Episodio 021 · Despierta con Oyenacho
"El Ego Desenmascarado: Lo que Nadie te Cuenta"
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Muy buenas, bienvenido, bienvenida a este podcast Despierta con Oye Nacho. Y bueno, estamos en el episodio 22. Estoy con un reto que me hizo mi coach Fernando de Sinvergüenza de Mí y me dijo, vale, ¿quieres hacer un podcast? Pues tienes que hacer 100 episodios. Así que estamos por el 22. Empecé con una frecuencia semanal para contarte mis experiencias, mis aprendizajes en todo este camino del despertar espiritual. Y ahora pues más o menos llevo una frecuencia de 2 semanas, creo, desde el último que hice. Y mi intención es hacerlo semanal, pero bueno, más bien es cuando tengo algo que contaros, cuando tengo algo que he experimentado y que quiero hablaros de ello. Y en verano la verdad que ha sido bastante interesante. En el podcast anterior te hablaba de varias cosas que iba a hacer. Una era un retiro Vipassana de nuevo, de 7 días en este caso. Donde lo que se hace es estar en silencio, meditar, pues entre 8, 10, 12 horas al día de meditación y mucha introspección. Porque es verdad que en este tipo de retiros uno recibe o experimenta ciertas cosas que no puedes experimentar en tu casa. El hecho de no estar comunicado con la gente que quieres y con nadie, no tener Netflix, no tener nada para escaparte solo tienes a ti mismo y el entorno, si acaso, pero sobre todo a ti mismo, hace que salgan de ti cosas súper interesantes. Y ponía en el título de este podcast, del episodio 22, que son 27 días de meditación y silencio. Y es que en este último año, ahora mismo estamos a 9 de septiembre, y más o menos por esta fecha estaba haciendo mi primer retiro vipassana de meditación. En este primer retiro vipassana de meditación me entra la risa porque fue una locura. Fue una auténtica locura. Tienes por ahí el podcast explicándote cómo fue en uno de los primeros capítulos, pero yo sentí casi que me daba un brote psicótico. Sé que no es la palabra, pero como un brote, no sé, me volví como loco, sabes. Mi mente se volvió loca ya desde el primer día solo con meditar unas cuantas horas y estar en silencio y el ambiente que hay. Y fue súper duro, quise saltar, quise irme de allí. Mi mente era como estar O sea, cuando decimos estoy a gusto conmigo mismo, esto lo leí también en el libro de Eckhart Tolle, que él mismo en su revelación o su inicio de cuando empezó con este camino del desarrollo personal y espiritual, más bien el espiritual, esa pregunta le llamó la atención. Y fue como, estar bien conmigo mismo, eso es que hay dos personas, porque hay alguien que está bien conmigo mismo. Son dos, no es uno, no. Es como, si estoy bien conmigo mismo, es que hay una persona y otra persona, somos dos. Y es totalmente cierto. Esa segunda parte para mí es como, por una parte está tu consciencia, que es la consciencia donde la tienes puesta en este momento, ¿no? Y hoy vamos a hablar mucho de eso porque los aprendizajes que he tenido en estos 7 días han sido muy sobre esa parte. Y otra parte es tu yo, tu sensación de identidad, ¿no? Ese yo, que, o ego también que lo llama la gente, que ego significa yo en verdad. Entonces hay como dos personas, ¿no? Es como y más burdamente, como se diría también en meditación vipassana, es como si estuviera tu mente por un lado y luego estuvieras tú. Entonces, en ese primer vipassana que yo hice hace un año, ahora mismo yo y mi mente era una batalla campal, era, era un ataque increíble, era como estar con un bully, con alguien que me estaba haciendo bullying, y era yo mismo el que me hacía bullying a mí, a mí mismo. Entonces fue impresionante, fue desgarrador a nivel muy profundo, fue una auténtica locura y muy duro. De hecho, salí de allí, estuve hablando con Sara nada más salir, estuve como 45 minutos llorando a moco tendido como no he llorado nunca. Creo que habré llorado así alguna vez con mi madre siendo pequeño, pero con mi padre, pero no me acuerdo de otra vez de llorar tanto. Sentí un alivio increíble al salir. Y fue increíble porque salí y no me di cuenta al principio porque estaba muy feliz por haber salido, como si hubiera salido de la cárcel. Que además es curioso porque en mi historia familiar mi padre estuvo en la cárcel y yo como que he ido buscando ahora experiencias de cosas cercanas a la sensación de estar en la cárcel, para quizá para entenderle o para procesar esa experiencia que yo también viví desde fuera al leer, al él estar en la cárcel. Y no me di cuenta al principio de salir del primer vipassana, pero luego con el tiempo empecé a ver que ese vipassana había abierto una herida muy grande, pero muy grande, muy grande, muy grande en mí, y no se había cerrado. De hecho, lo que había hecho era apegarme a mi mujer, a mi vida, a mi negocio, a las cosas buenas, pero no había sanado la herida, sino que me estaba apegando de nuevo a cosas en mi vida, no estaba practicando el no apego. Y entonces lo sentí así y decidí hacer un segundo Vipassana, y lo volví a hacer de 10 días a los 6 meses o 7 meses. Creo que a los 7 exactamente hice mi segundo Vipassana, y ahora hace 5 meses que hice ese segundo Vipassana, más o menos. Y en ese segundo Vipassana sí que salí diciendo, ostras, no fue tan duro, fue muy conectado, tuve unos aprendizajes súper buenos. Tienes un podcast sobre ese también, sobre el segundo, con mis 11 aprendizajes, que siguen siendo Lo que voy a modificar ahora un poco, pero es como mi sistema operativo. Son como las cosas que cuando me engancho, cuando, cuando hay algo ahí que no, que no está funcionando, solo tengo que repasar esas 11 claves, que las tienes en otro episodio, y se disuelve todo. Vuelvo a mi ser, vuelvo a mi centro, vuelvo a la paz, vuelvo a la claridad, y no tiene nada que ver con antes de hacer esas 11 que mirar esas 11 reglas de vida, ¿no? Y después de ese salí y dije, ostras, increíble. Salí pensando y con el propósito de hacer uno de 20 días y estoy con ello. De hecho, tengo que hacer otro más de 10 días en este sitio que es de Goenka, en los que hacen como Goenka. Bueno, Goenka es el apellido. Y entonces quise hacer el tercero, pero no había fecha, no podía por fecha en este mismo sitio de 10 días y encontré otro que era de 7 días, que el profesor se llama Jerome y es de la Asociación Española de Vipassana. Y me apunté, me pareció también interesante, dije mira, me encaja en fechas, son 7, no son 10 días, está bien, vamos a probar, vamos a ver qué tal. Y esto fue en agosto, entonces ha sido como en un año he hecho 3 retiros Vipassana, 2 de 10 días, 1 de 7 días, total 27 días de meditación y de silencio. Y la verdad que ha sido espectacular. Solo en esos 27 días, pues imagínate si son más o menos unas 10 horas al día, son 270 horas de meditación. Creo que son más, pero pues eso, como 300 horas, ponle, de meditación que haya hecho ahí en estos retiros, ¿no? Y aparte, ahora en mi día a día, desde hace un año, al principio empecé a meditar una hora al día, luego bajé a 40 minutos, y he estado entre 40 minutos y una hora hasta hace unos meses. Y ahora en mi día pues medito, a lo mejor depende del día, pero como mínimo, mínimo, mínimo, 1 hora y media, 2 horas al día, en un par de veces o 3 veces. Y para mí es como un por defecto, me voy a la meditación. Y la meditación tiene mucho que ver también con el Instituto de Respiración Consciente, porque es prestar atención a la respiración. Entonces no deja de ser respiración para mí, cosa que me encanta, que este camino al que me ha llevado la vida en estos últimos años ha sido al de respirar. El caso que he respirado un montón, he respirado un montón y también he meditado un montón, y estoy muy metido en esto últimamente. Ahora ya me siento meditador 100%, la verdad. Y en este podcast lo que quiero es contarte este último retiro Vipassana. Ha sido muy diferente porque la persona, cuando vas a los retiros de Goenka, que puedes buscar los retiros vipassana y vas a ver que unos son, que pone Goenka, que son 10 días, tienes que entrar en una lista de espera, estar súper atento. Bueno, son increíbles, es la hostia, a mí sinceramente me encantan. Y tenía como ese estándar. Y otros, pues por ejemplo este es de la Asociación Española de Vipassana, se llama Jerome el profesor, el que enseña. Y en los de Goenka lo que te ponen es un audio, vas escuchando a Goenka en audio dando las instrucciones, explicándote cosas y demás. Y hay un profesor, 2, 1 o 2 profesores de meditación que están allí para resolver preguntas, para estar contigo, y ya está. O sea, está muy bien, está perfecto, y a mí me parece increíble, me encanta esa experiencia. Pero en este caso no son con audios, esto era con Jerome directamente, y él pues te va explicando, resuelve preguntas que tú le dejas por escrito hablando. Entonces es mucho más ameno, es más, es menos denso y espeso y solemne de lo que es el otro retiro Vipassana con Goenka. Y yo esto en principio no me gustó. Fue como, o sea, yo quería lo mismo que el otro retiro, no era como, me gustaba esa solemnidad, sabes, ese, no sé cómo, esa seriedad. Jerome además usa mucho el sentido del humor. Y el primer día pues estuvo muy interesante eso porque tuve que lidiar con esa crítica mía y abrirme y desapegarme. Y la verdad que fue muy, muy productivo porque de repente dije, ostras, No es igual, pero me está encantando igual. O sea, no hay, no puedo compararlos, son diferentes, no hay comparación posible, pero me encanta también. Y la verdad que me ha llevado a una profundidad de aprendizaje y de cosas que he visto que no sé, que me ha encantado. Entonces hoy lo que tengo aquí es este mismo ritual, es el que hago con mi mujer, quizá con mi mujer un poquito más íntimo todavía. Puede ser que haya un poco más de intimidad, seguro, porque aquí no te veo y en el podcast intento ser muy transparente y tener mucha intimidad contigo, pero no deja de ser un podcast. Y con mi mujer, pues, hay un poco más, ¿no? Entonces tengo unas notas que yo me fui haciendo de todos los días, porque en este sí que podías apuntar, en el otro no puedes apuntar cosas. Y entonces os voy a ir contando las notas y voy a ir contándoos qué pasó cada día de esos 7 días y las cosas pues interesantes, ¿no?, que sucedieron. Y también creo que en el propio acto de ver cómo son mis notas te vas a dar cuenta también de cómo veo la vida y de cómo a lo mejor solo de ver cómo hago las notas puedes empezar tú a tomar notas de tu vida, así a ver tu vida con otros ojos, con otra investigación, que es algo también que ha estado muy presente en este retiro. Pues mira, vamos a empezar por el día 0. El día 0 es el día que fui para allá, y en ese día fue muy interesante porque en el tren, en el AVE de Málaga a Madrid, de repente, no sé por qué, bueno, yo subí la maleta a una persona Ayudé con el carro de los niños a otra persona. Otra persona me pidió ayuda. Fue como solo en la ida, pues sin exagerarte, 6 o 7 personas me pidieron ayuda con la maleta o con algo. Y yo pues encantado se la presté. Pero al ser tantas personas, enseguida me llamó la atención y dije, qué curioso, qué interesante que tanta gente me esté pidiendo ayuda. Digo, esto es un mensaje para mí también. Es algo como, ¿cómo puedo investigar esta parte? Y bueno, simplemente me resultó curioso. Luego después, la mujer que se sentó a mi lado venía de un retiro de yoga de Málaga, iba hacia Madrid, y además estaba leyendo un curso de yoga muy relacionado con, hablaba de Dios y de cosas así. Decía, mira qué curioso que el universo nos siente juntos, ¿no? Y intercambiamos un par de palabras, pero tampoco sentí que había más intercambio energético entre los dos que tuviéramos que hablar. Pero fue muy interesante ver eso. De hecho, yo durante el viaje estuve meditando también y estuve como una hora meditando Y sé que ella estaba, como ya se daba cuenta que estaba meditando, porque no tenía la cabeza apoyada, estaba con la cabeza recta, los ojos cerrados y con las manos abajo y tal. Entonces, bueno, fue interesante. Y a la llegada al sitio del retiro, que esto fue súper gracioso entre comillas, porque de hecho todavía tengo aquí una espina, pero llegado a, cuando llegué al retiro, cogí un higo de una higuera, o estas que son como un cactus, un higo chumbo. Y yo no sabía que tenía espinas tan finitas. Y entonces me llené la mano de espinas, o sea, tenía los dedos llenos de espinas que además pinchan y casi ni las ves. Y fue nada más llegar. Yo estaba ahí súper en paz, era precioso el sitio en el Duero, en la cuenca del Duero. Bueno, un sitio precioso, Aldea Duero se llama de hecho el sitio, me encantó. Y entonces me pasó eso, no reaccioné. Fue como, fíjate, eso en el pasado me hubiera hecho reaccionar y decir, fíjate, esto al empezar el retiro, qué mala señal, yo qué sé, me hubiera me hubiera hecho reaccionar seguro. Y en este caso, pues no, simplemente dije, ok, bueno, hay espinas aquí, observemos la realidad tal y como es, hay espinas en los dedos, vamos a quitar las que pueda. Entonces empecé a quitarlas con las uñas, lo que pude, con la toalla un poco, a ver si salía tal, y no salían del todo. Miré en internet cómo se podía quitar y casualmente, estas son las cosas de tener recursos y buscar en internet, ponía que con cola de contacto, con pegamento, se podían quitar. Te echabas el pegamento y luego quitabas eso y se quitaban. Y no tenía eso, pero tenía la cinta que yo utilizo para dormir, una cinta como un esparadrapo pero de papel hipoalergénico en la boca para no respirar por la boca. Y con eso pues también me conseguí quitar alguna. No se me quitaron todas. Me tiré 2 o 3 días con la sensación cuando tocaba algo que me pinchaba. Y de hecho, a día de hoy me está saliendo todavía alguna espina que se había quedado por ahí dentro. Pero bueno, ya está. Dije, no pasa nada, pues es incomodidad, es una sensación que no me gusta. Pero Vipassana va de esto, va precisamente la meditación y Vipassana en general, que ahora hablaremos también sobre ello, va de esto, va de observar la realidad tal y como es y verla con ecuanimidad. Ok, aquí hay unas espinas, no me voy a ir a un médico para que me quite esto porque se quitará solo, no pasa nada, no está infectado, no pasa nada, simplemente es molesto. Aguanto mi incomodidad, soporto, o sí, creo que es soportar pacientemente, que lo hablaban mucho en este retiro. Puedes soportar pacientemente y en un par de días o 3 se me quitará. Y eso es lo que hice. Así que eso fue mi día 0 para llegar, que yo sinceramente casi que todas las cosas que me van pasando en este, en general en todo, pero cuando voy a un retiro o alguna cosa, los días anteriores son bastante importantes también porque suceden cosas que te hacen replantearte cosas o que te dan pistas ya de cómo va a ser. Así que así fue como fue. Y luego el día 1 Ya empecé a apuntarme después mis aprendizajes, y el primero que tengo es, puse: detecto una resistencia a la idea de simplemente no tener apego, no sentir, porque si sientes es que es por impurezas. Esto era aprendizajes que te iban a, que te iban contando, no, porque era como ibas aprendiendo cosas. Era muy interesante porque en este caso Jerome Pues iba como enseñando diferentes cosas, te dan unos pequeños apuntes y demás. Y en el día 1 pues tenía un entendimiento X, que ahora veréis que va creciendo. No os quedéis, de hecho, ver todo el podcast, porque si ves solo esta parte te vas a quedar con una enseñanza incompleta. Tienes que verlo todo. Aquí empecé como a construir, entonces todavía hay cosas que no van a tener sentido, pero según vayamos pasando los días vas a ir, que vas a ver que va llegando el sentido. Entonces aquí simplemente las enseñanzas eran como, mira, si tienes reacciones emocionales, no te tienes que apegar a ellas, vale. Y entonces yo entendía, claro, pero si esto va sobre no tener apego, sobre no sentir, porque te decían incluso que el sentir es porque hay algún apego, ¿no? Y yo lo entendía así por ese momento. Y entonces, que eso es por impurezas, pues yo tenía resistencia. Era como que decía, ya, pero ¿cómo voy a vivir sin sentir, sin sin tener apego a las cosas y sin desear. Y sin, y es como, no sé, me costaba. Y luego me apunté también, me cuesta aceptar la alegría leve, como una alegría, pero que después lo cuento más, pero ya te lo adelanto, que te decían no busques en la vida, o el Buda enseñaba que no buscaras la alegría extrema como ese éxtasis y que no buscaras tampoco el dolor extremo, que tienes que estar en un punto medio. Camino del medio que enseñaba Buda, de un suave contentamiento, un suave contentamiento, una alegría leve que tienes durante mucho tiempo, pero no un pico de alegría, porque eso al final baja. Todo es impermanente, ¿no? Y ese suave contentamiento es más fácil de mantener. Y bueno, también decía que la tristeza, ponía: me cuesta aceptar la alegría leve, la tristeza solo si es porque todos los seres sufren y porque sabes la razón. Porque te explicaban, y ahora vamos a ir metiéndonos en todo, que sé que algunas cosas igual no te hacen mucho sentido todavía, pero te decían también que la tristeza Buda lo consideraba una impureza, porque decía que si estabas triste, y ahora empezaremos a hablar del yo y esto nos va a dar para largo, si estabas triste por algo que te había pasado o que le había pasado a alguien, no era real y es una impureza porque no existe ese alguien al que le ha pasado. No existe ese yo al que le ha pasado eso, que esto ahora llegaremos, porque fue todo mi charladura de este, de este retiro ha sido sobre el yo y sobre el ego. Y ahora vas a ver que es bastante, bastante profundo. Entonces, bueno, esta era la primera parte. Luego hablaba también que me costaba aceptar la idea de la acción sin intención. El Buda hablaba que primero había que pasar de lo negativo a lo positivo, que eso es lo que hacíamos todos los seres primero. Pues oye, te das cuenta por fin de qué es negativo para ti, qué es negativo para otros, y dejas de hacerlo y empiezas a hacer lo positivo de manera intencionada. Pero que una vez que has hecho eso durante un tiempo, el siguiente paso es pasar a la acción sin intención. O sea, que ya no estás haciéndolo porque sea bueno, ya no estás haciéndolo para que no sea malo, simplemente estás haciéndolo, estás viviendo, estás siendo. Y de manera por defecto, porque si estás conectado, si no hay impurezas, No, no vas a hacer nada malo, vas a hacer cosas que te nacen y sin ninguna intención. Y así es como no hay apego. Pero también me costaba aceptar esa idea. Estábamos en el primer día y en este, sinceramente, todo estaba yendo mucho a una profundidad que era tan profunda que no la entendía todavía. Lo había leído, podía oler de qué iba, pero no lo había vivido en mi carne, no había vivido en mi cuerpo esto. Luego ponía también que me cuesta, me costaba ver la idea de la impersonalidad del universo. El renunciar al yo para ser todo. Y es que solo en esta frase ya podría, bueno, todo se va a desarrollar prácticamente desde esta frase, pero era como 3 cosas súper clave que ahora las iremos viendo, ¿no? Pero vipassana es observar, vipassana es visión clara. Al final no es solo un nombre en pali que es vipassana, pero lo que quiere decir es visión clara, ver las cosas tal y como son. Entonces te decían que para poder practicar vipassana tienes que observar 3 cosas. Una, que es anicca, es la palabra en pali, que es la impermanencia del universo. 2, que es dukkha, que es el sufrimiento, que es ver que como todo es impermanente nada te puede dar satisfacción duradera, vale. Primero, todo es impermanente. Segundo, como todo es impermanente nada te puede dar satisfacción duradera y por eso sufres. Y tercero anatta, que es anatta, sí, creo que es así con dos tes, pronunciar igual no lo hago perfecto, que es que todo es impersonal. Y todo es impersonal significa que nada en el universo tiene una identidad fija, porque si todo es impermanente, también la identidad es impermanente, ¿no? Entonces, y que no hay ni un yo fijo ni tampoco un alma fija. Esto desde el budismo, ¿no? Que ahora hablaremos de cosas, y lo del alma a mí me llevó un tiempo procesarlo Un segundito, que me voy a sentar un poquito más cómodo. Me llevó un tiempo procesarlo, el tema del alma, y verlo a mi manera, pero al final lo terminé por entender a mi manera. Porque todo esto que os cuento son mis entendimientos y mi experiencia de cómo he ido viviéndolo y experimentándolo en mi cuerpo, en las meditaciones, en el día a día, en mi mente. Y cada uno, esto tienes que llegar tú. Yo te puedo indicar, es como el no confundas el dedo que indica la luna con la luna. Y las palabras son etiquetas que indican hacia algo, pero no son ese algo. Entonces, esto que yo te cuento es una indicación hacia algo, pero no es ese algo. Ese algo lo tienes que experimentar tú, vale. Que lo tengas como súper claro, que esto te pueda abrir puertas está bien, porque creo que para mí es como mostrarte cosas para que puedas reconocer el camino cuando llegues a él. Es como decirte, mira, cuando llegues a no sé dónde vas a ver un cartel, pues cuando veas ese cartel ahí giras a la derecha, pues Solo con eso, no es que hayas ido al sitio, pero cuando vayas reconocerás el cartel y sabrás girar. Esto es igual. Quiero que puedas reconocer estas cosas si en algún momento te llegan estos aprendizajes. Luego también ponía aquí: quizás el ser especial, mi ego, mi yo, quiere seguir ahí, quiere seguir usando los sentidos sin que le engañen, quiere seguir experimentando, quiere equivocarse para poder perdonarse, quiere seguir viendo drama para poder aprender. Y es que cuesta mucho, ¿no? Este primer día ya empecé a ver por dónde iba el, dónde iba a ir el retiro para mí. Y para mí este retiro iba mucho de mi identidad. Al final creo que lo voy a, lo tengo puesto como resumido, pero yo iba con un objetivo, o tengo un objetivo este año, o tenía, porque ahora ya ha cambiado la verdad, que era conocerme a mí mismo. Y si te fijas, es como No está mal porque es conocerme. Hay alguien que conoce a mí mismo como si hubiera otra persona, ¿no? Son como dos, el que se conoce a él mismo. Para eso, si uno solo no puede conocerse porque no puedes mirarte, es imposible. Pero sin embargo es como si hubiera dos. El caso es que para mí era como si quieres conocerte a ti mismo, tiene que ser, o la idea que tienes al principio es conocer algo fijo que no cambia, ¿no? Como tu horóscopo o como tu eneatipo. O como algo que eres tú y que no cambia. Es ese yo y es permanente, es eterno, por lo menos durante esta vida, hasta que te mueras. Y es como que eso te causa cierta tranquilidad. Pero aquí empezaba a ver que no, que no era así. Y la verdad que me dio mucho alivio al final. Ahora lo vais a ir viendo desarrollado, pero al principio me costó bastante. Entonces aquí empezaba a reflexionar, como a decir, vale, quizá el ser especial, mi ego, mi yo, Quiere seguir ahí, quiere seguir usando los sentidos sin que le engañen, quiere seguir experimentando, quiere equivocarse para poder perdonarse, quiere seguir viendo drama para poder aprender. Y está bien, no era como que estaba ahí diciendo, bueno, ya voy detectando que hay una parte de mí aquí, hay un yo que no quiere irse, que es como, no, es que cree que si él no estuviera se acaba la vida. Y es normal, no, el ego cree que si él no está, pues eso, que desaparece. Y en verdad no desaparece, se transforma simplemente. Pero bueno, lo vamos a ir viendo. Me apunté por aquí que también puse una frase que era: quiero ser útil, no solo ser. Porque también veía que si tú solo eres, si no tienes un ego, si no tienes una identidad, un propósito de ayudar o de hacer cosas, pues en mi cabeza era como: entonces no soy útil si no hay un Nacho que está haciendo cosas y ayudando a la gente y no sé qué. Pero era porque me negaba a soltar la idea de que aunque no hubiera un Nacho, si solo está este ser, este ser humano, y el Nacho que nace cada vez, que ahora iremos llegando a esto, pero el Nacho que va naciendo a cada segundo, pues son distintos Nachos porque es impermanente, van a ayudar, van a ser útiles, solo que no te vas a quedar enganchado en uno, va a haber muchos porque es impermanente. Entonces bueno, esto era esta parte, y terminé el día 1 con esta reflexión que puse: sé que todo es impermanente. Que nada en este mundo de la forma puede darme felicidad, que esto es súper profundo y ahora lo vamos a ver. Pero creo que la no forma está aquí también, en nuestra dimensión mental, en nuestras emociones, en lo espiritual, y todo está mezclado. Y de aquí lo más importante es como ver esa parte de que está claro que todo lo que hay en este mundo, absolutamente todo menos la consciencia, que no es, no es de este mundo. La consciencia, visto como tu atención, cuando tú pones el la atención en lo que estás escuchando ahora mismo, eso es lo más eterno en ti. Eso es lo más fijo en ti, el que siempre está esa atención. Siempre que hay algo en tu vida, siempre que pasa algo, esa atención está ahí. Ese eres tú, eso es tu ser, ¿no? Para mí eso es tu alma también, si lo quieres llamar así. La atención ahora mismo, para mí, yo soy esta atención que estoy teniendo. Y lo que más siento en este momento es mi voz, siento la vibración en todo el pecho, estoy viéndome en la cámara y siento que toda esta experiencia, al prestar atención, soy yo. Pero de verdad que ya después de todos estos, este año y demás, no siento que yo sea ese cuerpo que estoy viendo. Y sé que no soy esa imagen que estoy viendo en la pantalla porque es una imagen, es un reflejo de mí. Y bueno, eso es bastante curioso. Pero aquí lo que veía era que viendo todas las enseñanzas sé que todo es impermanente en el mundo porque puedes decir Ostras, si tuviera todo lo hemos hecho. Para mí ha sido mi talón de Aquiles durante mucho tiempo, no. De hecho, tengo ahí un premio de ClickFunnels por haber facturado 1 millón de euros con un funnel, con un tema de marketing, con una empresa. Y yo era mi sueño. Yo recuerdo hace 10, 11 años era como, no, yo el día que consiga facturar no sé cuánto dinero o que me reconozcan que soy un emprendedor súper bueno y tal, entonces me sentiré súper satisfecho. Y entonces tenía ese objetivo de vida, ¿no? Y tienes un objetivo de vida para llegar a algo, pero ahora te das cuenta que es impermanente, tanto la emoción que sientes cuando te lo dan como el propio premio, que eso, eso ya ves tú lo que significa. Eso se oxidará o se perderá, o es impermanente completamente. Entonces, si es impermanente, no me va a dar felicidad permanentemente porque va a desaparecer. El dinero es impermanente, está cambiando siempre, cambia de valor porque sube la inflación, baja la inflación, suben los precios, cambia en tu cuenta, te lo gastas, es totalmente impermanente. Todo, tus emociones son impermanentes, tus relaciones son impermanentes, tu mujer, tus hijos acabarán desapareciendo, se irán o vivirán en otro sitio. Entonces, darte cuenta que todo lo que hay en este mundo es impermanente Por un lado choca porque dices, joder, es verdad, cualquier cosa que yo pueda conseguir de este mundo no me va a hacer feliz. Y ahí entramos en un debate que luego hablaremos seguramente de la felicidad, ¿no? Porque si hay felicidad, hay infelicidad. Y si no es permanente, ¿deberíamos buscar felicidad? Porque a lo mejor no deberíamos buscar la felicidad, deberíamos buscar ese suave contentamiento, ¿no? Pero bueno, no me voy a enredar todavía porque quiero contarte los días y sé que ahora se va a ir construyendo sobre la marcha. Este va a ser un podcast larguito, o a lo mejor lo divido en 2, pero, pero bueno, vamos a ello. Llevamos media hora y si sigues aquí es porque te está interesando. El día 2, aquí tengo mis reflexiones, son más cortitas, no me acuerdo por qué, pero son más cortitas. Y puse: sé lo que no soy yo, pero todo pinta a que yo soy lo mismo que digo que no soy. Vamos, que el yo es quien habita este mundo. Y estoy buscando otro yo que quizá no pueda encontrar. Y voy a contártelo por partes, porque aquí te puedes imaginar, bueno, llevaba un día nada más, pero estás incomunicado, estás en silencio, estás meditando, estás explorando por dentro, explorando tu mente, escuchando conceptos a lo mejor nuevos o no nuevos, pero que los escuchas de otra manera diferente. Entonces dice, vale, sé lo que no soy yo. Y es verdad, yo me di cuenta, digo, sé lo que no soy, sé que no soy el cuerpo. Sé que no soy mi identidad, sé lo que no soy, sé todas las cosas que no soy. Pero tiene toda la pinta que lo que está reconociendo lo que no es, es lo mismo que no soy. O sea, es como que mi ego está reconociendo lo que no es. Entonces es como, es jodido, porque es como si tú mismo te estuvieras desmembrando a ti mismo. Estás como diciendo, vale, esto no soy yo, esto no soy yo, esto no soy yo, pero soy yo el que está diciendo lo que no soy yo. Entonces era como muy raro, era como no puedo tampoco desplazar por completo a mi ego o a mi identidad y que se quede lo otro. Era como lo veía como súper difícil, porque entonces, ¿qué se queda? ¿Qué se queda si además no sé ni lo que es? Y tiene todo el sentido, porque si lo piensas, muchas veces en temas de espiritualidad se habla de pues de que el vacío absoluto que había antes del Big Bang creó el todo. Y el todo, como si solo hay un todo, no puedes observarte. ¿Cómo te observas si eres un todo? No puedes observarte, eres uno, no hay manera de observar. Creó la división, como las muchas formas, a todos para poder observarse entre sí. Esto es igual, es como, claro, llegar y conocer a ese todo es como nuestro camino en la espiritualidad de querer conocer a nuestro creador, quién nos ha creado, no, querer conocer eso, y es prácticamente imposible porque estás en otro plano diferente, no. Entonces esto es un poco lo mismo, era como yo sentía que sabía quién no era. De hecho le hice una pregunta a Jerome, y por escrito que se hacían, y era más o menos sobre esto, sobre oye, sé lo que no soy, pero parece que el que sabe lo que no es es ese mismo que no es. Entonces es como súper complicado, pero bueno, vamos a seguir avanzando. Luego decía: el principio de la impersonalidad es el más difícil, porque si no hay un yo, no le está pasando nada a un yo ahora mismo, simplemente algo está pasando. Pero si soy consciente de eso desde otro yo, ¿quién es ese yo que observa? Y es ese yo un yo, no algo impersonal. No veas, aquí te puedes dar cuenta de la madriguera en la que me metí con todo esto, pues era eso, era como, vale, el principio de impersonalidad. Todo es impersonal, no existe un yo en mí, no existe un yo en ti, no existe un yo en nadie y en nada, un yo permanente. Solo existe un yo impermanente, que es un poco la clave también para verlo. Y entonces aquí era como que decía, vale, pero si no hay un yo, solo está pasando algo. Y yo soy consciente de ello, ¿quién es ese que es consciente? Y ahí es donde está la clave para mí, porque para mí, y ya voy a intentar ir explicándolo porque sé que si no se va a liar mucho esto, para mí es un poco darte cuenta. A mí me alivió mucho darme cuenta de esto, que lo voy a intentar explicar aunque sea un poco casi el desenlace después, pero creo que luego irá encajando mejor. Para mí, y con todas estas enseñanzas y lo que yo me he ido dando cuenta, es como cuando surge un deseo en ti o cuando surge la aversión en ti, deseo y aversión, quiero ir hacia esto, no quiero esto, rechazo y aversión, o rechazo y deseo, perdón. Cuando surge eso, para mí es como dentro de nuestra mente hay un programita que para mí es como si fuera una máquina de generar identidades, de generar yoes, que lo vamos a llamar ego, vale. Ego significa yo, y yo sé que podríamos decir que son diferentes egos, pero para mí, por diferenciarlo, prefiero decir, mira, el ego Es como una parte de tu mente que fabrica yo, fabrica yos o yoes, no sé si está bien dicho de esa manera, pero el ego fabrica eso, vale, basado en tu personalidad, en lo que sea. Entonces, en el momento que tú rechazas algo o deseas algo, surge una identidad, pum, sale como si fuera un genio, y esa identidad su único objetivo es conseguir eso o que no te pase aquello, rechazar aquello. Y entonces se queda como vigilante, como si fuera un programa de ordenador que ha sido activado y que hasta que no consiga eso que desea no va a ser desactivado, o que hasta que no rechace eso que está rechazando y no haya ninguna amenaza no va a ser desactivado. Y entonces esos son los yoes que son impermanentes. ¿Por qué son impermanentes? Porque en el momento que consiga lo que desea va a dejar de existir, en el momento que rechace todo eso deja de existir, y en verdad no existe porque están por encima del sistema operativo. Es como tu sistema operativo es tu ser, es tu consciencia. Que es cuando pones la atención. Tu atención, ese eres tú. La atención que tienes ahora mismo en esto que estás escuchando, eso eres tú. Ya está, no hay más. Porque lo que está en el pasado son cadáveres ya que hay en el pasado, experiencias pasadas almacenadas por ahí y que van a ser totalmente manipuladas. Porque a las pocas horas ya el 50% de lo que recuerdas es mentira. No es un recuerdo, no recuerdas con una memoria fotográfica y las emociones y todo. Entonces todo eso está ahí en el ordenador y y es totalmente ya casi que inútil. Y el futuro totalmente incierto, ya veremos cuándo llega, qué es lo que pasa, no sabes, solo está el presente. Entonces solo existes, solo eres la atención que tienes en este presente. Y sé que esto entenderlo es como ahora muy boom, pero vamos a seguir avanzando y lo vas a ir viendo. Entonces aquí, cuando hablaba de la impersonalidad, es como darte cuenta que por un lado está tu atención, tu consciencia, la linterna que enfoca en algo, en una experiencia que estás viviendo ahora, lo que estás viendo, lo que, dónde estás, en lo que estás experimentando. Y eres parte de ese todo, pero eres esa consciencia que es impersonal. ¿Y por qué es impersonal? Porque esa consciencia para mí es como una llama, como la llama que tengo aquí en una vela que tengo aquí al lado. Pues igual es una llama, parece que sea la misma, y podrías pensar en esa llama como tu alma, porque es como esa luz de que alumbra lo que estás viviendo, este presente, alumbra todo. Luego ya veremos también de manera más específica, pero alumbra todo. Pero también está cambiando. La llama parece ser la misma, pero está en combustión y cada vez es diferente. Es una llama diferente todo el rato, no es la misma llama. Tienes la sensación de que, como es esa vela que tú encendiste, es la misma vela, pero no lo es. Se está derritiendo, cada vez tiene menos, se ha evaporado también la cera o se ha transformado. La propia llama también no es la misma mecha porque se va consumiendo, y no es la misma llama, no es el mismo fuego nunca. Para mí eso es como tu ser, tu consciencia, y es impersonal. Y el yo ni siquiera existe porque es un programa de ordenador que está ahí, sabes, que está haciendo cosas de manera automática. Por eso necesitamos ser conscientes, y ahí es donde puedes quitar el programa, decir, oye, no, este no le quiero, no hace falta ya ir a por esto, o no hace falta rechazar aquello. Esa parte de nuestros yoes que vamos creando. Pero tú imagínate la cantidad de yoes que creas cuando te hacen daño Inmediatamente ya no quieres eso nunca más. Se crea un yo, es como una pestaña del explorador que tengas. Yo aquí tengo unas cuantas abiertas de diferentes aplicaciones. Pues es como tener pestañas del explorador abiertas haciendo diferentes cosas por ti, pero no eres tú, son programas que están basados en tus experiencias pasadas, que tienen unas funciones muy básicas de evita esto, consiga esto otro. Y además, cuando lo consiguen, ¿qué hace el programa cuando consigue eso? Se esfuma, se desvanece, porque ya ha conseguido su objetivo. Y entonces es cuando te quedas como, ostras, ¿y para eso era todo? Si ahora me siento vacío. El que se siente vacío es el ego, es ese programa. Entonces, bueno, esta parte como para tener un poco de marco y para poder hacer esto. Y te repito el párrafo para ver si ahora tiene un poco más de sentido, del día 2, que era: el principio de la impersonalidad es el más difícil, estaba siendo el más difícil para mí. Porque si no hay un yo, no existe este programa que está ejecutando todo esto. No le está pasando nada a un yo. Porque cuando tú piensas, ay, me han traicionado, ¿a quién han traicionado? ¿A quién han traicionado? A ese yo que se ha creado, que está protegiéndose de la traición y que en verdad no existe. Es un programa. Si lo quitaras, traicionaron a un yo tuyo de hace 2 horas, o de hace 2 meses, o 2 años. Que ya no existe, ya no está ese yo. Y si está, está con un dolor increíble porque está con un deseo, con un rechazo, agarrándose a eso, pero no existe. Es una capa por encima de lo que tú eres, no existe. Es una capa, un programa que se ha instalado encima de tu sistema operativo, pero lo puedes apagar cuando tú quieras. Entonces no te ha hecho nada a ti, porque ese ti solo es el que eres ahora, ese ser desde ahora mismo, desde este punto, viviendo esta experiencia que estás viviendo. En este momento. Eso es todo lo que eres. Sé que es complicado, lo puedes respirar. Y esto es ir abriendo puertas e ir escuchando cosas. Y a las personas que estéis en el momento adecuado, pues ahora os hará sentido. A las que no, no. Pero te aconsejo que lo escuches hasta el final y que algo se queda, algo se abre. Yo a veces he tenido semillas que se han plantado en un curso, en un libro, en algo que escuchas, en una experiencia que tienes. En hablar con una persona que en el momento no ha tenido sentido ninguno, pero al tiempo, según van regándose esas semillas, de repente florece y dices, ostras, es verdad, mira, lo acabo de entender ahora. Igual ha pasado un año. Así que permite que entren estas semillas en tu mente y a ver qué sucede. Luego, nota del día, me puse aquí, han venido ensoñaciones o fantasías de cosas que podrían pasar o que pasaron, y esta vez las he observado, he aprendido y se han ido. Y me puse aquí, enhorabuena, Porque en el primer vipassana, como te decía, venían estas ensoñaciones, estas fantasías, que son cosas pues como que tu mente empieza a decir, mira, en el pasado me pasó esto, y claro, fíjate, mi mujer ahora tal, o mi hijo, o puede pasar no sé qué, o en mi trabajo, mi empresa, o no sé quién que me traicionó. Y entonces empiezas a hacerte una fantasía, una ensoñación, tu mente empieza a hacerla, y si no estás entrenado Yo en el primer Vipassana me pasó, te enganchas a ello y es como, hostia, es verdad, joder, necesito hacer algo, tengo que llamar a mi mujer, tengo que llamar a esta persona, tengo que hacer no sé qué, protegerme de esta manera, hacer esta acción, y te has enredado. Pero en verdad quieres hacer cosas basado en una ensoñación, en una fantasía de algo que no es real. Una de las cosas que de hecho creo que me la tengo que tatuar en algún lado, ya no sé dónde, dónde lo haré, en las piernas a lo mejor, o en el pecho. Pero es ver la realidad tal y como es. Fíjate qué sabiduría hay en esta frase: ver la realidad tal y como es. Solo con eso puedes decir, ok, esto que estoy pensando ahora mismo, vamos a observarlo. Dices, bueno, en verdad lo estoy viendo, pero esto no ha pasado, es del futuro. Y esta acción que yo haría es basado en un miedo que tengo por algo que me ha pasado en el pasado. Entonces, la realidad tal y como es, es que ahora mismo no tengo razón ninguna ni para pensar esto ni para hacer nada. Y en el momento que lo ves con ecuanimidad y ves la realidad tal y como es, puedes decir, no tiene sentido pensar esto, ya está, hasta luego. Y se va, porque es como ese yo es una identidad intentando coger más recursos de tu consciencia. Porque esas identidades que hablábamos antes, esos yos, lo que están haciendo es coger recursos de la CPU de tu ordenador, de tu consciencia. Esa llama, ese alma, está dando recursos, dando luz a cada una de las pestañas, a cada uno de los programas. Y entonces, si tú le prestas atención, cuando tú abres la pestaña es cuando se cargan las imágenes, cuando de repente se tiene más poder, tiene más memoria RAM, no, si lo llamamos así. Y entonces las pestañas que están ocultas, que no están abiertas, tienen menos atención. Entonces esas son las que empiezan a pensar y a tener ensoñaciones y fantasías para ver si la pinchas y la abres y empiezas a verla. Es como casi Instagram, TikTok, cualquier cosa de esta, no quieren tu atención. Pues piensa en tus yoes como esto, como si fueran las redes sociales. Quieren que las abras y que gastes mucho tiempo en ellas porque así obtienen recursos y se hacen poderosas y hacen que actúes y mueven tu cuerpo, mueven tu vida. Y si no estás atento, pues te pasa como mucha gente que se mete a TikTok o a lo que sea y al final lleva una hora y cuarto y es como, y está ahí, no sé ni lo que he hecho, llevo aquí una hora y cuarto. Pues le acabas de dar vida a eso. Y con tus yos es lo mismo, les das vida cuando les prestas atención. Eso es lo que sucede. Así que bueno, ese fue mi nota del día 2, que me pareció como súper interesante el día. Acaba casi de empezar, me sentía bastante, muy bien con las meditaciones, porque además era un poquito, eran más cortas que con Goenka. Se hacía también meditación de pie, o sea, andando, que no es andar y pasear, sino que estableces una línea de 5 metros, 10 metros, y andas hacia un lado, vuelves, andas hacia un lado, vuelves, poniendo la mirada en un punto fijo y observando tus sensaciones en los pies y también tu respiración si puedes. Pero no miras a los lados, no, no es solo mirado en un punto fijo y observar las sensaciones de los pies mientras vas caminando. Pim, pim, pim, pim. Ya está. La verdad que a mí al principio dije como, ¿qué mierda es esto? No lo quiero hacer. Pero empecé a hacerlo y la verdad que me encantó la sensación. Sí que tuve sensaciones de meditación en mi cuerpo haciéndolo. Y es meditación caminando. Lo hacen sobre todo en Tailandia y en la tradición creo que es Theravada del budismo. Lo utilizan mucho esta meditación caminando. Y bueno, me pareció muy interesante, muy agradecido de haberla aprendido. Y las otras meditaciones pues eran como de 40 minutos sentado, y esas también fueron muy potentes, muchas. Y era una sentado, una andando, una sentado, una andando. Así que bueno, eso fue el día 2, vale. Y voy a beber agua, voy a darle al pause y lo voy a grabar justo después el día 3 para seguir con este podcast, aunque sé que va a ser un poquito largo. Pero creo que lo voy a grabar todo entero para que tú decidas cuándo escucharlo. Ok, vamos con el día 3, vale. Vamos a ver el día 3 cómo fue. Ya hemos visto que esto es profundo, interesante. Al final también te das cuenta de que necesitas tiempo para procesar las cosas y dedicarte para ti 7 días o 10 días en un retiro de silencio y de meditación te da ese espacio. Te da ese, es un descanso muy profundo que te permite verte, no, por dentro. Pues bueno, el día 3, mi primera frase que apunté fue: menudo lío con el no yo y no mío, vale. Es una de las frases que probablemente en mi nuevo sistema operativo, esos 11 que puse en el segundo vipassana que fui, ahora tengo que actualizarlos y algunos seguramente los junte, y si no, añadiré después. Pero hay uno que cuando algo te sucede, cuando algo te está pasando o algo te está, te está, ¿cómo lo diría?, perturbando, una cosa muy fácil que puedes decir es: no hay un yo al que le esté pasando esto y no hay un mío. O sea, es como cada vez que tú utilizas mi hijo, por ejemplo, pues que digas: no, no es mi hijo, porque no hay una identidad fija ni en él ni en mí y no puede ser mío. Sabes, es como no es mío. Y eso con todo en tu vida, porque cuando dices es mi casa, ¿quién es ese yo que dice que esa es su casa? Y ese yo no es permanente, es impermanente. Entonces no existe ese yo, con lo cual la casa no es tuya. En esa casa estás tú ahora mismo, y ese tú es que es un jaleo de la leche, la verdad. Un segundito, es un jaleo increíble. El no yo, no mío. Pero quédate con la parte pragmática, que yo creo que además en las enseñanzas de Buda va mucho sobre esto, de que cada vez que dices yo o mío estás abriendo la puerta al sufrimiento. Porque si es tuyo, vas a sufrir si dejas de tenerlo, si deja de ser tuyo, porque te apegas a ello. Y si eres tú, si hay un yo, está ya creada esa identidad que está buscando conseguir algo que desea o que no le pase algo que rechaza. Entonces, bueno, quédate ahí con ello. Vamos a ir llegando a esto, pero es como cada vez que salta en tu mente el yo o el mío, es una puerta que se está abriendo al sufrimiento. Luego ponía: he llegado a que el yo cambia tal y como todo lo hacen, y el mío tampoco dura porque cambia, al menos en el mundo de la forma. Lo que te decía, no, es como el yo cambia porque no es el mismo Nacho el de ahora que el Nacho de la semana pasada, y De hecho, cada segundo, a cada momento de atención, está siendo un yo diferente. A no ser que no haya yo, que haya una disolución del ego, que a veces la hay, y estés inmerso en el momento. No es como si tocas el piano, si corres, si habrás hecho algo en tu vida seguro que te recuerda esto, ese famoso estado de flow. En el estado de flow donde los atletas ganan las medallas no hay un yo. En cuanto entra el yo Se jodió el performance, ya no corren igual, ya tienen miedos o tienen dolor o tienen lo que sea, ya no están siendo simplemente. Entonces ese es el yo que no cambia, porque no es ni siquiera un yo, es el ser, no es la atención, la consciencia que estás poniendo en ese momento. Imagínate, es como si un atleta de élite fuera a correr. Si ese atleta de élite cuando va a correr, yo me acuerdo por las oposiciones a bombero y a policía que estuve opositando un tiempo, Y de hecho fui policía durante 6 años, y en las oposiciones, cuando estás ahí centrado para salir, si se te cruza un yo, un pensamiento, y dice, mierda, la última vez que hicimos esto salí tarde y terminé perdiendo, o no hice la marca que tenía que hacer, ese yo se va a llevar consciencia, se lleva energía, se lleva energía. Y entonces el yo, el no yo, que tiene que correr esa consciencia y que tiene que estar haciendo que el cuerpo se mueva de una manera tan perfecta, tiene menos energía, y eso hace que al final pierdas, que la profecía autocumplida surja efecto. Y entonces imagínate si además de ese yo tienes un yo que no quiere perder, y luego tienes un yo que quiere ganar con un deseo. Ya tienes 2 puntos en los que está tu atención, tu consciencia puesta, y el tercero es la propia acción de correr. Entonces, cuando no están esos 2 y solo estás en la atención, en la consciencia de correr, y no existe un yo que esté corriendo es cuando das tu mejor. Así que bueno, esa era la primera parte, ¿no? He llegado a que el yo cambia tal y como todo lo hace, y el mío tampoco dura porque cambia. No puedes decir esta es mi mejor carrera porque estás hablando, ese mí habla de ese yo que no existe. Y luego ponía, pero el yo, y entre comillas ser el alma, aunque cambia, tengo que ser yo, porque si no, entonces, ¿quién observa? Si no hay un alma que avanza, ¿para qué hay vida humana? Y aquí, bueno, podéis ver que estar solo y en silencio da para mucho, y en una persona como yo más todavía. Y aquí era como, vale, el yo, el ser, el ser, si lo consideras un yo, que cosa que ahora ya me cuesta como verlo como un yo al ser, pero el ser, el alma, aunque cambia, como hablábamos antes, como si fuera una vela, como si fuera la llama, Tengo que ser yo. Y es por aquí todavía, y sé que esto es muy difícil, muy difícil de entender, pero yo mismo lo siento ya. Tengo que ser yo. Esta parte donde decía tengo que ser yo, estoy apegándome a que haya un yo. Sigo apegado aquí en este, en el día 3 todavía seguía apegado a esto, porque si no, entonces, ¿quién observa? Sabes, es como quién está observando, como si hubiera alguien, un quién que esté observando, cuando en verdad eres la observación. Sabes que sería como la solución a esto es No es que haya un quién, es que tú eres la observación. Eres el que observa y lo observado. Eres todo eso junto, ¿no? Pero es muy difícil de entender todavía. Iba a decir de observar. Y si no hay un alma que avanza, ¿para qué hay vida humana? Y es como, vale, porque no hay un alma. Yo luego lo fui entendiendo, ¿no? Pero es como, no hay un alma única con una identidad que avanza y que se pone medallitas por haber avanzado. No, hay un alma que colabora con un alma mucho más grande, con todo lo que somos, con todo el universo, para que avancemos todos y con todo. Entonces, la unidad está tan pequeñita, individualizada. Sí, claro que avanza, pero ni siquiera lo tiene en cuenta o apuntado. Van sucediendo, es un desarrollo, un proceso universal que va pasando, pero no hay un yo. Es como la siguiente vida que tengas, si crees en la reencarnación, no te vas ni a acordar de la anterior. Y si te acuerdas, será de alguna parte, pero no será de todo. Ya eres otra alma, no es la misma alma que estuvo en esta vida, ¿entiendes? No hay un código de serie porque va cambiando, es un proceso totalmente impermanente. Pero bueno, eso, como os decía, cada uno tiene que ir experimentándolo. Ponía por aquí también otro párrafo, decía: sigo creyendo que igual que aquí estamos organizados entre los seres humanos, ¿no? Hay políticos, hay jefes, hay jefes de gobierno, hay jefes en las empresas. Hay una organización. Y ponía, en el plano espiritual también se está organizado y las cosas tienen un propósito, de acuerdo. Que cuando el ego se apropia del yo, no existe ese yo. Pero cuando el ser, cuando es el ser quien observa, ese eres tú. Y en cierto modo, ese eres tú, vale, aunque no haya un tú. Pero esa observación, esa consciencia que hay en tu vida, ese flujo, no es como la vida misma. Yo lo siento casi como lo veo con las manos, no, como si esa energía vital que hay en ti, eso eres tú. Y eres eso junto con lo que observas, pero desde tu punto único de vista, que es como esto lo veremos después. Y voy a ver, de hecho creo que grabaré este podcast en 2 o 3 veces, pero eso eres tú, la vida, desde un punto de vista único que tiene tus lecciones como ser humano en esta encarnación, tus errores, tu camino evolutivo, incluso lo que trae tu alma, de lo que has experimentado en otras ocasiones y está ahí dentro de tu alma como información. Y bueno, y ponía por último: anatta es el concepto más difícil por ahora, la impersonalidad. Eso es lo que más difícil se me hizo. Estábamos en el día 3 todavía, hasta el día 7, incluso el 8 cuando me fui, o hasta ahora sigo pensando en ello y sigo experimentándolo. Pero es el día más difícil. Y aquí me puse una nota muy difícil, muy interesante, que ponía: estoy pensando en hablar con Sara por mensaje. Total, no siento que estar en silencio está añadiendo profundidad, pero de momento no sé distinguir si es un deseo o si simplemente mi ser me dice que hable con Sara. Me mantengo a la espera. Vale, esto es una capacidad también de poder reflexionar y decir, porque aquí te dejaban tu móvil para que pudieras ponerte el despertador, pero evidentemente no podías usarlo para escribir o para llamar a nadie. Y entonces Yo tuve al tercer día como que dije, siento, estoy pensando en hablar con Sara por mensaje porque no siento que esté añadiendo profundidad el no estar, el estar incomunicado. En el otro, en los de Goenka, te quitan, bueno, te quitan, lo dejas tú el móvil voluntariamente al principio. Entonces ahí no tienes la tentación ni nada. Pero bueno, aquí como que también honré mucho mi capacidad de decir, sabes qué, no lo estoy pensando. Pero no siento todavía de hacerlo y quiero seguir pensándolo. Ya lo sentiré más adelante. Y luego seguía con más notas de este día, que tengo unas cuantas. La verdad, el día 3 fue interesante. Y pongo: si conozco al ego, sé cuándo estoy actuando desde él. Si conozco al ego, sé cuándo estoy actuando desde él. El ego no piensa, lee los pensamientos, los interpreta. Que esto es muy interesante también. El ego no es el que piensa. El ego lee los pensamientos y los interpreta. De hecho, los malinterpreta por ti basado en su objetivo que tenga o lo que quiera rechazar. Y puse por aquí, esto también bastante profundo, puse: el ego no crea la realidad porque no es hijo del universo, no es hijo de Dios. El ego solo te fuerza a vivir una realidad que no existe y que puede hacerte sufrir mucho. Y era como esa es la vida, o sea, es como tienes ese flujo vital del ser, de la consciencia que está pasando por ti, que a través de tu percepción, de tu personalidad y de tu ego también está proyectándose. Pero solo cuando se proyecta desde el ser es cuando la realidad que estás viendo es real de verdad. Cuando se proyecta desde el ego, lo que estás viendo es una malinterpretación de la realidad. Es como si estuviera eligiendo dos caminos la vida, ¿no? Y es como hay un camino, siempre sale por los dos, ¿no? Pero hay una parte que a lo mejor el 80% es del ser, pues tú tu vida, tu realidad va a ser basada en el amor, en la abundancia, en el no hacer daño, en una parte mucho más benévola. Cuando sale ese 20% que sale desde el ser, pues va a ser el 20% de la realidad que tú lo ves como miedo, agresión, odio, y está así. Cuando se va cambiando el porcentaje y tienes más tu atención está secuestrada por tu ego, tu mundo empieza a ser diferente. Pero en el momento que haces clic y que dejas de verlo a través del ego, el mundo se cambia completamente. Porque siempre ha estado ahí esa base desde el amor, solo que estaba teñida y malinterpretada por tu ego. Solo tienes que cambiar el proyector que estás utilizando entre medias y ya vas a ver la realidad de verdad, porque es esa, no la otra, no la del ego. Ponía: el ser, no yo, alma, sí crea la realidad. El ser es todo. El ser no juzga. El ser tiene un plan perfecto para tu evolución. Y me ponía por aquí: mi foco debe estar en ver a qué identidad me estoy apegando, porque cualquiera es solo pasajera, no existe. Solo existe el yo soy. Y añadiría el yo soy ahora, que es no solo el yo soy porque suena como permanente, sino es yo soy ahora, porque eres ahora. Cuando lo digas después es otro yo soy. Y entonces hablaba aquí de poner, de poner el foco en qué identidad me estoy apegando, ¿no? Y decir: ostras, fíjate, ahora Me estoy apegando a mi identidad de empresario de éxito, por ejemplo, y no estoy arriesgando, no estoy haciendo no sé qué, pues tengo que darme cuenta, decir vale, no nos apeguemos a esta identidad porque ya no está, es impermanente, va a desaparecer, y sus deseos no la van a satisfacer, y evitar lo que quiere evitar tampoco la va a satisfacer. Con lo cual es como esa identidad, cierro la pestaña del explorador, no del Chrome o del que uses, Cierro la pestaña, ya no lo necesito, ya está. De hecho, seguramente os ha pasado que tenéis 20 pestañas abiertas en vuestro explorador que lleváis sin utilizar esas pestañas mogollón de tiempo. Es como, pues ciérrala ya, sabes, si ese programa no lo usas. Y de hecho, si tenías una suscripción de 10 euros al mes de ese programa y la das de baja, ya es una liberación increíble. Pues esto es igual, es coger esa pestaña que tenías, esa identidad a la que te estás apegando, mirarla, ser consciente y cerrar esa pestaña. Y luego puse nota para mí: quizás todo va de lograr que el ego se relaje, que no se sienta atacado, hacerle ver que no te vas a deshacer de él, que quieres colaborar y que los dos podemos coexistir aunque el ego no exista. Pero es muy curioso porque es pensar que el ego no existe, esa identidad no existe, pero necesitas tener un nombre para poder dirigirnos entre nosotros. Necesitamos tener un algo que nos identifica, no tenemos carnet de identidad, tenemos, hay una unicidad en cada uno de nosotros que nos hace diferentes, y eso es necesario para poder funcionar en este mundo de la forma. Entonces no es que quieras aniquilarlo, es como, vale, esto está aquí, lo que quiero hacer es que el ego como fábrica de yoes cada vez sean unos yoes más temporales, que sean, que hagan su función y se vayan y ya está, y que no la hagan apegados, sino que hagan esa función desapegados o no apegados y ya está, pero que no se atasquen, ¿sabes? Y que cada vez esos yoes que fabrica este molde o este modelo que es el ego sean más amables, más benévolos, que consuman menos recursos. De eso es de lo que yo veo que se trata. Y luego ponía por aquí lo siguiente en el día 3 también: no hace falta que lo entienda, entre comillas, hace falta que lo viva y que cada vez más detecte a mi ego. Y pueda devolver el foco al no apego y al ser impersonal, pero que a la vez es un punto de vista único desde el que el universo está viviendo una experiencia para aprender algo específico a través de este ciclo de vida y muerte. Y lo vuelvo a leer: no hace falta que lo entienda, hace falta que lo viva y que cada vez más detecte a mi ego y pueda devolver el foco al no apego y al ser impersonal, pero que a la vez el ser impersonal, o sea, ser un ser impersonal que soy, pero que a la vez tiene un punto de vista único desde el que el universo, esa vida, está viviendo una experiencia para aprender algo específico a través de este ciclo de vida y muerte. O sea, es como, no es que todos seamos universal en plan zombies y no hagamos nada, no. Es como todos somos impersonales, pero cada uno estamos observando esto, esta vida, este universo, de un punto de vista específico. Y eso nos hace únicos, pero nos hace únicos segundo a segundo, microsegundo a microsegundo, no porque seamos una personalidad ni una, ni un yo fijo. Luego puse por aquí: el ego proyecta sus miedos y sus dudas fuera, el ser extiende las cualidades del ser: amor, compasión, bondad. Es como el ego proyecta una ilusión, algo que no está, que son esos miedos, esas dudas, y es lo que ves en tu mundo. El ser extiende sus cualidades, que es el amor, la compasión, la bondad. Entonces, lo que es real es ese amor, esa compasión, esa bondad. El resto no es real, el resto es una proyección que en cuanto cortes la proyección ya no está. Lo del ser sí. Entonces, bueno, esto también para hacerlo. Y luego ponía: desde el ser soy, desde el ego hago. De hecho, fíjate que tiene una G. Desde el ser soy, desde el ego hago. Desde el ego pretendo ser, pero no soy. Esto es muy interesante. A mí me ha pasado durante mucho tiempo, ¿no? Que pretendes ser algo, pero no lo eres. Si estás pretendiendo, intentando ser algo, o intentando demostrar que eres algo, no lo estás siendo. Es muy difícil esto, pero es como, desde el ser soy, simplemente. Y es impermanente. O sea, que eso que estoy siendo es impermanente y lo reconozco, pero estoy siendo simplemente. Desde el ego hago cosas, y cuando hago me apego, porque estoy haciendo creyendo que eso va a durar, desde el apego. Y desde el ego pretendo ser, doy la apariencia de ser, pero no lo soy, porque el ego es un excelente imitador, imita, personifica Hace teatro la hostia de bien, pero no es. Y por último, último párrafo del día 3, digo: este día ha sido calmado. Algún pensamiento de qué hago aquí, o de escribe a Sara que no pasa nada, también se me pasaban, pero he decidido respetar el proceso de Sara y aceptar yo el regalo que es el silencio, el regalo que es este retiro para mi ser. Y esto es importante porque parece una chorrada, el hecho de tienes el móvil y lo puedes encender en cualquier momento y escribir, hablar, llamar, lo que sea. Y mola ver eso porque te das cuenta de hasta qué punto puedes controlar un poco tus acciones, ¿no? Y entonces yo me planteaba esto y era como, bueno, pero lo estoy pensando, pero pensarlo no me engancho. Era como si me hubiera enganchado en plan, claro, porque si hago, si no, si tal cual. Y al final le das energía y terminas necesitando una acción. Y fue muy interesante ver que no, y también ver que es un regalo increíble el silencio. Yo sé que al principio asusta mucho. Hay mucha gente que me dice, Nacho, yo no haría eso, me parece una locura estar en silencio 7 días o 10 días, ¿para qué? O estar sin el móvil, qué sufrimiento. Y es como, qué sufrimiento, el que habla es tu ego, o sea, habla tu ego de verdad, porque tu ser vería eso y diría, ostras, qué oportunidad tan bonita de estar conmigo mismo, que estar contigo con el ego, sabes, estar el ego y el ser y poder hacer las paces, poder verse, poder ser conscientes, poder deshacer identidades que están ahí y que ya no tiene sentido que estén, que te están haciendo sufrir. Creo que, no sé, con estos podcast que voy haciendo sobre el tema de los retiros de silencio y demás, ojalá más gente le llame la atención Vipassana. Sé que ya hay gente que me escribe, me dice que ha ido a hacerlo porque vio mi podcast, pero ojalá sea más gente, porque hasta que no te enfrentas contigo mismo con este ego en un entorno de silencio, de incomunicación, no le ves de verdad porque se escabulle, se escabulle, imita, se confunde con el ser, y entonces no te das cuenta de quién es. Pero cuando estás en silencio, cuando estás meditando, empieza a salir ahí. Es imposible que no lo veas. A lo mejor no en el primero como a mí, lo ves en el segundo, como sea, pero termina saliendo, te lo aseguro. Es súper interesante, apúntatelo. Ojalá este año hagas un vipassana o un retiro de silencio de lo que sea, aunque no sea vipassana. El día 4 me puse por aquí: la mente es uno de los agregados y es un observador de los pensamientos, pero no los crea, los observa. En las enseñanzas de Buda habla de los 5 agregados, siendo uno el cuerpo, otro la mente, otro la percepción y demás. Hay 5 diferentes y me sirvió mucho este concepto para entender que ni siquiera tu cuerpo es una sola cosa, son 5 agregados, 5 cosas en conjunto. Imagínate que fuera un ejército. Un ejército puede tener diferentes divisiones, no, una división aquí, otra división aquí, el 3, el 4, reconocimiento, tal, pero cada una son una entidad por sí, cada una tienen una identidad, y todas juntas son un conjunto, pero no hacen una identidad sola. Porque cuando actúa la de aquí abajo, la de aquí arriba no se entera, aunque estén conectadas de algún modo. Pero cada una tiene como su propia función. Y al ver el cuerpo así, bueno, no el cuerpo, sino al ver el ser así como dividido en diferentes agregados, también me ayudó bastante a decir, es verdad, mi cuerpo, mi mente son diferentes agregados, diferentes grupos, conjuntos de cosas. Mis órganos son así también. El corazón es un conjunto de cosas, el cerebro es otro conjunto de cosas, pero cada uno es independiente, y en esa propia independencia además está cambiando porque no es permanente. Entonces, bueno, de nuevo entramos a una ida de olla bastante interesante que tienes que vivir tú para poder entenderla, porque es complicado explicarlo súper bien. Pero bueno, lo hago lo mejor que puedo. Ponía por aquí también: el ego se apropia de la mente creyendo que es la mente, que es el ser, que él hace que todo pase y que a él le pasan las cosas. Y fíjate qué interesante está esta frase, ¿no? El tío que lo escribió, la verdad que se ve lo estaba viviendo bien profundo, que era yo, yo, esta identidad que acaba de nacer ahora mismo. El ego se apropia de la mente creyendo que es la mente. Esto es, piensa que yo lo veo súper claro y se habla mucho de esto, somos como transitores, pues transistores de radio. Y es cierto que hay una parte de nuestra experiencia y de cosas que surge y llega a nuestra mente, esos pensamientos por cosas que han pasado, por asociaciones que hay con lo que estamos viendo ahora mismo en la realidad. Pero también es como que sintonizas con diferentes pensamientos, puede ser del mundo, o sea, hay pensamientos de otras personas, de grupales, tema cósmico, de cómo se mueven las estrellas, que te hacen pensar ciertas cosas. Entonces no eres tú el que piensas, la mente piensa, hay algo ahí debajo que está pensando, pero no te puedes apropiar de ello. Ni siquiera el ser tampoco se puede apropiar de eso. La mente está diseñada para pensar. Hay pensamientos y salen. El ego dice, ah, no, pero eso soy yo, yo soy el que está pensando. Y tienes esa falsa ilusión de control, de que tú controlas tus pensamientos. No, los pensamientos salen y el ser puede observarlos con consciencia, darles fuerza o no, pero no van a dejar de salir porque él lo diga, porque es uno de los agregados y funciona por él solo, sin que tengamos que hacer nada. Pero el ego sí que se apropia de ello y cree que es él el que piensa. Y entonces, claro, esto crea una ilusión. Imagínate, no es casi como, de hecho es cerquita de una personalidad narcisista. Y es que el ego es muy narcisista. Entonces el ego hace eso. El ser, por debajo de la mente, de las emociones, del yo biológico, el ser es, el ser está por debajo de todo eso, no por encima, ni se adueña, está por debajo. Como está ahí, y cuando salen los pensamientos dice, ah, mira, un pensamiento interesante, ¿le doy energía? ¿No le doy? Ah, mira, no, no le doy energía. Se va el pensamiento porque es totalmente impermanente, igual que el resto de cosas. La mente puede de manera consciente escuchar al ser, vale, puede pedir o puede proponer cambiar la programación del ego a través del pensamiento, la intención y la acción consciente. Es como tú puedes usar tu mente Vale, el ser puede utilizar la mente, pues la mente escucha al ser, es poco lo mismo, y puede pedir o proponer cambiar la programación del ego a través del pensamiento, a través de la intención y la acción consciente. Y aquí ponía un parrafazo, vamos a ver cómo va este, que este es larguito. Pone: mi trabajo es no identificarme con el ego, sino con el ser, escucharlo, distinguirlo, y saber que yo, entre comillas, No estoy moviendo mi cuerpo. Yo, entre comillas, no estoy pensando. Yo ni siquiera existo como una entidad fija que escucha. Yo me estoy sucediendo a mí mismo a cada momento, y a través de la consciencia puedo participar en la experiencia. Pero si esa consciencia es el ego, entonces se adueña de la experiencia. Es como para escribir un libro casi solo este, vale, pero es como vamos a verlo por partes. Mi trabajo es no identificarme con el ego, sino con el ser. O sea, poder diferenciar si estoy actuando desde el ego, si estoy actuando desde el ser, e ir buscando pistas. No es como desde el ego hay una identidad fija, hay un yo, hay un mío. Desde el ego hay algo que deseo y quiero conseguir, o algo que no quiero y que rechazo y estoy huyendo de ello o rechazándolo. Desde el ser no. Desde el ser hay aceptación, ecuanimidad, no hay un yo, no hay un mío. Vale, vamos a ir viendo diferencias. Y ahora digo, no identificarme con el ego, sino con el ser, escucharlo y distinguirlo, y saber que yo, entre comillas, no estoy moviendo este cuerpo, yo no estoy pensando, que ni siquiera existo como una entidad fija que escucha, vale. Como darte cuenta de todo esto, y que yo me estoy sucediendo a mí mismo, como yo, como los diferentes agregados, la mente, el cuerpo, Todo está sucediendo y me sucedo a mí porque soy todo esto, soy toda la experiencia. Entonces me sucedo a mí mismo a cada momento, y a través de la consciencia, de la atención que puedo poner, puedo participar en la experiencia. Puedo decir, ah, mira, esto que está sucediendo lo quiero ver así, lo quiero ver asá, lo quiero vivir así, quiero poner el foco aquí, poner el foco allí. Pero si esa consciencia es el ego, lo que va a hacer el ego es adueñarse de la experiencia, desearla, apegarse a ella. La va a cambiar, la va a perturbar, se va a adueñar, y no, ya no va a ser la experiencia, ya va a ser una proyección de lo que el ego y tus cosas que te han pasado en el pasado hay, o los deseos, de los deseos del futuro que estén haciendo. Ya no es la experiencia. Entonces parece como fácil, sé que no lo es, es toda una vivencia, una experiencia. Y como decía Buda, no es algo que tú tienes que experimentar y empezar a investigar en tu vida, en tu cuerpo. En tu mente, empezar a ver cómo sucede esto en tu vida día a día. Y luego seguía, aquí tenemos bastante tela: la realidad y las consecuencias de las supuestas creaciones del ego se deshacen en cuanto se las entregas al ser, porque solo la realidad del ser es real. Esto es como la realidad que hay y las consecuencias que haya tenido las creaciones del ego que más bien, más que creaciones, son distorsiones de la realidad, se deshacen en cuanto se las entregas al ser. Y en cuanto eliminas ese punto de vista del ego y lo ves desde el ser, desaparece tanto esa realidad como las consecuencias que haya tenido, porque solo la realidad del ser es la que en verdad existe. Y bueno, sé que poco a poco mastícalo y escúchalo. Desde el ego proyectas la realidad, desde el ser extiendes la realidad. Y pone aquí: ojo a las trampas del ego. Por ejemplo, se puede hacer pasar por consciencia del ser, es muy buen imitador. El ego se hace pasar por un ser espiritual. Pero, ¿cómo te das cuenta de que es un ego espiritual y no el ser que está siendo? Porque el ser está siendo, no es permanente. Entonces, por ejemplo, no está apegado a rituales. Y de hecho es una de las cosas que Buda ponía mucho énfasis: no está apegado a rituales de ningún tipo. Ni a meditación, ni absolutamente a nada. Cero, nada. El ego sí. Entonces, cuando ves a una persona espiritual defendiendo alguna postura desde un apego por ella, eso es una identidad espiritual, un yo espiritual, pero no es el yo. O sea, no está, está pretendiendo ser espiritual, pero no es espiritual, ¿entiendes? Y a la vez es espiritual porque debajo de eso está el ser, pero eso que está hablando es desde el ego. Y nosotros mismos nos puede pasar. A mí me ha pasado muchísimo tiempo en este proceso. He tenido un ego espiritual y lo he ido viviendo, viendo. Ya me río porque de vez en cuando todavía vuelve. Es normal, van surgiendo estas pestañas, estas identidades que las de repente surgen y las ves y dices, ah, mira, pues me acaba, me ha pegado. Y me he dado cuenta, mira, llevo una semana en este, en este yo apegado a él, viviendo desde el ego. Está bien, venimos aquí a eso, estamos, estamos aprendiendo todos juntos. Y aquí puse ya, fijaros, día 4, empiezo a aceptar la idea de que no existe un yo. Sí, claro que existe un nombre para dirigirte a este ser, pero no es un yo fijo, es un ser eterno y omnipresente. Aunque no exista el yo, la experiencia de vivir sigue ahí, la consciencia sigue ahí decidiendo, jugando a vivir, sabiendo que el paso por esta encarnación es un regalo y que solo tiene que vivirlo, no adueñarse de él. Y bueno, yo aquí iba ya como liberando, como empezando a entender cosas más profundamente. Pues eso, de que no, aceptando que aunque no exista el yo, esa identidad que es a la que te apegas, porque yo sentía que si me desapegaba o eliminaba ese yo ya no iba a poder vivir, que no iba a haber una experiencia que vivir. Pero claro, son trampas del ego que te hace ver como, no, no, no, es que solo puedes vivir a través de mí, aquí hay peaje, y solo puedes vivir si estás con tu identidad, con tu yo. Y empecé a ver que no, no, empecé a ver que la experiencia de vivir sigue ahí. Que la consciencia sigue ahí decidiendo. Es esos momentos de estar en flow, incluso saliendo con los amigos, con tu mujer, momentos incluso de sexualidad muy sagrada, porque si no es muy sagrada es también muy del ego. Momentos en los que no estás, en los que se disuelve el ego y vives una experiencia más intensa todavía. No es que vivas menos, vives más. El ego te pone filtros, te pone límites, te hace ver solo una parte de todo. Desde el ser lo ves todo, lo experimentas todo, consumes la experiencia de verdad, la vives. El ego hace fotos de la experiencia, le hace una foto y se la guarda para pegarse a ella y también para que no se la quiten. El ser la vive y la olvida, la vive y ya ha pasado a otra cosa, estamos en otra cosa. Está claro que aunque él la viva y pase así, en esos diferentes agregados hay memoria que se va a quedar, y el día de mañana la podrá recordar, pero la vas a recordar con Ok, un recuerdo, qué bien. No con apego ni para que vuelva a repetirse ni nada, como hace el ego. El ego hace fotos, el ser vive las cosas. Luego puse en una nota, pues estoy súper cómodo en mi habitación, cosa que antes no. Ya es día 4 hoy, hoy, y hoy la meditación me ha costado más. Me distraía una mosca o 5, porque había como 5 o 6 moscas. Y pues esto no es como los vipassana que he hecho. Lo de andar no me va demasiado. Pero me gusta mucho escuchar al profesor, hace todo súper liviano. Y le puse también: no siento que me esté costando lo de no hablar aquí o no estar comunicado. Me entran las ganas de vez en cuando de querer compartir con Sara, como de ser rebelde y escribirla tipo novios del instituto, pero luego sé que es mejor no hacerlo, aunque no parezca ser, aunque no parezca ser un factor importante el estar incomunicado para mí. Y era como que estaba ahí, bueno, como sintiéndolo un poco, ¿no? Teniendo esa parte de ese apego a escribir, a compartir. Además, Sara y yo pues compartimos este viaje y por suerte pues es una bendición poder compartirlo y poder contar lo que estoy sintiendo, lo que está pasando, y desde un punto de vista que los dos nos entendemos muy bien. Pero también sentía que tenía que respetar su proceso porque ella también vive su proceso al estar incomunicada de mí durante 7 días. Entonces, bueno, como que me permitía pensarlo, pero no me apegaba. Absolutamente nada. Y nada, y luego lo de ser rebelde, pues veía mi identidad, veía a mí, mío, mi mujer, lo veía todo, lo observaba, pero decía, bueno, ok, lo observo, está bien, si va a seguir saliendo todo esto, es normal, es la vida. Luego ponía aquí, hoy he actualizado los círculos de Oura, que es el anillo este que llevo que se llama Oura y que te registra el sueño, la actividad y todo esto. Y entonces hay una parte que es los círculos, que puedes tener personas ahí añadidas. Y Sara está, estamos en un círculo, Sara, Fernando, nuestro coach y yo. Y entonces le puse unos, conecté internet solo para eso y le puse unos guiños como unos corazones y tal, una manera de comunicación sutil que quise hacer. Y luego ponía por aquí un párrafo que digo, he estado recordando mi adolescencia y parece que fuera otra vida. Otra persona. Veo cómo en ese momento estaba apegado a mi yo y era sano por la fase vital, pero ahora veo que a lo que tenía apego en ese momento era totalmente egoico e impermanente. Esto es una sensación muy rara que a lo mejor vosotros lo habéis tenido también, o igual la tendréis en el futuro, que es de ver una foto tuya de pequeño o de adolescente, o incluso a lo mejor de hace 2 años o 1 año, y no verte a ti. Parecer que fuera otra vida, que fuera otra persona, ¿no? Y ahora lo entiendes, o yo por lo menos. Igual tú con este podcast empiezas a entenderlo, que es que no eras tú, no eras ese tú de ahora, ese yo era un yo que ha cambiado. Y además ves que en la adolescencia, pues evidentemente hay mucho ser también, hay ser y hay ego en todo, ¿no? Durante toda nuestra vida, pero en diferentes porcentajes. Y en la adolescencia yo veía mis apegos, ¿no? Veía cómo vivía ahí intentando que todo fuera permanente. Y deseando cosas, ¿no? Y era como muy claro eso, y rechazando otras. Es como, era muy egoico, y es normal porque hay una fase. O sea, yo siento como que en la vida te entrenas primero para poder tener un ego y construirlo. Para mí es como diseñar esa máquina de construir egos, construir identidades, y entonces estás muy enfocado en eso y te dejas llevar mucho. Es muy automático, ¿no? Por eso es tan importante la educación en todo ese en toda esta fase, hasta que ya eres mayor, en este proceso de individuación. Y luego, una vez que ya te has individuado, entonces es como que estás preparado para observar el universo desde el ser, y tienes que hacer el trabajo contrario, de empezar a desenredar a tu ego. Pero bueno, puse también: veo cómo vivía con miedo y proyectando seguridad desde el miedo, como el ego pretendía ser, porque mi ego pretendía ser seguro, es lo que proyectaba, pero lo proyectaba desde el miedo. Y yo tenía miedo, pero al final hasta tú mismo te lo crees que no tienes miedo, hasta que pasan cosas y dices, ya, sí tenía miedo, pero lo veía perfectamente. Ponía también por aquí, el cuerpo-mente es un recipiente. Cuando lo llena mucho el ego, sufrimos. Es como si fuera un vaso, no, como este. Si lo llena el ego, sufres. Cuando el ego está en modo rebajado, el alma, la conciencia individualizada que habita el cuerpo, puede dirigir la consciencia. Es como si rebajas al ego, porque no va a estar absolutamente fuera, va a estar rebajado, suavizado, que colabore. No es como bien educado, bien programado para que esas identidades que crea, que cree, sean menos y sean más benevolentes. El alma, esa consciencia individualizada que habita tu cuerpo, puede dirigir la consciencia. Es como el ser consciente de las cosas. Es que es súper básico y es muy, no sé, pero muy difícil de interiorizarlo y de sentirlo, pero es donde puedes utilizar tu atención para moverla a diferentes sitios, no ponerla en tus ensoñaciones, en tus preocupaciones del futuro, no poder decir no, no, que está bien, gracias, pero no voy a poner ahí mi energía, esa pestaña la voy a cerrar de momento porque no me hace falta y voy a ponerla en el aquí y en el ahora. Y puse por aquí también: siento que necesito pensar que hay un alma, algo que da continuidad a mis acciones, a mis anhelos. Porque así lo experimento, o es el ser pero individualizado en mí, o es mi alma, llámalo como quieras. Aquí estaba como todavía intentando agarrarme, y todavía sigo, o sea, estoy como en un porcentaje un poco más entendiéndolo, pero todavía sigo soltando agarres a que no haya tampoco, que tu alma tampoco sea permanente, que no digas, ah, mi alma se llama lo que sea, y entonces yo soy mi alma. No, tu alma está siendo ahora, pero no eres. No sé si se entiende por todo lo que llevamos hablando, no, pero es como tu alma, esa llama, sí está, la ves ahí y está siendo, pero está cambiando todo el rato. La mecha se está consumiendo, la cera cambia, no es la misma, es impermanente y va a acabar, que de hecho acaba, no. Es como incluso el alma, la gente que viendo esto desde que el alma viene a aprender a esta escuela llamada Tierra y demás, es un proceso que cuando termina de aprender vuelve a la unidad, desaparece, se funde con todo. Entonces, ¿qué problema hay con pensar que es impermanente? Porque incluso viéndolo así es impermanente, va a fundirse con el todo en algún momento. Es como una encarnación de más encarnaciones en la humanidad, en un ser humano. Pero soltar ese concepto y poder hacer las paces con ello es interesante. Y ponía por aquí, quizás solo con los límites del cuerpo podría valer. Pero en la parte más energética necesitamos una división, un propósito. Todo en este universo tiene un propósito y cada uno de nosotros también. Por eso llámalo consciencia, que es impersonal, pero por el hecho de que cambia de identidad según va aprendiendo, según percibe, pero mantiene una esencia, un plan, una guía, ¿no? Es como toda esa llama tiene una esencia y esa esencia eres tú, pero no es un tú que no cambie. Y bueno, y ponía, o llámalo alma. Ponía por aquí: yo, mi consciencia alma, percibe el cuerpo, la mente, las emociones. Percibo los pensamientos que vienen del ego, siento los actos con intención manchada por el ego, pero no percibo al ego, no percibo a ese yo. Quizás porque no existe si no le doy mi consciencia para que exista, o quizá porque el ego soy yo. Esto ya era muy tarde por la noche y hay mucha más profundidad de la que parece en esto. Y lo voy a leer otra vez para ver si se me ocurre alguna puntuación, porque fue el final del día 4. Y de hecho, del día 4 al día 5, que ahora después pasaremos a él, en el día 4 al día 5 me desperté a las 4:42 de la noche, se me encendió la bombilla y entendí todo, vale. En ese día como que pum, lo entendí por fin. Pero aquí me acosté con mucha confusión, con muchas preguntas sobre esto, sobre ¿Quién soy en verdad? Entonces era yo hablando de mi consciencia, de mi alma. Percibo el cuerpo, la mente, las emociones, percibo los pensamientos, o sea, estoy percibiendo todo esto que vienen del ego. Siento los actos que tienen intención manchada por el ego, pero no percibo al ego. Es como no puedo percibir al ego, porque es algo que confunde mucho, porque es como no le percibo de verdad, es porque no se puede percibir, porque no existe. Y eso No existe, pero cuando le doy consciencia, le doy energía, se empieza a existir. Pero como está existiendo él, yo no puedo percibirlo. Es un poco raro, pero es así, es como ese juego tan raro. Y nada, voy a beber agua, hacer otra pausa, que van otros 40 minutos y tú no la vas a ver, pero seguimos con el día 5 en nada. Bueno, y por fin vamos al día 5, vale. Recordemos, aunque lo acabas de escuchar, de dónde venimos. El día 4 hablábamos que justo me acosté con una pregunta, ¿no? Con esta parte del yo y de decir, oye, ¿realmente existe un yo? ¿Existe el alma? ¿Qué está pasando con todo esto? Y de hecho, la frase que leía, ¿no? Que es como, yo, mi consciencia, coma, alma, percibe el cuerpo, la mente, las emociones, percibe los pensamientos que vienen del ego, siente los actos con intención manchada por el ego, Pero no percibo al ego, no percibo a ese yo. Quizá porque no existe si no le doy consciencia para que exista. Y ponía también en plan broma, o quizá porque el ego soy yo. Y es verdad que es muy difícil percibir al ego porque está siendo él y porque se oculta. Entonces no lo puedes como ver, sabes, puedes empezar a identificarlo y empezar a ver cómo juega a ser consciencia, pero es muy difícil pillarle. Entonces, bueno, básicamente el día 4 me acosté con esa pregunta y con bastante rayada en la cabeza, porque era como que ya ha llegado el día 4, había como, o sea, yo sabía que tenía que llegar a una conclusión sobre esto porque me sentía súper perdido. Es como iba buscando a este retiro, y bueno, y durante todo este año he estado como buscando esto, ¿no? De quién soy. Y lo que me estaban diciendo es que no era nadie, sabes, como lo que me dicen las enseñanzas de Buda y lo que yo estaba experimentando. Es como, o sea, no soy nadie, y si no soy nadie, entonces, ¿a quién tengo que conocer? Sabes, es como, es difícil. Así que el día 5, a las 4:42 de la mañana, me desperté y escribí: tengo la rara sensación de que mi pasado no me pasó a mí. Sino que era a otra persona. Lo recuerdo como al Nene y el Paul, que eran dos amigos de la infancia, pero como si eso no me hubiera pasado a mí. Una sensación muy rara. Me lo apunté. Y eso fue como una reflexión. Ahí me desperté y ya escribí esto también. Y puse: cuando deseo que termine el retiro, nace un yo, nace una identidad. No es como mi ego, que es ese molde, genera un yo. Y ese yo hace cosas para que termine el retiro y sufro. Y cuando llega el fin del retiro, muere este yo y sufro al ver que no hay nadie a quien satisfacer. Y lo que me satisfacería supuestamente, que es que termine, no lo hace porque es impermanente. Aquí ya empecé a tener una claridad muy grande al experimentarlo. De qué era esto del yo, qué era esto del ego, y qué era esto del no nacido que habla Buda. Y entonces lo vuelvo a leer para que veas: cuando deseo que termine el retiro, o sea, tú deseas algo, en este caso yo, cuando me salía el deseo de que terminara el retiro estando ya en el día 5, nace un yo. Es como el ordenador crea un programa que lo que va a hacer ese programa es hacer cosas para que el retiro termine, para asegurarse de que el retiro termine. Pero evidentemente no puede hacer que el tiempo vaya más rápido ni nada. Entonces lo que hace es que está todo el rato obsesionado ese yo con que el retiro termine, y eso me hace sufrir porque no va a terminar hasta que no llegue el momento de que termine. Y cuando llega el momento de que el retiro termina, ese programa, que es el que digamos que estaba frotándose las manos diciendo mi objetivo es que termine el retiro, ese es mi deseo más grande, eso me va a hacer feliz, eso me Me hará culminar, me hará trascender. Todo eso está diciendo ese yo que ha creado el ego. Y cuando llega el fin del retiro, este yo ya no tiene propósito alguno. Entonces, de repente, es como se siente sin propósito y muere. Y es como, hostias, eso te hace sufrir porque ya no hay nadie al que satisfacer, te quedas vacío otra vez. Y lo que le satisfacería no lo puede, no le puede satisfacer porque ya ha terminado, ya no está. Entonces nuestro ego tiene que, se queda otra vez vacío diciendo, joder, he creado una identidad, he creado un yo, un programa que iba por esto, lo ha conseguido. Ahora ese programa ya no se siente bien, sino que se ha muerto. Y ahora yo me quedo vacío como diciendo, bueno, ¿y ahora qué? Venga, pues dame otra tarea, dame otro, otro deseo, dime otra cosa que rechazar. Y encima todo es impermanente. Entonces es como, imagínate el estrés o el agobio del ego diciendo Pues nada, esto es lo que yo hago, sabes. No, no hago cosas que no duran en el tiempo, que no satisfacen a nadie, porque nunca hay nadie para que le satisfaga, porque el mismo que está buscándolo, cuando lo consigue, desaparece. Es totalmente absurdo, ¿no? Y entonces me ponía: si detecto ese yo y suelto el apego, o sea, detecto que hay un yo, o sea, detecto que ha nacido el deseo, que ese deseo de que acabe el retiro ha creado un yo, y yo detecto ese yo y suelto el apego de que termine el retiro, puedo dejar de sufrir hasta que ese deseo se cumpla y dejar de aferrarme a un yo o mío que no existe. Y no puedo ver la realidad tal y como es porque está apegado a un deseo. Cuando estás ahí no puedes ver la realidad tal y como es, la vas a ver filtrada por ese yo que está queriendo que termine. Entonces, cualquier cosa que haga que parezca más largo te va a ser más largo. Cualquier cosa que sea, todo va a ir enfocado al deseo, a ese programa que tiene, porque no tiene ni siquiera los datos para ver toda la realidad, solo tiene los datos para ver la realidad que necesita para conseguir ese objetivo. Y luego me ponía: por eso Buda es el no nacido, Buda es el no nacido, y por eso se da cuenta y despierta viendo que ha nacido miles de veces. Aquí esto es algo que, fíjate, es de las cosas también que no he leído. Que no pregunté porque no me dio tiempo a preguntarle. Era por escrito y ese tipo de preguntas un poco tan difíciles de explicar no las puedes hacer por escrito. Y entonces yo empecé a entender, a darme cuenta que cuando Buda dice en su discurso justo después de despertar que ha vivido miles de vidas, lo siento como súper verdad. Que esto seguramente la gente que sea budista o no sean súper entendidos pues Podrán decir otra cosa, pero yo siento como súper verdad que Buda no se refería a que hubiera muerto y renacido con diferentes cuerpos miles de veces, que también seguramente, pero en ese discurso yo siento que no. Lo que se refería es que había muerto y renacido su yo creando diferentes identidades, diferentes yoes. Su ego había muerto y renacido en diferentes ocasiones por el deseo, por la aversión y demás, y había estado naciendo, renaciendo, naciendo y muriendo, naciendo, muriendo, naciendo, muriendo, consiguiendo el deseo, consiguiendo rechazar lo que sea, muriendo. Y así miles de veces en su vida, en esta encarnación. Y entonces, ser un no nacido es conseguir que cuando surge un deseo no nazca un yo que lo quiera conseguir. Es conseguir que cuando surja una aversión, o también un deseo, un rechazo, no nazca ese yo que quiera, que quiera conseguir que eso no te alcance. ¿Se entiende? Entonces, si no, si no nace un yo, simplemente estás en el no nacido, estás simplemente siendo. No necesitas tener esos yoes, esos programas abiertos, esas pestañas. Entonces, bueno, aquí fue de lo primero que empecé a ver. Y también me puse una nota porque se habló bastante en este retiro sobre el estado de nirvana. Y yo, cuando, cuando escucho lo de nirvana, y bueno, también supongo que hay mucha publicidad o por canciones y tal, Te crees que el estado de nirvana, el paraíso, es un estado, o sea, es como otro sitio o algo súper espiritual, que estás viendo luces de colores, geometría sagrada, todo esto que lo ves en sesiones de sustancias psicodélicas. Pero que eso no creo que sea el nirvana. Eso es a lo mejor de dónde venimos, pero eso no es el nirvana. Nirvana es para mí el estado de no nacido, ese estado de flow también que muchas veces sucede y lo experimentamos ahí. Donde no hay un yo, no hay un mío, y estás simplemente experimentando la vida, poniendo consciencia en el momento presente en el que estás. Eso para mí es nirvana, ¿no? Y muchos de nosotros lo experimentas, lo estás experimentando a veces en tu día. Hay gente que nunca, pero muchas veces sí que lo haces. Y me ponía aquí, y claro, si no hay un yo que ha nacido y se ha separado Entonces soy todo y estoy unido. Se deshace la dualidad. Es como si ya no hay un yo separado, que es lo que sucede cuando se crea este yo, el ego. Entonces estoy, soy el todo, soy toda la experiencia que estoy viviendo y estoy unido a todo. No siento que eso sea mío o que esto me pueda atacar, porque no hay un yo al que atacar permanente. Y entonces deshaces la dualidad, que es como también uno de los objetivos máximos en la espiritualidad. Pues también aquí deshaces la dualidad, vuelves a la unidad, pero experimentándolo desde un punto de vista único tuyo. O sea, el universo experimenta desde tu punto de vista único lo que está sucediendo. Y luego me puse por aquí una nota, que estos son cosas que suelen surgir a veces, y ponía reconocimiento. Pues sí que buscaba esto después de todo, al darme cuenta que solo puedo reconocer a mi mujer. Porque no la conozco, la reconozco cada día. Solo puedo reconocerme a mí porque no hay un mí fijo al que conocer o recordar. Y si lo creo, sufro porque cambia, porque muere. Y esto es porque, bueno, yo una de las cosas como más que más he trabajado en mi primera etapa de desarrollo personal fue el tema del reconocimiento. Además, que me acuerdo como 3 puntos claves, ¿no? Uno, Creo que fue el primero, fue el eneagrama, que soy eneatipo número— bueno, soy, ya no me sabe hasta raro decir eso, no, pero el eneatipo que más encajaba con mi personalidad en ese momento era el eneatipo número 3, y este va mucho sobre el reconocimiento externo, no. Y entonces eso por un lado. Por otro, en las necesidades básicas de Tony Robbins, pues de las primeras que tenía colocadas por ese entonces era la significancia, que es como el ser significante, no, que la gente te reconozca. Y además, en astrología, mi luna es Leo, que también lo que busca es reconocimiento externo. Y entonces decía, qué curioso, porque quizá sí que busco reconocimiento, pero no de ese que creía que buscaba. A lo mejor el reconocimiento que busco es tener una actitud en la vida donde reconozco las cosas, no las conozco, porque realmente no las conozco, las estoy reconociendo de nuevo porque ya han cambiado cada vez que las miro. Y me ponía por aquí también que esto te prepara para la muerte, para la muerte del otro también, porque te empiezas a dar cuenta que el que muere es ese yo que se creó. Lo otro no muere, es esa consciencia que está prestando atención, que es la vida fluyendo a través de ti. Ahora está en ti, cuando mueres estará en otra cosa, otra persona o lo que sea, pero no desaparece. Y el yo desaparece, pero ha estado desapareciendo toda tu vida. No es que ahora ese yo ha estado el mismo durante 90 años y a los 90 mueres y muere ese yo. No, a los 90 muere el yo que igual nació hace 3 días. Entonces no es, te da más paz, por lo menos a mí. Pero siento que la parte de la muerte es algo que es súper interno y que tienes que entender mucho. Y luego me puse una nota, puse: ya está tan cerca el último día que es mañana, que hoy no pienso en escribir a Sara. Si mañana ya se puede hablar, pues puede que la escriba. Mañana lo sentiré, pero hoy ya no. Me puse aquí el día 5. Prefiero aceptar el regalo del silencio. Sobre el tiempo, cuando hay un yo apegado a terminar el ejercicio, la meditación en este caso, se hace más largo. O sea, lo que os decía antes, ¿no? Es como cuando nace ese yo que está mirando el reloj y dice, uy, se me está haciendo esto un poco largo, ¿no? Y es como el ego dice, ok, programa, lanza el programa, un yo que esté atento del reloj para que esto no se haga largo, porque ha dicho el ego que esto se está haciendo largo. Perfecto, pues pone ese yo. Entonces se hace más largo todavía. Y cuando estás presente, no hay un yo, no hay nadie mirando el reloj, no hay nadie pensando si es largo, si es corto, solo estás en la experiencia. El tiempo simplemente pasa. Y ni te enteras. Yo ni me enteraba. Entonces puse aquí: el tiempo no existe hasta que el yo existe. Y tiene sentido, como no existe el tiempo hasta que no haya alguien que mira el tiempo. Si nadie está mirando el tiempo, no existe el tiempo, solo existe el presente. Y estarías en un eterno presente donde no puede haber día y noche, eso sí, porque lo veas, pero el tiempo como tal desaparece. Y ponía por aquí: es cierto que no es mi alma. ¿Cómo voy a poseer yo mi alma si este yo no existe y es impermanente? ¿Entiendes? Aquí fue también como un punto de entendimiento porque decía, claro, sí, yo sí que tengo un alma. Pero era como, ah, yo tengo un alma. Entonces estamos con el mí, es mi alma, y te estás apegando a ella. Y es como si hubiera una identidad que es totalmente ficticia, ese yo que ha creado el ego. Está diciendo que posee el alma. Esto es absurdo, pero yo por lo menos lo creía, ¿no? Y entonces ponía eso: es cierto que no es mi alma, que es un alma, vale, es un alma, es una consciencia, ¿no? Pero no es mía, porque de hecho yo soy impermanente. El que está hablando ahora mismo es impermanente. Mis cuerdas vocales, mi cuerpo, mi personalidad que hay por detrás, todo es impermanente. No puedo yo poseer un alma que es eterna, sería absurdo. ¿Cómo voy a poseer yo mi alma si este yo no existe y es impermanente? Yo experimento el alma. Ese yo, entre comillas, está experimentando la vida, experimentando el alma que tiene, que le está dando esta vida. Soy consciente de la realidad a través de ella. Es como una llama que cambia, aunque no lo parece, pero es una llama única con un propósito, con unos compromisos, con una función. ¿Entiendes? Como un poco de cal, un poco de arena. Es única, tiene un compromiso, tiene una función, es eterna. Y evidentemente su desarrollo, no eterna, porque volverá a la unidad en algún momento y se fundirá y seguirá ahí. En cierto modo está ahí, pero como de esa manera única, tampoco es eterna. Y luego ponía aquí en una frase, ya al final del día 5, y ahora os cuento una anécdota del día 5, ponía: yo soy la consciencia Al darse cuenta, el darse cuenta. Esto me gustó mucho también que lo dijo Jerome. Es como lo que tú eres es el darte cuenta, eres esa consciencia que se está dando cuenta ahora mismo de algo. Porque a veces cuando pasan las cosas automáticas no estás, estás en otra cosa, no estás. Pero cuando te das cuenta, eso eres tú, eres el darte cuenta. Entonces, yo soy la consciencia, el darse cuenta segundo a segundo, sin identidad. Y ese fue el día 5, bastante profundo. El día 6 y 7 ya sí que son ya para ir, sobre todo el 7 cuando salí, que vais a ver el aprendizaje también tan chulo. Así que bueno, un día 5 bastante completito y la verdad que de muchos entendimientos. El día 6 era el último día ya entero, el último día que era desde por la mañana hasta por la tarde, del 2 hasta por la noche. Y ya el día 7 por la mañana había una última meditación y ya nos íbamos. Entonces este día 6 es ya casi el último, Este podcast está siendo larguito, pero creo que seguramente estés pudiendo seguir un poco el cómo iba pensando, cómo iba encajando las piezas. Y espero que te ayude también a empezar a replantearte tú cómo podría ser esto que yo viví para ti. Un segundito, que me voy a sentar bien. Y cómo puedes tú usar esto, estos aprendizajes. Igual te pillan justo que ya los estás teniendo, o a lo mejor te pillan empezando a planteártelos. De cualquier manera, creo que está bien agitar un poco la mente para ver qué es lo que somos. El día 6 empecé escribiendo: el ego, el yo, es una idea, es egoísta y no está conectado al cuerpo ni a nada, solo al objeto de su deseo o del rechazo. Por eso el ego no hará nada fuera de eso. O sea, aquí lo que empezaba a entender era cómo el ego crea un yo que está apegado a un objeto, que puede ser un objeto imaginario mental, una ensoñación, algo que puede pasar, y entonces lo que están haciendo es intentar evitarlo. O puede ser algo real, un objeto, el dinero, por ejemplo, no, algo que ves, y solo va a hacer lo que esté de acorde a eso, o sea, cosas para eso. Pero para hacerlo El ego en sí no tiene energía propia porque no existe, es solo una idea. Entonces necesita liar a tu consciencia, a esa parte tuya del ser, necesita robarte energía de tu momento presente para ponerlo en eso. Entonces, en el fondo, el ego, esa idea, esa cosa que no existe pero que es solo una idea, está robando energía de tu consciencia, de tu ser, de tu yo soy ahora, de tu alma, de la vida en sí. Y está utilizándolo, engañando, imitando, forzando, porque ni siquiera está conectado al cuerpo. Tiene que utilizar todas las artimañas del mundo, y por eso cansa tanto no ser. No ser cansa mucho porque el yo necesita tantas conexiones, tantos hacks para hacer que las cosas funcionen, que es muy cansado. Y ponía por aquí: los yos que crea el ego son como pestañas del explorador consumiendo recursos de consciencia. Lo que os decía del explorador del Chrome o Safari o lo que utilices, Internet Explorer, las pestañas que vas abriendo de programas o de páginas diferentes, cada una son un yo, una identidad que ha creado tu ego, y cada una consume recursos. Y si los liberas, se libera la consciencia. ¿Cómo los liberas? Soltando esos apegos, dejando de desear esa cosa que estabas deseando, dejando de querer evitar eso que estabas queriendo evitar. Así es como se cierran. Y ponía por aquí, que esto ya os lo adelanté antes para intentar darle contexto, el ego es como una máquina de crear yoes, o yoes, no sé si yoes está bien dicho. Y ponía, es como ChatGPT entrenado, como si ChatGPT, que es inteligencia artificial, no, que está, que ha aprendido, le han enseñado a hacer cosas y ahora las hace, pues este ChatGPT, el ego, está entrenado con tus traumas, está entrenado con tus sankaras, que se llaman en las enseñanzas de Buda, que son esas reacciones que tenemos. Está entrenado con tu personalidad y este ChatGPT crea agentes, que hay agents en esto de la inteligencia artificial, que van a por un objetivo o evitan algo haciéndose ellos mismos las preguntas. Esto es muy interesante, voy a intentar explicarlo lo mejor posible. Es como en inteligencia artificial hay un concepto que son los agents o agentes Que son tú en la inteligencia artificial, en ChatGPT o en cualquier otro chat de inteligencia artificial, puedes escribir cosas, no, dame los 10 artículos sobre espiritualidad más populares, explícame de 5 maneras diferentes qué es el yo o qué es el ego, y te lo va a hacer todo esto. Y luego existen los agentes, que es que tú le dices quiero tener la descripción más detallada de lo que es el ego basado en el mayor número de puntos de vista posible? Y ya está, le dices eso. Y entonces solo con esa pregunta, él, este agente de inteligencia artificial, va a empezar a hacerse sus propias preguntas. Y entonces dirá, vale, ¿cuál es el mejor proceso para encontrar esto que me acabas de decir? Y le dirá una cosa. Y luego dirá, vale, dentro de eso, ¿qué es lo que debería hacer primero para que las preguntas sean más efectivas? Y no sé qué. Y entonces le sale eso. Después de eso es como, vale, ¿quiénes son los 10? Y empieza a hacerse preguntas él solo, es como autónomo, ¿no? Es una de las cosas que ha dado miedo a la gente también en el tema de la inteligencia artificial. Entonces se hace preguntas para llegar al objetivo. ¿Qué sucede? Que de hecho ya pasa con estos agentes de ChatGPT, que a veces entran en bucle porque se hacen tantas preguntas y consumen tantos recursos haciéndose esas preguntas para llegar al objetivo final, que muchas veces puede llegar en 5 años y consume recursos de todo tipo, de ordenador, de todo, porque empieza a intentar hacerlo para llegar al objetivo. Y a veces se lía que no veas y no llega nunca. Llegaría, pero igual dentro de 10 años. Y además lo hace sin ninguna ética. Entonces, aunque haga daño, lo hace porque él tiene ese objetivo. Y es igual que el ego. El ego, cuando tiene ese deseo, es capaz de hacer daño de manera no intencionada, pero capaz de hacer daño para conseguir ese objetivo. Y todos lo sabemos, que hemos tenido o conocemos personas que ese ego, ese yo que ha creado, hace daño a las personas y no se dan ni cuenta. Y luego me ponía por aquí, nota: cuando digo yo soy todo o soy la unidad, también soy el conjunto de mi cuerpo, mente, corazón, la realidad, el otro, la consciencia, el darse cuenta. Esto para mí fue como muy revelador también, porque era como, claro, a veces decimos soy el todo Y visualmente, a mí en mi cabeza es como si te fueras a ser el todo, sabes, como si salieras de tu cuerpo y eres el todo. Entonces ya no eres tu cuerpo, ya no eres tu personalidad, ya no eres esas cosas que traes desde que, bueno, de otras vidas y también de esta, no, tus traumas, tu filtro de la realidad. Y no era como, claro, si soy el todo, soy el todo incluyendo este cuerpo, incluyendo esta mente, incluyendo este corazón, incluyendo todo en la realidad, incluyendo al otro. Incluyendo mi conciencia, incluyendo ese darse cuenta. Y ponía por aquí: soy la puesta de consciencia en el presente a través de los filtros del cuerpo-mente-corazón, mi karma y la realidad actual. Y esto empezó a hacer como mucho sentido también, porque era como, claro, yo pensaba: si eres el todo, no existes tú, no hay un filtro una visión única que el universo pueda ver. Es como que no estarías cumpliendo el objetivo que el universo parece tener para ti y para mí, que es como el universo se está conociendo a él mismo y ayudándose a seguir desarrollándose, a seguir creciendo a través de puntos de vista individuales, puntos de vista únicos. A lo mejor no es individual la palabra, a través de un punto de vista único. Entonces es como si estar en esa unidad y no estar en este cuerpo a través de estos filtros que tú tienes no sirve al universo, porque no estás, no se puede ver a él mismo desde ahí. Se puede ver desde el filtro de tu cuerpo, de tus experiencias, de tu karma. Entonces, por eso es como yo soy la puesta en consciencia, soy, soy este todo, pero visto desde mi filtro. Es como si entrara la vida por tu cuerpo, después de tu cuerpo tus emociones, tu mente, tus memorias, tu personalidad, tu ego, tus sentidos, y ya ve el todo. Pero no lo va a ver igual que otra persona que tenga otro cuerpo, que tenga otras experiencias, porque es una forma de verlo único. Entonces es como todos somos uno, pero a la vez todos somos, y es un punto de vista individual el de cada uno por los filtros que tenemos. Y sé que esto no es fácil, pero bueno, yo te lo voy soltando e irás pillando cosas. Y aquí ponía también, que este me encantó porque se hablaba mucho del despertar, y decía: despertar, me vino así como a la mente, despertar es darse cuenta de que estás viviendo justo la vida que se supone que tienes que vivir. El universo es sabio. Era como darse cuenta que, fíjate, que yo he buscado durante muchísimos años vivir una vida o una cosa que era diferente a lo que tenía. He pensado que si despertaba mi vida sería diferente. Y hay una frase que me encanta, que se la escuché a Vicente, a un amigo, y decía: solo te puedo prometer que nada va a cambiar, pero todo será diferente. Y es un poco esto, es un poco esa la filosofía. Despertar es darte cuenta de que estás viviendo justo la vida que se supone que tienes que vivir y confiar que el universo es sabio. Despertar no es despertarte en una realidad que es diferente a la que estabas. No es diferente, pero a la vez es lo mismo, es igual, es exactamente igual. Pero es que te das cuenta que eso que estás viviendo ahora mismo es perfecto, sea como sea, haya dolor, haya placer, es perfecto. Y nada, por aquí ponía ego significa yo, que lo estuve buscando también. Así que deja de dejar de, deja de existir cuando no hay un yo. Cuando no hay un yo, pues no hay ego. A ver qué más. Aquí ponía: el apego es cuando quieres hacer una foto de la experiencia para guardarla. El ego, ese yo que se crea, lo que quiere es hacer una foto de la experiencia que estás viviendo, de lo que sea que estés viviendo ahora, sobre todo cuando es positivo, para guardársela. Y lo hace esto el ego. Es como que no vive la experiencia al 100%, sino que se apega a ellas, las vive al 20% porque está haciendo la foto y no las vive enteras. Y el ser vive la experiencia plenamente, con mucha consciencia, como si estuviera consumiendo un tronco, un fuego que consume un tronco. La experiencia, el ser, lo consume por completo. Se queda el tronco consumidito, vale, ahí quitado por completo, no se apega a nada. Y las cenizas viene el viento y se las lleva. Sin embargo, el ego lo que hace es una foto de la experiencia y se guarda la foto, y en ese hacer la foto y guardársela se pierde la experiencia. Y el ser sabe que es impermanente, y la foto la hace el ego pensando que esa foto va a ser permanente, pero también es impermanente. Así que bueno, eso fue mi día 6. Y el día 7, que es el último, y ya terminamos este podcast, creo que va a ser el más largo que he hecho de todos, pero no me extraña. Porque todos estos conceptos son bastante profundos. Y el día 7 fue el último y fue, fue heavy. En la meditación fue, fue sencillo porque era al final, las últimas meditaciones y demás, y fue muy guay. No tuve nada así que digas, no sé, no apunté nada de eso, solo quizá una frase final que me apunté, que ahora os la leo. Pero lo interesante fue que Conduciendo de vuelta, volvía de Ávila a Atocha a dejar el coche de alquiler y coger el AVE. De repente empecé a pensar en momentos de mi vida en los que hice cosas que no estaban bien. Todo lo hemos hecho, cosas que no estaban bien, que me hacían daño a mí, que hacían daño a otros y que por las que he pedido perdón a diferentes personas que estaban involucradas. Y de repente como empecé a llorar, a sentir unas ganas de llorar increíbles, y empecé a llorar y empecé a sentir de repente como si me abrieran una puerta el sufrimiento que había por debajo de ese hacer daño. Era como ver otra vez que ese yo, ese yo que se creó que hacía eso, tenía un deseo o tenía una aversión, algo que quería rechazar. Dependiendo de los puntos. Y entonces actuaba haciendo lo que creía que tenía que hacer para conseguir eso, ¿no? Y cuando lo conseguía pero no le satisfacía, pues se frustraba más. Entonces ese sufrimiento de desear algo, llegar a ello, ver que se acaba y que necesitas otro deseo y que no te llena, que te deja más vacío todavía, cuando se hace crónico, como era mi caso hace 2 años más o menos, Pues hay un sufrimiento por debajo increíble, porque sufrimos por eso. Sufrimos porque estamos enganchados a identidades, a ese yo, y estamos enganchados a deseos, y estamos enganchados a esos apegos. Y se sufre un montón cuando te pasa eso, se sufre mucho. Sufrimos porque estamos apegados a un yo, y además ese yo es impermanente, muere, renace. Imagínate cómo es esto, no es como morir y renacer. Varias veces en el día, con lo que conlleva eso, porque justo mueres cuando crees que habías conseguido algo que querías, que habías estado persiguiendo, y ahí mueres. Y el que viene, el yo que se crea después, es incluso peor, porque cuando no te preocupas o te ocupas de esa máquina llamada ego que crea yoes, hacerla que sean unos yoes más amables, es muy heavy. Entonces me pasé bastante tiempo Y eso, y ponía aquí como por ejemplo que cuando estaba en el punto más álgido, sin encontrar eso que buscaba mi ego, hasta reventar, pero sin darme cuenta, creyendo que tenía que cambiar mi vida. Yo tenía la creencia de que tenía que cambiar mi vida, cambiar cosas, replantearme mi relación de pareja, mi negocio, sabes, como estaba enganchado en todo lo externo. Y no eran más que apegos y que deseos y que identidades que tenía que mantener y que tenían sus propias funciones, pero tenía un montón. Y eso hace sufrir un montón. Así que sufrí muchísimo por eso. Sufrí también por personas que me habían hecho daño, que yo había sentido que me han hecho un daño increíble. Pues no sé, tipo en otras relaciones cuando te son infiel, por ejemplo. Y desde el punto de vista nuevo que lo veía, decía, claro, pero la persona que hace daño Y lo sentía con las personas específicas de mi vida en las que me ha pasado esto. De la persona que te hace daño está sufriendo un montón, no está pasándoselo pipa. Es un yo de ella, de esa persona que te ha hecho eso, que está sufriendo, que está haciendo eso porque se ha creado una identidad para protegerse o para conseguir algo que cree que desea, pero que es impermanente y no va a durar. Y entonces empecé como a verlo, a ver diferente el que la gente que te hace daño no tienes por qué odiarles, por qué guardar remordimiento. Incluso hasta el perdón es algo bastante ficticio, porque ¿a quién estás perdonando si ese yo que hizo eso ya no existe? Y esto no significa que todo el mundo pueda hacer lo que le dé la gana, no. Hay que hacer lo que está bien, no hay que hacer daño al otro, pero a veces se hace desde la ignorancia, no. Es una identidad, un yo que lo hace. ¿Por qué lo hacen? Ya está, no tenías conciencia y lo hiciste. Y entonces vi como con más, con más objetividad esto, viendo que cada persona hacemos lo mejor que podemos en cada momento, que lo mejor que puedes hacer es ser consciente. Porque si tu consciencia no está entrenada, que esto es algo que el estar en este mundo del desarrollo personal y espiritual, meditar, respirar, escuchar este tipo de podcast, poner consciencia en tu vida, en tu presente, a cada momento es lo que te permite que cuando tu yo, tu ego, empieza a tomar el control, si tú, tu consciencia está entrenada, puedes verlo y lo ves y dices: ¿dónde vas? No, no, no, no, no, soltemos este apego. No, esto no lo vamos a hacer porque esto hace daño, me hace daño a mí, hace daño al otro. Puedes poner consciencia, pero si tus egos, tus yoes, tienen toda tu energía, tu consciencia es así de pequeña, no puedes. Entonces necesitas empezar por algún punto para ampliar esa consciencia. Es súper importante. Y entonces empecé a verlo con muchísima compasión. Se abrió, se habló mucho en el retiro que la compasión es lo que abre esto, es lo que más rápido abre la consciencia y lo que te permite entrar en el dolor, entrar en los traumas, tener compasión, desarrollar una compasión muy grande hacia ti y hacia todos los seres. Y veía incluso también con mis padres y sentía mucha compasión por mis padres. Porque decía, joder, muchas veces, bueno, yo he culpado a mis padres pues por mis traumas, por mis cosas y tal. Y decía, primero, no eran los que son ahora, eran otros yos que estaban buscando sus deseos con sus apegos, con sus cosas, y que hacían lo mejor que podían. Y su consciencia, pues si era poca, si era mucha, por la que fuera que tuvieran para ponerla en el presente, hacían lo que podían con eso. Y además, cuando hay falta de dinero Y ese yo que dice que el dinero es tan importante se adueña de toda la experiencia, de toda tu vida, no deja espacio para otras cosas. Entonces cuesta mucho sacar espacio ahí para tus hijos o para hacer cosas de otra manera. Entonces, con mucho agradecimiento, porque sentía como sus egos o sus yoes estaban muy asustados. Y desde eso, pues todo lo que me dieron fue todo el amor que podían, y lo que viví pues fue perfecto. Y fue la sensación de que por un lado es perfecto y que por otro siento compasión por el sufrimiento que crea el ego en nuestra experiencia humana. El darte cuenta que todo eso, como viendo mis experiencias de vida, sabes, como ahí me rompí, o sea, en todo el retiro no lloré, pero aquí estuve llorando como 45 minutos. Y era como ver ese sufrimiento de repente, nunca lo había visto, te lo prometo. Tengo 40 y voy a hacer 42 años ahora en octubre, el 21, por si quieres escribirme. Y hago 42 años y ha sido ahora que me he dado cuenta que existe el sufrimiento de verdad, de sentirlo, de verlo. Y entonces ahora veo la compasión también, y veo también el agradecimiento a mi ser por estar siempre ahí. Es como, es raro, ¿no? Porque creo que a lo mejor muchas personas, bueno, ya identificabais el sufrimiento. Yo no lo hacía, yo no veía eso, veía que había problemas que tienen soluciones. Básicamente esa era mi actitud, pues desde ese apego, desde ese yo que está evitando sentir, ¿no? Pero aquí sí que veía ese sufrimiento que hay en el mundo, ¿no? Y lo ves también muy sutil porque no es el sufrimiento solo como suele ver la gente, del dolor, de gente que tiene dolor o que tiene una enfermedad o que tiene— no, es el sufrimiento de gente que está persiguiendo deseos, persiguiendo ideales, creando esos yos, abriendo esas pestañas en el explorador que le está robando consciencia y que les domina por completo, y que desde ahí se sufre un montón. Porque por mucho que cambies de pestaña, siempre vas a la misma mierda y sufres un montón. Porque cuando consigues algo y cierras la pestaña, te sientes vacío y necesitas abrir otras 3 para volver a sentirte lleno y a crear otros 3 yoes. Entonces, no sé, sentí muchísima compasión, sentí una necesidad súper profunda de ayudar, de ponerme al servicio para aliviar el sufrimiento, porque al final todo en esta vida, todo en este mundo de la forma, es impermanente. Y si ni siquiera sabemos que eso es sufrimiento, ¿cómo leches lo vamos a evitar? Si no aceptamos que todo esto es impermanente, ¿cómo vas a aceptar que tienes un problema, entre comillas, si vives desde el ego? Así que bueno, puse por aquí que creo, me apunté, creo que de pequeño me hice una coraza para no ver el sufrimiento de mi entorno y sobre todo el mío. Y después he vivido sufriendo, pero no era capaz de verlo. Estaba, me apegué al deseo y no me daba cuenta de que sufría por ese apego, y mucho. Y era por evitar ver el sufrimiento de la aversión, del rechazo, y el sufrimiento de mi niño interior, y que era el mismo sufrimiento que yo veía en mis padres. Y me apunté por aquí: pasé mucho tiempo y me encapsulé en un ego controlador y que nunca estaba mal. Que no sufría porque no veía el sufrimiento, no sabía lo que era. Lo enterraba en mis apegos y pensaba que al lograr el objeto de mi deseo, cuando lo consiguiera, o evitar lo que fuera, iba a ser feliz. Y que si no lo era, era solo por no tener eso o por no tener lo otro. O sea, era como yo tenía tan claro, fíjate, el programa tan bien hecho que hace nuestro ego. Tenía claro que si lograba el objeto que yo deseaba o evitaba lo que quería evitar, iba a ser feliz. Y también, si no era feliz en ese momento, lo que pensaba era, bueno, no soy feliz porque no era eso, es otra cosa, vamos a por otra cosa. Y entonces te vuelves en esa rueda, pero no te das cuenta que estás sufriendo en esa rueda totalmente. Y por último, la nota final, que esto lo apunté en un papel al salir del retiro y fue como un intentar. Esto fue antes del episodio de llorar cuando iba de camino para Atocha, y luego lo hice justo al salir del retiro. Y ponía: venía a conocerme más a mí mismo, me voy dándome cuenta de que no hay un yo mismo fijo que conocer y etiquetar, sino un nacer y morir de unos yo míos que sufren la impermanencia. Sí puedo conocer desde su impermanencia y con compasión a estos yoes, a esta personalidad. Este ego impermanente e impersonal que los crea. Pero no puedo conocerme a mí mismo, solo puedo ser la consciencia que observa. Ahí es nada, ahí es nada. Y la verdad que fueron unos días súper interesantes. El aprendizaje que me llevo es súper profundo y la verdad que me alivia un montón. Sigo como sintiendo que no me quita mi unicidad o mi ser único, Porque soy único, cada uno somos únicos, pero sí que te pone en un sitio muy diferente. Es como yo antes me identificaba con este cuerpo, me identificaba con la personalidad, con si eres eneatipo 3, si eres Libra, si eres no sé qué, sabes, cómo te identificas con esas etiquetas. Ahora realmente me identifico con esa, con la vida, sabes, como con esa, con ese flujo vital, con esa consciencia que a través de la respiración, a través de la meditación, puedes empezar a sentirlo mucho más. Me identifico con esa consciencia que está pasando a través de todos estos canales, de este cuerpo, de esta personalidad, de estas memorias, de este karma. Está pasando a través de todo eso y saliendo al mundo. Entonces yo soy eso que está saliendo al mundo ya con una, con un sabor, con unos colores, con un filtro diferente al que pueda ser Sara. Pero no soy esos filtros, sabes. Es como, no eres los filtros. Si estuviéramos proyectando luz a través de unos filtros y sale un arcoíris aquí, pues es como, no soy el proyector, sabes. Que esto es algo que yo en esta parte de desarrollo espiritual lo he visto mucho, no, que te dicen tú proyectas la realidad. Y es como, vale, pero no soy el proyector. El proyector es parte de mí, igual que la realidad, pero no soy el proyector, no soy mi personalidad, soy la luz esa consciencia que pasa a través del proyector y se proyecta. Y a la vez soy lo que se proyecta, el proyector y la luz, ¿sabes? Es como verlo mucho más, muy diferente, ¿no? Yo ahora, si me imagino quién soy yo, me sale casi como una parte medio luz o consciencia que haya al lado de mi cuerpo, no que esté ni siquiera en mi cuerpo, que esté por aquí. Podría ser el aura o no sé, vete tú a saber, pero lo siento como fuera de mi cuerpo. Siento como esa atención que pongo en las cosas, eso soy yo. Y lo soy, pero he pasado a través de estos, de este filtro, de este cuerpo, de este cuerpo emocional, de mi mente, de todo. Entonces te permite observar la vida de otra manera y también no malgastar tu vida, porque creo que sufrir tanto es, no sé, esto es una escuela y creo que venimos a la Tierra a aprender muchas cosas y que lo mejor que podemos hacer es tomar el currículum, como dice Ram Dass, que hay aquí en la tierra, que tenemos para aprender, pero sin creernos que somos solo el cuerpo. Es como estoy tomando este currículum, pero soy a la vez esta consciencia, y por supuesto que también soy este cuerpo y todo lo que hay en él, y también soy toda la realidad. Pero no me puedo confundir y creer que solo soy la realidad, lo de fuera, y quedarme enfrascado con el exterior. No me puedo creer que solo soy mi cuerpo ni mis emociones ni mis pensamientos, y lo único que puedo creer que sí que soy solo pero necesito todo el resto para poder observarme y vivirme, es esa consciencia. Porque si creo que solo soy la consciencia, entonces no me puedo ni siquiera ver, no puedo explorarme, no puedo aprender, porque solo soy la consciencia y nada más que vería esa unidad y ya está. Pero es que vengo aquí no a ser solo la consciencia, vengo a experimentar con esa consciencia estos filtros. Y bueno, creo que este podcast ha quedado interesante. Por favor déjame un comentario para saber si, qué te ha llegado, si te lo has visto entero, porque la verdad que sí que tengo curiosidad, porque creo que es el podcast más largo que he grabado y creo que es el concepto más profundo hasta ahora, y con más entendimiento y más asentado en mí, en mi ser, que he tenido. Ha sido después de 27 días de retiros de silencio y meditación vipassana. Y nada, dentro de poco os estaré contando también, a finales de mes de septiembre, estamos ahora a 10, según estoy grabando esto. Y a finales de septiembre, el 24, me voy 6 días a un retiro de oscuridad, silencio y oscuridad, yo solo en una habitación preparada para que esté completamente oscuro. Y creo que va a ser muy interesante. Y además es cerquita ya de mi cumpleaños y tengo muchas ganas. Así que ya os contaré sobre esa experiencia. Y nada más. Otra cosa muy, una petición o cosa muy fácil. Si has llegado hasta aquí, probablemente es porque te gusta mi podcast. Y si te gusta mi podcast y todo esto, me encantaría que si conoces otros podcasts de este estilo o de otro donde te gustaría que me entrevistaran, díselo al dueño del podcast, vale. Hazme ese favor y dile, oye, molaría que hicieras un podcast con Nacho Muñoz, y que me contacte. Y yo encantado de ver la propuesta y ver el podcast, y si encaja, pues hacer un podcast con esa persona. Así que nada, estoy, tengo muchas ganas de hacer entrevistas en otros podcast que no sean el mío. Aquí hablo solo normalmente. Me apetece mucho hacer entrevistas en otros podcast y pues si me ayudáis vosotros que lo escucháis, sería fantástico. Así que nada, mil gracias. Déjame tu contestación, que me encantará leerla después de todo esto que te he soltado. Y nos vemos en el siguiente podcast en Despierta con Oye Nacho. Chao.

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