lo que sea, o cambio hormonal y todo lo que sucede. Pero, pero eso, por lo general ha sido muy, no sé, lo he visto fácil, no lo he visto algo difícil. Ya te digo que no es algo que te diga, oye, va a ser fácil para ti, porque no lo sé, porque depende de con el ego con el que entres, con la personalidad que tengas, con las heridas que lleves y las rayaduras mentales que tengas en tu cabeza, pues te va a ser más fácil o más difícil. Pero bueno, me parece un sitio súper sanador. Hay una, a ver si lo encuentro por aquí, que lo tenía a mano. A ver dónde está. Sí, mira, lo tengo aquí. Lo voy a abrir a ver si te lo puedo como leer, vale. Porque en el libro que te decía, en Darkness Retreat, que voy a incluso decirte cuál es el dominio. Darkness Retreat, Aigini. Mira, el dominio en el que está es Dark Room Retreat, Dark Room Retreat. Y ahí tienes un poco una versión de lo que son los retiros de oscuridad, muy diferente a lo que hasta ahora probablemente hayas visto. Y a mí me encantó, me lo leí en el aeropuerto según, según iba para allá. Y te habla un poco de que nosotros, si tú dejas una herida con un contexto limpio, con los nutrientes adecuados y demás, esa herida se cura. El cuerpo tiene la capacidad de curar tu herida si lo pones en el contexto adecuado, si creas el contexto adecuado. Igual que esto lo tiene tu cuerpo, lo tiene tu psique. Entonces habla de que esa higiene, ese contexto que tú creas en la oscuridad no hay impactos del exterior, no hay estímulos visuales, no hay estímulos auditivos prácticamente, no hay estímulos del tacto prácticamente. Sabes, todo está como limitado. Entonces tú sí que en ese contexto puedes sanar traumas muy profundamente arraigados. Entonces es una teoría como de decir, mira, no tienes que hacer nada en el retiro de oscuridad, no tienes que meditar con un propósito, no tienes que hacer visualizaciones ni respirar ni hacer mantras. No tienes que hacer nada. Lo que tienes que hacer precisamente es descansar, un descanso profundo que no solemos experimentar. La verdad, yo no he experimentado un descanso tan profundo nunca. Luego he salido cansado del retiro, pero por la vuelta, que es como complicada. Pero, pero ese concepto de la higiene me pareció brutal y creo que haré algún podcast más sobre esto en concreto porque No lo controlo tanto como para explicártelo específicamente. Estoy mirando aquí a ver si viera algo de esto, pero de lo que estuve buscando, pero no lo encuentro ahora mismo. Es súper interesante y te recomiendo que lo mires en esta web que te digo. Así que bueno, ¿qué es lo que yo experimenté? Vamos a ir a las cositas que que vi? Pues mira, una de las primeras cosas que yo experimenté, vamos a ver si lo tengo por aquí. Esto ya lo hemos hablado, el día a día también lo hemos hablado, las sensaciones, vale. Esto también lo hemos hablado de las sensaciones. Muy bien, mira, vamos por aquí, que al final, aunque me dice las notas, me gustan más esto. Mira, una de las reflexiones que tuve como más claras, y creo que te puede servir Porque creo que nos pasa a muchísimas personas, sobre todo los que estamos en este mundo del desarrollo interior, del desarrollo espiritual, desarrollo personal. Nos pasa el mensaje global que de repente vi. Estaba durmiendo, tuve un sueño y me desperté del sueño, me puse a meditar y fue como de repente el entendimiento total de darme cuenta de que siempre he estado intentando hacer feliz a los demás, de que Si los demás no son felices, los que están a mi alrededor, tengo miedo de que no me quieran. Tengo miedo también de que se cabreen o de que te echen del grupo. Es como, creo que cuando hemos crecido en una casa en la que sin darnos cuenta, como niños, hemos tomado el papel de, oye, mis padres o las personas que me cuidan no son felices o están pasando por un mal momento si les meto más carga. Entonces pueden saltar, cabrearse o lo que sea, cosa que es muy normal porque nuestros padres, pues hay muchos que criarnos fue todo un desafío por el momento vital en el que estaban. Mis padres tenían 20 años cuando me tuvieron a mí. Imagínate si llego a tener yo un hijo con 20, hubiera sido complicado, la verdad, porque no estaría preparado ni de broma. Entonces creas una dinámica. Yo me di cuenta que había creado una dinámica donde lo que hacía es intentar hacer feliz a los demás. Y claro, lo hacía sufriendo yo. Era como, vale, como yo puedo hacer esto, voy a hacerlo porque hace feliz a los otros, porque tengo la capacidad de hacerlo. Pero que tengas la capacidad de hacer algo no significa que lo tengas que hacer. Es como, venga, pues para que no se cabree lo hago yo. Y esa tontería de, venga, pues lo hago yo, si total no pasa nada. Pero lo estás haciendo desde, desde una obligación, y en verdad sí pasa. Porque deberías ser capaz de no hacer feliz al otro, no hacer lo que quiere o no hacer lo que él necesita en ese momento. Y que aunque se cabree, tú estar bien, sabes, como, ok, se ha cabreado, es una cosa suya y está bien. Y yo puedo decidir quedarme, discutir o irme y no hay problema. Pero cuando te responsabilizas de la felicidad de otros, se vuelve crónico. Y entonces, bueno, yo creo que para mí fue como ese miedo de pequeño de que no fueran felices mis padres y que si no eran felices se separaran y cosas de este estilo. Pues se volvió crónico y al final te conviertes en people pleasing, en una persona que quiere satisfacer a los demás, que quiere que el otro esté bien, que sonría, que no haya conflicto. Y cuando haces esto, pues tienes miedo a decir que no y estás siempre con una hipervigilancia en tu entorno para que todo el mundo esté bien, para que la gente esté feliz, porque así tú te sientes seguro. Entonces, para mí fue como descubrir esto y darme cuenta que tenía que empezar a darme cuenta que hacer lo que yo pueda, lo que quiera, es suficiente. Que no tengo que hacer feliz a todo el mundo, no tengo que poder con todo, no tengo que poder con la empresa, con no sé qué, con no sé cuántos, con la casa, con los amigos. No, voy a hacer lo que pueda y hacer lo que pueda será suficiente. Y decir que no a muchas cosas que tenía pendientes, a muchos compromisos. Ya ahí directamente en mi nota empecé a poner esto no, esto tampoco, esto tampoco, esto tampoco. Y empezar a ser más honesto contigo mismo, porque dices que sí a cosas, ayudas a personas, quedas con personas, y al final, si no lo estás haciendo desde el amor, desde que es para ti y que sea bueno para ti y para el otro, no te va a hacer feliz. Al final te causa más ansiedad, al final se crea como un ciclo crónico de eso, de satisfacer a los demás por miedo a que te rechacen, por miedo a que te hagan daño, que eso no es vida, eso no es vida. Entonces para mí fue como un ostras, ya sé que lo hago menos porque en todo este camino sé que lo hago menos, pero lo quiero hacer menos todavía. Y no menos desde una rebeldía de pues ahora no voy a hacer nada por nadie. No, no, qué va. Ahora es como voy a hacer por los demás cuando yo sienta que ese hacer por los demás es hacer por mí también, porque lo estoy haciendo porque quiero, porque me gusta, no por miedo a que no me quiera, no por miedo a que se enfade. Entonces eso para mí fue como dentro de lo que es el retiro de oscuridad, fue de lo más grande que viví, porque, porque te libera mucho, sabes. Es como ahora mismo somos personas muy capaces, y sobre todo los emprendedores también, que nos hemos desarrollado tanto, tenemos tanta resiliencia, que podamos hacer muchas cosas no significa que debamos hacerlas, significa que puedes si tú quieres. Pero no que debas hacerla, que puedas cargar con todo el estrés de la familia. Está bien que puedas, pero no es que debas hacerlo. Y si lo haces, al final tiene un precio. Entonces no, no se trata de ahora no hacerlo nunca, pero es como tienes que ver que hagas las cosas desde, desde el amor y desde una, desde algo que es positivo para ti, positivo para el otro, no algo que es negativo para ti, positivo para el otro, porque eso no funciona. Hay que buscar que sea positivo para ti, positivo para la otra persona. Si es negativo para ti, positivo para el otro, hay que buscar otra manera. Si es negativo para el otro, positivo para ti, hay que hacer otra manera también, porque no es justo. Pero yo siempre he hecho como, vale, es negativo para mí, pero no pasa nada porque yo puedo, no pasa nada, yo me lo gestiono, no sé qué, pero es positivo para el otro. Así no se enfada, así me sigue queriendo, así no tengo un conflicto. Se acabó para mí, eso se acabó. Así que eso fue una de las primeras partes. Otra también fue reconocerme que he avanzado un montón, que han pasado 2 años. Han sido más esta crisis existencial, porque realmente empezó yo creo hace 4 años prácticamente, y llevo 4 años por lo menos con esta crisis de los 40. Pero en estos 2 últimos años ha sido un avance muy grande y conecté mucho estos días con reconocérmelo, con amarme, con decir ostras, ostras, Nacho, que Fíjate lo que has hecho, sabes, en un año, 4 retiros de silencio, uno de ellos en oscuridad. El año anterior, respiraciones. También este año muchas respiraciones, sesiones con sustancias psicodélicas, con medicinas ancestrales, sesiones de terapia, astrología. Bueno, todas las cosas que he hecho, joder, es la leche, sabes, esto que estoy haciendo. Y soy la leche. Tú también, pero bueno, en este caso es mi podcast. Y esto me lo decía a mí mismo en esto, pero era como soy la leche. Me reconozco este camino, sabes, me reconozco lo que estoy haciendo, me reconozco el punto en el que estoy. Y creo que el retiro de oscuridad te da ese punto, ese enfoque, que ni siquiera te ves en un espejo, pero que te permite reconocerte, te permite reconectar de nuevo contigo y darte cuenta de lo agradecido que tienes que estar de la vida, de estar aquí, de lo que has hecho, de lo que has vivido, de estar avanzando, de estar escuchando estos podcast, por ejemplo el mío, otros muchos que escucharás también de desarrollo personal o espiritual. Creo que hay que reconocerse mucho más y que ahí, como estás tú solo, pues no te queda otra que reconocerte. Luego también en la meditación pues me fui dando cuenta cada vez y me voy dando cuenta cada mes, cada vez, de lo que es verdad, ¿no? Y reconozco la verdad muy rápidamente y hay muy poco en esta vida que sea verdad. Te diría prácticamente que lo único que es verdad es tu consciencia, ¿no? Es donde estás dando, que te estás dando cuenta ahora mismo. Ese acto de darte cuenta, ni siquiera de lo que te das cuenta, el acto de darte cuenta es lo que es verdad. Y parece algo muy sencillo, pero podría ser un libro de una sola página. Lo único que es verdad es el acto de darte cuenta. El resto es una ilusión que estás viviendo a través de tus sentidos, a través de El sentido de la mente, que para mí, después de ver cositas de budismo, es algo que se me ha quedado muy grabado, que tenemos 5 sentidos y la mente es el sexto, las puertas de los sentidos. La mente es un sentido también. Y entonces, a través de tu mente también estás dando significado a muchas cosas. Y creo que ese acto de darte cuenta es lo que es verdad. Eso es lo que eres tú. Pero bueno, esto es mucho más profundo y haremos algún podcast sobre ello. Otra de las cosas también que viví es el darme cuenta que no quiero más presión para vivir, que he vivido con mucha presión, que lo hacemos mucho, que nos metemos mucha presión para que las cosas salgan. Pero me puse como en inglés, ¿no? Que pressure es depresión. Pues no quiero pressure, quiero pleasure, quiero placer en lo que hago, quiero pasarlo bien, quiero, acepto pasarlo mal también a ratos, evidentemente, y estar en paz. Pero es como no necesito presión para vivir. Llevo con esto 2 años, con ese mantra de intentar sobrepasar este patrón de la presión. Y ahora de nuevo, otra vez en el retiro de oscuridad, fue uno de mis aprendizajes de decir quiero de verdad hacer las cosas desde el placer, desde la paz, no desde la presión. Luego también empecé a pensar mucho en las decisiones de mi vida. Empecé a darme cuenta, yo tengo 42 años ahora mismo, tengo un hijo de 7 años. Y bueno, hace 7 años ahora en enero, y pensaba, mira, dentro de 10 años Oliver va a tener 17 años, yo voy a tener 52 años. Con 52 años voy a ser libre, entre comillas, vale. Esto los que sois padres me entendéis. Sé que soy libre ahora, pero es como dentro de 10 años Oliver se irá de vacaciones con los amigos, con la novia, con lo que sea, y estaremos completamente liberados. De hecho, nota aparte, hoy es el primer día que Oliver se ha quedado a dormir fuera, en casa de un amigo, y ha sido súper raro dormir solos Sara y yo sin que estuviera él por casa. Y tengo hasta ganas de ir a buscarle ya, porque ya echas de menos esto enseguida. Pero bueno, viendo esto, empecé a decir, oye, tengo que tomar las decisiones a partir de ahora pensando a largo plazo, no pensando en lo que me da placer ahora, no pensando en lo que cabe en mi vida ahora mismo. Sino pensando dentro de 10 años, esta decisión que estoy tomando ahora, este compromiso que voy a adquirir ahora, lo quiero tener dentro de 10 años. Porque si no quiero tener ese compromiso dentro de 10 años, no lo quiero adquirir. Por ejemplo, yo tengo perros, tengo 2 perros y una gata. Me gustaría no tener perros, sinceramente, pero los tengo. Y si tuviera que tomar la decisión ahora de tener perro o no, pensaría dentro de 10 años cómo van a estar esos perros. Y entonces diría, vale, si dentro de 10 años van a empezar a tener enfermedades, a que se mean en casa, a que tienes que pincharles, a que no sé qué, y justo es el momento en el que mi hijo ya tiene 17, puedo empezar a tener más tiempo con mi pareja, irnos de vacaciones, y no voy a poder hacerlo porque mis perros van a estar mayores y entonces tengo que estar cuidándolos, decido no tener perros. Y sé que esto puede tocar la fibra de personas que os gustan mucho los perros. Y oye, yo tengo 2 y las quiero un montón, pero preferiría no tener perros. Y ya los tengo, y qué le voy a hacer. Pero si tuviera que decidirlo ahora, lo decidiría así, sabes. No me dejaría llevar por las ganas de así, un perro para Oliver, tal, no sé qué, porque es bueno criarte con perros, porque armonizan la casa, lo que tú quieras, está perfecto. Pero si yo tuviera que decidirlo, diría no. Porque con 52 no quiero tener que cuidar de perros que están mayores y no poder irme de viaje, o que sea un impedimento, ¿sabes? Y bueno, esto son cosas de cada uno. Mira, de hecho me parece genial que salga esto porque, porque no tengo que ser people pleaser, no tengo que hacerte feliz a ti, al oyente, teniendo los mismos gustos que tú. Y esto es muy interesante para ver tu propio avance en esto. Pues yo no quiero perros. Así que eso, por ejemplo, fue una de las cosas que empecé a pensar con proyectos personales también, con proyectos de empresa. Empecé a decir, vale, sí, está bien esto que he decidido, pero dentro de 10 años quiero lo que va a suceder dentro de 10 si decido esto ahora. Y decía, no, dentro de 10 no quiero eso, pues entonces no decido eso ahora. No voy a hacer una cosa porque el primer año, los 2 primeros años me hace feliz, si dentro de 10 las consecuencias de eso no me gustan. Y eso me pareció también muy bien, sabes. Es como empezar a pensar de una manera más madura y más de decir, oye, pero ¿qué pasa dentro de un año? ¿Qué pasa dentro de 5? ¿Qué pasa dentro de 10? Y con esa perspectiva entonces tomar la decisión para no hipotecar tu vida, no hipotecar tu vida por un placer de ahora momentáneo, sabes. Es como Como por ejemplo, mira, yo en tema de las relaciones de pareja, hemos pasado 2 años, o bueno, y seguimos, la verdad que ahora estamos conectados de una manera que no puedo describir, yo y mi mujer, tan profunda que es indescriptible. Pero hemos pasado por hablar de muchísimas cosas y por pensar muchas cosas, y te das cuenta que cuando eres más joven, cuando eres más joven, piensas en o sientes la energía sexual, sobre todo los hombres, ¿no? Y ves a una mujer bonita y tú dices, ostras, que es preciosa esta mujer. Aunque estés casado o con novia, imagínate, yo he tenido muchas relaciones y en muchas de ellas he sido infiel a mi pareja, ¿no? Y ahora piensas eso y dices, ostras, si yo en ese momento hubiera pensado en las consecuencias de eso que hacía y dijera, vale, sí, es un placer momentáneo porque es una persona diferente, porque no es tu pareja, porque yo qué sé, lo que sea, te atrae, Porque es idílico, ¿no? En estas cosas siempre cuando empiezan. Pero, ¿cuáles son las consecuencias en el futuro? Y empiezas a ver que casi que al día siguiente ya tienes consecuencias porque tienes culpa. Al mes siguiente tienes un secreto que estás ocultando que te está jodiendo por dentro. Al año siguiente todavía estás con eso y probablemente a los 10 años es peor aún. Y entonces cuando lo ves así dices, hostia, no tiene ningún sentido ser infiel a mi pareja, ¿sabes? No tiene ningún sentido tener una un placer inmediato, que por muy bonito que sea y por mucho placer que tengas en el sexo, las consecuencias de eso al día, al mes, al año, a los 10 años, no compensan ni de coña. Entonces, darte cuenta de eso y empezar a vivir con esa nueva visión más madura, que sé que a mí me ha llegado, fíjate, con 42 años. No tiene por qué llegarte en ningún momento, ni siquiera con estas palabras mías, pero bueno, puede que te inspire. Creo que esa es la manera de decidir las cosas y de pensar en la vida. Esa es la que yo quiero vivir ahora. Esa es la que yo quiero vivir ahora. Luego también otra de las cosas que vi es, va un poco relacionado con el tema que hablábamos antes de querer hacer feliz a los demás, es que vivimos muchas personas, yo por lo menos he vivido y ahora me estoy quitando, pero todavía es algo en lo que sigo trabajando, con una hipervigilancia de mi sistema nervioso. Yo me he criado en un barrio en San Blas, en Madrid, donde, bueno, durante muchos años de mi infancia estaban los Focos, que era un poblado, no sé si decir, no es que fuera un poblado gitano, porque había gitanos, había drogadictos, había payos, pero bueno, había como un poblado con chabolas y demás, y había mucha delincuencia y había mucha droga y pasaban un montón de cosas todos los días, ¿no? Y he visto muchas cosas de pequeño. Y he pasado mucho miedo, he pasado un montón de miedo, he corrido un montón con gente detrás mía corriendo y he visto muchas cosas. He visto gente apuñalarse, he visto pegar tiros, he visto de todo y lo he visto de pequeño y lo he visto de adolescente. Y entonces mi sistema nervioso es hipervigilante. Es ahora cada vez es menos, pero yo siempre he sido de las personas que controlo perfectamente esté donde esté todo el mundo, con sus caras, sus microexpresiones. Si parece que por ahí pueda pasar algo, en la discoteca, no sé qué, en el parque con el niño. Y esto te hace vivir, lo haces porque vives con miedo, con un miedo muy metido dentro que no puedes casi ni controlar. Entonces me di cuenta también de decir, ostras, ya ha cambiado esto y tengo que seguir trabajando en calmar mi sistema nervioso, en reducir esa hipervigilancia que te ha ayudado a sobrevivir, porque te aseguro que a mí Me ha hecho sobrevivir, me ha hecho ver cosas a tiempo como para salir corriendo, como para irme antes de que se liara una que no veas o antes de que me apuñalaran a mí. Pero claro, eso lo traes a tu vida, a un parque con tu hijo donde está jugando simplemente tu hijo, y te cuesta quitar los ojos de donde está tu hijo y te hace sufrir eso y te hace tener como desconfianza, no en tu hijo, sino en la vida, en el entorno. Entonces también me di cuenta de esto y me di cuenta cómo había adoptado también los miedos de mis padres. Los miedos de mi entorno, que no se reconocía porque siempre se suplía. En un barrio como este, tener miedo es lo peor que puede pasarte, y realmente todo el mundo lo tiene, pero nadie lo muestra. Entonces, esos miedos no reconocidos de tus padres, de tu entorno, de tus vecinos, se te pegan a ti, sabes, y los coges tú porque eres muy sensible de pequeño. Entonces me di cuenta de esto y estuve como sintiéndolo, meditando y confiando en la vida. Y soltando. Y seguiré con ello porque creo que es algo en lo que trabajar, ¿no? La parte de people pleasing, de hacer feliz a los demás y de tener esa tendencia. Y también la hipervigilancia del sistema nervioso, ese miedo, pues también es algo a seguir trabajando. Y me di cuenta también que, bueno, que no he sanado todo, porque no lo he sanado todo. Tengo 42 años. Hasta que me vaya en esta vida, en esta encarnación, seguiré sanando cosas, pero que ahora ya puedo estar conmigo mismo en la oscuridad. Y eso para mí es la leche. Es como he sanado lo suficiente como para ya poder estar conmigo mismo, con mis cosas, en plena oscuridad, en silencio, sin leer, sin escribir, sin distraerme, solo 156 horas con mis pensamientos, con mis emociones, con mis sensaciones, con mi consciencia, con mi darme cuenta. Y puedo estar perfectamente. En el retiro salí a los 6 días y medio clavados. Y podía haber estado otros 7 días sin problema, lo sé. De hecho, si hago otro, que lo haré, pero no sé cuándo. De momento no tengo planeado hacer otro retiro de oscuridad. Sé que lo haré de 9 o 10 días para experimentarlo diferente, un poquito más, unos días más. Y será de 9 o 10 días en oscuridad, pero no sé cuándo, cuando me dé, ya veremos. Igual es en 3 meses o es en 3 años, no tengo ni idea. Pero sí que me di cuenta esto y me di cuenta también de no tener miedo a la oscuridad. Porque de pequeños nos da miedo la oscuridad de debajo de la cama, nos da miedo la oscuridad de la habitación, del armario, y es algo que se queda ahí muy grabado. Y ahora ya no tengo miedo, ya no tengo miedo a la oscuridad. Es como, es que esa oscuridad que veo fuera está dentro, y dentro mi consciencia, mi alma, no sé, la parte más profunda está ahí en oscuridad, está en plena oscuridad y está viendo a través de mis sentidos, a través de mi sistema nervioso, de de cómo percibo con los ojos, con los oídos. Pero realmente yo estoy ahí en la oscuridad, no estoy aquí fuera, no veo como creo que veo. Esos son mis sentidos que me están captando todas las cosas, dándome la información como impulsos eléctricos. Entonces, en verdad es muy bonito. Y para terminar, estos son más o menos mis aprendizajes. Simplemente te diría que cuando terminé hablé con la dueña de allí Y me decía, ¿y ahora cuáles son tus planes? ¿Qué es lo siguiente que vas a hacer en tu desarrollo espiritual? Y le decía, mira, si te digo la verdad, mi plan es integrar. Antes iba a un retiro y salía del retiro, de la experiencia o de la sesión que hiciera o lo que sea, diciendo, cuando haga la siguiente sesión, cuando haga el siguiente retiro de oscuridad o vipassana o ayahuasca o lo que sea, sanaré. Sé que ahí es donde voy a encontrar, donde va a hacer un cambio. Ahora es como, no, salgo con la certeza de este retiro de oscuridad, ya la tenía de antes, no, pero salgo con la certeza de este retiro de oscuridad de que no necesito nada más, no necesito hacer ningún retiro, no busco la sanación en nada específico ni en ningún conocimiento ni en nada, pero quiero hacerlo porque es mi modo de vida, porque me sienta bien, porque de vez en cuando, cada X meses, ahora mismo mi siguiente cosa que voy a hacer va a ser otro retiro Vipassana de los de Goenka de 10 días, o en Dhamaneru o Dhammasaka, en Ávila o en Barcelona. Y será pues en marzo, abril del año que viene, una cosa así, o un poco antes. Si así lo siento, pero, pero más o menos por ahí, en el primer trimestre del año que viene, haré un retiro de 10 días Vipassana u otro. Es lo que me apetece, lo siguiente. Pero no voy a ese retiro porque tenga que sanar ahí, o porque no, es que voy porque me sienta bien, porque es una experiencia que me gusta. Porque me desafía también, porque me hace profundizar en la meditación. Entonces creo que ese también es un punto muy importante que me encantaría transmitiros, que es como: no esperes a la siguiente cosa para vivir o para sentirte sanado o para sentir que puedes vivir plenamente. No, eso hazlo ya. Haz tu mejor esfuerzo. Date cuenta de que eres ese darse cuenta. Entonces es lo que estás siendo ahora y está perfecto tu momento. Haz lo siguiente porque quieres seguir estando mejor contigo mismo, porque quieres seguir sanando, conectando, viendo qué otras cosas puedes experimentar en esta vida. Pero no como si fuera una píldora mágica de cuando haga la siguiente respiración, cuando haga el siguiente no sé qué, entonces ya estaré. No, no, no, olvídate, no funciona así. Porque además no va sobre una sola cosa. Si te dijera, oye, ¿cómo sanaste tú? ¿Cómo has pasado tu crisis de los 40? Te diría, ¿tienes tiempo? Siéntate porque vamos a estar un rato. Tienes 25 podcast contando este para ver cómo hice para sanarlo, y te vas a dar cuenta que hay un montón de cosas, que no fue una sola, no fue una sola, es un proceso y son unos años. No es unos meses, ni siquiera unos días, es unos años. Entonces tienes que estar dispuesto a adoptar este modo de vida. Es un modo de vida, no es una cosa de hacer una cosa y sanar y ya está, y volver a tu vida. No, no va sobre eso. Así que bueno, espero que te haya gustado. Te repito las webs: Darkness Retreat esa es la web donde tienes el libro. Está en inglés, no sé si habrá en español, que es de Hygienic Darkroom Retreat, para que lo puedas ver. Y Spirit Balance, Spirit Balance, si lo buscas en Google te va a salir. Es el sitio donde he hecho este retiro de oscuridad. Y nada, y si no me preguntas, y te lo paso por TikTok, o por, bueno, mejor por Instagram, que TikTok llegan un montón de mensajes y me cuesta mucho, pero Instagram también, pero bueno, en alguno de los dos intentaré contestarte. Y nada más. Gracias por escuchar este podcast. Espero que te haya gustado. Seguimos con esto. El siguiente, fíjate, te voy a decir de qué es el siguiente podcast porque ya lo tengo claro. He estado con Oliver aprendiendo a hacer el cubo de Rubik, que nunca lo había, nunca lo había hecho ni me había planteado ponerme a aprender a hacer el cubo de Rubik, pero se lo vi hacer a Alma, a la hija de un amigo de Johannes. Y dije, ostras, qué interesante el cubo de Rubik y qué buena experiencia para un padre con su hijo aprender, enseñarle a su hijo a hacer el cubo de Rubik, aprender a la vez. Y bueno, ahora he aprendido yo antes, evidentemente por los años, y entonces Oliver está aprendiendo también. Ya sabe bastante, está casi casi a puntito de hacerlo solo y estoy aprendiendo mucho sobre mí, mucho sobre espiritualidad en el proceso de aprender cómo hacer el cubo de Rubik y en el proceso de enseñárselo a Oliver. Entonces el siguiente podcast va a ser sobre los aprendizajes que he tenido sobre espiritualidad aprendiendo a hacer el cubo de Rubik con mi hijo. Así que lo tendrás la semana que viene o en una semana y media cuando lo grabe, y ese va a ser el siguiente. Y nada, pon una reseña de este podcast si no lo has hecho todavía en Spotify o en Apple Podcast. Ahí, ¿qué te parece? Pon unas estrellas y ayúdanos a que llegue a más personas, y compártelo con gente que creas que le puede servir escuchar este este podcast o todos los capítulos que hay, los 25 que hay contando este. Mil gracias por haber visto este podcast. Nos vemos en TikTok, en Instagram. Estoy dando mucha caña con el contenido, me encanta. Los vídeos con los muñecos en TikTok están yendo súper bien. Esta semana ha habido uno con 2 millones de visualizaciones. Feliz de la vida. Gracias a todos por el apoyo y porque os gusten y os sirvan tanto. Y nada más. Un abrazo muy grande. Te habló Nacho Muñoz desde Málaga. Y nos vemos en Despierta con Oye Nacho en el siguiente podcast. Chao, chao.

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