Episodio 010 · Despierta con Oyenacho

Guía Definitiva para ser PAPA consciente o no...

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Nacho: Muy buenas. Ahora siempre sale, me sale una pestaña de no sé qué, no sé cuántos. Ahora, muy buenas, bienvenido a otro podcast más de Despierta con Oye Nacho. Este es el octavo, así que tenemos al octavo pasajero que en verdad lleva con nosotros desde el primer capítulo, porque es Rubén Gabaldón, que amigo, compañero de trabajo del Instituto de Respiración Consciente, y es quien sale en la voz que Es la voz, tío. Eres la voz, Rubén.

Rubén Gabaldón: Soy la voz.

Nacho: Eres la voz. Es la voz del podcast de Despierta con Oye Nacho. Y bueno, nos conocimos gracias a uno de los programas que yo tengo dentro del Instituto de Respiración Consciente. Y bueno, fue amor a primera vista. Y ahora está de compañero conmigo y siendo instructor de facilitadores en el Máster de Respiración Consciente y también facilitando sesiones de respiración en el código de la cocreación, y su historia me flipa. Y sobre todo, se lo mandé en un audio hace un tiempo, como padre, que tu historia como papá a mí me enternece y la admiro un montón. Y entonces, se me ocurrió que para este podcast, después del que hice con Guillem, que fue sobre diseño humano, que también es del instituto, dije: Me apetece hacer más podcasts de estos a dos. Son como fáciles de hacer, y además, que en un tema como el que vamos a ver hoy, que el título es Malos padres, la paternidad de cara al hombre lo veo algo que nadie habla de ello. De hecho, cuando yo hablo con amigos y a lo mejor cuento alguna anécdota o alguna cosa de cómo yo lo viví, se parten de risa. Y, y, pero se ríen sobre todo porque se sienten conectados, porque dicen, hostia, yo también lo veía así, pero no me atrevía a decirlo, ¿sabes? Entonces, este podcast es precisamente para mostraros, junto con Rubén, dos puntos de vista diferentes o iguales. En algunas cosas lo serán, otras no. No hemos practicado nada ni nada, solo tenemos preguntas que vamos a ir contestando e iremos guiando el podcast, como hago siempre. Y mi idea con este podcast, antes de ya dejarte con Rubén, aunque ya le estás viendo la cara, antes de presentarte, y te dejo ya que te presentes, la idea con este podcast es que si eres una mujer, por ejemplo, para ir a lo primero, pues me gustaría que si ves este podcast, porque no todas las mujeres van a querer escucharlo, pero si lo quieres escuchar, te va a servir para entender mucho más a tu pareja, porque creo que no hablamos lo suficiente los hombres sobre lo que es para nosotros la paternidad, de cómo lo vivimos, cómo vivimos el nacimiento, cómo vivimos el embarazo, cómo vivimos decidir si tener un hijo. Entonces, creo que te puede ayudar a comprender mucho más a los hombres en ese sentido y a ver más la verdad, porque no se suele ver la verdad y los hombres somos bastante herméticos con esto y no se suele ver. Entonces, ojalá muchas mujeres lo veáis. Segundo, Padres o futuros padres que estén decidiendo si tener un hijo. Creo que la visión que les vamos a dar también les va a ayudar a decidir: Oye, pues quiero tener un hijo, no quiero tener un hijo, ¿de qué va esto? Y creo que puede ser superútil si estás pensando en tener un hijo. Y gente que ya ha tenido el hijo y se siente incomprendido, no sabe muy bien si lo está haciendo bien, si está siendo buen padre, si no, pues también queremos que te ayude un montón. Mi hijo tiene 6 años, ¿tu hija tiene?

Rubén Gabaldón: 11.

Nacho: ¿Rubén? 11 años. Hasta los 11. Hasta los 11 años te vamos a acompañar y contar nuestra experiencia. Yo hasta los 6, Rubén, hasta los 11, y desde ahí ya serán otros problemas, otras cosas, y ya es nuestra experiencia lo que queremos compartir. Así que ese es un poco mi objetivo con el podcast, y ahora ya, Rubén, te dejo que te presentes en unos minutitos con tu faceta profesional. De papi vamos a empezar a hablar ahora enseguida, pero vamos, así lo que te apetezca decir, y si quieres también tu objetivo con este podcast, también añade lo que quieras.

Rubén Gabaldón: Muchas gracias, Nacho, por la invitación y por hablar de este tema que me apasiona, Porque al final el amor a los hijos es un amor incondicional y es un amor rotundo, ¿no? Porque a tu pareja la puedes querer más, la puedes querer menos, ¿no? Y hay momentos que dices, ay, lo tiraría todo y me iría, ¿no? Pero de un hijo se le perdona todo, lo miras siempre con ojos de amor, pase lo que pase, no pasa nada. Luego te hace una sonrisa y te enternece y te quedas ahí que dices, ¿por qué me tengo que enfadar si lo hace con todo, con todo el amor del mundo? Y nada, partiendo de esa faceta, Me encantan los niños, me encanta el ser papá presente, porque además yo soy un papá que convivo con ella mucho, porque mi mujer Cintia trabaja fuera de casa y yo me tengo que ocupar y preocupar de Noelia día a día. Y me encanta, o sea, yo soy un papá presente y estoy enamorado de que sea así, porque digo, qué afortunado soy de que la vida me haya llevado por estos caminos y que yo haya aceptado los caminos y decir, ahora puedo trabajar desde casa, me encanta lo que estoy haciendo, me apasiona cómo lo hago y cómo ayudas a las personas y demás en el instituto, y mis otras tareas tampoco interfieren en el cuidado de mi hija y en la crianza. Y digo, joder, qué fortuna tengo de poder ser papá presente con ella día a día y de estar en estos años, en estos primeros años que son tan importantes, en la madurez de un niño, en el comportamiento, Porque al final todo influye, sabes. Muchas veces nosotros, o muchas veces, o yo creo que casi siempre, somos el vivo reflejo de los hijos. Porque los hijos ven a los padres como los superhéroes, no, que a los que quieren imitar, no. Es como el espejo, no, de decir qué le vas a enseñar tú a tu hijo. Porque hay que tener mucho cuidado, porque las conductas que tú lleves a cabo con ellos, ellos están viendo, y ellos son esponjas que luego van a replicar lo que tú haces, para bien o para mal, no. Y estar desde esa tesitura y joder, qué pasada el decir todos los días puedo estar con ella, puedo estar cuidándola. Y yo además soy un afortunado, que mucha gente que diría, joder, y tiene que estar todos los días y no puede salir y no puedo hacer otras cosas. No, perdona, puedes hacer muchas cosas y encima es un doble favor porque te estás siendo tú el beneficiario, pero también la haces beneficiaria a tu hijo o a tu hija. Así que nada, estoy enamorado de la parte que me ha tocado vivir, de cómo la vida medio llevando por el sendero este, que no hay que quejarse, porque al final la vida es maravillosa. Es simplemente que la mires con los ojos que tienes que mirarla y ya está. Puedes verla muy bien o puedes verla muy mal. Eso ya depende simplemente de lo que tú tengas dentro y de lo que tú quieras ser. Porque al final, como es una decisión, yo siempre lo digo, tienes que tomar la decisión. O sea, aquí nada hay pintado. Es simplemente que tú digas, pues quiero hacer esto, hazlo. Si nada te prohíbe y nada te limita, te limitas o te prohíbes tú. Así que genial. Como papá presente, te puedo decir que estoy enamorado, Nacho.

Nacho: Qué guay, qué bien, qué bien. Genial. Pues gracias, Rubén, por tu intro. Y bueno, vamos al lío. Creo que la gente no va a tomar muchas notas, a lo mejor, de escribirlas, pero creo que emocionales va a tomar unas cuantas en su cuerpo de lo que vaya escuchando. Mira, empezamos, si quieres, por la primera pregunta que puse por aquí. He puesto otra, pero voy a ver si la encajo después, que es cómo decidiste tener hijos, cómo decidiste tener el momento de quiero tener hijos, no vamos a quedarnos embarazados.

Rubén Gabaldón: Te vas a quedar alucinado porque es que fue muy fuerte. Mira, cuando llegan las señales a tu vida y tú dices tiene que ser, y fue así. Mira, te voy a contar, yo estuve casado en España, me divorcié, y después de un año y medio quería vivir una aventura, pero porque la sentía. O sea, yo no tengo miedo a nada, a los cambios, a lo que venga, porque al final digo, si tú vas con amor y con buena actitud por la vida, es muy raro que las cosas te salgan mal. Te puede salir mal, sí, pero si lo ves desde los ojos del amor y de la enseñanza de la vida, nunca te vas a sentir mal, porque dices, vale, la vida me está poniendo una traba simplemente para enseñarme algo, lo transito, evoluciono como persona Y no me siento, no me pego golpes, sabes, de decir es que todo me pasa a mí, porque entonces es que vas a tener más de lo mismo. Total, que me divorcié y estaba en esa transición de cambios, ¿no? Y no sé, hubo algo, hubo un yo como un llamado que me llamaba, era México, era el México como país, ¿no? Yo veía México y era como decir, parece que eso forma parte de algo de mí en el pasado o algo, no sé, hay una conexión potente, ¿no? Y luego se reafirmó cuando yo fui allí. Porque me fui de vacaciones 15 días solo a la Riviera Maya y cuando llegué allí digo, joder, pues esto, o sea, no veo nada extraño. La comida, las personas, el lugar, era todo muy familiar. De hecho, yo me acuerdo que los mexicanos allí me decían, no chingues, tú no eres español, tú eres mexicano, chinga tu madre, me decían. Porque hubo una conexión súper potente con la gente misma del hotel, porque claro, yo iba solo. Entonces ahí empecé a relacionarme con personas Y fue amor a primera vista. Entonces ahí hubo mucha conexión con ellos y me decían, pues mira, hay lugares en México, porque esto es, yo estaba en la Riviera Maya, ¿no? Y me decía, hay lugares en la parte norte del país que son súper bonitos, que también tienen playa, lo que pasa es que es Pacífico, pero es súper bonito, hay un malecón súper chulo. Y me hablaron de un lugar que se llama Mazatlán, ¿no? Que está en la parte de Sinaloa en México. Y yo me tenía que volver porque ya se vencía mi plazo allí, los 15 días se habían agotado. Pero estaba en el aeropuerto de Cancún, recuerdo, y yo decía, es que no me quiero ir, es que no me quiero ir. Estaba con una sensación de verdad de pesadez, realmente, porque tenía que montarme en el avión. De hecho, lo apuré al máximo, que yo digo, es que lo voy a perder. Pero al final me monté porque tengo un montón de cosas allí, tengo que arreglar cosas, yo no puedo quedarme aquí a la aventura. Y me regresé a España. Pero es que fue pisar el suelo español y vinieron mis padres a recogerme, me acuerdo, y me decían: Bueno, Rubén, ¿cómo ha sido la experiencia? Yo venía enamorado y le digo: Brutal. Mira, si es brutal, que me voy a volver a ir. Ah, pues eso es que te lo has pasado bien tal. Se lo tomaron como que no era real. Y en menos de 15 días yo estaba en México viviendo. Porque yo llegué y dije: No, que me voy, pero que me voy a vivir. Agarré la maleta de pinchar, porque soy DJ profesional, Agarré la maleta de pinchar y mi madre me decía, pero vamos a ver, pero tú estás loco, chiquillo, que te vas a ir a que no conoces a nadie. Ya conoceré. Porque no tienes trabajo. Ya trabajaré. Digo, tú no te preocupes, que todo va a estar bien. Y agarré, me acuerdo, el viaje fue una maletita pequeña de Adolfo Domínguez que llevaba 4 cosas, porque digo, pues si me voy a un sitio que hace un montón de calor, va a llevar aquí ropa y nada. Allí compro lo que sea y me llevo la maleta, que es lo que me va a hacer vivir.

Nacho: ¿Sabes?

Rubén Gabaldón: Me llevé la maleta para pinchar. Y mira, las causalidades de la vida fueron enlazando una cosa con otra. Y para no hacer el cuento largo, porque no me quiero meter en la parte profesional, sí en la de cómo conocí a Cintia y cómo surgió esto que acabas de preguntar. Mi madre venía en uno de esos viajes que quería visitar a ver su hijo, porque claro, las madres y los padres pues siempre están preocupados por qué está haciendo su hijo, dónde está, claro, a ver dónde vive, a ver con quién convive, a ver qué personas frecuenta y demás, ¿no? Y Bueno, pues le preparé una fiesta de bienvenida. Y en una Nochevieja yo había estado en un local poniendo música y pues fue amor a primera vista con la mamá de Noelia, con Cintia, ¿no? Ella entró, yo la vi, dije, guau, o sea, es esa mujer, ¿sabes? Y no tuvimos prácticamente contacto, sí nos presentaron, pero ya se fue y se quedó ahí. Entonces yo dije, tiene que estar en la bienvenida de mi madre. Me puse en contacto con ella por Facebook, ella vino Y como te digo, se reafirmó lo que había visto aquella noche de Nochevieja. Fue amor a primera vista. Y empezamos a hablar y un día tomamos un café y, joder, ese café yo lo recuerdo porque se paralizó el mundo. Estábamos en una cafetería muy transitada, muy famosa de allí, y era como que no existía nadie en la cafetería. Es que ni los meseros, que llaman allí a los del bar. Parecía que estábamos ellos solos contándonos todo, o sea, con una sinceridad brutal, sin tapar nada. O sea, si soy así, soy así. Si hago esto, hago esto. O sea, no voy a ocultar nada de nada. Que ya sabes que normalmente cuando tú conoces a una persona, pues le hablas de todas las bondades, pero de las cosas malas y rocas y te tiras pedos y eso, eso no lo vas a contar, porque si no igual se va corriendo, ¿no? Pues nosotros ahí nos contamos todo, incluso si habían pedos también, ¿sabes? O sea, nos contamos todo con una sinceridad. Y fue eso, yo le dije, no te vayas, por favor. O sea, llevábamos 4 horas hablando y yo le decía, te tienes que quedar conmigo para siempre. Y pues poco tiempo después, 15 días después, 15 días después estaba viviendo conmigo. Y surgió así, de esta manera, tal cual. Estábamos, me acuerdo que estábamos en la habitación y yo la miré y le digo, quiero que seas la madre de mi hija o de mi hijo. Además, ya, o sea, no sé, es que fue algo como decir, es ella y tiene que ser así. Y dije, perfecto. Pues yo dije, yo tenía en ese entonces creo que 34 o 35 años. Y digo, pues a ver, tengo 46, tiene 11, pues tenía 35 años, 35 o 34 más o menos. Y yo dije, pues tengo la edad ya, aparte me encantan los niños y es la mujer. Entonces no podemos esperar más. Y se lo dije y estuvo de acuerdo. Y nada, pues nos pusimos a la marcha y hoy somos papis después de 11 años. Y la verdad es que, buah, Fue una pasada, porque no titubeamos en nada ya tampoco. Yo creo que la vida ya tiene orquestado un plan.

Nacho: Qué curioso, porque fíjate que me encanta que sea así, y la verdad que intuía que sería algo así de este estilo, porque creo que representamos dos caras de la misma moneda y diferentes maneras de ser. Y te estaba escuchando y decía: Voy a quedar fatal yo, ¿sabes? Porque es como, no todo lo contrario, pero sí fue como el antes y el después fue diferente. Yo soy una persona que soy diferente a ti y soy bastante impulsivo. Sé perfectamente que mi viaje vital es descubrirme a mí mismo y experimentar cosas en la vida, y eso me ha hecho también durante mucho tiempo que no... Yo no quería tener hijos antes de decidir tener un hijo. Y con Oliver, en concreto, cuando decidí tener hijos, no con Sara, recuerdo que fue después de la boda. Y para contarte un poco cómo decido, porque puede haber hombres así, yo cuando decidí la boda, que le pedí a Sara que se casase conmigo, cenaba con dos amigas, con Majo y María José, Y en Nochevieja, y les pedí que buscaran una canción, la dejaron preparada, cogí un anillo y unos papeles y organicé un truco de magia para hacerle como un truco de magia. Y al final del truco, pues no me acuerdo ya cómo era exactamente, pues salía el anillo, ¿no? Y entonces ya le decía, ¿te quieres casar conmigo? Y le canté y todo. O sea, digo solo para que cojáis el contexto de esta parte, ¿vale? Para que no, bueno, que me juzguéis si queréis en la segunda, pero bueno, que simplemente para que lo entienda la gente, ¿no? Entonces yo estuve preparando eso días, estuve sintiéndolo un tiempo, o sea, me costó decidir decir, oye, me quiero casar, sabes, con ella. Y se lo pedí, me dijo que sí, y al día siguiente, solo cuento en plan broma, igual no fue al día siguiente, pero muy poco tiempo después dije, ¿me quiero casar de verdad? O sea, es como empecé a dudar. Y nada, y dije, bueno, esto es mi mente, sabes, que está ahora, entran los miedos, justo acabas de decidirlo, tal, te entra el miedo, pero seguro, no sé qué, y lo decidiste desde el sitio que es, y Y te empiezas ahí a comer la cabeza. Y nada, se me pasó, evidentemente, pero lo tuve ahí. Era como: Ostras, qué curioso, porque yo sentía en todo mi cuerpo que mi decisión era la correcta, pero mi mente me decía que: ¿Seguro? No me decía que no, me decía: ¿Seguro? ¿Estás seguro? Y bueno, lo mejor que he hecho en mi vida, casarme. No he tenido duda en ese sentido. Las dudas típicas de todo el mundo, que en algún momento nos hemos querido ir de casa, Pero que fue una decisión bien tomada, pero sentí eso al día siguiente. Y en el tema de ser papá, recuerdo que fue en un cumpleaños mío, creo que era el mío, si no era el de Sara, pero me parece que era mi cumpleaños, y le dije a Sara: Siento que estoy preparado para tener hijos, ahora siento que estoy preparado. Y al día siguiente sentí que no estaba preparado, directamente. En serio, es lo que sentí, es como al día siguiente dije: ¿Estoy preparado? ¿Seguro? Que tener hijos es... Lo he estado pensando un tiempo antes de decir que estaba preparado. Pero lo mismo, mi mente me decía, tengo dudas, y mi cuerpo me decía, no, sí, ya está, es eso, es ahora, es un sí. Pero eso fue como yo lo viví. Y sé que hay gente que a lo mejor lo vive con esa decisión, y que es precioso, como tú, de decir, era aquí, era tal, era el momento. Y no lo dudas antes o después, porque creo que el tema de hacerlo— Nosotros llevábamos ya 5 años o 6 años juntos cuando decidimos casarnos y cuando decidimos tener un hijo. Y creo que el tiempo es lo de menos, lo que has dicho tú, que puede ser en 15 días. Traer un niño al mundo, o casarte, o estar con alguien, no tiene una fecha, o tienes que esperar X días, es absurdo, es totalmente válido de las dos maneras. Entonces, en el tema de la decisión, y ahora te voy a pasar la batuta también a ti, Rubén, yo te diría que puede que seas uno— Para mí, por ejemplo, cuando yo pensaba en tener un hijo, pensaba más, porque aquí ya cada uno de su manera, y me encanta que sea así, pero yo pensaba más en el crecimiento o desarrollo que yo iba a tener por ser padre que en traer un niño al mundo. Que le amo y evidentemente es lo más precioso y lo pones por encima en la escala, pero lo que yo pensaba, lo que yo sentía era, mira, tener un hijo me va a hacer crecer una barbaridad, me va a hacer vivir una experiencia vital muy diferente, de otra parte de mí que no conozco. Y por otro lado, también pensaba evidentemente, oye, es una personita que traes al mundo, que va a poder vivir, pero sobre todo pensaba en también en cómo yo le podía ayudar a él a vivir una vida diferente, o sea, en cómo podía hacer que su vida fuera diferente. Que en el fondo no estaba pensando en voy a traer a un niño al mundo por él, por su amor, por tal, no. Yo todo eso se lo doy y lo iréis viendo en este podcast, pero no pensaba en eso, pensaba más en esa parte mía. Y entonces, para decidir, yo creo que hay que a veces tirar la moneda en el sentido de con tu cuerpo, de decir: Vas a dudar siempre, mucha gente, depende de tu perfil, pero si eres como yo, es probable que dudes hasta el último minuto. Pero en ese último minuto, si tú sientes en tu cuerpo que dices, mira, sí, es un sí, quiero tener un hijo, pues ya está, lo decides. Y yo, por lo menos, mi barómetro era mirar cómo estaba mi cuerpo, como decir, vale, estas dudas que siento, ¿las siento en mi cuerpo como sentía en mi cuerpo el sí? Y era como, no, lo siento en la mente, lo siento como vacío, entre comillas, sabes, como miedos, Pero no es mi cuerpo que me está diciendo: No, no, no, no, no. Porque lo sientes, si es el cuerpo, es que lo sientes, es que te puede dar hasta un ataque de ansiedad o cualquier cosa. Entonces, para mí era como fácil eso, y dejar que mi mente siguiera charlando un rato, luego se le pasaba, y ya está, es su manera de procesar las cosas. Y sobre la decisión, ¿qué más añadirías tú, Rubén? Sobre los papás, porque hablamos del hombre y su decisión.

Rubén Gabaldón: Que, a ver, que el papá juega un papel súper importante dentro de todo el juego. Igualmente, uno, porque es parte totalmente implicada en la creación, porque si el papá no está ahí, nada pasa. Y luego la segunda es que emocionalmente, aunque nosotros muchas veces intentamos ocultar los sentimientos, a ver, yo no digo que todo el mundo sea así, no, porque en la viña es bastante generalizado, correcto. Entonces, como intentamos evitar el que se nos vea a nosotros a lo mejor preocupados o que sientas miedo, ¿no? Porque siempre se ha visto la figura del hombre un poco como el macho, ¿no? Como, ¿cómo voy a llorar yo?

Nacho: ¿Cómo voy a...?

Rubén Gabaldón: Y finalmente ese proceso lo estás viviendo de la misma manera o muy similar al de la madre porque eres parte totalmente implicada en ese proceso y vas a tener que vivir durante todo el embarazo pues todos los cambios hormonales que tiene la mujer y demás, que muchas veces pues oye, uno que no los tiene no los entiende, ¿no? No los llegas a comprender por completo, ¿no? Entonces, al final, cuando sientes el llamado de ser papá, simplemente tienes que dejar que las cosas fluyan. Porque, a ver, es súper maravilloso. Yo puedo, yo ahora mismo puedo decir a todos los retos que nos ha puesto la vida, porque para nosotros no ha sido un camino muy, muy fácil, o sea, pero tampoco ha sido difícil, porque lo que hablábamos anteriormente, como todo depende del prisma con el que tú miras las cosas, ¿Sabes? Donde uno puede ver un lodo que no puede ni moverse, otro puede decir, bueno, pues sí, está el lodo, pero yo agito las manos, agito los pies y puedo salir de aquí. O sea, no tengo el porqué quedarme aquí sin movilidad, ¿no? Entonces, al final, dentro de todo ese proceso, pues es simplemente rendirte a la experiencia de decir, vale, pues he decidido ser papá porque ya lo tengo claro. Y a partir de aquí va a haber como una montaña rusa. Porque van a haber días que tú vas a decir, bueno, parece que todo está bien, ¿qué tal? Y otros días que va a parecer que viene una tempestad, pero pasará. Y cuando pasa dices, bueno, es parte del proceso y ya está. Nosotros, yo recuerdo en la primera parte, la, porque claro, hormonalmente sí que es verdad que la mujer ahí tiene unos cambios brutales, ¿no? Y eso porque pues normalmente siempre estás con buena actitud, con buena energía, con buen rollo, ¿no? Y yo recuerdo días que era como que decir, por favor, vete, o sea, esto no lo quiero yo, ¿sabes? Yo Yo tengo buena energía, bueno, tal, y esto es esto, aquí estamos aquí discutiendo por cosas, tonterías, porque no sé qué, no sé cuánto. Que claro, ahora lo viviría de una manera totalmente diferente por el crecimiento que ha habido de esa persona de hace 12 años a la persona que soy hoy, no. Pero en aquel momento lo procesaba así. Y nada, y eso pasó también, y luego fue pues maravilloso, no, todo lo que es la segunda parte después de toda la parte del proceso de embarazo.

Nacho: Sí, ahora te voy a preguntar de eso. Entonces mira, a mí se me ocurría, según te oía hablar, porque estaba intentando buscar también las cosas que nos podamos dejar, en una cosa que yo no sé, creo que he visto, pero no sé si es real del todo. A lo mejor tú sí lo has visto en otras personas, que es que se siente presión. Yo sentí presión antes de, la verdad que no mucha, pero quizá incluso con otras parejas o con la mujer en general, que puede haber una presión de que ella quiere tener un hijo y tú no estás seguro. Creo que esto pasa bastante, que la mujer dice, oye, que es que tengo 38, tengo 36, tengo los que sea, quiero tener un hijo. Y tú no estás seguro del todo. Entonces, hablando desde el puro consejo, porque no es algo que hayamos vivido, yo tengo la intuición como de que sí que he vivido un poco a lo mejor eso, sentirlo un pelín como de que Sara estaba medio lista y yo no. Y creo que desde ahí es súper importante dos cosas, como que si decides que sí dudando, en el sentido de que dices, bueno, lo hago por ella, entre comillas, o lo que sea, está bien, sabes, que respires, que está perfecto, sabes. Es como, no, no has decidido crear una bomba atómica, sabes. Es como, has decidido tener un hijo, y aunque creas que hayas decidido desde un sitio que, ah, no, pues yo en verdad no quería tal, pues tío, te honro, sabes, te honro porque no quisieras y al final lo hicieras, porque has creado un humano, sabes. Es como, es la hostia. Y estés o no estés con tu mujer, porque mucha gente le pasa eso y luego se separan o cosas de este estilo, sigue siendo tu hijo, ¿sabes? Y ese niño pues necesitará tener papás separados y lo que sea, y te necesitaba a ti de padre. Entonces, bueno, simplemente quitarle como un poco el pressing de ese tipo de decisiones, que creo que también suceden. Y que yo no sé si esto a lo mejor es como lo siento, no, pero creo que los hombres también, aunque hagamos que parecer todo lo contrario, de que somos súper independientes, no sé qué, somos muy complacientes con las mujeres a veces. Y yo, con el crecimiento personal y cuando vas desarrollando, te va cambiando, ¿no? Pero yo siento que yo lo he sido, ¿sabes? Que es como porque quieres complacer para que te quieran, para que te elijan en vez de a otro, ¿sabes? Para ser el mejor. Y va muy en el ADN de hombre, yo creo, ¿sabes? Y hasta que no eres muy consciente no te das cuenta. Pero creo que en ese complacer a veces puede incluirse incluso esto, ¿sabes? De tener un hijo. Y simplemente, pues yo, ¿qué les diría? Mi consejo sería que no va a pasar nada, ¿sabes? Incluso si lo haces así al final, porque surge así, sigue siendo una personita, lo vas a amar, ¿sabes? Y es genial lo que has hecho.

Rubén Gabaldón: Claro, yo opino exactamente igual. El único consejo, desde mi humildad y desde el amor, que les daría es que no jueguen tampoco con los niños, ¿sabes? Porque sí que es verdad que hay papás que son viva la pepa, sabes, que dicen no pasa nada, no pasa nada. No, o sea, esa persona va a tener que madurar, se va a tener que enfrentar a muchas cosas. Y finalmente, como decía al principio, nosotros somos un poco su espejo, sabes. O sea, el niño está viendo en el crecimiento, te está viendo a ti como referencia. Y claro, si tú ya desde el punto de partida no ves claridad por ningún lado, sabes, Esto no es como decir, venga, va, lo compro y si no lo devuelvo. No, no, no. Es que vas a tener que tenerlo claro, lo vas a tener que tener toda la vida y vas a intentar hacer tu mejor esfuerzo siempre para que ese niño esté bien en todas sus áreas. Y no es nada fácil porque ser papá no es una tarea sencilla. Más que nada porque no tenemos un manual, no tenemos un referente, porque tampoco— A ver, tenemos el referente de nuestros padres, Pero pensamos que el modelo que ellos tuvieron con nosotros no es el correcto. Y eso, por norma general, suele ser una equivocación, ¿no? Porque tú ves que, como que te han educado a ti, y dices, yo hubiera hecho— ya, ponte los zapatos y camina. Hasta que no te pongas los zapatos y camines, realmente no sabes de cómo es la experiencia, ¿no? Entonces, yo sí, que se dejen llevar por, por intuiciones, por deseos, por, por el amor que brota, por la energía del cuerpo. Pero que tengan muy presente que esa persona te va a acompañar toda tu vida y que es muy importante lo que tú hagas con ese, con ese niño durante toda su existencia, porque vas a tener un vínculo muy estrecho, eres el papá o la mamá. Entonces yo siempre, yo sí que invito a que, porque es súper bonito ser padre y hacer el acto para que ese niño llegue, y es maravilloso, ¿no? Como de hacer un acto tan bonito como hacer el amor, ¿no? Luego de cómo el cuerpo hace todo el proceso, ¿no? Para que luego vea salir ahí a una personita con corazón, o sea, con esa mirada. Yo, mira, yo recuerdo cuando nació Noelia, el día de su nacimiento, o sea, y es que el primer día se rió, pero porque yo recuerdo que era día tras día y le hablaba, tocaba, le sobaba la panza, le pintaba caras, y todo el día hablándole. Y cuando se ve que salió y yo le empecé a hablar y me miró y se ve que dijo, mira, es el güey este, el que me ha estado hablando todos los días. Y se rió. O sea, tengo el vídeo, que un día estaba hablando con Llull, me dice, pero qué bonito que eres, Rubén. Y le digo, mira, te voy a enseñar un vídeo de mi hija en su día de nacimiento riéndose. Y me dice, ¿de verdad? Digo, sí, mira. Y es cierto, la niña mira, o sea, es como que se supone que no ven por los ojos, ¿no? Pero es como mira hacia mis ojos y empieza a reírse, como decir, eres tú, tú eres el que me estabas hablando. Mira. Para mí eso ya valió la alegría de todo el proceso, sabes, de las noches de que la mamá tenía antojos, de que no podía dormir porque no se podía girar en la cama ya por la pesadez que tenía, por esos momentos hormonales que eran disparados. Nada pasa, nada, sabes. Esa risa de Noelia ya fue como un catalizador que para mí hizo así, mira, yo dije, guau, esto es maravilloso, me queda un camino súper bonito por delante. Así que nada, que no tengan miedo, que sigan, que sigan la intuición realmente y que sigan las sensaciones. Porque la mente, la mente te intenta engañar muchas veces, porque al final ahí está el que huye del dolor y busca el placer, sabes. Y lo que no quiere es que salgas de la zona de confort, porque tú estás muy a gusto ahora como estás. Si te estás planteando ser padre, claro, tú dices me quiero ir de viaje, agarras y te vas. Me quiero ir de fiesta, agarras y te vas. No tienes que planificar No tienes que pensar, no tienes que decir ahora dónde vamos o cómo nos vamos, porque cambia todo ya. Porque en el momento eres padre, ya dejas de pensar por ti. Porque primero ahora tú vives la vida y tú dices, vale, como no tengo nada que me ate, pues yo hago y deshago y no pasa nada. Pero luego cambia, porque en el momento tú traes a una persona a la vida, pues ya cambian los lugares que frecuentas, la información que buscas, o sea, todo es diferente. Entonces tienes que estar claro realmente dónde te metes. Porque va a ser un camino de largo recorrido y es difícil.

Nacho: Porque de eso quería hablar un poco también, porque se me viene como la parte de que cada persona, no, es como, como padre tienes al final una pregunta, no, que estás intentando responder en tu vida, no. Yo lo veo así, y es una pregunta que no vas a responder en vida. O sea, es simplemente una pregunta que te guía, pero no la vas a llegar a responder. Y para mí creo que siempre ha sido como quién soy o qué potencial tengo, o quién soy realmente o cómo soy realmente, la parte de conocerme a mí mismo. Y yo en el momento de quedarme embarazado con Oliver y demás, y todo el proceso, pero sobre todo la parte desde que sabes que estás embarazado, para mí supuso un push de la hostia. Imagínate, yo en ese momento me importaba mucho, estaba como por encima de esta pregunta de atrás, aunque era una herramienta, tener éxito en mi negocio. Y tú puedes pensar, porque lo puedes ver de cualquier manera, como: Ostras, ahora tengo un hijo, va a tener menos tiempo, o me va a retrasar, o no puedo viajar, yo qué sé, cualquier cosa que te puedas imaginar. Para mí fue cristalino de decir: Ostras, ahora siento hasta más fuerza de: Ahora quiero hacer crecer más el negocio, y ahora es el momento. Y de hecho, fue el momento en el que tenía a lo mejor un equipo con 2 personas o 3 personas, y pasamos en cosa de un año, más o menos, a 30 personas en el equipo, a unas oficinas, un crecimiento espectacular. Y fue motivado porque quería no tener eso para su seguridad, que quizás se puede confundir, con plan no tener dinero. No, lo que yo quería, y que lo sigo queriendo, es ser mi mejor versión, será como sacar todo lo que tengo, no dejármelo ahí en ningún lado, lo quiero sacar todo. Y ahora, teniendo un hijo, era como más todavía, quiero tenerlo todo ahí. Y todo eso que decías de las noches que no duermes y todas estas cosas, yo el embarazo, la verdad que fue superlight, que Sara lo llevó genial, fue un embarazo que fue... Como súper espiritual, y fue muy facilito, la verdad, para mí también. Y lo de dormir, a lo mejor alguna vez, pero tampoco lo recuerdo así. Luego ya, cuando nació Oliver, ya sí pagué mi peaje de dormir, pero en el embarazo no, el embarazo fue súper chulo. Entonces, bueno, se me venía otra pregunta, otra cosa así que creo que puede estar guay para tenerla en cuenta, ¿no? Porque decías una cosa y te estaba escuchando con lo de Como intentando decir que no tengan hijos, si no lo sientes, porque son personitas y no sé qué, que te entiendo, te entiendo lo que dices. Y pensaba, OK, y luego hay mucha gente que tiene un hijo sin querer, por un accidente, que yo, por ejemplo, soy fruto de eso. Y yo no sé, ¿a ti tus padres te buscaban?

Rubén Gabaldón: Buscaban una chica y aparecí yo, pero sí buscaban un niño.

Nacho: Buscaban quedarse embarazados. Entonces, claro, hay también padres que es que va a ser porque ha llegado, ¿sabes? Es como, se ha quedado embarazada y la decisión ni siquiera es si me quiero quedar embarazado o no, es a lo mejor si quiero abortar o no, si quiero que siga adelante el proceso o no. Y siguen adelante porque lo deciden en ese momento. Y creo que con ese pensamiento se me venía la parte esta, como de quitarle ese... Ese pressing y de joder, lo que juzgamos a nuestros padres durante años. Porque yo hace no mucho que he dejado de juzgar esa parte, ¿sabes? Y he empezado a amarla y a decir, joder, qué bonita fue, ¿sabes? Como que perfecta para quién soy yo hoy. Pero solemos juzgar eso un montón, solemos. Y claro, que tú imagínate cómo es la película para mí, por lo menos, que dices, vale, yo si juzgo a mis padres por cómo me criaron, cuando yo empiezo a ser padre, ¿qué hago conmigo? Es como traigo ya el programa de juzgar por ser padre. Entonces, me voy a juzgar a mí nada más empezar, con la primera cosa que haga, porque ya he juzgado a mis padres. Y además, luego como que te duele y no sabes ni de dónde viene. Pero creo que lo que te duele es que les has juzgado injustamente. No te digo que, por ejemplo, yo qué sé, que si te han dado bofetones o te han pegado, porque de pequeño, en nuestra época, era más normal que te dieran 4 azotes. No te digo que tengas que decir, ah, sí, pues yo también voy a hacer eso, o lo apruebo. No, pero tienes que decir, bueno, es que joder, ahora viendo lo que es ser padre, entiendo que pierdan los nervios, ¿sabes? Y que perdieran los nervios mis padres, yo lo entiendo, ¿sabes? Es como, es que lo entiendo. No, no vas a elegir a lo mejor ciertas cosas para hacer. Bueno, perfecto, porque estamos en otra época, tenemos mucha más información. Ellos no tenían libros, no tenían internet, ¿sabes? Es como ¿Quién les decía cómo educar? Su madre o los tíos o tal, que todos educaban por lo que habían oído o habían visto.

Rubén Gabaldón: Patrones.

Nacho: Patrones, sí, pero que era lo mejor que podían hacer. Y si eres honesto y te ves ahora y dices, joder, pues está perfecto, es como, está bien. Y sé que aquí siempre hay gente que dirá, ya, pero a mí es que mi padre abusó de mí o no sé qué. Hay para todo, y no vamos a meternos en una profundidad tan profunda, pero todo, todo, todo, y yo lo digo así porque lo siento así, pasó por algo, ¿sabes? Y te hizo ser quien tú eres hoy. Y a lo mejor si no hubiera pasado, serías tú el papá abusador, ¿sabes? De tu hijo. O sea, que sé que suena heavy, ¿sabes? Pero es como, a lo mejor si no hubiera pasado eso, serías tú o tu marido el que abusaría de tu hijo, ¿sabes? Así que a veces, claro, el universo tiene unas maneras tan impresionantes de sanarse y de compensar cosas y de actuar, que es muy difícil ponernos. Fíjate, es como juzgamos a nuestros padres, que es lo más cercano que tenemos, y también juzgamos al universo, que es como nuestro papá también cósmico, ¿no? Que está más alejado, pero que también hace lo mejor que puede con lo que tiene.

Rubén Gabaldón: Pues totalmente.

Nacho: Y no sé qué, no sé cuál era la pregunta que te quería hacer, la verdad.

Rubén Gabaldón: La pregunta supongo que iría hilada de qué pasa si es fortuito, no, de si tú un día te acuestas con una persona, no estás buscando nada y aparece, no, y te quedas embarazado. ¿Qué pasa ahí? No, pues a ver, yo ahí, yo no soy para nada de aborto. O sea, a ver, respeto a todo el mundo, yo respeto, porque al final si eso ha ocurrido, ha ocurrido por algo. Y si tú no tenías planificado de que esa persona fuera esa persona, o sea, la vida te está diciendo es por aquí, y hay una enseñanza muy grande detrás, muy, muy grande. Entonces yo ahí lo que recomendaría, o lo que yo haría más bien, porque pues muchas veces nosotros queremos dar consejos, no, y a lo mejor no somos la persona idónea para darlo. Simplemente yo te digo qué haría yo. Yo, yo iría hacia adelante, por decir, porque decir, a ver, la vida me está mandando un aprendizaje muy grande y yo voy a ser consecuente con mi acto. Porque cuando tú estabas haciendo eso ya sabías que era una de las cosas que podía pasar si no tienes protección. Incluso a veces con protección se puede romper el preservativo, puede pasar cualquier cosa, pero es mucho más difícil, ¿no? Pero si tú ya estás haciendo algo y no estás planificando cuidarte y ocurre, o sea, tienes que agarrar las consecuencias y decir, ok, esto ha ocurrido. A lo mejor no es la persona perfecta. Haberte pensado muy bien qué hacías antes, porque ese momento, claro, es placer, es disfrute, es goce, es tal. Pero sí, pero ojo cómo lo estás haciendo, porque te puede pasar, está dentro de las probabilidades. Si te ocurre, a mí, si me hubiera ocurrido así de esa manera, lo que hubiera hecho hubiera sido justo lo mismo que hice planificándolo. O sea, ir hacia adelante, darle lo mejor que pudiera a ese niño, toda, o a esa niña, todas las enseñanzas, darle todo el amor y todos los cuidados, porque al final esa personita está ahí gracias a ti. Entonces, pues a partir de ahí tú eres responsable de esa personita, por lo menos hasta que tenga un nivel de conciencia y pueda decidir por sí mismo. Llámalo X año, cada uno tiene una madurez, no, pero por lo menos hasta ahí tú tienes que estar ahí presente porque le tienes que enseñar un poco el camino, porque es difícil el ser papá realmente, sabes. Imagínate el ser hijo, que llegas aquí y es como una jungla, sabes, y te sueltan ahí. Claro, ponte a vivir, sabes. Pues tienes que tener una guía que te diga, pues mira, por aquí, o yo hacía esto, esto. Porque yo no soy, por ejemplo, con mi hija, yo no sé decirle qué tiene que hacer. Tiene 11 años y tiene autismo, y yo no le digo qué tiene que hacer o qué tiene que dejar de hacer. Dejo que ella decida, dejo que ella sea. Y si se equivoca, pues yo le digo, mira, cariño, esto ha pasado por esto, esto, sabes. Y ella me entiende a su manera, yo sé que me entiende, sabes, pero no voy corrigiéndole cada acto que hace en la vida. Porque ella tiene que aprender y tiene que aprender por sí misma también, ¿sabes? Porque muchas veces tú como padre dices, vale, yo voy a hacer lo mejor por ellos, pero ¿qué es lo mejor por ellos? ¿Qué es el sí o el no? ¿O estás haciendo lo correcto para su madurez o no? Porque también tienes que dejarlos un poco que se equivoquen, ¿no? Yo valoro mucho, decías algo súper importante, ¿no? El cómo nos educaron a nosotros. Yo echo la vista atrás y digo, o sea, yo estoy súper feliz por todo lo que ha ocurrido. Y han habido cosas que no me han gustado nada, pero digo, es que forma parte de mí, de mi esencia. Quizás yo no sería así como soy si no hubiera tenido esa enseñanza desde pequeño. Y estoy agradecido lo que sigue, ¿sabes? Es decir, fue así, fue perfecto. No hay que culpar, porque si vives con eso, con ese remordimiento y con esa ira, porque finalmente tú tienes, cuando tú dices es que mis padres forman, es que tú tienes esa ira, tienes dolor, tienes resentimiento. Y eso no te deja vivir, eso no te deja vivir. Total, tienes que soltar lo que sucedió en la vida. Sucedió, forma parte de tu pasado. Y lo que tienes que hacer es vivir el presente, amar eso que te pasó porque fueron enseñanzas. Y a partir de ahí, si tú no ves que fue correcto lo que hicieron contigo, cámbialo. O sea, porque ahora tienes tú la decisión de decir, vale, ahora soy yo el protagonista junto con esta criatura. Ahora tienes tú la batuta para decir, vale, pues lo que no me gustó que yo tuve, que me sirvió para X cosa, yo no lo voy a hacer. Pues ahora tú tienes la responsabilidad y tienes el poder, por llamarlo de alguna manera, de educar de una manera diferente. Pero todas las maneras de educar son buenas, porque al final también depende de cómo esa persona, ese niño, va introduciendo toda esa información dentro de su mente y cómo vuelve la vida. Porque muchas veces tú ves niños y dices, joder, ¿cómo pueden ser tan diferentes hermanos? Que dices, han sido educados por los mismos padres, están conviviendo en la misma casa, y sin embargo hay uno que a lo mejor tiene mucho miedo a la vida y otro es totalmente extrovertido, o sea, es como muy amigo, muy amiguero. El otro no, el otro— y dices, pues vienen del mismo, del mismo plan, ¿sabes? Y viven y conviven y están haciendo lo mismo y son totalmente diferentes. Entonces la manera de que ese niño procese la vida también va a marcar la diferencia. Totalmente.

Nacho: Hay que se vean el podcast de Diseño Humano y se lo hagan a sus hijos, y les servirá un montón. Yo me venía, y quizá es por la fase vital que estoy viviendo, y también como mi objetivo con este podcast, ya no con el podcast solo, porque con las redes y personalmente también, cada vez quiero estar más conectado con quién soy y desde mi experiencia. Te estaba escuchando, te doy las gracias por cómo te estás expresando y lo que estás contando en el podcast, porque me parece perfecto para darme paso también a poder darles el otro lado a las personas y mostrarles esta otra cara de las cosas. Y estábamos hablando del aborto, con lo de decidir abortar, y que decías que tú seguirías para adelante. Y se me ha venido mi experiencia personal que tuve con ese tema. Y entonces me apetecía contarla porque creo que que una de las cosas que más nos daña y nos frena como humanos es que la gente no cuenta la verdad, ¿sabes? O no cuenta sus caras, ¿ves? De las cosas, de cuando suceden. Porque no a todos nos ha sucedido, pero cuando a los que nos sucede, como que no lo cuentan. Y entonces, como que la gente cuando le pasa dice, joder, esto debe ser fatal porque me ha pasado a mí, no lo he oído nunca a nadie, entonces yo debo ser un alien, ¿sabes? Y yo me acuerdo con mi primera pareja que tuve, Creo que tenía coches, sí, 18 años, 18 añitos. Decidí dejarlo con ella, lo dejé, me costó un montón, porque tenía ahí como dependencia emocional o yo qué sé qué, pero me tiré un año para dejarla o más. Dejarlo fue súper jodido, en plan tirándome jarrones, rompiendo mis regalos, pegándome, una cosa de estas que con 18 años te impresiona, yo me quedé impresionado. Y al poco tiempo me dice que se ha quedado embarazada, en una de estas de cuando lo dejas y tal, que un día te ves, te acuestas, no sé qué, pues que se había quedado embarazada. Y fíjate, ahí me acuerdo de contárselo a mi madre, porque siempre he tenido bastante confianza con ella, y mi madre decirme, ¿y tú qué quieres hacer? No me dijo, y lo agradezco mucho, tenlo, no, me dijo, ¿tú qué quieres hacer? Dije, yo no quiero estar con ella y yo no quiero tener ese hijo. Y aparte le decía, y no sé ni siquiera si es verdad, sabes, que no, pues no lo sé ni siquiera. Y bueno, fuera verdad o no, que nunca lo sabré, no tengo ni idea, pues ni siquiera me lo ha llegado a decir ella. Y lo he pensado y lo he sentido durante todo este tiempo, pues como, hostias, claro, si era verdad, tengo que incluir a esa personita en mi árbol genealógico y en mi en mi transgeneracional, que en cierta manera lo hago, ¿no? Pero lo pienso ahora a toro pasado y yo ahí vi súper claro que dije, yo no veo que ella y yo como padres vayamos a ser una cosa buena para él, ¿sabes? Para ese niño, si viniera. Eso para empezar. Y segundo, que pensé mucho en mí, ¿sabes? Que dije también, mira, yo no quiero estar con esta persona. Mira cómo ha sido dejarla, ¿sabes? Como novios. Como puede ser tener un hijo a medias entre los dos. Y decidí que no, y no me arrepiento. No me arrepiento. Sé que ahora mismo estoy casado con mi mujer, y yo sé que si hay un accidente y nos quedamos embarazados, no voy a abortarlo, lo tengo clarísimo. No hay duda ninguna. Es como ahora, por supuesto que no, y no lo hubiera hecho en ningún momento de nuestra relación. Pero en ese momento, Pues sí, y fue así. Y desde mi sentir, no me he arrepentido nunca, la verdad. Y creo que es difícil porque nos metemos en rollos ya espirituales o no sé, o filosóficos muy tochos. Pero yo siento que al final, que sí, que lo que decías tú, todo pasa por algo, pero que todo también es lo malo, ¿sabes? O lo que puedas pensar como malo. Entonces, que los papás que deciden, no, mira, quiero abortar, Yo te apoyo, papá. Es como, yo estoy contigo y puede ser, yo lo hubiera decidido diferente, puede que no, puede que tal, te pueden juzgar, pero da igual, tío, lo has hecho. Se me han puesto los pelos de punta porque tengo una idea de algo que me apetece hacer, que todavía no he decidido hacerlo, pero que son círculos de hombres, que es como que solo hay hombres en un curso donde te sinceras, estás ahí. Y tío, yo en un círculo de esos con 10 hombres donde uno dice, mira, yo He decidido abortar y ha pasado hace una semana, y me siento así, mi mujer está asá. Yo la abrazaría y le diría: Ya está, lo has decidido, ya está. No más drama. Es como: Vale, procesarlo, lo que quieras, pero no te hace mala persona. Simplemente que quería añadir eso.

Rubén Gabaldón: Y además, si me permites, una experiencia, ¿sabes?

Nacho: Sí, sí, claro, por favor.

Rubén Gabaldón: Hacer una puntualización a esto, o sea, yo estaba diciendo esto, pero está diciendo esto el Rubén 4.6. Claro, el Rubén con 18 años se hubiera abortado seguro, y más, y más sabiendo que lo que va a venir no es deseado por ningún lado, y que encima tú no tienes nada de claridad con esa persona, no sabes ni ¿Qué estás haciendo ahí? Simplemente estás haciendo por disfrute, a lo mejor porque tú ya sientes, porque el cuerpo habla y tú sientes realmente, tu corazón siente, y sabes que lo que hay ahí no es más que eso, que es disfrute, y que eso se va a acabar, que esa relación no tiene ningún futuro. Entonces el Rubén 4.6 sí diría, pues bueno, pues lo asumo. El Rubén 1.8 hubiera dicho aborto, aborto, porque no. Lo que pasa es que ahora sí veo la vida y la veo desde el lado más espiritual, de decir vale, ¿Qué me quiere enseñar la vida? ¿Por qué?

Nacho: ¿No?

Rubén Gabaldón: O sea, ¿para qué está viniendo esta situación a mí y cómo la tengo que afrontar yo? Y si realmente esto está llegando, ¿por qué está llegando? ¿Y por qué en este momento? ¿Y por qué con esta persona? ¿Qué enseñanza? Porque al final yo ahora proceso toda esta información, por ejemplo, con Cintia y con Noelia, y yo digo, es que, ¿qué plan había orquestado para que nosotros fuéramos los papás de esa niña especial? ¿Qué plan había? ¿Por qué la decisión fue tan firme? ¿Por qué fue tan rotunda? ¿Por qué al mirarla dije tiene que ser ella? ¿Por qué en 15 días estábamos buscando ese bebé? ¿Por qué todo sucedió así? Pues al final, si lo miro desde el lado espiritual, digo ese plan era un plan de la alma. O sea, eso ya estaba programado de que tenía que ser así, y fue así, y teníamos que ser nosotros los papás de esa niña, y no otros, teníamos que ser nosotros. ¿Por qué? Por conforme estábamos, por el diseño humano que tenemos, por las ganas que teníamos de tener ese niño, ¿no? Y fuera como fuera, íbamos a darlo todo. Entonces, claro, ahora yo puedo hablar así con 18 años. Yo hubiera hecho lo mismo. O sea, si no hubiera visto claridad y hubiera visto que la persona con la cual me estoy acostando no es para nada la persona con la que yo quiero planificar mi vida, y ha sido un accidente, pues posiblemente yo hubiera hecho lo mismo, hubiera abortado, ¿sabes? Porque traer a una persona al mundo con ese nivel de conciencia, ¿sabes? Yo sé que hubiera sido un castigo para el niño. Deja tú lo que pueda suponer para ti, porque luego hay muchos papás que son súper irresponsables y luego le sueltan ahí el niño a los abuelos y dicen, pues yo tengo 20 años, soy papá, pero a vivir la vida, y el abuelo que se apañe, ¿no? Y en los abuelos que ya están hasta aquí de criar, otra vez a criar encima algo fortuito, que ha sido como, ale, toma. Y tú te quedas tan pancho siguiendo viviendo tu vida, ¿no? Entonces, al final todo está bien porque todo depende de cómo tú lo ves, ¿no? Y cada uno lo interpreta de una manera u otra. Al final uno tiene que hacer lo que realmente le haga sentir bien, sea lo que sea, no importa.

Nacho: Yo creo que Esa es la clave, sabes, que es como, yo sé que es que incluso ahora ya metiéndonos en la paternidad que ahora nos metemos, no, pero, pero yo es que creo que a veces hacer cosas, o sea, hacer lo correcto, decidir lo correcto, no es decidir lo bueno siempre. A veces lo correcto es malo de cara a la sociedad, como pueda ser lo del aborto, sabes, de que a veces lo correcto para ti en ese momento no es lo bueno en general, ¿sabes? Pero es que es tan difícil juzgar lo bueno, lo malo y todo esto, que es la leche. Pero bueno, oye, qué bien, que fíjate, llevamos 49 minutos con la primera pregunta.

Rubén Gabaldón: Qué pasada.

Nacho: Y tengo aquí, no sé, 20 preguntas. Ya veremos a cuáles, a cuál llegamos, pero porque es verdad que salen muchas cosas y que hay mucho que aprender en esto, ¿no? Y mira, se me ocurre que nos cuentes un poco, porque para mí el embarazo de Oliver y demás fue normal. Fue, creo que lo único así que puedo contar yo es como que es verdad que a mí lo que me pasaba era como, venga, la ecografía del mes. Y ahora tú lo contarás, y creo que lo tuyo es diferente, pero era ecografía del mes, a ver si late el corazón. Y entonces tú como padre, el hombre por lo menos, o no sé, a lo mejor yo tienes un tema emocional ahí diferente, porque además mi configuración es que no soy emocional en sí, pues yo lo llevaba bien. Oye, tienes unos nervios ahí como de a ver qué pasa, que se vea y tal, porque joder, te importa. Pero la mujer suele ser como, ay, ¿y si no lo hace? ¿Y si no sé qué? ¿Y si no sé cuántos? Y ahí como hombre tienes que decir, hostia, entenderla, que está ahí con las hormonas, que lo lleva dentro, ¿sabes? Que es como que tú, por mucho que quieras como padre, no puedes sentirlo igual que lo siente la madre, ¿sabes? Vamos, yo por lo menos lo he sentido así, yo no podía sentirlo como lo sentía ella, porque lo llevaba ahí, es como una psicosis. Está conectado a ella. Pero vamos, es parte de ella. Entonces, para mí era como cada vez que íbamos con la ginecóloga a una revisión de estas, era como una tensión de a ver qué te dicen, a ver no sé qué. Y luego, en nuestro caso, todo estuvo bien siempre, pero es un viaje ahí como de nervios y de cosas durante esos viajes. Entonces, bueno, te quería preguntar cómo fue el embarazo para ti y las decisiones que tuvisteis que tomar durante el embarazo. Y para que la gente también pueda llevar eso, porque en mi experiencia en eso no puedo aportarles mucho porque fue todo normal. En la tuya creo que pueden obtener mucha calma, mucho alivio también para la gente que le pase.

Rubén Gabaldón: Sí, pues mira, te voy a decir, nosotros, Cintia se suscribió a un canal que se llamaba Bebé Tips, que bueno, pues te iba contando un poco el proceso que ibas a vivir, ¿no? Dónde estabas, estás en la semana no sé qué, ahora pueden aparecer agonías. O sea, le iba contando un poco en la experiencia pasada, vale, de lo que iba a vivir en el presente ella, ¿no? Y estábamos suscritos ahí y la verdad que todo iba con normalidad. O sea, todo el proceso del embarazo fue un muy buen embarazo. Ella tuvo pues alguna agonía y tal, pues eso, aunque ves que tiene como ascos o los olores muy potenciados, porque sí le pasó eso, no, que estaba muy sensible a los olores y demás. Pero lo que fue el embarazo en sí, o sea, todo se gestó bien, íbamos a las visitas rutinarias y genial, le hacíamos el 4D para ver toda la forma, se veía genial. O sea, todo fue muy, muy tranquilo, no hubo ninguna complicación. Creo que la única complicación que hubo fue como tuvo una infección vaginal, pero bueno, algo que puede ser también normal dentro de lo que es el embarazo, ¿no? Y poco más, o sea, porque todo iba sucediendo conforme estaba planificado en esa página que iba a suceder. O sea, ella le iba pasando justo lo que decía: ahora está en la semana tal y va a pasar tal, pum, y le pasaba. Y claro, cada vez que íbamos a la visita, a esa visita de que le hicieran el 3D o el 4D, era una pasada porque era ponerle forma a eso que no ves, ¿no? Que tú te puedes imaginar cómo está ahí dentro, porque claro, hemos visto tantas cosas, ¿no? Que al final tú dices, vale, ves un feto y tú ya te imaginas cómo puede estar, cómo puede estar el cordón umbilical, cómo puede estar sus manos. O sea, te lo imaginas, ¿no? Te lo puedes imaginar. Pero claro, cuando ya lo ves, lo ves en movimiento y es el tuyo, ¿sabes? Dices, guau, es que esto es maravilloso, es una pasada. Y le veíamos la cara tan redondita y eso va Yo cada vez que iba a la visita, porque además la acompañaba en todo, yo tenía mucha flexibilidad porque en ese entonces estaba como locutor de radio de un morning show matutino. Entonces terminaba a las 10 de la mañana, lo hacía desde las 6 hasta las 10 más o menos, y terminaba a las 10 de la mañana y podía ir siempre. O sea, entonces no me perdí ninguna visita porque yo quería ser parte implicada también de todo el proceso, ¿sabes? A mí me gustaba cuando la doctora nos decía y demás Y decía, entonces va todo bien. Claro, yo ahí era, tú imagínate, un español en la parte norte. Claro, porque tú vas a Cancún y tú ves mucha gente que sea de Europa, o sea, ves mucha gente extranjera, ¿no? Porque es un sitio muy turístico. Pero donde yo vivía, de españoles habíamos 4 contados con la mano, o sea, muy poquitos. Entonces claro, yo era el español de la radio, ¿sabes? Porque caí como todo de, ¿qué onda, güey? ¿Sabes? Yo era, ¿qué onda, güey? Y yo le decía, ¿qué pasa, tío? Y claro, yo era el tío, tío, ¿cómo va? ¿Qué onda?

Nacho: No sé qué.

Rubén Gabaldón: Y la verdad es que claro, llegaba allí y la doctora, que ya me conocía, me conocía de la radio, de que yo era el del morriseo de la mañana. Y se generó ahí un muy buen rollo, ¿sabes? Y yo estaba con la confianza plena de que ella era la persona que tenía que traer al mundo a Noelia. Porque fuimos, buscamos, o sea, no era la Seguridad Social, porque claro, allí no hay Seguridad Social para empezar. O sea, allí tienes que tener un seguro privado o mirarte por privado. Claro, si no tienes seguro, pues da igual. Finalmente te tienes que ir a un privado porque es que allí no tienes ni— Allí a lo mejor en un hospital lo único que te dan es que estés en el pasillo o que tengas una habitación. Pero a partir de ahí, si te tienen que intervenir, si tienen que poner medicamentos, todo eso lo tienes que pagar porque no te lo van a dar. O sea, y aquí mira, quiero decir una cosa bonita por nuestro país. Porque uno no sabe lo que tiene hasta que no le hace falta. Porque aquí dices, la sanidad es un asco, no sé qué. Pues aquí vas y te atienden, vas y te ponen, si te tienen que operar te operan. Pues allá no, allá nosotros tuvimos que buscar. Y la verdad es que, bueno, pues hubo ahí como mucha química con la doctora y todo el proceso fue genial. Y hasta que apareció Noelia en la vida, o sea, todo fue genial. Nosotros esa parte Quitando de eso, de los ascos que puedo tener y tal, que fueron pocos también, quitando de eso, la verdad es que todo lo vivimos con bastante normalidad porque ella se sentía bien, yo me sentía bien, era algo que era querido, con lo cual pues estábamos deseando que se fueran cumpliendo los días y los meses para que llegara el día de que saliera a la vida.

Nacho: ¿Qué consejo le darías al papá que está en el proceso del embarazo? ¿Qué par de consejos le darías en ese proceso hasta antes de nacer? Ahora del nacimiento hablamos ahora. Pero antes de, en ese proceso del embarazo, ¿qué consejo le darías a un papá?

Rubén Gabaldón: Pues que se lo tome todo con calma, que no juzgue los comportamientos de su pareja si es que pudiese llegar a tener algún comportamiento que no te agrada a ti, que la entiendas. Mira, ahí hay un dicho que dicen: a las mujeres no hay que entenderlas, hay que quererlas. Y a mí se me quedó eso grabado. Digo, pues es que es verdad, hay que quererlas y ya está. Porque a ver, al final cada uno ve las cosas a su manera, ¿no? Y a lo mejor ella piensa que en ese momento está actuando de la mejor manera y tú piensas lo contrario. Pues al final yo he llegado a la decisión en mi vida de no querer tener razón en nada, ¿sabes? Simplemente decir, bueno, ha pasado, quítale hierro, chicos. Y sabes que a lo mejor está pasando porque ella ahora mismo hormonalmente está teniendo cambios muy fuertes y no es ella realmente la que te está hablando, son sus hormonas. Entonces quítale hierro y decir, en vez de meterle más fuego a la hoguera y ponerte al, allí dicen ponerte al tú por tú, no, es que como encararte, no, me gusta. Pues no te pongas al tú por tú, o sea, porque dicen que el cementerio está lleno de valientes, o sea, y la razón de qué te sirve frente a ella, frente a cualquier cosa, no te sirve de nada. Porque si vas a ganar la batalla, esa batalla de a lo mejor empieza a decirte algo y tú y tú quedas ahí como el ganador, vale. Y has quedado como el ganador, ¿y de qué te ha servido? De nada. Entonces, tranquilidad absoluta frente a todos los cambios que puedan suceder, si es que suceden. Y no lo tomes a lo personal, quita hierro. Y mira, no hay nada que cuando tú hagas con amor pueda salir mal. Yo tengo, mira, ese mantra y lo aplico a todo, a mi vida. O sea, digo, cuando tú haces las cosas desde el amor, no puede salir mal nunca. Entonces, si tienes una situación en la cual pues no te estás sintiendo bien y ella tampoco, porque al final cuando dos personas discuten, dos personas están heridas y dos personas se están sintiendo mal, porque aunque tú seas la parte que estás atacando, sabes, tú también en ese momento te estás sintiendo que no estás a gusto con lo que estás haciendo, porque hay una energía que no es nada positiva, es una energía súper negativa, o sea, estás ahí una tensión, ¿no? Entonces no sirve de nada el que quieras tener razón. Tú vas, la abrazas, le das un beso y le dices, no pasa nada, amor, tranquila. Mira, voy a ir y voy a comprarte algo, voy a salir, o voy a, no sé, vete si es necesario, sabes. Porque no va a servir de nada que tú sigas acalorándote. Además, en los procesos que está y con lo que tiene dentro, no, o sea, que ya bastante tiene con todo lo que le pasa día a día, no, por ese proceso que tú no lo vives. Porque tú estás ahí como espectador, pero realmente la que está comiéndose todo es la mamá. O sea, nosotros sí hicimos la primera parte, que fue ahí el poner todo el amor para que eso sucediera, pero a partir de ahí hasta que nace, luego ya es otra historia. Porque a partir de que nace en adelante tú estás tan implicado como la mamá, ¿no? Que siempre la mamá más, porque la mamá pues sí tiene que dar el pecho, de lo que sea, ¿no? Pero yo les diría básicamente eso, que no juzguen y que tengan calma y paciencia, que se lo respiren, o sea, que tomen unas 20 conectadas. Y luego sí, sí les contamos cómo funciona eso, que se lo respiren y que digan, venga, paz y calma, esto está sucediendo, no es ella la que está hablando, es simplemente el ser que está hormonalmente disparado y está reaccionando, es una reacción, realmente no es ella. Así que ahí yo les diría que tomaran mucha tranquilidad y poco más. O sea, yo creo que ese, el disparador ese, el de, el de sí ser consciente del porqué a lo mejor está siendo tan reactiva, sabes, que le eches la culpa a sus hormonas y no a sus pensamientos. Y realmente quites hierro y digas, venga, no pasa nada, esto también pasará. Ves, y al quitarle hierro le das un abrazo, le das un beso y le dices, venga, amor, no pasa nada, cariño, venga, vamos a salir, o voy a hacer esto, voy a hacer lo otro, y ya está. Y se queda ahí, ya no va más. Porque como te pongas en la batalla, y con una mujer con las hormonas disparadas, ya te aseguro que además vas a perder. No ganas ni de coña.

Nacho: Te lo puedes creer tú, pero no. Yo estoy totalmente con lo que has dicho, creo que hay poco que añadir. Yo voy a hacer de abogado del diablo simplemente con la otra parte, también basado en mi experiencia un poco, porque yo sé que en ese sentido hay personas que os es más fácil el mostrar ese amor, ese cariño, y dar un abrazo y darle un beso a vuestra mujer en ese momento, Y luego hay otros que no nos es tan fácil, que por cómo nos hayan criado, por lo que hayamos vivido, por nuestra configuración, nos cuesta más. Y a mí me costaba, sinceramente, me costaba el hecho de decir: Venga, no pasa nada, te abrazo, tal. A veces lo hacía, pero hasta se veía un poco forzado, pero simplemente por tus heridas de la infancia, por lo que te ha pasado. Pero que ahí, para mí, es como hacer tu mejor esfuerzo. Y para mí, por ejemplo, mi mejor esfuerzo pues era: oye, no grito, hablo con calma, me siento a su lado, la escucho, ¿sabes? Es como estoy ahí, le digo: ok, me voy a ir a andar, ¿sabes? Yo qué sé, lo que sea, y lo hago. Y ese era mi mejor esfuerzo. Y en mi mejor esfuerzo no me salía, no podía ese abrazo como otras personas que son así, como por ejemplo tú, os sale. Y es como: bueno, pues ya está, ¿sabes? No pasa nada, no tiene que ser como como perfecto, tiene que ser tu mejor esfuerzo. Y a lo mejor un día tu mejor esfuerzo es decir, mira, no quiero hablar de esto, e irte de casa. Y te aplaudo, ¿sabes? Es como cojonudo, tío, ¿sabes? Es como, si antes tu esfuerzo era que os ponéis a discutir y ahora dices, lo siento, amor, si me quedo voy a discutir contigo, prefiero irme a andar, de puta madre, ¿sabes? Es como fantástico. Y desde ahí, pues oye, ir haciendo tu mejor esfuerzo, ¿no? Y yo iba recomendar como a la gente, más que consejo, porque es que lo que has dicho tú ya lo lleva todo, es como que si estás escuchando este podcast o viendo este podcast, es probable que como padre, ya para empezar, yo te aplaudo, ¿sabes? Y Rubén sé que también te aplaude, porque no todo el mundo está dispuesto a escuchar este tipo de cosas cuando es papá. Y entonces, que estés aquí ya dice mucho, ¿no? Es como dice que estás en un camino de que quieres hacerlo diferente, que quieres vivirlo diferente. Entonces, yo te recomendaría que te trabajes Sabes, que aproveches estos meses de embarazo, que joder, es que ahora que lo estoy diciendo me está como viniendo como en plan, Dios, esto es lo más importante de este podcast, sabes, es lo más importante. Si tú ahora, en estos meses que quedan antes de que nazca tu hijo, haces un programa, haces un proceso de coaching, de terapia, de respiración, de lo que sea, el nuestro ya sabes cuál es, que es el código de la cocreación, lo que sea, me da igual, pero te lo curras Ahora, en trabajar en ti, no es en trabajar en tu hijo, en cómo crías, no, no, no, no, en hacer una limpieza personal, sabes, de perdonar a tus padres, de sanar tus heridas, sabes. De, ostras, no te imaginas como papá cómo va a cambiar la película, no te lo imaginas, en serio. Y yo estuve trabajando cosas porque nunca paraba, pero estaba más enfocado en el negocio más que en trabajar profundo en mí durante el embarazo, sabes. Y si lo hubiera podido hacer hubiera sido genial. Y no sé qué opinas tú de esto, pero porque creo que es importante, como justo ahora me ha venido, es como, ostras, sería el mejor consejo, ¿sabes?

Rubén Gabaldón: Sí, a mí me estaba haciendo boom en la cabeza porque es cierto, porque yo puedo hablar ahora de lo que ha supuesto para mí, por ejemplo, hacer El Código de la Cocreación en estos tiempos, ya habiendo hecho desarrollo personal, estando en la búsqueda, en cambios constantes, Y claro, esto ha llegado a mi vida y ha llegado y ha hecho boom, sabes. O sea, porque claro, yo si echo la vista atrás de un año a hoy, o sea, soy otra persona, a lo mejor en prácticamente en todo, sobre todo en cómo proceso la vida, no, en cómo vivo el día a día, en cómo me encuentro yo a nivel interno. Entonces, prepararte de esta manera para la llegada de un hijo Es que es brutal, porque todo va de dentro hacia afuera, y es muy importante cómo estás tú dentro. Porque lo que he dicho anteriormente, o sea, somos espejos para ellos. Claro, tú imagínate que eres un manantial de paz, de amor, de neutralidad, de cariño, de ternura, sensibilidad. O sea, que sí, que vas a tener lo otro, el lado oscuro, sí, pero eso lo tenemos todos. Eso lo tenemos todos y en cualquier momento puede aflorar. Lo que pasa es que cuando tú tienes control sobre tus emociones y sobre tu conciencia, cambia totalmente la película, porque ahí el ego tú ya le dices: hey, espera, que tú procesabas eso así, de esa manera, antes, con el Rubén 4.5, 4.4, pero ojo, que este es el 4.6 y no te lo permito. Y automáticamente hace pa y se disuelve. Porque al final todo depende de cómo tú quieras hacer la vida. Y si tú dices por aquí no, es por aquí no. Y da igual que te voy, que te intente boicotear tu mente. Claro, eso necesitas herramientas, necesitas herramientas que te permitan llegar a ese grado de comprensión para que tú ahora puedas actuar ahí. Porque yo hace unos años posiblemente no podía hacer eso, pero hoy sí lo puedo hacer porque me he preparado, porque he preparado mi ser, o sea, todo lo que había dentro de mí Porque tú ya tienes todo. O sea, y muchas veces las personas no saben el manantial de riqueza que tienen dentro de su ser, que lo tienen todo, que no eres diferente a nada ni a nadie, que tú ya tienes todo desde que naciste, es igual que yo. Y ya simplemente tú vas a vivir la vida que tú decidas vivir, no importa lo que te arrincone la vida, porque ese es el juego de la vida. La vida te va a arrinconar, sí, vas a tener dificultades, sí, todo el mundo las tenemos. Ahora, Ahora depende cómo juegas tú esas cartas, pero claro, cuando tienes esto, o sea, yo le diría, o sea, me reitero totalmente contigo, si tú estás pensando ser papá de verdad, mira, me voy a poner aquí eso con todo acento, el primer plano. Si tú realmente estás pensando ser papá de verdad, o sea, no hay nada más importante que trabajar tu ser, porque eso es lo que tú le vas a transmitir. Desde el día 1. Bueno, incluso desde antes, porque te está escuchando. Porque acuérdate de lo que te he contado de la sonrisa: salió, me miró y se rió. O sea, que me identificó. Con lo cual, meses atrás, esa persona ya está escuchando todo lo que tú hablas, todos los gestos, siente tu energía, porque al final somos energía. Está sintiendo tu energía, está sintiendo tu amor. Claro, ¿qué es lo mismo? ¿Que sienta energía positiva y que sienta amor, o que sienta odio, que sienta ira, que sienta resentimiento? Porque tú se lo vas a trasladar igual. Bueno, ya se lo trasladaste cuando hiciste el amor, aún en pensamiento, sabes.

Nacho: No, y cuando, pero imagínate, no, si tú discutes con tu mujer, el niño o la niña cree que es tu mujer porque está en ese cuerpo. Entonces es como que estás discutiendo también con tu niño, sabes. Él va a recibir que algo sucede con él o con ella, sabes. Es como, no diferencia de, ah, no, está gritando a mi madre, no a mí. Entonces es súper importante, súper importante. Qué guay, qué guay. Vale, pues bueno, simplemente para que se quede ahí la gente, que la verdad que yo creo que sería brutal. Yo, para mí, llevaba, cuando me quedé embarazado, fue hace 6 años, sí, pues llevaría como ya 6 años o 7 haciendo coaching, terapia, constelaciones. Había hecho muchas cosas y todas las había hecho desde mi mente, como para mejorar como persona, sanar, y sobre todo con el objetivo de poder crecer como persona, pero luego se abrió otra capa gigante, inmensa, de trabajo después de tener a Oliver, que ahora llegaremos a ello, porque la verdad que son unos maestros impresionantes. Pero bueno, para la persona que estáis aquí, ya sea porque te estés currando o no, solo un apunte, porque lo veo también en personas que dicen: No, yo tengo un coach, por ejemplo, y yo ya me trabajo porque tengo un coach. Y si con tu coach lo que haces es poner objetivos, que te mantenga responsable de si los cumples o no, hablar de tu negocio, hablar de no sé qué. Ese no es el tipo de trabajo que yo te estoy proponiendo, ni Rubén tampoco. Está muy bien que lo tengas, es fantástico, cojonudo. Yo tengo también un coach, se llama Fernando. Pero aparte de eso, necesitas algo donde de verdad te metas donde te duele, de decir: ¿Cómo me llevo con mi madre? Y que digas tú: Bueno, pues, ¿cómo me llevo con mi padre? Bueno, pues, ¿cómo me llevo con mis hermanos? Bueno, pues, oye, ¿discuto con mi mujer? Bueno, pues ahí es donde quiero que te metas en estos meses, ¿sabes? En eso que no te apetece meterte, porque es como, no, pues ahí es, es ahí, porque ahí es donde vas a poder llegar hasta ti y a poder sanar esas partes. Porque al final, si no, lo vas a hacer después y te va a joder más. Entonces yo, si puedo, lo hago antes y disfruto de la vida antes, porque yo es como lo que veo, que es como lo que decías antes tú, Rubén, que es como cuando haces este tipo de trabajo, molesta, duele, en el momento puede ser violentas algunas cosas que vives, que tienes que hacer, pero piensa que estás como preparándote para que lo que te queda en esta vida lo vivas de otra manera, mucho más plena. Entonces, cuanto más lo retrases, menos vas a poder vivir de manera plena. No pierdas el tiempo, que es superprecioso en esta experiencia. Y ahora sí, vamos a meternos en el tema del parto, porque creo que es importante. Estaba pensando una conversación con un amigo, con Javi, que nos preguntaba, él y su mujer, estuvimos comiendo con ellos, y antes de que naciera su hijo, que además se llama Oliver también, y estaban mirando hospitales y estaban haciendo un curso de paternidad, de dar a luz consciente, no sé cómo se llama exactamente, pero bueno, de venir a este mundo de una manera diferente y estaban haciendo su plan de parto, que es algo que se hace mucho. Así, si quieres que mi parto quiero que sea así, que tenga esta música, que no le deis esto, que si le deis esto u otro. O sea, es como unas peticiones que se hacen en cuanto a cómo quieres que sea tu parto. Y yo le conté mi experiencia y la de Sara, pero que hay una parte así como chula mía que a mí me dio por ahí, y es que yo empecé a ver el tema de cómo era el parto Y me empezaba a dar urticaria, era como, hostias, ¿en serio va a ser así? ¿Es esto? No sé qué, tan frío, no sé qué, es como me da urticarias. Y Sara quería su plan de parto, que fuera respetuoso con esto, con lo otro, y yo estaba completamente de acuerdo, por supuesto, con ello. Y a la vez era como que cuantas más cosas veía que tenías que pedir para que fuera más amable el parto, decía, voy a tener que ser un policía en la puerta yo, lo voy a pasar fatal, porque voy a estar diciéndole al médico, ¿qué estás poniendo ahí? Oye, tú no pases. Oye, no sé qué. Me veo como un policía, y ya lo he sido, y no me gusta, no me gusta ser policía. Y entonces, no sé cómo llegó a mí, que si te digo la verdad, no recuerdo exactamente cómo llegó esa idea, pero bueno, así funciono yo, el dar a luz en casa. Me vino de alguna manera dar a luz en casa, y dije, y lo busqué. Y Sara en principio no quería, pero le dije, bueno, vamos a ver la charla gratuita, si te parece. No te digo que lo hagas, te digo que vayamos a ver la charla gratuita. Y al final dijo, me costó un poco, no mucho, pero dijo, venga, sí, vamos a ver la charla. Y fuimos a una charla gratuita y decidimos dar a luz en casa. Y fue una experiencia de la hostia. Y os voy a contar ahora las dos partes, porque creo que esto tendrá mucho para hablar, pero si escuchar esto en el podcast te pone en el camino de buscar informarte tú, pues oye, magnífico por mi parte. Nosotros dimos a luz en casa, La hostia de duro, yo te digo para mí, y yo no tenía, no era la que daba a luz, es Sara, pero para mí fue duro porque es muy difícil acompañar a tu mujer en este proceso tú solo, porque había dos matronas que están contigo en otra habitación, pero tú estás solo con tu mujer todas las horas. Ellas vienen cada equis tiempo, le miran con el Doppler, o no me acuerdo cómo se llama, o el nombre ese que sea, para ver qué latido y eso, y ya está, y te dejan solo. Que es una bendición por un lado, porque vives eso con tu mujer y es precioso, Y por otro, también acojona un poco. Yo, en medio del parto, me dio cagalera, pero una diarrea de estas de repente, pum, diarrea en el baño, no podía levantarme, ¿sabes? Al día siguiente, después de dar a luz, que fueron como 36 horas de proceso con Sara, yo tenía la boca llena de pupas que se me salieron al día siguiente, calenturas aquí por todos los lados, la cara reventada, y Sara estaba feliz, con una cara preciosa, ¿sabes? La gente decía, ¿pero quién ha dado a luz? Tú o él. O sea, que fue duro. Y para ella, esto ya es algo que ya os contará ella en un podcast, y es un proceso duro, muy empoderador para una mujer dar a luz en casa, sin epidural, sin nada. Pero para el hombre, pues muy duro también. Mereció la pena por completo, pero por completo. Y además, claro, yo cuando a este amigo, a Javi y a Rode, se lo contaba, y creo que les contaba también, claro, es que Sara dio a luz, en el baño, de pie, agarrada a mí, empujando y demás. Y yo vi cómo mi hijo salía, lo vi reflejado en la tapa del váter, porque estaba justo al lado, pero lo vi reflejado cómo salía y lo cogió ella misma, Sara lo cogió al bebé. Y cuando salió y yo lo miré, no pude ni hablar, porque no podía hablar, pero íbamos a clases de canto Sara y yo, y le cantábamos mucho una canción a Oliver, y le canté, porque no pude hacer otra cosa, solo llorar y cantarle. Y fue precioso hacer ese tipo de parto. Y nos quedamos solos en la casa durante 3 días sin que viniera nadie, sin médicos, sin familia, sin absolutamente nadie, solo los 3 en la cama, comiendo, pedíamos comida para traer a casa o lo que teníamos ahí, la luz tenue, una pasada. Fue maravilloso, es una de las decisiones más bonitas de cómo traer a alguien al mundo. ¿Qué puedes hacer? Y esto mismo se lo contamos a Javi y a Rode, ellos lo hicieron, pero hay requisitos de todo tipo. Ellos, al final, tuvieron que irse al hospital. Hicieron una parte en su casa, pero por eso van matronas, para chequear que todo vaya bien y que todo salga como tiene que salir. Y al final, tuvieron que irse al hospital, no pasó nada, tuvieron a su bebé perfectamente, a Oliver, en el hospital, pero no pudieron terminar en la casa. Y es una posibilidad, porque te piden, tienes que estar a cierta distancia del hospital, tiene que tener el embarazo ciertas características, no se puede, no es en plan una locura, ¿sabes? No, el bebé no corre peligro. Entonces, simplemente para la gente que en su parto o lo que es la decisión esta, pueda tener esta alternativa, pues que sepa que hay que echarle 2 huevos como padre, como madre 4 huevos en vez de 2, pero que es una alternativa que en España, por lo menos, la hay y el precio no es caro. Yo no sé si son 2000€ o algo así, entre 1500 y 3000€, ponle que sea, poder hacer este proceso, que no es caro. Y contaba todo esto por la parte del decidir dónde das a luz y el proceso de dar a luz como padre, cómo acompañas como papá en ese proceso, para que cuentes tu experiencia y tus consejos de la persona que tiene que acompañar ahora da a la luz.

Rubén Gabaldón: Pues yo te voy a decir una cosa. Una, que me has hecho enternecerme totalmente. Y dos, que se me han entrado ganas de quedarme embarazado de nuevo y hacer el proceso, ¿sabes? Porque qué bonito, ¿no? O sea, aparte, qué bueno también para el niño que venga así a la vida, ¿no? Y que no venga con un fórceps ni con nada traumático, que no le peguen cuando sale para que respire ahí. Y que sea así, que sea de manera natural. Cuando el niño crea oportuno salir a la vida, que tú lo veas ahí en ese proceso. Joder, es que yo me he enamorado del proceso, Nacho. Yo quiero un niño, quiero un niño. Oye, fíjate, y ahora digo yo quiero un niño, y últimamente es algo que está saliendo mucho a la luz en mi familia. Yo digo, porque nosotros no nos estamos cuidando ni nada, la vida verá lo que hay. Si tenemos que ser o no tenemos que ser. O sea, puede venir. Y yo, es algo que me encantaría, porque sí que es verdad, y me voy a desviar un poco, pero muy poco, enseguida vuelvo.

Nacho: No pasa nada.

Rubén Gabaldón: Sí que es verdad que, bueno, pues los miedos, sabes, no los miedos, porque miedo realmente tampoco es, pero al final la falta de atenciones que pudieran surgir si llega otra persona, porque al final cuando llega un bebé nuevo pues tú tienes que darle, brindarle mucho tiempo porque lo requiere, ¿no? Porque pues está totalmente indefenso frente a la vida porque no sabe hacer nada, ¿no? Tú tienes que hacerle todo. Y claro, nosotros tenemos una situación también con Noe, que Noe todavía es una niña de 11 años, pero es una niña como de 5, porque todavía hay que cambiarle pañales y demás. Entonces, por esa parte sí hemos dicho muchas veces, joder, es que claro, si llega, igual para ella también es súper bueno, pero le vamos a quitar atenciones. Pero ahora estoy en un momento de mi vida que digo quizás lo que tenga que llegar ahora sea eso, ¿sabes? Y va a ser lo más bonito. Y ten en cuenta, y seguro que si me quedara embarazado y ella fuera, y ella quisiera, claro, porque una cosa es lo que yo quiera y luego otra cosa es lo que ella quiera hacer, ¿no? Pero si a ella le latiera que fuera así, a mí me encantaría, me encantaría vivir el proceso de esa manera que lo has contado, porque a mí me ha invitado a hacerlo, ¿sabes? Es que tienes una facilidad para que atraigan las cosas que cuentas. Yo el otro día estaba escuchando con el podcast, el podcast, sí, el podcast que va, que va a ser, que ya estará el podcast de hoy, de la semana pasada, que es el que habla del vipassana. Y yo digo, joder, es que a mí me está invitando a hacerlo porque a mí me vendría muy bien también el conectarme esos 10 días conmigo, no tener ninguna interferencia ni nada. Y esto ha sido, lo estabas narrando, yo digo, yo quiero, yo quiero vivir esa experiencia, que si llega te digo, lo miraremos, lo miraremos, y porque debe ser maravilloso. Lo nuestro fue, no fue así tan, tan bonito, sabes, fue pues algo muy normal. Ella es muy estrecha y nos sugirieron que fuera por cesárea porque podían haber complicaciones. Y fue un parto por cesárea planificado en tiempo. El parto fue genial, o sea, le abrieron, salió, todo estaba genial y el peso de Noelia era correcto, todo estaba bien y Y la verdad es que no fue de por ningún lado ni traumático ni nada, nada. Ella no lo sufrió. O sea, sí, luego el tema de que te cosen, pues que tienes que ir cuidado con los puntos, la movilidad y demás. Pero bueno, que eso es temporal y luego pasa y ya está. Pero la decisión de ir a la clínica, como ya estábamos en el proceso con la doctora y la doctora tenía también para, tenía clínica, o sea, tenía para atenderte durante el proceso y luego tenía también para traer al mundo a los niños. Entonces, seguimos con ella el proceso, fue la doctora la que trajo a Noelia y todo fue genial. Ahora, a ver, quizás si se pudiera y se permitiera, claro, sería otra cosa. Pero esa persona en ese tiempo decidió eso, porque era lo que había. Es que es lo que te digo, con lo que decía antes del Rubén 1.8 y el 4.6, pues esto es igual. Al final, yo tomé la decisión realmente con ese Rubén, este Rubén ahora tomaría otras decisiones, siempre y cuando la otra parte esté, esté de acuerdo. Siempre, porque aquí hay que pensar en unidad, no, porque los dos somos uno. Igual que has querido traer a la persona al mundo, a partir de ahí todo cuenta por ambas partes. No hay que ser egoísta, es decir, no, pues es que yo quiero que sea así, no, pues yo no quiero, pues lo vamos a tener así. No, pues no, eso no funciona así. Y si te funciona la vida así Háztelo mirar.

Nacho: Ya ves, ya ves.

Rubén Gabaldón: Qué guay.

Nacho: No, sí, la verdad que cuando tienes una situación de estas que tiene que ser así, perfecto. Y también puede ser que tu mujer diga, no, yo quiero cesárea, y ya está. Pues fantástico. Eso ya es como otro viaje más. De hecho, en este podcast yo pensaba hablar un poco de ciertas cosas de la crianza, pero lo vamos a dejar para otro, porque este si no se va a ir a 8 horas de podcast. Que alguno creo que llegará a eso. De momento, 2 horas creo que es el máximo, y este va por el camino, pero me da a mí que alguno se nos irá a 4 horas en algún momento, seguro. Y bueno, que sobre esto, que simplemente es como mi consejo para los papás en el proceso de elegir cómo se da a luz y todo esto, es que yo fui bastante kamikaze en este tema, porque es verdad que soy un poquito cabezón. Bueno, se me nota, ¿no? Pero sí que fui bastante insistente. En la parte del dar a luz en casa fue fácil, porque ya te digo, simplemente dije: Oye, yo he visto esto, he sentido tal, vamos a ver la charla gratis. Y ahí ella se convenció, no tuve que estar yo: No, yo quiero esto, ella no. Sara también dijo: Venga. Que yo me quedé flipando, porque dije: No veas qué viaje personal. Porque este podcast no va de eso, pero ya de por sí el embarazo es un viaje para la mujer, que nosotros no podemos. Yo creo que con los años yo he ido aprendiendo las cosas que ella aprendió en ese momento, en el embarazo, y no todas, porque no puedo aprender eso que ellas sienten y llevan ahí. Y el parto igual, es como no puedes entenderlo, es brutal. Pero bueno, esto para un podcast de mujeres ya lo harán ellas, porque es todo un tema para mirar y es admirable que nosotros estamos aquí gracias a que nuestra madre, una mujer, nos dio a luz. Es mágico, es mágico, la vida es increíble. Y yo, en el plan de kamikaze, ya hablando como de los siguientes pasos, que así tú también ahora nos cuentas un poco, yo en mi caso tenía clarísimo también que no quería que me molestaran al principio. Era como, mira, yo no quiero que venga nadie. Lo tuvimos fácil porque estábamos en Málaga y nuestra familia está en Madrid, entonces era como un poco más fácil porque tenían que venir, mínimo iba a ser un día o algo así, pero bueno, yo directamente ya dije que 3 días, 4 días, no quería que viniera nadie. Era como, es que no quiero que venga nadie a mi casa, quiero estar nosotros. Y me puse como muy kamikaze con lo que yo leía por ahí y veía de qué era mejor para el niño. Me acuerdo que esto es supergracioso, tengo que buscar el vídeo por ahí, porque te mearías de risa si lo ves, pero grabé un vídeo que luego Sara no me dejó enviar a los familiares, explicándoles qué tenían que hacer antes de venir a ver a Oliver. Y les decía, no te eches colonia, porque el niño es muy sensible, tal, tal. No fumes, unas movidas que te cagas. La ropa que traigas... Bueno, en plan, súper rígido con eso. Y al final, Sara no se lo envió. Y yo era el típico papá que, bueno, hasta partes de mi familia, por parte de Sara, se enfadaban conmigo porque no les dejaba coger al niño, entre comillas, no era coger, era como que yo le veía al niño ya llorar o incómodo, y lo cogía y se lo daba a su madre, se lo daba a Sara. Pero era como yo súper mega: Mira, que sí, que entiendo que lo quieras coger, pero es que tiene 3 días, entonces tiene que estar con su madre. Ya lo has cogido, no ha dicho nada 2 segundos o 2 minutos, ahora ha dicho algo, lo siento. Era como bastante estricto con eso. Pero bueno, es como soy yo. Y creo roces con ciertas personas de la familia, pero los roces se arreglan, no pasa nada, se arreglan, se hablan, y al final, si tú te aceptas a ti mismo en ese rol, que yo ahora lo hago, en ese momento, fíjate, creó más conflicto, porque yo no me aceptaba quizá a mí mismo y no sabía cómo hacerlo. Ahora lo haría un poco mejor en cuanto a cómo decirlo quizá, o la empatía, pero no me arrepiento para nada. Fue como, mira, yo mi rol ahora, Además, creo que me lo decían las matronas, que te hablan un poco de esto, es: Soy el protector. Tú estás para que a tu mujer se le haga más fácil esto y para que tu hijo esté sano y salvo y bien. Y yo era eso lo que hacía, no dudaba nada en decir: Bueno, chicos, ¿os podéis ir ya, por favor? Ya está. Sí, era bastante así con esto. Los primeros días con Oliver lo viví así, como en ese rol y con esa tensión, entre comillas, pero precioso también, aproveché un montón. Sara y yo hemos sido de los papás de tenerlo en brazos siempre. De hecho, yo era incluso más que Sara, porque con la teta y demás, sabes que si se lo ponen ahí, enseguida quiere teta y no sé qué. Yo lo tenía con esto que te lo pones aquí encima para llevarlo todo el día. Todo el día me refiero a todo el tiempo que podía yo tenerle, pero estaba siempre pegado a mí y andando y no sé qué. Yo amé esa fase de llevarle pegado a mi cuerpo, aquí con la cinta esa que nos poníamos, lo amé. Y fíjate, lo único que les diría es, primero, que se informen y que si no, que me hagan caso y punto, pero es como, coge a tu hijo todo lo que puedas, cada segundo que puedas, tenlo encima. La siesta, el no sé qué, tío. Yo no le dejábamos en la, en la esta nada, o sea, cero. Pegado a ti. Es que imagínate, él viene de estar pegado a su madre ahí a escuchar todo el rato su circulación, escuchar su corazón, cómo respira, sabes. O sea, y aparte para ti, que es que te llevas una experiencia. Que el otro día me preguntaba Oliver, dice, ¿qué es lo que más te gustaba de pequeño conmigo y tal? Y digo, tenerte encima, sabes. Así tumbado y con la cabecita aquí, así, y sentirte encima. Y eso, tío, informaros como papás, porque es un rol superimportante. Y yo diría que no te dejes llevar por tu mujer, porque a lo mejor tu mujer lo ve de otra manera. O incluso, fíjate, puede haber papás, Rubén, que vean este podcast y que su mujer esté en otra onda completamente diferente, y sea él el que vaya a proponer todas estas cosas. Entonces, claro, pues tío, proponlo, infórmate, enséñaselo, lo que haga falta. La vas a ayudar un montón a que viva su maternidad de otra manera diferente. Pero eso, no vayas a lo de siempre, vete a vivir esta experiencia súper tú, vivirlo así, a tope, lo más que puedas.

Rubén Gabaldón: Pues sí, yo esa etapa también la disfruté igual, Nacho. Yo me tiraba todo el día, yo iba a la radio, volvía y ya estaba en casa. Nosotros nos pasó algo muy similar, porque imagínate, en México contacto con familia española cero, porque estábamos muy lejos, estábamos casi a 11.000 kilómetros. Y claro, allí los hermanos viven, los hermanos de ella viven en Estados Unidos, en San Francisco, con lo cual el único que estaba allí era el papá, y el papá ya está un poco más mayor. O sea, que vamos, que estábamos prácticamente solos todo el día. Y fue igual, era cada minuto, cada momento, o sea, tenerla siempre muy presente, muy cerca, muy pegada en la cama. Teníamos una cama de esas ahí estábamos los 3 siempre ahí en la cama abrazados. Y qué bonito, no, o sea, esas sensaciones, el contacto de la piel, por lo que tú decías, claro, porque ha estado pegada a la mamá, o sea, sintiendo todo, todos los procesos del cuerpo de la madre, sintiendo el latido de su corazón, toda la energía que hay ahí dentro, no. Y luego de pronto sale hacia afuera y es como que no puede perder el contacto, tiene que estar ahí, tiene que estar pegadita para que siga sintiendo, ¿no? Y la verdad es que es maravilloso ese proceso. Yo les podría dar un consejo a los papás, a los que están pensando en ser papás y a los que acaban de ser papás, es que disfruten cada segundo porque el tiempo vuela. O sea, pasa demasiado deprisa la vida. No somos conscientes realmente de la rapidez en lo cual va todo, ¿no? O sea, va todo muy acelerado. Yo he hecho la vista atrás con ella, por ejemplo, Y son 11 años y para mí es como si hubieran pasado, no sé, meses, o a lo mejor 2, 3 años como mucho, pero no 11. Se me han pasado muy rápido. Entonces, que hay que vivirlo al máximo, disfrutarlo y sentirlo, sobre todo sentir, sentir todo, todas esas cosas, el porqué la vida te ha puesto ahí por algo. O sea, que no es casualidad, que es que nada es casualidad, que si la vida ha decidido que sea así y que seas papá, o sea, es por algo. Es porque tú tienes algo que mostrar a esa persona, o esa persona tiene algo que mostrarte a ti. Ojo, porque muchas veces también es que es más probable, que es más probable, porque los niños son unos grandes maestros de vida. Si tú realmente estás abierto a mirar, a mirar, porque claro, muchas veces pasan muchas cosas por delante de ti y si no estás abierto no ves nada, pero cuando tú estás abierto y ves con los ojos realmente, madre mía, con los ojos y con el alma, con el corazón. Si tú ves con esa profundidad, las enseñanzas que te van a venir van a ser impresionantes, impresionantes. Porque dicen, cuando tuve mi hijo todo cambió y yo he cambiado un montón. Claro, pero tú has cambiado por lo que todo lo que te está mostrando, todo lo que te está haciendo que refleje, sabes. Yo agradezco un montón todo como ha sido, sabes, hasta las cosas más feas que digo es que esto me hizo sufrir, es que esto fue tal traumático, vale, pero me ha hecho que hoy en día yo haya podido evolucionar de esta manera y mi hija también, porque mi hija no tiene limitaciones, cero, cero es cero, sabes, de decir no importa lo que tenga. Yo me acuerdo de cuando ella era pequeñita y nos dijeron realmente la problemática que había, yo la miraba a los ojos y le decía, no te preocupes, hija, porque mira, en los ordenadores hay Windows y hay Linux, vale, pero los dos funcionan. Tú tienes un sistema operativo diferente, el tuyo es Linux, pero de que vas a poder hacer todo lo que hace un Windows, eso te lo garantiza tu padre. Y mira, la doctora, yo me acuerdo que cuando nosotros vinimos a España, porque claro, nosotros no nos daban, el pronóstico era muy malo, Vale, porque en principio la niña no iba ni a caminar. Y la neuropediatra, que esto quiero hacer una invitación, por favor, a los doctores, y esto lo digo con el corazón en la mano, que tengan mucho cuidado cómo dicen las cosas y lo que dicen, porque tú no sabes realmente de lo que es capaz el cuerpo. O sea, y se han visto muchas veces que dicen qué milagro. Bueno, milagro no, es que el cuerpo, nosotros tenemos una farmacia bioquímica ahí dentro brutal. Y si tú realmente piensas que puedes, posiblemente vayas a poder. Claro, muchas veces si el diagnóstico de un doctor es, por ejemplo, a nosotros nos dijeron, olvidaros que esta niña no va a caminar nunca. Y nosotros no compramos esa realidad. ¿Cuánto tiempo tenía? Casi 2 años y medio. Eso fue cuando allí estábamos haciéndole pruebas y no salía nada. Claro, mi madre trabajaba en el hospital general. De Valencia, y va preguntando a la neuropediatra y eso. Y le decía, mira, es que mi nieta está pasando esto, esto, esto, le han diagnosticado una hipotonía, pero tal cual, pero no hace esto, no hace esto, no hace esto. Entonces, al final, ellos le sugirieron que nos viniéramos a España. Y claro, cuando llegamos a España, la neuropediatra la ve y le dice, olvidaros que esta niña no va a caminar nunca. Y claro, nosotros no compramos esa realidad porque era lo que ella interpretaba que podía suceder. La niña corre, mira, la niña corre, corre, que le voy a comprar unas zapatillas porque a mí me gusta mucho salir a correr y muchas veces me echo carreras con ella. Y digo, le voy a comprar unas zapatillas de running para que se venga conmigo porque corre mejor que camina. Pero, ¿qué es eso? O sea, que no te creas nada más lo que te diga una persona, te diga lo que te diga, no te lo creas. O sea, experimenta, porque tú tienes dentro de ti una fortaleza que no te puedes ni imaginar. Y como nosotros no compramos esa, pues así como no hemos comprado esa, no hemos comprado nada. Cada vez que nos han dicho algo de que la niña no va a poder, y he dicho que eso es lo que tú dices, ahora veremos en este camino si puede o no puede. Porque por lo menos por nosotros, no, no, o sea, nosotros no nos vamos a rendir jamás. Nosotros vamos a hacer todo lo que haya que hacer para que la niña salga adelante. Porque yo lo único que tengo en mente y en mi corazón cada día es que la niña sea independiente, que no me necesite a mí y que no necesita a la madre para nada, que ella sea independiente para que pueda hacer sus cosas, sabes, porque por ejemplo que no necesite pañal, que controle los esfínteres, que ya pueda por ejemplo hacerse algo de comida. Yo solo quiero eso, porque para mí la niña tiene todo y mucho más que a lo mejor otro niño que aparentemente, perdón, aparentemente pueda ser normal, porque la niña tiene una limitación pero es feliz. Y yo digo, pero ¿qué es lo que más valora el ser humano hoy en día? Y ¿qué es lo que todo el mundo vamos buscando? Ser feliz. Si es que lo demás no importa. Si es que no importa los bienes materiales que tengas, no importa nada. Lo que importa es que tú estés tranquilo contigo mismo, que estés en paz, que estés en calma y estés feliz. Y yo veo ese reflejo en mi hija y a mí me invita a ser más feliz todavía, si cabe. Porque digo, si lo único que me importa de ella es que sea feliz y ella lo es, ¿qué más puedo pedirle a la vida si yo también lo soy? Pero al final también ese es el reflejo de ella. ¿Sabes? O sea, que es maravilloso. Mira, me brota, Nacho.

Nacho: Normal, normal, tío.

Rubén Gabaldón: Sí, sí, es una pasada.

Nacho: Y hay una cosa que has dicho que aparte de que enternece el ver y te permite comparar, como que a veces las personas creemos que es muy difícil ser padre o no sé qué, al final da igual las circunstancias, es como tú quieras que sea. Y que hay que currar, sí, claro que hay que currar. Que hay situaciones como la tuya que hay que currar más, pues también. Pero al final, como el universo no te pone algo que no puedas tú gestionar y que no seas el perfecto para el trabajo, sabes, el universo te coge porque eres el perfecto para este trabajo. Y has dicho algo que me ha encantado todo, pero una cosa en concreto, que hablabas de eso, no, del ser feliz y de cómo por tus circunstancias puedes pensar que no es que la niña tiene que tener no sé qué, o es que mi hijo tiene que hacer no sé cuántos, o es que mi hijo tiene que ser como no sé qué, aunque no tenga ninguna patología ni ninguna nada, ¿sabes? Pero que siempre es como que dice, no, es que quiero que mi hijo sea o haga o no sé qué. Y es como, ¿pero él es feliz haciendo lo que hace? Porque si es feliz, ¿qué más da? ¿Sabes? Es como, y claro, es tan profundo eso que has dicho, ¿sabes? De esa felicidad profunda de verdad que no necesita circunstancias externas, y que si la ves tú te enternece y dices como, hostias, qué pedazo lección, ¿sabes? Porque es una súper lección que tú veas. Yo me estaba imaginando según lo contabas, ¿no? Y ver la felicidad en ella Y decir, joder, ¿y un médico estaría juzgando diciendo, no, es que no puede tal o no puede...? Pero si es superfeliz. Estos son como cosas que unos hacen una cosa, otros hacen otras, unos tienen Linux, otros tienen Windows, pero es ser feliz con eso. Correcto.

Rubén Gabaldón: Qué fuerte, tío. Yo decía, mira, si quieres... Sí, sí.

Nacho: Dale, dale.

Rubén Gabaldón: No, dime, dime.

Nacho: No, te iba a hacer una pregunta. Igual hasta está hilada con esto. La pregunta es: ¿qué es lo más importante que quieres enseñar a tu hija? Que más o menos lo has contestado, pero bueno, seguro que te salen más cosas. ¿Qué es lo más importante que quieres enseñar a tu hija?

Rubén Gabaldón: Pues mira, yo realmente, Nacho, lo único que quiero enseñarle es que las cosas que las haga de corazón, que las haga con humildad, que sea honesta con ella misma, que se quiera a ella. Porque si tú no te quieres, no puedes querer. Y muchas veces intentamos, intentamos agradar mucho al exterior, pero dentro tú estás y sabes que estás dañado. Que lo primero es, yo le voy a enseñar a que ella tenga herramientas para que ella realmente en el momento esté viviendo algo que no le guste, que tenga la herramienta para decir, vale, estoy viviendo un proceso que no me gusta, pero tengo la llave, tengo la llave para abrir el candado y decir, sano lo que tengo que sanar, cierro el candado, tiro la llave, porque eso ya, ya puedo seguir avanzando. Entonces yo lo único que quiero es que siga con esa felicidad. Que siga con esa ternura de bebé, porque al final ella es una bebé. O sea, ella actúa, como te digo, tiene 11 años, pues estará más o menos como si fuera una niña de 5 años. Entonces, para ella todo es alegría. O sea, sus dibujos los vive, los tal, los canta, se pone como a bailar. Cuando ve, a lo mejor le mola mogollón lo de la Frozen y se pone a cantar las canciones y tal. Y yo veo eso y digo Es que, ¿qué más puede pedirle a la vida ella? Si realmente no tiene distorsión de todo lo que hay fuera, ella no se entera de, entre comillas, que se enterará a su modo, pero como lo interpreta, realmente ella no ve el dolor, ella no ve, no es consciente de las guerras, del daño que se hacen las personas con el lenguaje, de los malos tratos, no es consciente de nada de eso. Entonces, la realidad que ella misma está viviendo yo quiero que continúe con esa realidad. O sea, porque es que, ¿para qué quiere saber lo otro si es que no le interesa? Pero ni a ella ni a nadie. O sea, yo tengo clara una cosa: en mi casa no hay televisión. O sea, la televisión se pone, pero no para ver televisión. O sea, para no ver Telecinco, yo eso es como si no existieran. Porque al final lo que pones en tu mente pones en tu vida, y hay que tener mucho cuidado con lo que nosotros hacemos con ellos. Porque al final, si tú— yo tengo a mi hija ahí que aparentemente ella no está conectada a la tele, pero yo estoy viendo unas noticias y están hablando de los bombardeos que están habiendo y de los maltratos y de que papás matan a sus mamás y que demás, eso está entrando a su fuente de información y de alguna manera eso se está procesando. Entonces yo no creo que tenga contacto con eso porque no le viene. Mira, yo muchas veces mi padre me dice, Rubén, es que no te enteras de cómo está la vida. Digo, pero tiene importa. Pero a ver, tú quieres que te haga un resumen, yo le digo, tú quieres que yo te haga un resumen de cómo está el noticiero, o sea, cómo está el telediario, yo te lo cuento. Y te puedo decir que llevo años sin verlo. ¿Quieres que te hable de lo que van a hablar hoy? Es que seguro que no me equivoco en nada, porque al final, o sea, eso es un interés, eso es un interés. Yo he estado mucho tiempo en medios de comunicación y yo hacía todo lo contrario, no daba ni una noticia amarilla. Cero. ¿Por qué? Porque yo decía, en la vida hay cosas bonitas de las que no se hablan, pero no se hablan porque no interesan, porque no venden. Porque al final los periódicos, y yo te puedo hablar de ahí mucho porque en México aparece uno que le han cortado la cabeza en primera plana en el periódico y eso es lo que vende, y la gente compra el periódico para ver eso. Y yo dije, o sea, es que sería lo último que yo haría hablar de eso, porque hay cosas que están pasando, sucediendo en este momento, que también está sucediendo eso, están sucediendo cosas maravillosas en el mundo porque No me creo, no compro la película esa de que no pasen cosas bonitas en todo el planeta, coño. Que se están moviendo muchas cosas al mismo tiempo. Es muy difícil. Y yo hacía el morning show que hacía, era de todo positivo. O sea, yo decía, tengo que polarizar esto, tiene que ser todo lo contrario de todo lo que se habla aquí. Todo tiene que ser risa, todo tiene que ser noticias positivas del mundo. Me rompía la cabeza, Nacho, porque tú imagínate para hacer un programa de 4 horas buscar información positiva en el mundo. Me rompía la cabeza. Me tenía que levantar 3 horas antes de que empezara el programa a buscar información del día, ¿sabes? Porque sí me era dificultoso. Pero al final, yo qué quiero que vea, eso, que es que se pueda reír, que pueda haber algo, algo gracioso, que pueda enterarse de cosas curiosas, de cómo las personas viven su vida de manera feliz. Gente que a lo mejor ha decidido irse de viaje a Alemania y encontró el amor de su de su vida y ahora vive súper feliz allí, pues yo quiero que vea eso. Yo no quiero que vea guerras y que vea problemas porque no le interesa ni a ella ni a nadie, no le interesa. Entonces yo intento que el ecosistema en el que ella está siempre sea un ecosistema agradable, siempre. O sea, que ella esté a gusto con lo que está haciendo, que esté feliz y que yo no interfiera en su felicidad, por lo menos que no interfiera en negativo nunca. Intento siempre interferir en positivo, pero en negativo nunca. No le pongo ninguna distracción que le pueda llevar a eso.

Nacho: Qué guay, qué bien, muy bien. Te voy a decir unas cuantas más y ahora las contesto yo también, porque así te pilla en el flow. ¿Qué te da más miedo de aquí al futuro en cuanto a tu relación como ser padre? O sea, no es de tu hija, sino siendo Como padre, ¿a qué tienes más miedo como padre ahora mismo?

Rubén Gabaldón: Pues te voy a ser sincero, Nacho, y no tengo miedo. No tengo miedo. No tengo miedo, te digo una cosa, por el camino que llevamos recorrido. No tengo miedo. Porque, a ver, si yo ahora me voy años atrás y todo lo que nos han dicho, que íbamos, cómo íbamos a estar, cómo iba a estar, todo lo que hemos tenido que avanzar en el camino. Y en ese momento sí, porque a ver, tú cuando vienes, cuando viene un niño a tu vida, no tienes el manual, no sabes realmente, o sea, no sabes cómo vas a tener que cuidar de un niño o de dar una educación a un niño. Y cuando te viene con un problema de estas características, imagínate, o sea, porque encima es algo que no está estudiado. Que no saben realmente por dónde van, van probando, van probando cosas. Entonces, pues en esas pruebas pues van saliendo cosas que les hacen avanzar y otras cosas que les hacen retroceder, y mucho. Entonces, miedo no tengo, porque con todo lo que hemos pasado y hemos tenido que tomar decisiones muy potentes, muy, muy potentes, porque, o sea, hubo un tiempo que por unos medicamentos que se le estaban aplicando, o sea, la niña estaba como en una esquizofrenia, todo el día pegándose cabezazos contra las paredes, gritando, cara desencajada. O sea, y eso para un padre te puedo decir que es muy doloroso, porque encima te dicen no auxilies, porque si auxilias es como se queda con el dato de que cuando se golpea tú vas, y es como que un reclamo, sabes. Pero claro, tú imagínate como padre ver a tu hijo mañana pegarse cabezazos contra una pared y dejarlo. Claro, pues no. Es que no es viable eso. Y nosotros ahí tomamos una decisión. Por eso te digo que no tengo miedo, no tengo miedo a lo que venga, porque sé que habiendo superado eso y como lo superamos, y tomando las decisiones que nos decían que estábamos locos, porque nosotros un día, claro, un día te voy a contar para que veas el porqué no tengo miedo. Porque si no tuve miedo ahí, no tengo miedo a todo lo que venga en un futuro. Estaba viendo conmigo unos dibujos, estábamos ella y yo solos, la mamá estaba trabajando y ella estaba con el iPad justo a un lado mío y estaba feliz, estaba riéndose, estaba tal, y de pronto empieza como a gritar y a tirarse del cachete, así la cara totalmente desencajada, como si un exorcismo, o sea, totalmente fuera de sí, gritando, se levanta, empieza a pegarse cabezazos contra la pared. Y claro, yo decía, es que no entiendo nada, vamos a ver si aquí no ha habido ninguna alteración de del entorno. O sea, ni yo le estoy hablando, ella se está riendo, y esto, ¿por qué está sucediendo esto? Claro, yo no entendía nada. Entonces ese día llamé a la neuropediatra y justamente, causalidades de la vida, la neuropediatra estaba, estaba en el, estaba de guardia. Y dice, pues bajaros. Y la veo en la policlínica. Claro, nosotros cuando bajábamos con Noelia al hospital siempre era como sedada. O sea, bajaba con lo que más le gusta, bajaba con los dibujos, bajaba con un plátano. Entonces, y la veía en 5 minutos Claro, pues siempre, ay, pues yo la veo bien, yo la veo bien. Y yo decía, claro, el calvario que estamos viendo nosotros, y que le contábamos, ah, pues vamos a ir viendo, mira, o le voy a modificar el medicamento y a ver qué pasa. Bueno, pues para no hacer más largo esto y contarte el porqué no tengo miedo, nosotros tomamos una decisión firme ese día porque bajamos, claro, y la doctora ese día vio la realidad, lo que no veía en las consultas de 5 minutos, que era pesar, medir, y ay, yo la veo bien, y alévete para casa. Lo vio esa tarde porque todas las crisis esas que tenía en casa las tuvo en el hospital. O sea, ella pasó de la risa a tirarse, a pegarle patadas, a pegarse cabezazos contra el suelo. Todo eso, todo eso lo vio y dijo, es que yo no os puedo ayudar. O sea, ya ahí fue, es que yo ya he hecho todo lo posible que estaba en mi mano, he probado todos los medicamentos que podía probar y ahora voy a derivar a psiquiatría. Y nosotros dijimos, No, o sea, pero además fue no rotundo. Dijimos no, psiquiatría no. ¿Para qué? ¿Para que la dejen totalmente sedada y tengamos un objeto en mi casa? Digo, la niña va a salir adelante. Y ese mismo día tomamos, para mí, la mejor decisión que he tomado en mi vida. Y te digo en mi vida, o sea, porque dijimos fuera el medicamento, se acabó. Llevamos 4 años medicándola, 4 años que están siendo un calvario. Que vamos a peor, que en vez de ir mejorando esto cada día va peor. Que encima ella, la doctora, reconoció que dijo, nosotros estamos probando, o sea, no voy a ciencia cierta a decir voy a atacar esto por aquí y vamos a tener esta consecuencia. No, no, no, estamos probando. Y entonces, en la prueba y prueba, finalmente la que salía perjudicada era mi hija. Y dijimos, fuera medicación. ¿Sabes qué? La mejor decisión que he tomado en mi vida. Y ojo, yo no estoy apelando a que la gente haga nada. O sea, yo te digo, es mi experiencia y es lo que yo hice. Yo no tuve miedo en ese momento, no tuvimos miedo ninguno de los dos porque fuimos firmes los dos. Aunque la doctora nos decía, no, retire ese medicamento, que son medicamentos de largo recorrido, no se pueden retirar así, no sé qué. Digo, pero es que a peor no va a ir. Pero tú no ves cómo está la niña. O sea, pues mira, eso fue un viernes por la tarde, Nacho. El sábado por la mañana la niña se levantó y era otra niña. Hasta el día de hoy, o sea, era otra niña. Yo creo que hubo una conexión con algo que nos dijo, eso es lo que tenéis que hacer, no tengáis miedo con las consecuencias de lo que vaya a pasar, tomar la decisión firme, y no os dejéis amedrentar por lo que os puedan decir, porque os van a decir y os van a intentar pegar la vuelta. Porque al final, pues, el médico lo que te va a hacer es, no te va a decir, ay, sí, o trabaja más tu ser, o no, te va a decir, hay que medicar. ¿Sabes? Porque al final ellos también han estudiado para eso, para seguir unos protocolos. Y nosotros ahí en ese momento, gracias a Dios, tomamos esa buena decisión sin miedo, porque fue sin miedo. Tuvimos claro que decir, vale, hay que hacer esto, se hace, punto. Las consecuencias seguro que van a ser mejores que las que hay. Pues esa misma mañana, el sábado, eso fue un viernes por la tarde, el sábado por la mañana la niña hasta el día de hoy medicación cero. Ni una pastilla para dormir, cero. Y de esto han pasado ya, eso fue en el 2019 y estamos en el 2023. O sea, no tengo miedo, no tengo miedo a nada, no tengo miedo, ni tengo miedo por ella, ni tengo miedo por lo que nosotros podamos vivir en un futuro, porque sé que va a ser en gran parte lo que nosotros queramos que sea. La vida que nosotros queramos vivir es la que vamos a vivir. Y ella, como realmente lo que está viviendo está feliz, pues, ¿qué me puedo preocupar yo? Simplemente me tengo que preocupar porque yo esté feliz, porque ella va a seguir siendo, yo voy a seguir siendo su espejo. Yo paso muchas horas con ella. Ella siempre ve a su padre feliz, ve a su padre proyectado, ve a su padre que siempre tiene una sonrisa para ella, que me pongo a jugar con ella todos los días, todos los días. Yo no dejo que pase un día que no esté con la misma actitud con ella siempre. O sea, llega del cole, o siempre voy a recogerla, voy a llevarla, jugueteo con ella, a veces la hago rabiar, luego viene, me da un abrazo, me da un beso. Digo, ¿cuánto me quieres? Te quiero mucho, me dice. Digo, pues yo también te amo, cariño, ¿sabes? O sea, para mí lo único que me preocupa simplemente es eso, que ella siga estando en ese, en ese estado, en el estado de feliz. Pero también me preocupa mi estado, porque al final ella también va a ser mi espejo, y si yo estoy feliz, ella será feliz también.

Nacho: Qué guay, qué guay, tío. Enhorabuena y gracias por la elección, para mí primero y para toda la gente que lo escuche, porque decidir ese tipo de cosas es— y el dejarte llevar por tu intuición, que yo creo que como padre, y este podcast es para papás, aunque habrá mamás que lo escuchen, fíjate qué importante escucharte en ese momento, tío. Esa decisión que tomasteis los dos de decir: No, no, es por aquí. Y es como, me da igual lo que me digan. Y además, lo que has dicho, que lo decidiste sin miedo, que es muy importante, porque si hubierais comprado la versión del médico y lo decides pero con miedo, es muy probable que el resultado hubiera sido diferente.

Rubén Gabaldón: Claro, claro. Sí, porque nosotros a la vida le estábamos pidiendo otras cosas. Como no había miedo a nada de lo que fuera a ocurrir, y peor, nosotros pensábamos, es que peor no va a ser. Es imposible. O sea, ¿qué más le puede pasar ya? O sea, si en el estado que se encuentra día tras día, esto peor a peor no va a ir. Y si le pasa, ahí voy a estar yo a su lado. O sea, porque la mamá trabajaba, pero yo estaba con ella. Yo decía, no pasa nada, yo la auxiliaré, yo estaré más pendiente de ella. O sea, cuando le dé, ya buscaré la manera de que le baje esa energía y pueda transitarla de manera más rápida. O como fuera, ya buscaremos la vida. Y es que eso, decisiones que cambian totalmente el rumbo de su vida, porque esa decisión cambió el rumbo de su vida y de su historia. Estoy seguro de que va a haber un antes y un después a partir de ahí, de esa decisión.

Nacho: Qué guay. Oye, y han salido muchos aprendizajes. Entonces, por intentar resumir, ¿cuál es? ¿Qué es lo más importante que quieres enseñar a tu hija? ¿Qué dirías así como en una frase o en dos? ¿Qué es lo más importante que quieres enseñarle a ella? Por recordarlo, pues dejarlo más claro.

Rubén Gabaldón: Pues mira, yo realmente lo que le quiero enseñar es que viva la vida que ella quiera vivir, que no se deje influenciar por nada ni por nadie, que realmente se base en sus sentimientos, ni siquiera por mí. O sea, yo me cuido mucho de qué le digo y cómo se lo digo. Porque no quiero influirla como que haga lo que el papá quiere que haga.

Nacho: No, no, no.

Rubén Gabaldón: Que la niña haga lo que la niña quiere hacer. Si quiere pintar, que pinte. Si quiere saltar, que salte. Y si quiere cantar, que cante. Pero yo no soy quién para decirle qué debe de hacer. Entonces, lo único que quiero es que ella en todo momento haga lo que ella quiere hacer. Y yo simplemente a lo mejor le intentaré dar información, o sea, aunque tenga un campo de información más amplio, para que ella diga, ah, pues quizás esto no, pero esto sí. Mira, voy a tirar de este hilo y a ver qué ocurre, y yo estaré para protegerla. Si se está metiendo en un terreno que es el lodo, es muy pesado, pues igual ahí le digo, hey, que yo, el papá, se cayó en ese lodo y le costó, pero mira, salió así, por si te sirve. Pero no le diré nunca, haz esto, porque está haciendo, no está cumpliendo su voluntad, sino mi voluntad. Y muchas veces ahí es donde, que nos pasa con todo, nos pasa con las parejas y nos pasa con, hay que tener mucho cuidado mucho, mucho cuidado en el cómo te expresas, porque muchas veces tú quieres que la otra persona haga lo que tú quieres que haga, no lo que ella quiere hacer. Entonces yo, o sea, me voy a cuidar mucho de que la niña, de que Noelia haga lo que el papá quiere que el papá haga, porque pasa como la relación. Muchas veces te dicen, joder, es que a ver si cambias. A ver si cambias tú, porque realmente el problema no lo tiene el otro, lo tienes tú, ¿sabes? Entonces cámbiate tú. Y verás cómo se empiezan a materializar las cosas de una manera muy diferente. Y parece que la vida te sonríe entonces y dices, joder, cómo ha cambiado. Si esto parece un bálsamo ahora, si es que todo me sale bien y antes no. Y ahí, y ahí yo puedo decir, porque yo he sido siempre de la fuerza, de hay que hacer las cosas, venga, vamos, vamos, vamos, go, go, go, go, venga, venga, venga, sabes. Y ahora estoy súper agradecido a lo que me ha cambiado, y en gran parte ha sido el código de la cocreación. Porque antes del código de la cocreación yo estaba más consciente de lo que hacía, pero estaba en la fuerza, estaba en el empuje, ¿sabes? Y ahora he soltado totalmente, sin apego, y he dicho, ya basta, tío. O sea, ya basta de vivir esa vida. Y me encanta porque ahora es una enseñanza para ella, de que yo le diga, ese no es el camino, hija. El go, go, go, go, go, sí para ciertas cosas, pero no es el camino. Porque yo en la fuerza, o sea, me he desestabilizado muchas veces. Sin embargo, ahora que estoy en el poder, cambia totalmente la película. Y ojo, te puedo decir que se están materializando muchísimas más cosas, pero muchísimas, muchísimas más cosas, con un esfuerzo totalmente diferente. Y ojo, no digo que tampoco no apelo al pasotismo y a decir, ah, que la vida me dé y ya está, yo me siento bajo un árbol a lavar toalla y que la vida venga.

Nacho: No.

Rubén Gabaldón: O sea, vas a tener que hacer cosas, pero desde donde las haces cambia totalmente la película. Yo estoy muy agradecido a que la vida me haya llevado por estos caminos y me haya puesto estos retos, ¿sabes? Porque yo jamás me he visto como parte castigada de la vida, nunca, ¿sabes? Porque todo lo agarro como aprendizaje, porque digo, vale, por lo de Noelia pues ha sido aprendizaje y me ha hecho ser la persona que soy ahora, y estoy orgulloso Y no desde el orgullo, pero estoy orgulloso de la persona en la cual me he convertido, porque gracias a ella yo hoy soy otra persona totalmente diferente. La vida quiso que fuera así, el universo, llámalo Dios, llámalo lo que fuera, de que hubiera esa complicidad entre ambos. Ella de maestra de vida para mí y yo de cuidador de ella, porque yo estoy súper orgulloso de ser su cuidador y que no haya sido otro. Porque en este camino tú vas conociendo. Nosotros no somos de asociaciones y eso porque no nos queremos contaminar de lo que el dolor de otros padres tienen, porque nosotros cuidamos mucho eso, cuidamos el que no haya dolor. Vale, te ha sucedido, ya está. Si lo importante no es lo que te pasa, es lo que tú haces. Porque si ya ha pasado, no te lamentes. O sea, tú dices, yo te digo, vemos padres que están con un dolor, o sea, el niño a lo mejor tiene 8, 9, 10 años ya, y está en un dolor y sin aceptación, muchos que no aceptan todavía. Y tú sabes eso, lo perjudicial que es para tu salud y para la salud de los que tienes a tu alrededor. O sea, eso es muy dañino, eso es muy dañino. Por eso yo honro todo el proceso, agradezco a la vida por toda la enseñanza que me ha dado, y porque hoy posiblemente tú y yo estamos hablando aquí y yo estoy trabajando contigo que es algo que me encanta y que siento una felicidad rotunda de hacer lo que estoy haciendo. Y gracias, a lo mejor ha sido gracias a ella, porque si no, mi vida a lo mejor hubiera sido totalmente diferente. Yo hubiera tirado por otros caminos, porque yo cuando estaba en la radio también era DJ. Bueno, soy DJ todavía profesional, y pues mi vida era más de salir, beber, como dice Extremoduro, salir, beber, lo mismo de siempre. Yo era un poco eso, sabes, porque para mí era el goce de la vida el decir, bueno, salgo, hago que la gente disfrute, pero al mismo tiempo yo también disfruto. Y no veía más lejos de eso, sabes. El sí, el tener, el comprarme un coche, el comprar no sé qué, pero ya está. Y ahora mi vida es mucho más profunda que un bien material, o sea, no tiene nada que ver. Pero eso ha sido gracias a la persona que me he convertido en todo este proceso de la vida. O sea, que no te castigues Ni te culpes. Si vas a ser papá y la vida te llegara a poner en esta situación que te acabo de contar yo, acuérdate de todo lo que te he estado hablando. No te culpes, no sientas que la vida te está castigando. Míralo, míralo todo de manera contraria. Es como que la vida te está dando algo para que tú tengas un crecimiento y los años que te queden de vida sea si lo haces a los 25, a los 35, a los 45, a los años que sean, que sean de un enriquecimiento personal brutal y que tú, desde ese ser evolucionado, puedas entregarte mucho más a la vida y a las personas. Porque al final todos de serie venimos cargados de mucho amor. Lo que pasa es que en el camino nos vamos poniendo trajes de supervivencia porque pues al final cada uno actúa lo mejor que sabe, y no quiere decir que sea mejor ni peor, lo está haciendo lo mejor que sabe. Que es como yo actuaba anteriormente. Y si en algún momento yo me equivoqué en la vida, yo pido disculpas. Si alguna persona me está escuchando y yo le he hecho daño en algún momento, fue involuntariamente, sin querer ir a joder, pero lo hice porque era lo mejor que sabía hacer en ese momento. Claro, ahora sería muy diferente enfrentándome a lo mejor a la misma situación. Pero agradece por lo que te da la vida, no te castigues, no te culpes ni culpes a nadie. No culpes a la madre, no te culpes a ti por si tus espermatozoides no eran los mejores, o sus óvulos, o sucedió así porque no sucedió así, porque tenía que suceder así. Porque a lo mejor en otras circunstancias hubiera sido igual con otra persona, o no depende de ti ni de la otra persona. O sea, depende de que la vida ha querido que tú seas esa persona, síntete privilegiado por ser el cuidador de una persona especial. Porque yo a Noelia, por ejemplo, la veo como una persona muy especial. Porque lo es además, ¿sabes? Y entonces nunca lo he visto como un castigo que la vida me ha mandado. He dicho, ¿qué enseñanza me está mandando la vida? ¿Cuánto estoy aprendiendo de esta niña? ¿Qué fortaleza tiene? ¿Cómo le echa un par de ovarios para salir adelante? Y todo eso es lo que a mí me ha convertido en la persona que soy. Así que no tengan miedo, que pase lo que pase.

Nacho: Cuando tu peque lo vea este podcast, Cuando sea más grande y lo escuche. Qué bonito. Vale, pues mira, voy a contestarte yo a esta pregunta, contestar a la gente hasta este par de preguntas, y vamos a cerrar con una para como coger un poco todo, que es, te la digo para que no se me olvide porque no la tengo apuntada esta, pero que es sobre el tema de la decisión de ser padre, porque creo que hay mucho. O mira, si quieres lo hablamos ya ahora y ahora contesto yo otra, así no se nos va, que es cuando decides ser padre y estás pensando en ser padre, y como intentando poner una lista de pros y lista de contras o alguna cosa de estas. Claro, puedes escuchar este podcast, escuchar la historia de Rubén, escuchar la mía, escuchar de otros padres y demás, y en plan cachondeo muchas veces se dice, yo, si lo llego a saber, no hubiera tenido hijos. O sea, si la gente supiera el trabajo que conlleva se suele hablar así en el círculo más superficial con la gente, nadie tendría hijos, es lo que se suele decir. Y lo dicen las mujeres también, como en plan: Si se supiera todo el curro que conlleva y todo lo que tal, no se tendría hijos. Y creo que, por un lado, es verdad que es fácil abrumarse en ese sentido, de decir: Tengo que cambiar mi estilo de vida, ahora ya tengo una persona en mi radar siempre, porque la tienes. Tienes un hijo, está ahí, hay un hueco de tu mente, un porcentaje de tu CPU, que está siempre ocupado por cómo está mi hijo, dónde está. Es como siempre estés de viaje, estés aquí, ya esa parte está ocupada. Y creo que pocos seres humanos le hacen caso a eso. Sinceramente, lo siento así, que pocos seres humanos se dejan engañar por esa falsa apariencia de que es mucho curro y todo esto para la decisión. Pero aun así, yo por mi parte diría que es como en esa metáfora de la CPU, Sabes, de que tuviera un hueco de tu disco duro ocupado siempre desde que te quedas embarazado. Yo diría que no es que esté ocupado y te reste espacio, es que está ocupado y es como si hubieras implantado una parte divina en tu cerebro, en tu mente, que te va a hacer crecer y experimentar cosas en la vida que no tendrías si no tuvieras esa parte ocupada. Sería un poco la analogía que se me ocurre. Y eso, entonces, ¿tú qué les dirías, Rubén? ¿O qué añadirías para la gente que está como decidiendo, que a lo mejor ve este podcast y está como, tengo un hijo, no tengo un hijo? Papás.

Rubén Gabaldón: Vale, pues si está en el pensamiento, o sea, que si tú ahora mismo te estás planteando realmente si es lo que quieres o no, si es planificado, realmente que tengan claridad. Porque no importa el tiempo, ya has esperado X años, porque esperes días o meses, no pasa absolutamente nada. Que busquen información, porque hoy en día la suerte que tenemos en esta era, esta era digital, es que todo está al alcance de un clic y que puedes ver todo, y puedes ver si realmente te ves reflejado en algo de lo que otros ya pueden contar, como esto que estamos haciendo nosotros, ¿no? Pero sí les diría que lo hicieran desde la calma, ¿sabes? Desde la calma y escuchando su interior, de decir, vale, Esto va a suceder sí o sí, o sea, va a ser un punto de no retorno. En el momento nos quedemos embarazados y esa persona llegue al mundo, a mí me va a cambiar la vida. Por lo que decía, porque ya no puedes planificar solo por ti, ya tienes que planificar toda tu vida alrededor de, sabes, de porque claro tienes que los primeros tiempos el carrito para arriba para abajo, la alimentación, o sea, no puedes irte de fiesta con el niño, o sea, tienes que ser responsable porque Nosotros, por ejemplo, a Noelia la hemos dejado las veces por trabajo, siempre, pero no por placer continuo. O sea, yo creo recordar que todos los años que estamos aquí en España, quizás, y llevamos ya desde el 2014, estamos 9 años ya desde que vinimos de México, quizás se la hemos dejado 3 veces a mi madre para salir, para salir en 9 años. O sea, ¿qué quiere decir? Porque al final, cuando tú eres padre, tienes que ser responsable. O sea, y es muy fácil delegar y decir, ah, quédate, me voy de fiesta. No, otra cosa es que por obligación tú tengas que hacerlo, vale, pero asume, asume lo que te viene, ¿sabes? Entonces tienes que tener claridad realmente, porque eso va a pasar, también te va a pasar a ti, igual que me ha pasado a mí, le ha pasado a Nacho, le ha pasado a cualquiera. Una vez tienes un niño, a partir de ahí vives para el niño, tu vida cambia completamente. Ya no es desde el punto de vista que dices, ah, bueno, yo puedo hacer y deshacer como quiera. No, Ya tienes que planificar tu vida y tu día a día con el niño. Entonces, que realmente se conecten con el ser, con que cierren los ojos y que realmente digan: yo quiero esto, a partir de aquí mi vida va a ser esto, pros, vale. Voy a tener una persona que he engendrado yo, que es súper bonito, la voy a cuidar, la voy a proteger, me va a dar mogollón de amor porque tú tienes un día jodido de estos malos malos, que estás todo el día ahí, y a lo mejor has discutido con 20.000, llegas a casa y abres la puerta y ves su carita y una sonrisa. Joder, es que eso vale oro, eso es oro molido, porque enriquece el alma. Eso es, eso es súper poderoso. Pero claro, esas son las partes bonitas. ¿Cuáles son las partes no tan bonitas? El que tú dejas de tener vida propia. Tú ya tienes que pensar en 3. Tienes que pensar en la mamá, en el niño y en ti, pero en ti al final, porque es más importante que pienses en el niño y en la mamá, porque tienen que estar en un entorno confortable, tienen que poder, pues eso, poder hacer todas las cosas que son requeridas, ¿no? Y un poco tú pasar a un segundo plano. Si eso lo tienes claro y no te afecta, si tú realmente dices, bueno, voy a pasar a un segundo plano aquí temporalmente, porque luego el crecimiento pues es como que todo va volviendo otra vez, al principio Evidentemente la mamá pues tiene que restarte tiempo a ti porque tiene que estar más tiempo, y es comprensible, porque el niño, un niño cuando es recién nacido demanda de mucha energía y demanda de mucho tiempo y de atenciones. Las mamás también se cansan porque pues es un trabajo. Oye, yo honro el trabajo que hacen las madres, que son unas guerreras. O sea, si a nosotros nos pusieran a parir, Nacho, yo no sé desde ahí, pero es que aparte ¿Verdad? No tendríamos niños. Y luego todo lo que hacen y cómo lo hacen, cómo lo hacen. Yo, mira, he visto muchos casos de hijos que han salido por balas perdidas, ¿no? Drogadictos, yonkis, que han saqueado la casa de la madre. Y escuchar a la madre hablar de su hijo, y aún hablar con amor, ¿sabes? Y decir, joder, cuánto amor hay dentro del corazón de una madre hacia un hijo, ¿sabes? Que el hijo realmente Está relativamente por la droga, le está llevando a hacer cosas que seguro que no quisiera hacerle a su madre, pero el desencadenante está siendo ese. Pero la madre habla y se le iluminan los ojos cargados de amor y no pasa nada. Dice, joder, es que la figura materna es impresionante. Las mujeres es que son maravillosas por todo lo que hacen. Así que nada, simplemente eso, que conecten con ellos y que realmente vean si es el momento o no es el momento. Y que lo hagan realmente cuando realmente lo sientan. Si sienten el llamado de decir quiero la paternidad, mi pareja también, y nos hace mogollón de ilusión y estamos preparados para criar, vamos, sin pensar. Pero que sí, que tengan un momento de introspección propia.

Nacho: Sí, sí, es importante. De hecho, ahora saldrá después del podcast, respiragratistodojunto.com, podéis hacer una respiración larga y profunda para sentir esto. Así que respiragratistodojunto.com, te lo respiras y te aseguro que después de respirar te sentirás diferente, podrás conectar. OK, pues mira, voy a contestar yo a esta pregunta de qué es lo más importante que quieres enseñar a tu hijo. Y fíjate, en mi caso creo que la enseñanza que cada uno, puede que cambie si me preguntas dentro de una semana o un mes, igual será otra, Pero creo que cada padre como que tenemos un algo que queremos enseñar a nuestro hijo, que en el fondo nos lo queremos enseñar a nosotros mismos. Y para mí lo que más le quiero enseñar es a amarse a él mismo. Pero amarse a él mismo no en el sentido genérico y general del concepto, sino a conocerse, ver cada parte de él que le gusta, ver las cosas que le gustan, las que no. Y permitirse no juzgarse y amarse sea lo que sea que él es. Que dicho así parece como fácil, pero llevo toda la vida con ello y sigo con ello, y siento que soy un aprendiz en ello. Y es muy fácil dejarte condicionar por lo que quieren de ti los demás, por lo que quiere de ti la sociedad, por lo que quiere de ti esa parte de ti condicionada. Entonces, limpiar todo eso y atreverte a ser tú mismo y amar cada parte de lo que eres, para mí es como el aprendizaje más grande que quiero transmitirle. Que sea él mismo, que se atreva a conocerse, porque creo que el no atreverte a conocerte es una herramienta, una barrera para no amarte a ti mismo. Porque para amarte, primero tienes que atreverte a conocerte. Y bueno, ese sería como el mayor aprendizaje. Y lo que me da más miedo, Pues fíjate, a mí lo que me da más miedo en el tema de la paternidad es que lidio con ello, y supongo que será por mi infancia, por lo que sea, es el efecto que tiene el entorno en él, el que puede tener en él. Que ahora mismo tiene 6 años, es como más fácil. Ahora entra en el colegio el año que viene, y es como que me da miedo el cómo... Cómo va a gestionar él el aprender de otras partes del entorno y de otros sitios, y que yo ahí no puedo directamente, lo que es en ese momento, no puedo hacer nada. Y siento que lo que hago es hacerlo ahora, que mi idea es que él llegue a esos puntos con una seguridad personal en él mismo que le permita decidir por él, no dejarse llevar por un grupo, o por una ideología, o por lo que sea. Pero para mí sería eso lo que le— Lo que más quiero enseñarle ahora mismo. Y nada, Rubén, hoy ha sido muy interesante el podcast, creo que le servirá a la gente. Nuestra intención de los dos era que la persona que está pensando ser papá o que ya es papá pueda escuchar otras vidas, otras experiencias. A mí me parece superenriquecedor escuchar experiencias de la gente, de cualquier persona que te cruzas en la calle. Te pones a hablar con ella y alucinas, ¿no? Y tiene lecciones para ti de la leche, ¿no? Y bueno, en este podcast como que quería que ojalá la gente lo mande a otros papás o gente que quiere ser papá, que les mande este podcast, le diga, oye, míralo. Y como últimamente se me viene mucho a la cabeza Ram Dass, que en una de las charlas que da y decía, mira, aquí estamos hablando, distrayendo a la mente, para que nuestros corazones se comuniquen sin palabras, que es donde realmente sucede la transformación. Más o menos, de hecho, creo que me ha salido la mejor vez ahora mismo. Y creo que es un poco profundo, eso es súper profundo. Y es que Ram Dass ha tenido una vida también, tuvo una vida increíble. Y es verdad, es como hemos dicho muchas cosas, hemos hablado, nos has escuchado en el podcast, pero lo más importante es lo que has ido sintiendo de cada uno de nosotros. Y lo que tú también has ido sintiendo, no, esa comunicación sin palabras que ha habido a través de lo que sientes en lo que te hemos ido diciendo. Pues ahí creo que está la huella más importante, y que no es una huella que te acuerdes, no es una huella que sea una memoria, sabes, es otra cosa, no. Y creo que eso es lo más bonito. Así que gracias, Rubén, por abrirnos tu corazón y por mostrarte así. Gracias también por ser la otra cara de la moneda, no, que Que también valoro mucho en el podcast y en las conversaciones, que una persona lo haya vivido de una manera, que otra lo haya vivido de otra, que una piense de una manera, que la otra piense de otra. Porque al final, incluso cuando hago podcast solo, intento también llevarlo por ahí. Pero es que está todo bien, ¿sabes? Es que ayer veía una película, o antes de ayer, de risa, Maridos creo que se llamaba, y uno de ellos había adoptado un niño que se llama Vladimir y le había mandado a un internado a Inglaterra. Y entonces el otro le reclamaba y le decía, ¿y tú te crees que eso es ser buen padre? Y yo en ese momento estaba pensando y decía, ¿quién define qué es ser buen padre? Era como, ¿y por qué a lo mejor para ese niño ir a ese internado es perfecto en su vida? Y es como, vale, tú puedes decidir, y a lo mejor a ti te puede parecer que dices, coño, ¿para qué adoptas un niño y le mandas a un internado? Bueno, y también puedes decir, a lo mejor ese niño nunca lo hubieran adoptado y vive en un centro con otros niños adoptados y está fatal allí, y ahora está en un centro de pago en Inglaterra donde puede recibir una educación. Es como que yo cada vez veo más el valor que tiene poder plantearte y ver esas dos alternativas de todo, luego tú decidir, está perfecto que digas, coño, pues qué bonito sería mejor que ese niño adoptado esté en tu casa, le quieras, le des de cenar todos los días. Bueno, sí, Sí, pero igual eso es para ti. Igual este otro padre, el de la película en este caso, es eso, y está haciendo lo mejor, su mejor esfuerzo. Entonces, creo que en este podcast hemos conseguido transmitir cosas súper bonitas. Y nada, tío, muchas gracias. Despídete como te dé la gana, estás en tu casa.

Rubén Gabaldón: Pues nada, muchísimas gracias por la invitación, ha sido un placer. Yo me tiraría horas y horas hablando De esto y de la vida realmente, porque yo solo quiero decirle a las personas que estén escuchando, los futuros papás, mamás y a la sociedad en general, al mundo, porque tú puedes, como estaba diciendo Nacho ahora, que yo lo veo tal cual, tú puedes plantear los escenarios como tú quieras, porque realmente la vida es neutra. O sea, nosotros nos imaginamos y nos planteamos películas Que luego las vives, algunas, o la gran mayoría ni las vives, simplemente te las imaginas. Pone, parece que va a pasar y me va a pasar, y luego no pasa nada. Y simplemente, si te puedo dar mi mejor, mi mejor cosa, creo que tengo dentro, que la aplico cada mañana, es que cuando te levantes por la mañana no hay nada creado. O sea, la vida es totalmente neutra, o sea, no hay nada pintado. O sea, yo imagínate, muchas veces cuando hago la parte de la respiración en las clases les digo, vosotros poner el propósito ese, levantaros por la mañana. Y cuando tú te levantas, levántate con la intención. Claro, es muy importante cómo te acuestas, que con qué te acuestas, porque eso se va a quedar ahí procesando, sabes. Entonces, si tú te acuestas con algo muy bonito, con amor, o con un abrazo de tu hijo, o lo que sea, y luego por la mañana te levantas y tú dices, vale, ahora el día es neutro, y ahora yo decido cómo voy a pintar. Yo les digo muchas veces, imagínate un lienzo en blanco, coge tus mejores colores y pinta, pero pinta bonito, porque no hay nada creado. El ayer no existe y el mañana tampoco. Te acabas de levantar, no hay nada pasado. A partir de aquí depende solo de cómo tú veas, de cómo tú mires hacia la vida, porque la vida es lo que es. Es como un terreno de juego que no se ha disputado el partido, ni siquiera han salido los jugadores. Porque tú estás en tu cama, te levantas y tú eres el jugador, y tú dices, voy a salir hoy a comerme el partido y voy a meter 4 goles. Pero también te puedes decir, hoy nos van a pegar una paliza, nos van a dejar a todos tirados. Ves, es una decisión, es realmente es una intención para que te haga tomar acción, y a partir de ahí que vivas la mejor versión de ti y la mejor vida que puedas vivir. Porque solo depende de ti, no depende de que las personas que tienes a tu alrededor te hagan feliz, o te hagan más feliz o menos feliz, no importa. Porque si no te hacen feliz, haz que te hagan feliz, pero hazlo tú con ellos. O sea, devuelve, es como polariza y di, vale, y a mí me gustaría que mi mujer me diera mogollón de felicidad y me hiciera mucho el amor, por ejemplo, ¿no? Empieza tú, empieza tú por darle mucha felicidad, que ella vea eso en ti, y posiblemente ella estará muy feliz contigo y te hará el amor todas las veces que tú quieras. Pero no intentes decir Es que siempre que tal, que yo tengo ganas, tú no tienes ganas. Es que siempre estamos igual. Sí, con razón me decían que nos íbamos a casar y que luego aquí vamos, que no hago el amor nunca. Esa no es la solución. La solución es proyéctale lo que tú quieres y verás cómo finalmente vas a tener lo que tú buscas que esa persona haga. Pero primero lo tienes que hacer tú, le tienes que mostrar tú que hay otra manera, sin, sin decir es que tienes que hacer. No, que ese es el error, que las personas tienen que ser libres y tomar decisiones voluntarias. Pero sí tiene— tenemos la decisión los seres humanos de poder crear lo que nos dé la gana, lo que nos dé la gana. Y eso solo lo decides tú cada mañana al levantarte. Pon tu mejor intención y con todas las personas que te cruces darles amor, porque todo viene de vuelta si tú actúas desde el amor. Y sin esperar nada a cambio, y soltando totalmente el control de decir me da igual lo que la vida me dé, yo sé lo que le estoy dando a la vida, créeme que la vida te va a tratar muy, muy bien. Así que pinta el lienzo en blanco cada mañana con los colores más atrevidos de la vida, entrégate al máximo a la vida y da mucho amor. La vida te va a ir muy bien, estoy seguro.

Nacho: Qué guay, qué guay. Pues oye, ahí te quedas con todos estos aprendizajes. Gracias por ver este podcast. Hazlo llegar a más gente si crees que a alguien le puede servir. Sé que al final es para papás, pero casi que cualquier persona que lo escuche va a tener muchos aprendizajes, porque todos somos hijos, y al final somos hijos de la vida también, y padres de nuestra propia vida. Y nada, te esperamos aquí los domingos a las 9, publicamos el podcast de momento. Rubén siempre le escucharás ahí en la intro del podcast, y seguro que alguno más se nos ocurre. Y nos volvemos a sentar a hablar en un podcast futuro. Y nada, espero que te haya encantado. Déjanos una reseña en Spotify o en Apple Podcast, donde estés. Y nada más. Y también tienes una preguntita si estás en Spotify, que pone: ¿Qué te ha parecido el podcast? Pues contéstala y cuéntanos ahí qué te ha parecido, qué te ha resonado, porque luego la gente lee esos comentarios y les sirven también como para decir: Ah, mira, pues me voy a ver el podcast, porque el comentario que viene de la pregunta está chulo. Y nada más. En Instagram estoy en @hoyenacho para cualquier cosa que va. Todos los días publicamos cosas. Y nada más, gracias, te amamos, y gracias por escucharnos en el podcast. Chao, chao, chao.

Rubén Gabaldón: Este podcast está patrocinado por el Instituto de Respiración Consciente y quiere regalarte una hipnorespiración consciente gratis para que puedas acelerar tu despertar con Oye Nacho. No dejes este contenido del podcast en tu mente y bájalo al corazón con esta respiración. Entra en respiragratiss.com, dinos a qué email te mandamos el material gratis y a respirar.

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