Episodio 012 · Despierta con Oyenacho

Identidad: La trampa que te impide ser libre.

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Muy buenas, bienvenido a un nuevo podcast. Este es el 12, si no me equivoco con el número. Y bueno, estás en Despierta con Oye Nacho, y hoy vamos a hablar sobre cómo descubrir quién eres y el viaje que al final tenemos todos en descubrir quiénes somos, ¿no? Porque pasas por tantas fases en tu vida, por tantas identidades en tu vida, Y creo que nos apegamos tanto a ser algo fijo que nos hace un montón de daño. Así que bueno, este podcast no sé muy bien cómo va a salir. Va a ser muy interesante ver cómo va siendo, porque para mí, sinceramente, llevo 11 años ahora en este mundo del crecimiento personal, desarrollo espiritual, y siento que he cambiado tanto en los 11 años, que he pasado por tantas identidades y he pasado por tantas crisis de identidad, de no saber quién eres, que para mí ha sido un aprendizaje bastante— Bueno, sigue siendo, estoy todavía en ello. Sigue siendo un aprendizaje muy potente el saber quién eres de verdad. Y vamos a hablar de todo, un poco metafísicamente, de qué somos en realidad, y también de por dónde vas pasando, de qué fases van sucediendo y cómo puede aliviar un montón el sufrimiento ser quién eres. Y creo que eso es importante. Y mira, para empezar, me gustaría empezar con uno de los aprendizajes del podcast pasado, del 11, que fue el de mi segundo Vipassana, mi segundo retiro de 10 días Vipassana. Y os contaba ahí que en el día 10 el aprendizaje fue namasté, ahora te veo, ¿no? Y también ahora me veo, se me venía muchísimo eso. Y veía perfectamente, fue como una de las cosas que decía Goenka, que es el que en los audios va guiando el retiro Vipassana, el que lo fundó, no Vipassana en sí, sino esta fundación que ahora hace los retiros, pues hablaba de cómo muchas veces con lo que tú te relacionas o lo que tú ves de ti mismo, eso que llamas identidad, eso que llamas quién eres tú, es una imagen fija. Es como si hubieras hecho una foto de lo que tú crees que eres, y entonces te ves y te comparas cada día con esa imagen, queriendo que tu identidad sea algo completamente fijo, que no cambia. Y todo cambia en el mundo. Al final, una de las cosas que más he aprendido en Vipassana y que más me ha permitido interiorizarlo ha sido precisamente la impermanencia de las cosas. Hay un montón de libros, un montón de enseñanzas. Justo me he hecho un último tatuaje con un círculo que lo representan mucho como anicca, que es la palabra en pali para impermanencia o que todo cambia. Y bueno, todo cambia. Entonces, si te relacionas con tu identidad, contigo mismo, desde que es algo fijo, y desde que ser tú mismo es ser algo fijo, pues ya empezamos mal. Ya empezamos bastante mal. Y a mí me ha pasado, porque he intentado muchas veces tener una identidad confiable, porque además queremos ser confiables o ser que la gente pueda contar con nosotros, con que siempre vamos a ser iguales y a responder igual. Pero es un mito. No puedes siempre contestar igual, no puedes ser siempre igual. Hoy te puede gustar o apetecer una cosa, mañana no. Y está bien, ¿no? Y con el namasté me abrió bastante los ojos, porque era como, vale, yo me relaciono a lo mejor con mi hijo, imagínate, queriendo que sea fijo, que no cambie, que sea siempre, que tenga una identidad fija. Y para eso lo que hago es que le asigno una imagen. Y es como, mi hijo Oliver pues es así, tengo esa imagen de él. Y cuando cambia, me cabreo. O tengo pena porque ha cambiado, porque ya no es como yo quería que fuera. Y de hecho, esto crea hasta conflicto muchas veces en general, que hace que las personas se cabreen porque ya no eres como eras, o ya no reaccionas como reaccionabas, o lo que sea. Pasa mucho en pareja. Entonces, empezando por ahí, la identidad es un concepto jodido, sinceramente. Es difícil de hacer las paces con él. Y en este podcast vamos a entenderlo lo máximo y verlo desde todas las perspectivas que vayan surgiendo. Entonces, por un lado eso, ¿no? Como decir, vale, quitemos el mito de que tienes que ser, que tener una identidad que es como este soy yo, esta soy yo, estos son mis valores, estos son no sé qué, estas son mis creencias, esto es lo que me gusta, esto es lo que no me gusta. Pues a todo eso, con que le añadas ya el este soy yo ahora, ahora en este momento, porque dentro de 30 segundos si me vuelves a mirar seré otra persona, otra cosa. Evidentemente hay muchas cosas que son iguales y que no van a cambiar, pero tu cuerpo está cambiando, te estás muriendo a cada segundo. Tu personalidad se va ajustando, va cambiando, adaptándose al ambiente, a lo que está sucediendo, a tu entorno. Tu mente sigue pensando cosas, cambiando. O sea, no es nada fijo. Hay ciertas cosas que sí, evidentemente. Por eso tenemos un nombre, por eso tenemos un ego, que ahora hablaremos de él. Pero creo que lo primero es hacer las paces con: hoy eres quien eres, mañana puedes ser otra persona. No otra persona con otro nombre y demás, que eso sería una enfermedad mental, tú me entiendes. Pero puede ser otra versión de ti, y cada versión es diferente. Y cuando te intentas aferrar a ser de una manera, al final te haces daño. Y de hecho, fíjate que en este momento, ahora mismo, actual para mí, Con esto de la identidad, hace unos meses, creo que en los podcast, en alguno te lo habré comentado, pero estaba como muy enfocado en ser yo mismo, muy enfocado en encontrar quién era yo. Y de hecho, tengo todo esto lleno de libros de diseño humano, de mil cosas, buscando quién soy yo, quién es Nacho, buscando cuál es mi personalidad, qué me gusta, qué es bueno para mí, y buscándolo en los libros. Es como súper paradójico, Pero bueno, lo hacemos mucho. Y encontré cosas, claro que encontré cosas. Y encuentras y te metes en una cajita etiquetándote con diferentes cosas, que si soy Libra, que si soy ascendente Capricornio, que si Luna en Leo, que si diseño humano generador. Y todo eso ayuda porque te da pistas, pero no te dice quién eres. Te dice, pues el diseño humano, me gusta mucho la palabra, porque es como que te dice cuál es tu diseño. Pero no tu personalidad, cómo eres exactamente. De hecho, cambia, porque cambia todo. Los astros, si tú dices, soy mi carta astral, imagínate, pues eres tu carta astral, pero a cada segundo los astros en el firmamento están cambiando. Entonces, tu personalidad, o quién tú eres más que tu personalidad, que ahora hablaremos de eso, cambia con cada centímetro que se está cambiando del cielo, cambia totalmente. Y luego otra cosa, mira, ahora mismo me está llamando mi amigo Tino Fernández, Y no se lo voy a coger porque quiero terminar el podcast y no desconectarme. Y yo para Tino soy una persona, él ve una imagen de mí. A veces también ve detrás de la imagen, evidentemente, pero todos creamos una imagen de las personas, y de los amigos a los que queremos mucho, más todavía. Y él tiene una imagen de mí, y cuando él me habla, muchas veces yo no me reconozco. Es como, qué interesante, está hablando a una imagen que él tiene hecha de quién soy yo, pero ya no soy esa persona, ya no soy esa imagen. Y poco a poco la gente te va... Conociendo más, porque tú también quitas esa imagen, ¿no? Entonces, bueno, saltando de nuevo al tema, no eres el mismo nunca, no eres la misma nunca, ¿vale? Eres una personalidad. Si lo que quieres conocer es tu personalidad, es cambia. Tienes ahí un recipiente que sí que, bueno, tiene unas características, eres de una manera, tienes unos rasgos, ¿no? Pero cambias. Ahora vamos a volvernos un poquito más hierbas. ¿Quién eres en verdad? O sea, si tú piensas y dices, vale, somos humanos y vamos a compararlo con los animales, que somos animales también, pero ahora imagina con un perro o con una tortuga. Me gusta más una tortuga. Vamos a ir a una tortuga para que sea como mucho más, que se vea bien. Una tortuga, ¿quién es? Ella misma no lo sabe. No sabe quién es, no tiene ni idea. No tiene nombre, no tiene, no puede autoobservarse. Sí que percibe su cuerpo, porque percibe su cuerpo, está conectado con el ritmo de la naturaleza, se mueve por los ciclos de la vida y de la naturaleza y demás, pero no se puede autoobservar. Existe en manada porque puede tener su pareja, si es que tienen así exactamente lo que sea, no sé si ni siquiera tienen. Pero bueno, sus compañeros, sus amigos, pero no existe, entre comillas. Sabe que existe, pero no tiene una capacidad de autoobservarse. Entonces, ¿quién es? Si ella se preguntara quién soy, como mucho, si acaso llegará a decir: soy una tortuga. Ya está, pero sería eso. Creo que es a lo máximo que podría llegar. A no ser que estés viendo la peli de Nemo, que ahí pues habrá otras cositas. Pero un humano, donde nosotros hemos llegado es que somos la tortuga, no somos un humano. Y si fuéramos solo esa parte animal, desde como yo lo veo y lo siento y lo he ido experimentando, pues simplemente vivirías y creerías que eres pues eso, un humano más, que eres uno, porque sí que te sentirías como una persona. No es que sientas que eres el mundo y la naturaleza y no tengas una sensación de individualidad, porque tu propio cuerpo te daría esa sensación de individualidad, porque se diferencia, hay una barrera con el exterior. Pero no tendrías un nombre, no tendrías una motivación individual, serías como una hormiga. Que de hecho casi me tatúo una hormiga después del Vipassana, porque las observé mucho allí. Y las hormigas son totalmente una hormiga más en todas las que hay, y trabajan en equipo, no tienen nombre, lo que cogen es para todo el hormiguero. Es como así serías tú, no tendrías la capacidad de preguntarte quién soy. Porque solo serías uno más de la especie, que hace las cosas, no las piensa, solo es como por instinto, ya está. Incluso tu neocórtex, la parte de solucionar problemas, funcionaría cuando es necesario, pero no se atribuiría el éxito ni nada. Y entonces no existiría ni siquiera un nombre para ti. Ahora, ¿cómo somos ahora mismo los humanos? Y como esto lo puedes leer en muchos libros, y bueno, yo por lo que he ido experimentando, también leyendo, Y dices, vale, yo tengo mi ego. O sea, como nuestro cerebro, aunque está como ahora demostrado que se creó de otra manera o que no ha sido como evolutivo del reptiliano al límbico y al neocórtex, pero tampoco está muy claro porque es súper difícil todo este tema del cerebro. Pero vamos a ponerlo con esa teoría, aunque no sea ya 100% válida. Cerebro reptiliano, es como esa parte instintiva de reaccionar, de sobrevivir, que solo mira por su supervivencia. Y es la parte, pues como los cocodrilos, que estaríamos así. Parados, mirando, tomando el sol, comiendo, durmiendo, ya está, ¿sabes? Reproduciéndonos, punto. Luego, para la parte social, porque los cocodrilos no es que sean muy sociales, la parte social pues es el cerebro límbico, que es el de las emociones, donde ya empiezan a generarse muchas más sustancias químicas, neurotransmisores, para que podamos conectarnos unos con los otros, para que sea más fácil el apareamiento, para que podamos sobrevivir más en en tribus y demás. Y esa parte todavía ahí, hay todo eso, pero no hay una identidad como tal, vale. Y ahora vamos al neocórtex, que es la capacidad de procesar, hacer procesar problemas lógicos y problemas más grandes, y la autoobservación, la autoconciencia. Los humanos tenemos conciencia de nosotros mismos y podemos dirigirla a diferentes sitios. Y eso nos da la capacidad de poder autoobservarnos, de poder darnos nombre, de poder comunicarnos con la palabra y hacer toda esta magia que hemos hecho los humanos con todo lo que hemos creado. Pero claro, al hacer eso, fíjate que para mí es como— me estoy acordando ahora mismo de Eckhart Tolle, que en el libro El poder del ahora te explica que él tuvo una crisis o una depresión así muy grande, Y en esa depresión, de repente, un día dijo, es que no estoy a gusto conmigo mismo. Más o menos algo así. Y dijo, no estoy a gusto conmigo mismo. Si hay un conmigo, yo no estoy a gusto conmigo mismo, es como si hubiera dos, ¿no? Es como dijo, entonces hay un conmigo, pero hay un yo también. Pues no estoy a gusto conmigo mismo, es porque tiene que haber dos personas aquí. Y entonces, de repente, eso fue lo que le llevó a decir, ostras, hay una parte de mí que vive en ese eterno presente, que es esa hormiga, por ponerle un nombre, que trabaja en equipo, que está haciendo de hormiga, de humano, viviendo en el presente, desidentificado de su identidad, de si él es un nombre. Y hay otra parte que sí que es un nombre. Y ahí es donde nace ese ego, esa identidad de tu personalidad, de tu nombre. Ayer, y perdona, a lo mejor este podcast es un poco licuadora de cerebros, porque igual no es fácil seguir, pero voy a intentar hacerlo lo más que se pueda seguir lo máximo posible. Ayer hablaba con David Alonso en un live que hice con él, que me hizo una entrevista en Instagram, y me preguntaba, dice, te voy a hacer una pregunta que seguro que ya sabes contestar y que te harán mucho, como el inicio de una entrevista, y es: ¿Quién es Nacho Muñoz? Y entonces le dije, pues oye, la verdad que así como has hecho la pregunta es más fácil, porque me estás preguntando quién es Nacho Muñoz. Y Nacho Muñoz es como, no desde una posición de ego espiritual ni de nada, pero es como, es mi ego, es como, es mi personaje, es mi nombre, es donde yo grabo. Si fuera un archivo, imagínate que esto fuera un ordenador, pues es como en Nacho Muñoz es donde yo he grabado todas mis experiencias vitales, donde yo he grabado lo que me ha pasado, donde están mis traumas, donde están mis éxitos, donde está todo. Y luego hay una parte detrás que es quien tú eres de verdad, y que esto no te lo voy a poder explicar en un podcast, creo. Ojalá fuera tan mágico como para poder hacerlo, pero que eres el que observa a Nacho, es el que no tiene ese nombre, el que tiene esa fuerza vital. Piensa en tu corazón, ahí no hay un Nacho, no hay nada. Es como eso que está antes de Nacho, Eso eres tú. Y también eres Nacho, evidentemente. Pero al describir a Nacho era mucho más sencillo, porque decía, mira, pues tengo 41 años, emprendí a los 29, tengo un hijo, tengo una mujer, llevamos 11 años juntos. Y bueno, todas estas cosas, ha pasado esto en mi vida, ha pasado esto otro. Todo eso es la contestación de quién es Nacho. Pero si me preguntas quién soy yo, pues ahí ya me cuesta más contestar, porque es como, ostras, qué difícil. Porque es muy complicado decir quién eres tú de verdad, ¿no? Y porque al final, cuando te pones a mirar quién eres tú de verdad, quién hay detrás, es algo meditativo, algo muy profundo, algo que es igual para todos, que todos somos al final lo mismo. Y es, no es fácil, no es fácil, porque a veces la gente dice, no, es mi alma, ¿no? Que la diferencia entre ser tu ser de verdad, el alma, y tu personalidad. Y para mí se mezclan un montón, porque muchas veces en el alma dicen, no, claro, yo vengo de muchas vidas, en otra vida fui no sé qué, entonces en esta me toca aprender esta otra cosa, y en esta no sé qué. Sabes, como que hay una parte ahí individual que es única para ti. Pero yo creo que hay otra más básica todavía, o sea, que se mezclan un poco, ¿sabes? Hay una más básica, que todos somos la misma, con esa fuerza vital, con esa fuerza también biológica e instintiva que nos lleva a comportarnos como humanos y querer crecer, querer reproducirnos, querer tener seguridad y todas estas cosas. Entonces, es muy interesante ver esto y definir la identidad de esta manera y preguntarte, de decir: Oye, ¿me estoy estancando en querer ser algo fijo? Eso para empezar, como lo primero que veíamos en el podcast, que es como: ¿Me estoy estancando en querer ser algo fijo, ¿para qué? Porque muchas veces es para agradar a los demás, para que te quieran, para sentirte tú más seguro, porque te sientes más seguro, segura, si tú eres siempre el mismo y eres fijo. Lo que pasa que también cuando te apegas a eso, al final es un poco, mira, son muchos aprendizajes del vipassana. Cuando te apegas a las cosas empiezas a sufrir. Típico que te dice, mira, coge el vaso de agua, este por ejemplo, esta botella, y manténla así en alto. Ahora mismo no es un problema que la tenga así, la sostenga en alto con mi brazo. Pero cuando pasen 6 horas, te aseguro que es un problema, que mi brazo estará ya reventado y se me caerá el agua y estaré sufriendo. Entonces, sujetarla un poco no pasa nada. Pero si sujetas algo mucho rato, terminas queriendo tirarlo y te haces daño. Luego te saldría una contractura en la espalda, luego no podrías ir al baño, mil cosas. Y ya de paso voy a beber agua. Entonces creo que el apego a la identidad, a la tuya propia, hace mucho daño, hace mucho daño. Yo creo que darte el permiso de poder descubrirte cada día, no te preocupes que no vas a descubrir nada raro. Bueno, descubrirás cosas que quizá no te gusten, pero está bien. Al final son como las que te gustan, y te gustan a ti, a otra persona a lo mejor no, y viceversa. Entonces creo que lo primero es no apegarte a tener esa imagen de ti mismo Porque cuando hagas eso vas a dejar de hacerlo con los demás también. Y lo segundo, darte cuenta que tu ego, tu personalidad, es una herramienta. Uno de los aprendizajes también que compartía en el último podcast, en el de mi segundo vipassana, era el relacionarte, relacionarte con tu mente, ¿no? El decir, oye mente, ¿qué piensas tú de no sé qué, no sé cuántos? Oye mente, ¿qué es para ti la identidad? Y empezar a ver cómo tu mente es un instrumento, y tu ego, tu nombre, tu identidad más superficial, como tu personalidad, es un instrumento también. Es como un archivo del ordenador, una carpeta donde vas a ir metiendo todas las cosas para poder distinguirlo, porque si no tendríamos todos los archivos de toda la humanidad, se nos mezclarían todos y no sabríamos qué hacer con ello, nadie sabría quién es. Entonces Creo que es útil tener esto, pero hay que tener en cuenta que no eres tú exactamente y que cambia, que cada vez que metes un archivo nuevo, cada vez que un recuerdo nuevo se crea, tu identidad cambia. O sea, que cada segundo tu identidad está cambiando. Y hablaba también con David ayer en el live que hice, que lo tienes en mi Instagram, creo que está en la parte de etiquetados, o si no, en el de David Alonso. Pensaba y reflexionaba, porque ahora en este último año, año y medio, que creé una nueva empresa, el Instituto de Respiración Consciente, y en estos últimos 2, 2 y medio, que pasé esta crisis existencial, que la tienes en el primer podcast, donde te explico cómo fue mi crisis de los 40, o de los 37 a los 40, más o menos. He pasado por muchas fases, y empresarialmente, como emprendedor, pasé por una fase en este último proyecto, de descubrir mi espiritualidad. Creo que lo hablé también en otro podcast, pero descubrir como mi parte espiritual y el reconectarme con el presente, el volver a conectar con ser humano y ser parte de un colectivo, no solo ser mi ego queriendo hacer cosas, conseguir cosas y demás. Y eso me llevó un poco a los extremos, que nos pasa a todos, ¿no? Y entonces me fui casi 100% a Venga, pues a ser espiritual, a esa parte de esto es lo que quiero hacer yo, nada más que poner a la gente a respirar, hablar de espiritualidad, de la vida, tal. Y como que reprimí mi parte emprendedora, mi parte marketera, del marketing, de la comunicación, que me encanta. Reprimí mi parte de mirar los números, de controlar el dinero, de ser empresario. Y me puse 100% en mi parte espiritual. Quiero fluir, quiero ser quien yo soy, quiero compartimentalizar tu vida. Y con el tiempo, ha terminado siendo no negativo, ha terminado llevándome a un aprendizaje, a decir: Ostras, fíjate, ahora estoy en una situación en la empresa donde he tenido que hacer cambios, ajustar cosas por presupuestos, por costes y demás, y esto nunca es agradable, pero es parte de ser empresario. Y me ha conectado otra vez con decir, ostras, es que está guay que seas espiritual o que te conectes contigo mismo y te dediques un tiempo, pero no puedes reprimir y negar esas partes de ti que también están, que están ahí. Que es que al final, el marketing está en mí también, llevo mucho tiempo con ello y me encanta, y me encanta la comunicación, me encanta contar historias, me encanta inspirar a la gente. Y emprender igual, es algo que va en mí. Me encanta construir, me encanta expandir, me encanta conquistar nuevos terrenos con empresas. Entonces, al final te das cuenta que en el momento que niegas alguna parte de tu identidad, se cabrea. Se cabrea porque la estás negando, no es que esté desactivada, es que la estás como negando. Entonces, ahora es un aprendizaje muy bonito, porque es como decir: Oye, lo siento que he negado esta parte de mí, Ha sido sin darme cuenta, me he enfocado más en esta otra parte, pero no pasa nada, yo sé que estabas ahí y que no te has ido a ningún lado, y ahora te integro. Y ahora toca un tiempo que estemos tú y yo trabajando más. Como decíamos, oye, mente, pues oye, identidad marketera, ahora toca un tiempo que estemos los dos dándole caña. Oye, identidad emprendedora, ahora toca un tiempo que estemos los dos dándole caña. O te toca salir, es como un equipo. Al final, todos somos bipolares o tripolares, tenemos muchas partes de nosotros mismos, muchas identidades, Y hay que honrarlas y usarlas igual que usas tu mente. Porque o tú usas esas partes de ti o esas partes de ti te usan. No hay otra alternativa. Vivimos en un mundo dual y es así. O usas esa parte o esa parte te usa a ti. O usas el dinero tú o el dinero te usa a ti. Es así de fácil. Es un poco como putada porque dices, ostras, tan duales. Pero sí, es que la vida es así. Al final Tienes que desarrollar esa ecuanimidad para poder ver las cosas así y decir, OK. Incluso darte cuenta y decir, oye, me está usando ahora mismo esa parte a mí. Perfecto. Con ecuanimidad voy a decidir si quiero que siga siendo así o si quiero cambiarlo. Y bueno, creo que es un viaje interesante esto, que no se acaba nunca. Yo creo que ya lo vas viendo en los podcast, e intento ser como bastante claro dentro de lo que se puede contar a una cámara, porque estoy aquí hablando con la cámara como si hablara contigo. Y al micrófono. Y a veces también hay cosas que incluyen a otras personas, y quizá por eso tampoco me meto más ahí en el barro de abrirme tan personalmente. Tanto me abro todo lo que puedo, la verdad. Y nada, para mí ahora es un momento importante de la identidad. Es algo que descubrir quién soy me ha llevado como a buscar algo fijo. El darme cuenta que no voy a encontrar nada fijo de quién soy yo es un alivio. Y el darme cuenta de que quien soy yo en realidad no lo voy a poder describir con palabras jamás, pues también es un alivio, porque es como que dices, bueno, es que al final, ¿quién soy yo? Pues para mí soy este momento presente. Ahora soy esto que estoy siendo, ¿sabes? Es como, y soy este micrófono, esta cámara, soy este podcast, soy esta voz, soy lo que está sucediendo ahora. Todo este momento soy yo. De hecho, hasta cuando piensas en la ley del espejo, ¿no? Y y en cómo los demás te enseñan, tú eres también lo que te pasa. Aunque suene raro, pero tú eres lo que te pasa. Ayer o antes de ayer, con todos estos cambios que estoy haciendo ahora en la empresa, y que he tenido que ponerme el sombrero de empresario, y tomar decisiones, y ajustar presupuestos, y cosas de estas que no gustan nada, pero que son necesarias para poder seguir creciendo, Sara estaba enfadada, y yo notaba el enfado conmigo, y se enfadaba conmigo. Y yo le decía a ella, mira, genial que estés enfadada, está bien, pero no acepto ese enfado, porque esto que está sucediendo, pues oye, está sucediendo y no es culpa mía. Y dice, OK, ya está. Era por un viaje o algo así. Y luego, después, pensándolo, y ahora con esto de la identidad, al final eso está guay, porque está bien que pongas tus límites, que digas, oye, me parece guay que estés enfadada, está perfecto, pero no te enfades conmigo. O enfádate conmigo si quieres, pero no... Yo no me cargo esa responsabilidad. Simplemente, ahora no es momento de hacer un viaje, lo veo así, no puedo pensar otra cosa, es lo que siento. Pues ya está, momento de currar en la empresa. Y entonces te das cuenta de que dices: Pero ese enfado, ¿de quién es? Y tú dices: Si yo soy todo lo que me pasa y soy todo lo que está sucediendo en este momento, ese enfado, lo que me está diciendo Sara, no es suyo. Está bien que yo diga eso, está perfecto, pero no es suyo. Eso soy yo también, porque está en mi experiencia. Yo no puedo separar, si lo piensas, desde el ego sí, pero desde esa identidad más profunda no puedes separar lo que te está sucediendo de quién tú eres. Y entonces es como decir, OK, entonces ese enfado conmigo mismo que ella está expresando, ¿qué quiere decir de mí? ¿Qué puedo aprender de él? Y entonces ahí digo, ostras, pues es verdad, a lo mejor estoy yo enfadado también por no poder irme a esas vacaciones, porque me culpo por no haber hecho bien las cosas en la empresa, o por no haber hecho lo que sea. Y es muy bonito cuando puedes ampliar tu identidad, o al menos en las fuentes de información que tienes, no solo de ti mismo, de verte a ti, sino de ver también que todo lo que te sucede tiene un mensaje para ti. Porque si lo piensas, es mucho más útil. Y al final, tu mente subconsciente está captando absolutamente todo. Tú eres consciente de un 0,0005%, de muy poco de los datos que que ves y de todo lo que va interiorizando. Entonces, eso que ves y eso que te puede decir tu mujer, un amigo, un podcast, lo que sea, eso que sientes eres tú también, eres tú, y es para ti, y hay un aprendizaje para ti, y es parte de tu identidad actual, de quién tú eres ahora. Así que bueno, es muy importante saber desidentificarte de tus emociones, saber desidentificarte de tu ego, desidentificarte de lo que piensas. Pero también hay que coger los aprendizajes, no solo desidentificarte, porque puedes desidentificarte y deshumanizarte un montón y aislarte y pensar que tú no eres, que tú estás muy bien y que todo esto, pero no aprendes y no creces y en el fondo sientes que no es lo correcto. Así que bueno, aquí vamos a dejar este podcast. Espero que te haya gustado, que puedas reflexionar sobre tu identidad y también que te sirva para ver a los demás, para ver al otro y decir: No quiero asignar una identidad fija, una imagen fija a la otra persona, porque me limita. Lo que quiero es verte de verdad, verte detrás de esa imagen, o saber que esto es una imagen en movimiento que cambia cada segundo. Entonces, pues ya no es tan importante. Ya es como, bueno, vamos a ver quién es hoy Nacho, vamos a ver quién es hoy esta persona, mi mujer, vamos a ver quién es hoy Oliver. Y nada, como siempre, gracias por ver, por escuchar o ver este podcast. Recuerda que estoy en Instagram, en @oyenacho. Ahí voy poniendo contenido diario con recordatorios muy interesantes y cosas chulas. Y también que si quieres respirar, hacer una respiración, que siempre decimos, no lo dejes en tu mente esto que acabas de ver, pásalo a tu corazón, pásalo a tu cuerpo. Puedes entrar en respiragratiss.com y ahí tienes una respiración para que puedas hacer. Y nada más. Déjame un review en el podcast si no lo has hecho todavía, para que más gente lo encuentre, que eso ayuda mucho a que lo encuentren. Y tendrás una pregunta aquí de qué te ha parecido este podcast. Si estás en Spotify, contéstala, que me encanta leerlas. Me gusta mucho leer vuestras opiniones o reflexiones que tenéis en los diferentes podcasts. Y nada más, te mando un abrazo muy grande. Gracias. Y nada, te habló Oye Nacho, Nacho Muñoz, y en Despierta con Oye Nacho. Un besito.

Este podcast está patrocinado por el Instituto de Respiración Consciente y quiere regalarte una hipnorespiración consciente gratis para que puedas acelerar tu despertar con Oye, Nacho, no dejes este contenido del podcast en tu mente y bájalo al corazón con esta respiración. Entra en respiragratiss.com, dinos a qué email te mandamos el material gratis y a respirar.

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