Episodio 022 · Despierta con Oyenacho

El Regalo Oculto de la Enfermedad: Una Perspectiva Espiritual

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Hola, hola, hola, muy buenas. Bienvenido a este podcast de nuevo, a Despierta con Oye Nacho. Este podcast es el episodio número 23. Si es el primero que ves, espero que te encante, o el primero que escuchas, y que te veas los anteriores que son sobre temáticas muy diferentes, no todo dentro del crecimiento personal, el desarrollo espiritual y el analizar pues las experiencias que voy teniendo en mi vida con diferentes situaciones. En este caso, con este podcast va a ser la enfermedad. Esta semana he estado malo con amigdalitis. Aquí estoy, si estás viendo el vídeo, con una pupa todavía por aquí. Y he decidido tomármelo de una manera diferente. Siempre que he tenido amigdalitis con placas, con infección, con pus, pues he tomado medicina para bajar la fiebre, he tomado medicina, antibióticos para la infección. Y en esta ocasión decidí no tomar nada. Y entonces ha sido todo un viaje, una cosa muy interesante vivir esta enfermedad Que bueno, digo la palabra enfermedad y parece a veces que sea un cáncer o que sea una cosa así, pero creo que en estos— en estas pequeñas cosas que podemos vivir nos podemos preparar para otras. Porque no sé si en el día de mañana puedo tener un cáncer, me puedo tener una enfermedad más de largo plazo o cualquier otra cosa. Y no sé, como que esta vez sentí, mi corazón me dijo, oye, esta vez esta enfermedad o esta infección, esta amigdalitis, la tenemos que vivir como si fuera una meditación. Como si fuera una práctica espiritual esto que vas a hacer en los siguientes días. Así que sobre esto va el podcast. Vamos a empezar con ello. Tengo unas cuantas notas aquí para que, de cosas que quiero contarte, y creo que me gustaría que este podcast se lo reenviaras o te lo guardaras tú para que en el momento en el que estés malo, ya sea un constipado, un cáncer, una, lo que sea, lo que sea, que te pudiera ayudar a navegar esa incomodidad de una manera mejor para ti, mejor incluso para tu recuperación, y darte más paz, permitirte llevar este proceso con más paz. Así que bueno, vamos a empezar con ello. Primera pregunta que tengo por aquí apuntada, o primera cosa que me gustaría hablar, es el por qué nos ponemos malos. Y en mi caso, hay muchas veces que pensamos que te pones malo porque estás bajo de defensas o porque tu sistema inmune Está flojo o cosas de este estilo, ¿no? Y en estos días estuve buscando, encontré un vídeo de un doctor muy majo que hablaba de la nueva medicina germánica, que también he aprendido sobre ella en un curso que hice de Revirdin hace un par de años, creo. Y bueno, y en mi caso, ahora llegaremos a eso, voy a ir saltando como siempre, pero llegaremos a eso. En mi caso, justo el lunes por la noche fue donde noté que me dolía la garganta y que la tenía inflamada. No tenía fiebre todavía ni nada, pero noté que la tenía inflamada. Y ese día en concreto tuve una sesión con Patricia, con una terapeuta con la que trabajo, y estuvimos indagando en unas heridas de injusticia de mi infancia y una situación actual donde sentía injusticia. Y como que, bueno, lo resolvimos o lo vimos de otra manera. Hicimos un ejercicio de liberación emocional, una especie de meditación o visualización. Y comprendí cosas, ¿no? Fue bastante interesante por lo que entendí, por lo que descubrí, cosas que ya sabes, siempre van saliendo y suelen estar hiladas con otras cosas que ya estás trabajando. Y bueno, pues ahí se quedó, ¿no? Y como otra sesión más. Pero justo esa noche me puse malo. Y es cierto que en la nueva medicina germánica No soy un experto en ella. La verdad que no soy un experto en casi nada. Soy un curioso de muchísimas cosas y experto de mis experiencias, te diría. Y la nueva medicina germánica, lo que he estudiado sobre ella, te habla de que cuando surgen los síntomas, cuando surge esta inflamación, por ejemplo, se está resolviendo un conflicto. No es que se esté creando. O sea, no es que en ese momento, que la gente cree, y nos pasa mucho, sí nos encanta poner etiquetas a las cosas, Pero creemos que, ay, me duele la garganta, voy a ver qué significa eso en la bioneuroemoción o en la nueva medicina germánica o en la biodescodificación o en lo que sea. Y te crees que lo que signifique es porque es, imagínate, la garganta tiene que ver con un conflicto de bocado. Conflicto de bocado es, bueno, que no me puedo tragar algo o que no puedo comer algo, o que algo que me quiero comer no termina de llegar a la boca, y cosas así, ¿no? Aparte de algunas cosas más. Pero lo buscas y tú dices, a lo mejor, que era el primer error que yo cometía antes, ¿no? Ahora ya, después de entender la nueva medicina germánica, ya no me pasa. Pero antes creía que ahora había algo que no estaba diciendo, y entonces empezaba a pensar, uy, entonces el lunes hoy, ¿qué no estoy diciendo? ¿Y qué no le estoy diciendo a mi mujer o a mi hijo o a alguien? O algo hay que no estoy diciendo. Pero ahora no, porque ahora es como, no, ahora se acaba de resolver un conflicto que en el caso del bocado, por ejemplo, en esto que te decía de la injusticia, tenía que ver con el dinero. Y tenía que ver también con tener que ganar mucho dinero y luego yo quedarme muy poco, que es algo que pasa mucho en las empresas y que yo he experimentado durante mi vida en diferentes ocasiones. Y entonces es como, no es que ahora me esté pasando eso, sino que es como, oye, ¿cuándo me ha pasado más veces en el pasado que ahora se está resolviendo? Ahora ha salido así, mi cuerpo me lo está mostrando y me está dando la oportunidad de, oye, míralo de esta manera, sanémoslo. No está sanándose ya. Es como se está resolviendo el conflicto, es la fase de resolución de conflicto. Entonces, para empezar, cuando lo ves así, lo entiendes con la nueva medicina germánica, ves la enfermedad por ese lado como un regalo, porque no está diciéndote, oye, que hay un conflicto, hay que resolverlo, esta enfermedad nunca se irá. No, te está diciendo que el conflicto se ha resuelto, que por eso tienes esos síntomas, porque se ha resuelto. Ahora, es verdad que hay muchas veces que es una resolución parcial y tiene, sigue sucediendo, y tienes que buscar ser consciente. Entonces, no es que tengas que dejar de buscar qué significa, como buscar qué significa darte cuenta que esto es una resolución del conflicto, y que si eres más consciente de cuál fue el conflicto, que sería en el pasado, va a ser mucho más fácil que no se repita, que no de manera inconsciente haya habido una especie de resolución parcial, pero que no se haya, no seas consciente del todo. Entonces, muy importante que a partir de ahora, cuando busques, cuando mires qué significa esa enfermedad que estás teniendo, que sepas que lo que estás viviendo ahora es una resolución del conflicto. Y puedes buscar más información de la nueva medicina germánica para que lo entiendas, que es súper interesante, la verdad. Luego, segunda cosa, que cuando me pasó a mí esto, pues me fue el lunes de esta misma semana por la noche, empecé a tener ya mucha molestia de repente. Era como, qué raro, no, así como esta inflamación de repente. Y al día siguiente ya me levanté con fiebre. Y cuando me levanté con fiebre, no sé cómo lo supe, pero lo supe. Decidí que no quería tomarme nada, ni un paracetamol ni un ibuprofeno para que se bajara la inflamación ni nada. Sentí como que mi cuerpo, aparte ya con los años, no llevo como 2 años, llevo 11 o 12 ya en el mundo del desarrollo personal y te diría que del crecimiento espiritual. De manera enmascarada también, quizá todo ese tiempo. Pero llevo 2 años muy metido, 2 y pico, en el crecimiento espiritual, no, el desarrollo espiritual. Y entonces esta es la primera vez que dije no, vamos a algo que he aprendido también en Vipassana, que es ver la realidad tal y como es. Y ver la realidad tal y como es es bastante difícil y nos cuesta un montón, no. Pero yo vi la realidad tal y como es y dije, ok, ¿qué es lo que tengo ahora mismo? Y dije, vale, tengo inflamación de las amígdalas y tengo fiebre. Lo que la medicina alopática y lo que todo el mundo te dice, oye, si te duele, tómate algo. Y yo decía, ok, pero si me duele pero no lo suficiente, como, o sea, si lo puedo aguantar ese dolor, ¿por qué tomarme algo? Y si mi cuerpo tiene fiebre, ¿es bueno o malo que tenga fiebre? Y entonces, si ves la realidad tal y como es, te das cuenta que la fiebre facilita que se generen las bacterias y las cosas que necesitan tus amígdalas para poder hacer frente a eso que están haciendo frente, a esa infección, no, a ese virus o a eso, lo que sea que haya provocado la infección en las amígdalas. Entonces es como, vale, entonces si me tomo medicinas, por un lado se baja la fiebre, pero entonces se lo pongo más difícil a mi cuerpo para que genere lo que necesita generar y el entorno que necesita generar para solucionar esto. Y entonces dije no, no. Y luego pues me decía la gente, si tienes más de 38, tómate, tómate algo, porque ya para un adulto es demasiado. Y dije, tengo 38, estoy bien, no tengo alucinaciones, lo puedo aguantar. Busqué en internet un poco, tampoco ponía nada. Se considera fiebre alta a partir de 38, pero no te decía si no te tomas algo te vas a morir. No, no venía nada de eso. Y decidí dejar que mi cuerpo hiciera lo que tenía que hacer. No tomé esa decisión y dije, además quiero tomar, quiero vivir estos, estos 4, 5, 7 días, no sé lo que me va a durar, 14 días, de una manera más consciente. Porque llevo teniendo problemas con las amígdalas desde que soy pequeño y era como, ya es hora de hacer las paces con esto. Porque nos peleamos, como es como si hubiera, si lo viéramos como una parte de nosotros Es como si estuviera peleándome con una parte de mí que está intentando sanarme, y yo diciendo, no, no, no, no me sanes, ya lo hago yo, que lo hago más rápido, me con medicina, con no sé qué y tal, y tú no hagas nada, ¿no? Y dije, no, pues voy a, voy a, oye, gracias. Empecé por decir gracias, gracias por querer sanarme, ¿no? A mi cuerpo, gracias cuerpo, qué maravilla eres, que estás sanándome con esta inflamación, con esto tal, que bueno, hay dolor, hay fiebre, No hay problema, voy a hacerlo desde la calma, viendo la realidad tal y como es. Y entonces, ¿qué hice? Pues para empezar, empecé a moverme con mi— primero tener una actitud de entrega. Decidí que antes normalmente me pasaba, y seguramente a ti también, que tienes una enfermedad y te estorba. Es como, no, no, es que tengo que trabajar, es que tengo que ir a por el niño al cole, no, es que necesito tal, no, es que cual, no puedo estar malo, no puedo estar malo. Lo he vivido durante muchos años. Y dije, no, lo que no puedo es hacer otra cosa. Ahora mismo mi cuerpo me dice que estoy malo, estoy malo. Esa es la prioridad número uno. No hay otra. El resto me da igual. Había cosas importantes que tenía a lo mejor que contestar. Pues oye, las contestaba, pero el resto... No se va a acabar el mundo. Si fuera en plan que se acaba el mundo o que va a morir alguien, evidentemente haría lo que fuera. Pero no se va a acabar el mundo. Nadie va a morir. No hay nada tan urgente como para esto. Nada material o de la forma puede ser tan urgente. Y decidí parar y ya está. Tuve una reunión ese día con fiebre, con 39 de fiebre. De hecho, tenía 39 y pico y la hice. Además, fue también una práctica, como decir, mira, pues voy a hacer la reunión y sé que no voy a estar a mi 100%, porque por supuesto que no puedo estar a mi 100% con 39 de fiebre y con dolor de garganta, pero quiero experimentar qué es estar a mi 10%. Y entregar eso. Y eso hice y estuvo perfecto, pero totalmente perfecto, sin problema. Y el resto no hice nada, solo hice eso. Creo que una reunión por la tarde que era con alumnos y por la mañana una reunión con el equipo, pero que estuve muy poquito rato porque ahí sí que me tuve que bajar a la ducha a bajarme un poco la fiebre. Y estuve utilizando duchas de agua templada, quitarme la ropa, ejercicios de respiración para bajarla, para bajar la fiebre. Meditando prácticamente todo el día y descansando. Eso es lo que, lo que hice. Y viendo cómo veía la fiebre, veía también que me decían los amigos y Sara y demás, oye, igual te tienes que tomar algo, que es una fiebre alta. Y yo, no, no, que siento que no tengo que tomarme nada, sabes, todavía no tengo que tomarme nada. Y no quería interrumpir el proceso de la fiebre. Por eso tampoco me tomé nada del dolor, porque si para el dolor todavía decía, bueno, puede que me tome algo para el dolor si es muy incómodo, o para dormir. Pero si tengo fiebre, no, porque quiero que la fiebre siga su curso. Así que pasé ese día pues quitándome la ropa, tapándome, dándome una ducha, respirando y demás. Y así fue como pasé todo, todo el día. Ese primer día no tenía todavía infección, entonces todavía era más o menos fácil porque ahí es como que no sientes la no sientes como la presión de ir al médico o tal, porque siempre te dicen, y a mí me lo han dicho y todo el mundo lo piensa así, que si tienes ya placas, si está blanco, no, en las amígdalas, que ya hay infección, que puede haber asepsia y que se te vaya la sangre, y que entonces hay que tomar antibiótico. Pero de nuevo, si ves la realidad tal y como es, pues te das cuenta que el antibiótico lo que hace es matar todas las bacterias, y mata las bacterias que que realmente necesitas para que ese tejido que ha crecido en la inflamación pueda ser destruido y gestionado, para que baje la inflamación y la amígdala vuelva a estar bien funcional. Entonces, cuando tomas eso, realmente se crean cicatrices y se crean cosas que estorban a largo plazo. Entonces dije, no, mi cuerpo tiene ahí las bacterias, está bien, yo no siento todavía que tenga que ir, vamos a ver qué pasa. Tenía incertidumbre porque nunca lo había hecho. Y siempre había ido y tomado antibiótico, pero decidí no va a ser así esta vez, ya veremos, lo sentiré. Sí, pregunté de hecho, pero al final no me contestaron a tiempo. Pero que en qué caso debería ir, en qué caso dices tú hoy que una alarma hay que ir sí o sí. Y dije bueno, lo sentiré, seguro que lo siento si tengo que ir. Y estuve esperando de esa manera, tenía más dolor todavía, la verdad. El segundo o tercer día ya tomé, me tomé un paracetamol por la tarde. Para reducir el dolor. Me redujo un poco el dolor, pero tampoco sentí una diferencia muy grande porque había estado muy consciente del dolor. Había estado meditando prácticamente 24 horas al día porque tampoco dormí en esos primeros días y había estado siendo consciente de mi respiración todo el rato. Como eso es meditar, tener un objeto en el que meditas, que en este caso era mi respiración, porque las sensaciones del cuerpo, aunque las utilizaba también, era consciente de mi dolor y me metía en él y lo sentía y demás. Era mucho más fácil la respiración. Y en la respiración estuve pues hasta por la noche, no podía dormir y decía, ostras, ya no puedo, no sé qué me pasa, que no puedo dejar de ser consciente de cómo respiro. Era como, creo que llevo 24 horas siendo consciente de cada una de mis respiraciones. Era muy heavy, ya casi ahí a nivel volverte loco un poco. Además, con la fiebre supongo que también hacía. Y al final pues ha sido un, una, se curó. Al final estoy todavía con un pelín de inflamación en las amígdalas, así que las tengo inflamadas. Ya no tengo pus. Me salió también un herpes por aquí bastante grande en el labio y estoy ya más bien de energía. No estoy al 100%. Hoy es sábado, empecé el martes con fiebre por la mañana. Yo creo que el lunes estaré al 70% seguramente y todavía no quiero meterme mucho pressing. Solo estoy grabando este, este podcast y a lo mejor grabo algún vídeo para las redes sociales mañana, que esta semana no he grabado evidentemente. Y ahora quiero contarte también como algunas de las cosas que he estado pensando durante esto. Esto era como la intro un poco para que lo vieras. Y ahora quiero contarte qué aprendizajes o qué cosas han surgido durante estos días que te pueden ayudar a ti a llevar la enfermedad o lo que te esté pasando ahora mismo. Una cosa también muy interesante que se lo escuché a este doctor que hablaba de las amígdalas en concreto y de la medicina germánica. Y decía que la gente llega y te dice, es que no, te has enfermado porque estabas bajo de defensas. Y tenemos como una, una sensación o una certeza de que nos ponemos malos porque estamos bajos de defensas. Y él decía, si tú pones en un país, imagínate en México, y pones un policía por metro cuadrado, vale, o los que quieras, como policía, mucha policía dividida por todo México, por toda España, un país, el que tú quieras. Y cuando hay un asesinato o lo que sea y la policía coge a esas personas, dices, claro, ese asesinato ha sucedido por falta de policía. No tiene sentido. Tu sistema inmune es igual. Si tu sistema inmune está en perfecto estado, está bien, lo que va a suceder es cuando pasa algo, tu sistema inmune reacciona, lo neutraliza y crea una inflamación y todo esto que se ha creado y lo sana. Eso no es que esté mal tu sistema inmune, es que está bien. Tenemos que dejar de ver la enfermedad como algo que es porque estabas bajo de energía, porque estabas bajo de no sé qué, porque no, es porque tu cuerpo es una maravilla y está funcionando súper bien, porque lo ha detectado y por eso se ha puesto no enfermo. A mí me encanta cómo se llama en la, en la nueva medicina germánica, que no lo llama enfermedad, lo llama respuesta biológica inteligente. Te lo repito, respuesta biológica inteligente. Esos son los síntomas y la enfermedad en la nueva medicina germánica. Entonces tienes que dar gracias que tu sistema inmune sí que está bien. El que no, el que está mal es cuando uno tiene sida, que entonces su sistema inmune no reacciona a las cosas y ahí está el problema. Entonces, bueno, eso por ese lado. Ahora, primera cosa, no es como yo pensaba durante estos días, ¿y si mi estado fuera este siempre? ¿Y si siempre estuviera con este nivel de energía? Yo me levantaba, iba andando súper despacio, me mareaba cuando me levantaba, sentía la cabeza palpitando, el dolor, tragaba, era como tragar cristales, no podía ver la tele mucho rato, o sea, no podía leer, estaba meditando, meditaba, pero tampoco podía estar mucho meditando como suelo estar. Y decía, ¿y si fuera este mi estado? ¿Y si fuera este mi estado? Y yo decía, bueno, pues al raíz del segundo o tercer día dije, me acostumbraría, podría ser feliz así. Y para mí fue como muy liberador porque era como, sí, me puedo acostumbrar. Y me da alivio verlo y sentirlo estos días, me ha dado mucho alivio porque es como cuando nos hagamos mayores. Yo veo a mi abuela y lo lleva muy bien la mujer, la verdad que está fantástica. Pero tiene sus dolores y lleva mucho tiempo con dolores y vive con ellos. Y los jóvenes, nosotros, o más jóvenes incluso que yo, pues huimos del dolor y no nos imaginamos la vida con un mínimo de incomodidad. Queremos que sea plenamente cómoda, y si no, dame 3 paracetamoles o los que hagan falta. Entonces, el acostumbrarte y decir, ok, yo podría vivir así con esta molestia, claro que sí, sí podría ser feliz. Porque el tema es lo que te hace sufrir tú mismo por querer que desaparezca ya. Pero si no tienes esa necesidad, se convierte en tu normal. Pues de la cama al sofá, andas despacito y no sé qué. ¿Qué problema hay? Es una experiencia vital como cualquier otra. ¿Que no te gusta? Claro que no te gusta, está claro. Y a mí tampoco. Pero cuando empiezas a deshacer un poco ese no me gusta y decir, bueno, pero podría vivir así, Estás, de hecho, estás viviendo así los días que estás malo. Esa es tu realidad, ese es tu siempre, ese es tu ahora y tu mañana y todo, porque solo existe el ahora. Entonces me vino muy bien hacer las paces con eso y me sentía bien, estuve de buen humor. No sé, fue muy interesante el experimentarlo. Al final, la comida, por ejemplo, yo lo veo con Oliver, que ahora se está, o estamos trabajando con él para que se acostumbre a comer cosas que no le gustan. Porque sin darnos cuenta, pues se ha acostumbrado a comer lo que le gusta y probar alguna cosa que no le gusta, pero tiene como súper asociado ya que come lo que le gusta. Y es como, no, hay que acostumbrarse también a comer lo que no te gusta. No que vomites, evidentemente, pero cosas que no te gustan tanto hay que acostumbrarse a comérselas. Fíjate qué lección tan pequeña y qué pequeña cosa, pero es igual. Aquí no te gusta estar enfermo ya, pero es una parte de la vida, sabes, tu cuerpo Necesita la enfermedad o estas respuestas biológicas inteligentes para mantenerte vivo y para hacer frente a cosas que serían más peligrosas para ti. Entonces, acostumbrarnos a que todos los estados hay parte que te gusta, parte que no, y que las vas a tener que vivir las dos, pues creo que te quita mucho. No sé, a mí me dio mucha paz porque era como, bueno, veamos cuánto dura, vamos a ver, bueno, veamos cuánto dura, no pasa nada, aquí estoy, gracias cuerpo. Yo nada más que decía gracias. Gracias, gracias. Otra de las cosas que hace que esto se vea diferente, y es algo que yo llevo esto este año sobre todo trabajándolo mucho con la meditación, es ver la impermanencia de las cosas. Y por un lado era como decir, esto también se va a pasar. Todas las mañanas, por la tarde y durante el día decía, esto también se va a pasar. Lo bueno que me pasa en mi vida se va a pasar. Lo malo que me pasa en mi vida también se va a pasar. Es totalmente impermanente. Digo, ahora estoy enfermo, ahora estoy en este, en esta situación, luego no lo estaré. Pero lo bueno es que luego, cuando no lo esté, luego lo estaré. Y no hay un estado fijo de las cosas, están moviéndose, son impermanentes. Y entonces era como, oye, sé que esto va a pasar, pero no tengo apego a que pase. No es como, sé que va a pasar, pero venga, el viernes que tengo que hacer no sé qué. No, era como, bueno, sé que esto va a pasar, pero si se queda así para siempre, pues así para siempre, ya está. Esa es la experiencia de vida que me toca hacer, pero sé que no se va a quedar para siempre. Será más tiempo, menos tiempo, pero es impermanente porque todo lo es. Y eso me hizo también ir todos los días, como iba diciendo, ok, mira, hoy estoy un poco mejor, qué bien. Oye, hoy estoy igual, bueno, genial, porque estoy igual, no estoy peor. Fantástico, veamos cuánto dura. Y así todo mi día, meditando mucho. He meditado horas y horas y horas en estos días y observando esa impermanencia de las cosas. Cuando lo haces en la meditación y lo ves súper claro y no te enganchas, ves, sientes los dolores en el cuerpo, o sientes que un día tienes más cháchara mental, u otro día te sientes súper bien y es una meditación súper especial sintiendo la energía. Ahí es donde tienes, sientes muy bien y muy fácil Ostras, me estoy apegando, no quiero esto. No, ahí tienes que decir esto es impermanente, gracias, genial, lo experimento, mañana será de otra manera, o ahora en 3 segundos o en 1 minuto será de otra manera en esta propia meditación. Entonces observar la impermanencia de las cosas me ayudó un montón también durante estos días. Luego lo que hablábamos del ir al médico, lo de que si te vas a hacer una asepsia y entonces ya se te va la sangre, la infección y no sé qué, y Es como, ya, ya, pero es que mira, yo lo siento mucho, la última vez que fui al médico por esto mismo me vio la garganta y le dije, ¿tengo que tomar antibiótico? Digo, porque sé que hay unas pruebas que se hacen con una tira para ver si son bacterias de no sé qué tal. Voy a beber agua. Todavía lo de hablar no lo llevo muy bien, pero bueno, este podcast lo termino. Y fui al médico y me dijo, no, no, eso es para los niños y tal. Y bueno, y me dijo, no, te lo tienes que tomar. Y además esto está muy cerquita ya de hacer una asepsia. Y no estaba tan malo ni nada. Y dije, ¿cómo coño sabes tú que esto está cerca de hacer una asepsia? Y mi respeto por los médicos, pero sinceramente, ¿cómo lo sabes? Me hubiera dicho lo mismo esta vez porque he visto mis amígdalas estaban iguales y es como, ¿con qué prueba sabes? A lo mejor, oye, ¿qué haces? Un análisis de sangre. Y me dice, sí, mira, aquí hay un indicador en la sangre que tal. Pues sí, pero si no, qué alarmismo, ¿no? Qué cosas. Y entonces te lo graban ahí en la cabeza que no, no, ves a ver si te vas a hacer una asepsia y se te va la sangre y tal. Y yo como, mira, respeto vuestra opinión de la gente que me lo decía, pero no siento que sea así y no voy a ir al médico porque no lo siento. Ya lo sentiré, sabes, que tengo que ir. Y la vida cuida de mí, no me va a dejar que destroce este cuerpo maravilloso y que tanto ha alimentado la propia vida, ¿no? Que con una función que tiene. Entonces No, sin problema. Entonces esperé. Espera a que la vida te lo diga. Si estás atento, no hay duda a que tienes que ir al médico. No hay duda cuando sabes que ya es algo grave, o no hay duda si tienes o no que tomarte algo. Es que tu cuerpo sabe. Entonces tienes que, para mí, es esperar a que la vida te lo diga. Y en estos días he hecho eso, no, voy a esperar. Oye, pero ves al médico. No, voy a esperar porque conozco la muerte por diagnóstico. Y no quería eso, no quería ni que me dieran un diagnóstico. Ok, sí tengo placas, perfecto, vamos a ver mañana cómo están. Oh, mira, están igual, perfecto, ya está, puedo aguantar el dolor, puedo aguantar el no dormir, puedo aguantar, perfecto. Ah, mira, están menos, genial, venga, pues sigamos. La vida me llevaba, no tenía que hacer nada. Otra de las cosas, el punto 4 que tengo por aquí apuntado, es que todo es mente y que si estás en paz todo está en paz. Y yo en este caso estaba en paz, no estaba peleándome con mi cuerpo ni peleándome con la vida por traer ahora estar malo, de estar enfermo en este momento. No, era como, bueno, pues es ahora, es ahora. Y estaba en paz. Y cada vez que tenía las ganas o la fuerza para hacerlo, me ponía a meditar. Y eso es lo que hacía, ponerme a meditar todo el tiempo que podía. Eso es lo único, era mi único foco, y estar en paz. Ok, me duele, sí, perfecto. Ahí veo el dolor ahora mismo, por ejemplo, lo puedo experimentar en la garganta. Vale, está bien, no hay problema, no hay problema. No tengo guerra con mi cuerpo, no tengo guerra con mi sistema inmune porque esté trabajando. Sin embargo, cuando entras en guerra y empiezas a decir, ay, es que yo debería estar haciendo esto, uy, es que no me va a dar tiempo a no sé qué, uy, es que necesito tal empiezas a estar en guerra con tu cuerpo, o guerra con tu sistema inmune, en guerra con la vida, pensando que es injusto que tú estés enfermo, pensando que no sé qué. No, mira, yo en mi caso estaba, utilizo un anillo, el Oura Ring, que lo tengo por aquí, que te marca la disposición que tienes. Y venía de tener una puntuación de sueño y de disposición súper alta, es sobre 100, pues tenía 90, 92, súper alta. Mi sistema digestivo estaba súper bien. Yo me sentía fuerte, o sea, estaba, te diría, el mejor momento de mi vida de estado físico, de tal, y me he puesto malo de repente, así, pum. Que no existen los de repente, pero ese día, pum, caí malo, ¿no? Bueno, ya está, no pasa nada. No entré en guerra, al revés, es como, bueno, veamos cuánto dura. Lo tienes en uno de mis podcast, las 11 reglas, no sé cómo lo puse, de uno de mis segundos vipassanas, que cosas que aprendí muy interesantes era como que Primero, que todo es impermanente, que todo pasa, no te puedes agarrar a nada. Y segundo, que cuando hay algo bueno tampoco lo puedes mantener, que este amanecer de hoy, por ejemplo, no lo puedes comprar. Lo puedes ver, lo puedes disfrutar, pero se va inevitablemente. No puedes hacer nada porque no se vaya, porque una foto no es el amanecer. Y cuando te pasa algo malo, lo mismo, dices, bueno, veamos cuánto dura, porque va a desaparecer también. El 5 que puse es que, bueno, que no es sano el ritmo que le pedimos al cuerpo, que muchas veces nos para el cuerpo porque llevamos un ritmo demasiado acelerado. En mi caso no fue porque estaba llevando un ritmo que llevo últimamente que no es tan acelerado, pero creo que por lo general pedimos a nuestro cuerpo que haga demasiadas cosas en demasiado poco tiempo, que descanse poco, que coma mal, y es como, pero ¿cómo quieres que el cuerpo así te responda, sabes, te permita cumplir tu función en este mundo, no. Si además está tragando con hacer cosas que sabe que no son lo que tú deberías estar haciendo. Pero bueno, interesante. El 6, puse que este me pareció muy interesante, es que no puedes recuperarte si le estás pidiendo a tu cuerpo un rescate con rehenes. A ver si me consigo explicar, no. Es como, oye, vamos a sanarnos ya, Porque así me pongo a trabajar. Y es como, ya, ya, cabrón, pero es que precisamente esta enfermedad ha venido para que descanses, que no paras y estás haciendo daño al cuerpo a largo plazo. Entonces necesito que descanses. Y tú, no, no, no, tranquilo, que después ya descansaré, pero primero toca hacer no sé qué. Entonces no puedes chantajear a tu cuerpo para ponerte bueno, no funciona así, no funciona así. No, te prometo que me cuidaré. No, cuidarte no es prometérselo en el futuro. Es decir, ok, cuerpo, gracias. Mira, quiero sanarme, voy a descansar. Tienes toda la razón. Mientras tú me hagas sentir que yo estoy así, yo voy a estar descansando, respirando, meditando, estando en paz. Y cuando tú creas que todo está listo, todo estará listo, estaremos sanos. Tú mandas. Y dejar a tu cuerpo, que sabe perfectamente lo que tiene que hacer, Pero no puedes meterle más estrés para que te sale más rápido, para no sé qué, que es lo que hacemos con las medicinas. Y no estoy haciendo un llamamiento a que nadie tome medicinas, estoy haciendo un llamamiento a que seas consciente de lo que tomas y por qué lo tomas, y que aproveches las pequeñas cosas. Porque entiendo que hay cosas más grandes que necesitan esas medicinas, esos antibióticos, eso, lo que sea. Pero hay cosas pequeñas como un constipado, como unas amigdalitis, no sé, cosas así que puedes ir entrenando en decir, oye, ¿y si no me tomo nada? ¿Y si medito? ¿Y si lo siento? ¿Y si lo proceso? ¿Sabes? ¿Y si dejo a mi cuerpo que lo haga? ¿Y si me quito el miedo a ese dolor? ¿Me quito el miedo a la incomodidad? Y creo que es súper importante porque es una experiencia muy interesante de vivir. Igual que tenemos que perder el miedo a la muerte, que es un miedo ya muy tocho y que de hecho tengo pendiente hacer un podcast sobre ello, El miedo a la enfermedad, el miedo a no estar bien, creo que es un miedo también que nos limita un montón. Y lo podemos practicar mucho. Primero, en la meditación se practica un montón, pero cuando tenemos enfermedades, incomodidades también. Y una incomodidad puede ser una picadura de mosquito, puede ser un corte, puede ser lo que sea, unas hemorroides, me da igual. Todas esas incomodidades, cuando en vez de anestesiarlas las vives de manera consciente te están ayudando a perder ese miedo a la enfermedad. Y si pierdes el miedo a la enfermedad, necesitas menos enfermedad. Y todos vamos a tener enfermedad porque nuestro cuerpo se está degenerando conforme vamos envejeciendo, y estamos muriendo desde que nacimos. Desde que nacemos, del primer momento ya estás muriéndote. Entonces es inevitable que vamos a tener enfermedades, cosas que no nos gustan, molestias. ¿Quién no tiene? Que si la espalda, que si no sé qué, que si Pero no las anestesiemos, no las encapsulemos, vivámoslas con consciencia. El 7 que puse por aquí, quedan 2 nada más. El 7 es que no tenemos ni idea de nuestro cuerpo, no tenemos ni idea, y deberíamos preocuparnos de leer un poco, de buscar. Yo estuve ahí con ChatGPT también ahí hablando y demás. Fíjate qué interesante, había una noticia justo esta semana que ChatGPT había logrado encontrar el diagnóstico para una enfermedad que tenía un niño que había ido ya a 17 doctores y no daban con ello, y el niño estaba hecho polvo con no sé qué era, pero estaba hecho polvo. Y ChatGPT, con la información, la madre metiendo todo lo que los médicos le habían dicho y tal, dio con la solución, dio con la medicina que tenía que tomar, y el niño se sanó. Para que veas, hay que estar conscientes de esto, hay que hacer, tener idea de nuestro cuerpo. El antibiótico se carga las bacterias que necesitas para sanar de verdad. En el caso de las amigdalitis, sí que se las carga. Hay unas bacterias, sacrófagas creo que se llaman, pero bueno, si no, ya podéis buscar vosotros, que se comen el tejido sobrante que ha creado la inflamación. Y cuando tomas el antibiótico, se va a la mierda todo eso. Entonces, y aparte que el antibiótico te arrasa por tu cuerpo con todas las bacterias. ¿Que hay que tomarlo? Pues se toma si está bien. Hay veces que es inevitable y se toma, y es un avance. Y la medicina es un avance increíble que hemos tenido y que nos ha hecho tener más, más esperanza vital, esperanza de vida. Pero cuando te la tomas es importante, es muy importante. Entonces no tenemos ni idea de nuestro cuerpo y no deberíamos delegar esto solo a los médicos. Tú tienes que saber también y preocúpate de investigar, de leer, de mirar, de ver alternativas. Yo siempre lo digo y lo hablo mucho con Sara y no me haría prácticamente nada sin una segunda opinión. No me lo he hecho ni de urgencias. Cuando tenía 18 años más o menos, me corté en los dedos con una máquina, con una circular. Se veía el hueso en los dos, las dos yemas. De hecho, tengo una cicatriz y me falta un cacho de cada uno en las yemas. Y fui a un hospital, y en ese hospital me hicieron la primera cura y me dijeron, te tenemos que amputar la primera falange de los dos dedos. Así me lo dijeron, vamos a preparar el quirófano para amputarte la primera falange de los dos dedos porque se puede infectar. Y entonces pues es mucho peor. Y les dije, déjame pensarlo. Lo pensé. Llegó mi padre también en ese momento y dije, no, quiero una segunda opinión. ¿Qué otros hospitales me corresponden con los seguros que tenía del trabajo? Mira, este, este. Perfecto, me voy a este. Me fui a otro hospital. En este otro hospital, el médico llega, me lo ve, me mira a la cara y me dice, Sabes qué, no vamos a hacer nada. Te voy a poner unas gasas, te vas a ir a casa, y si no se te infecta, te lo voy a ir curando durante unas semanas y ya está. Si se te infecta, entonces habrá que hacer lo de amputar las falanges, pero de momento no lo podemos saber. Y aquí están mis falanges, mira qué bien se mueven las dos falanges de los dedos. No tuve que amputar nada. Si hubiera, si me hubiera quedado con una sola opinión, pues me faltarían las falanges de los dos primeros dedos, no hubiera podido ser policía, que fui durante 6 años. Yo quería ser bombero antes de policía. No sé cómo me hubiera sentado el que ya no hubiera podido ser bombero con 18 años, que era mi sueño total. O sea, que mi vida sería muy diferente solo porque dije no, mira, es mi cuerpo. Gracias, gracias médicos, está genial, entiendo vuestra opinión, quiero otra. Y haría lo mismo con cualquier cosa seria. Y con cosas que no son serias, infórmate o lee, busca información, ves a otro médico. Yo busqué también otro médico por si se infectaba, que hacía medicina neural aquí en Málaga también. Que iré ya en algún momento. Pero lo cogí y dije, bueno, si veo que se me va de madre, primero voy a ir a eso, a medicina neural, que te pinchan, ¿cómo se llamaba? No sé, una cosa diferente, como algo homeopático o algo así, te lo pinchan directamente en las amígdalas. Y va a ir a ver eso en vez de ir al médico también para, para esta, para hacerlo. Así que tomemos responsabilidad de esto y hagámonos cargos. Y sé que a veces hablo con Sara y digo, mira, si tuviera cáncer, a veces antes decía no tomaría quimioterapia, no me haría radioterapia, tal. Y ahora digo, mira, no sé si lo haría porque tendría que sentirlo en el momento. Sí sé que iría a varios sitios y a sitios de medicina alternativa y me informaría y después tomaría la decisión. Antes era muy como muy valiente hacia afuera y decía no, no, no, yo no tomaría nada. Ahora no lo sé, pero desde luego no me quedaría con una opinión y me lo tomaría sin informarme y sin saber y sin ver las consecuencias, sin ver qué alternativas hay. No, hay que tomar responsabilidad de esto. Y por último, el número 8, y este creo que es el casi el más importante: si no estás a gusto contigo mismo, no puedes estar enfermo. Porque estar enfermo al final es casi como hacer un vipassana. Estás tú contigo mismo con dolor con molestias en tu casa, sin poder a veces ni siquiera ver la tele. Y eso es una auténtica tortura para alguien que no está a gusto con él mismo. Y cuando dices con él mismo, es no estar tú a gusto con tu mente, con tu ego. Entonces, una de las cosas también que puedes hacer, y que seguramente si estás con este podcast ya lo estás haciendo, para poder llevar la enfermedad de otra manera, ya sea un constipado, la alergia, lo que sea, una migraña, Es que necesitas trabajar en ti mismo, en ti misma. Necesitas estar súper a gusto contigo mismo, contigo misma, porque si no, es que no puedes. Es que es como si te estuvieran dejando con tu peor enemigo. Y lo sé porque me ha pasado. Primer vipassana que hice, yo creía que me volvía loco porque no podía estar conmigo mismo en silencio. No podía, era imposible. Solo estaba ahí con un castigador controlador que es imposible. Ahora ha sido fácil. Lo he disfrutado. Este es el último punto y estamos ya terminando. Y te puedo decir que he disfrutado esta experiencia de estar enfermo durante 4 días, 5 días. Me faltarán un par de ellos, o 3 o 4, para terminar de recuperarme. Pero, pero he disfrutado la experiencia, la he disfrutado porque lo veía. Además, de hecho, le decía a Sara, a veces cuando haces una sesión de sustancias psicodélicas hay una fase, sobre todo si haces una sesión con MDMA, otras sustancias similares, empatógenos, que hay una fase cuando ya ha acabado el proceso, digamos, de sentirte bien y empieza la bajada, que te sientes mal, como una resaca, ¿no? Pues esa resaca que a lo mejor con una sesión de sustancias psicodélicas para su uso terapéutico te puede durar 3-4 horas, pues aquí era como 3-4 días. Digo, bueno, pero ya me suena esta sensación, ¿sabes? Es como Estoy como si estuviera con una resaca súper gorda de haber trabajado algo súper gordo y ahora estar sintiéndolo en el cuerpo y mareado, no sé qué. Pero ya está, no pasa nada, se pasará. Y así ha sido. Hoy todavía sábado, esto es lo último que voy a hacer, el podcast y poco más, pero, pero ya está. Bueno, veamos cuánto dura, como decía antes. Y esto también va a pasar. Sé que si has escuchado este podcast y tú tienes una enfermedad más a largo plazo o más importante, o algo crónico o autoinmune o cosas todo de este estilo, pues tendrás mucho que decir sobre esto. Y no quiero ofenderte ni hacer parecer que eso no es nada. No, solo quiero darte una nueva perspectiva desde mi humilde experiencia que he tenido. Tú tienes la tuya y está bien. Y si eres médico también lo mismo, que es Todo esto es desde mi experiencia, intentando aportar una perspectiva nueva y diferente. No es ninguna verdad, es mi verdad para mí, para mi experiencia, y cambiará si el día de mañana tengo otra enfermedad de esa que quizá puedas tener tú. Así que mi respeto por ti, por cómo lo estés gestionando, mis deseos de que te ayude alguna de las cosas que has escuchado. Y nada, poco más. Los comentarios de este podcast, no hace falta que pongas opiniones, O si te ha parecido mal, o si esto está fatal. Si quieres ponlo, pero no lo voy a publicar porque le doy yo si se publica o no, y no voy a publicar ese tipo de cosas. Si quieres ni te molestes en ponerlo porque sé que a veces son temas bastante polémicos estos. Simplemente quédate con lo que te sirva, desecha lo que no te sirva. Y si tú tienes algo que decir en este sentido, haz un podcast, haz el tuyo y cuéntalo, porque oye, está genial y es tu experiencia. Y si es todo lo contrario a lo que yo he hecho, pues fantástico, otras personas necesitarán escuchar eso. Y nada más. Gracias por escuchar este podcast o verlo en vídeo. Como siempre, Nacho Muñoz, me tienes en TikTok @hoyenacho o en Instagram también @hoyenacho. Y si te ha gustado este podcast, si quieres ver los otros que hay también, seguro que te interesan muchos de ellos. Y compártelo con las personas que creas que les puede ayudar. Gracias por todo, nos vemos la semana que viene, que seguro que grabaré algún podcast. Y dentro de nada me voy a un retiro de oscuridad de 7 días que también va a ser muy interesante. Y nada, a seguir aprendiendo de nosotros mismos, de nuestra espiritualidad, de nuestra mente en el día a día, con cosas como esto, con una amigdalitis. Y te leo en comentarios. Chao.

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La Trampa de la Hiperlucidez — Nacho Muñoz

El libro

La Trampa de la Hiperlucidez

Para los que entienden todo pero no pueden cambiar nada. Una confesión sobre los que aprendieron a brillar para no romperse.

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