Episodio 009 · Despierta con Oyenacho
Meditación Vipassana: Mi brote psicótico en el curso de 10 días...
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Muy buenas, bienvenido, bienvenida a este nuevo podcast de Despierta con Oye Nacho. Y hoy vamos a hablar de algo que, bueno, la verdad que me apasiona, me trastornó totalmente. Sinceramente sufrí creo que un brote psicótico por primera vez en un curso. Fue en un curso de meditación vipassana de 10 días. Y hoy lo que quiero contarte es mi experiencia en este curso vipassana de 10 días que realmente me hizo entrar en un brote psicótico y que fue la vez que peor lo pasé con mi mente. Fue súper difícil y aún así es algo que recomiendo hacer sí o sí para casi que todo el mundo. Así que voy a contarte en este podcast cómo es el curso, qué es lo que haces, qué se experimenta, qué se vive en 100 horas de meditación en 10 días, cómo se vive el silencio, cómo se vive el ayuno que se hace intermitente, un poco todo eso para que puedas entender y decidir ir a un curso vipassana. A ver si consigo que el micro se quede quieto. Ahí, perfecto. Entonces nada, vamos a ir con ello y te voy a ir contando cosas. Me he dejado aquí un libro que de hecho te recomiendo, que es El Arte de Vivir, que explica las enseñanzas de la meditación vipassana según Goenka, que es la persona que más lo expandió. La meditación vipassana Se creó en la India, se dice que se descubrió hace 2500 años por Gautama Buda, y luego se corrompió por diferentes maestros y se empezó a hacer de maneras que no era. Y el país vecino, Myanmar, en Birmania, fue el que preservó la forma original de Vipassana. Y Goenka pues aprendió de un maestro que justo lo había preservado así. Y él es el que ahora, bueno, ya no está con nosotros, ya trascendió, pero es el que creó mogollón de centros en España. Hay 2 en Barcelona, Dhammaneru y en Y creo que es en Cuenca, que se llama Dhammasaka, que son como oficiales o originales de Vipassana, para aprenderlo como es. Yo cuando busqué el curso, de hecho, me lo voy a contar por el principio, cómo llegué a Vipassana, y luego vamos yendo a las distintas partes. Cuando hice mi primera, tú fíjate qué cosas, que esto es como, es mágica la vida, y si estás listo, ves las cosas y te llegan. En esa primera toma que hice de ayahuasca, que os lo conté en uno de los podcasts, creo, En esa primera toma de ayahuasca que hice, se sentó a mi lado, o tuve a mi lado todo el rato, a José, a un jugador de póker profesional que vivía en Tailandia o por ahí, no sé, es de Barcelona, pero vivía en Tailandia, creo, por ese entonces. Y hacía un retiro de ayahuasca al año, creo, más o menos. Entonces, no era su primero, y la verdad que me dio mucha seguridad conocerle, hicimos muy buenas migas, Muy buena amistad, la verdad que estoy súper agradecido de haberle conocido. Y en ese momento, en uno de los descansos, me comentó, dice: Oye, ¿conoces la meditación Vipassana? Y digo: Me suena, creo que he oído algo, pero no me llama nada. Y me dijo: Mira, pues yo hice un curso que son de 10 días, me explicó cómo era, y me transformó un montón, me flipó. Me lo puso casi que a la misma altura que la ayahuasca, que hacer un retiro de ayahuasca de 4 días. Y en ese momento me pasó por una oreja, me salió por la otra oreja, y no me llamó, la verdad. Se me quedó ahí, que no me llamó. De hecho, salimos de la ayahuasca, yo empecé a profundizar mucho en la respiración, y bueno, y quedamos luego otra vez en Málaga, porque vino él para acá. Y ahí creo que no me dijo nada de eso, pero solo por verle ya se me vino a mi campo otra vez lo del Vipassana. Y pasó algo curioso, y además ahora cuando te explique lo que me sucedió mentalmente y que detonó ese brote psicótico, lo vas a entender muy bien. Casualmente, Sara contrató un viaje para irse a la India, mi mujer, Sara Duarte. Y me preguntó y tal, y era como la primera vez que, fíjate, esto, cosas que tienen las relaciones, la primera vez que Sara se iba a ir 10 días. Bueno, ni yo, yo me había ido a lo mejor creo que 6 días o 7, Pero al principio del todo, cuando todavía no hay niños, no hay nada ahí en medio que haga las cosas un poco más difíciles, pero era como la primera vez que se iba a ir alguno de los dos 10 días. Y entonces, el hecho de yo decirle: Oye, claro que sí, vete 10 días a la India, no te preocupes por nada, que yo estoy aquí bien con Oliver y tal, está perfecto. Pues le dije eso y lo contrató, y a mí de repente como que se me abrió ese permiso de decir: Anda, pues yo también podría irme 10 días. Y dije: Si yo me fuera 10 días, ¿a dónde me iría? Y me vino lo de Vipassana así, pum, a la mente directo, ¿no? Fue como, Vipassana. Y entonces miré el calendario, que no es fácil porque cuando tienes una empresa y haces pues cosas de este estilo, ¿no? Desde los podcast hasta los desafíos y todo, no es fácil irte 10 días. Busqué la fecha que justo podía, pero justo, o sea, al día, y había un curso de Vipassana. Y entonces dije, quiero hacer Vipassana. No me informé mucho, no tenía mucha idea tampoco de cómo iba a ser. Eran 10 días en silencio, tal, meditando. Pero dije, quiero hacer Vipassana, quiero ir a Vipassana para conectar conmigo, para tener un tiempo sin móvil, sin nada, sabes, estar ahí como 100% conmigo mismo. Y decidir, decidir. Es curioso también cómo fui, porque conozco personas que han intentado ir varias veces y no han podido. Porque el curso es gratuito, entre comillas, no pagas nada. Cuando acabas el curso, das la voluntad, lo que tú creas que ha valido para ti, con el objetivo en mente, que me encantó esto también, de que si a ti te ha servido, tú has hecho el curso gracias a la caridad de otros, porque tú no pagas para empezar, pagas después, entre comillas, si quieres, si no, no tienes por qué dar nada de dinero, pero después dejas dinero para que otros puedan experimentar lo que tú has experimentado. Me pareció esto mágico y me encanta, que es el concepto del dana, donación pura. Y entonces, estaba diciendo, así que hay mucha gente que no consigue ir, porque abren las plazas, al ser gratuitas, las abren un día específico, tienen un calendario, lo abren a las 7 de la mañana o a las 8 de la mañana, y si no estás superatento, en cosa de 10 segundos se acaban las plazas. 10 segundos, en serio, 10 segundos. Entonces, yo, tal y como soy, de estratégico y demás, yo me ponía ahí, tenía el calendario para este día voy a estar ahí, voy a ponerme 10 minutos antes, con 2 exploradores para ir actualizando pantalla en uno, en el otro, hasta que salga el botón de inscribir y le doy y lo relleno, Ctrl+V, Ctrl+C, todo para hacerlo súper... Vamos, que lo practiqué y todo antes de que sucediera y conseguí la plaza. Fue como boom, instantáneo. Digo, ya está, esto es que tengo que ir sí o sí. Y hasta que fui, pues la verdad que lo que yo sabía de Vipassana, y hoy te voy a contar mucho más en profundidad todo lo que es Vipassana y todo lo que pueda para intentar que tengas una visión completa y que ojalá te animes a hacerlo, pero que sepas también a lo que vas. Y bueno, ya metiéndonos en materia, te voy a contar mi experiencia y luego hablamos de los aprendizajes, porque creo que siempre cuando un amigo llega a ti y te dice: Oye, tienes que hacer esto, tienes que hacer un retiro Vipassana, pues tienes que contar tu experiencia. Y yo cuando cuento mi experiencia, la mayoría de mis amigos no quieren hacer un retiro Vipassana. Entonces, pero claro, antes de eso también decirte que me voy ahora otra vez. Me voy a mi segundo retiro Vipassana en unos días, el miércoles que viene. Estamos ahora mismo grabando este podcast, es viernes, tú lo estarás escuchando el domingo, y me voy el miércoles. O sea, que de aquí a nada estoy metido en Vipassana otra vez otros 10 días. Así que bueno, para que veas que aunque te cuente cosas que digas, ostras, qué mal lo pasó Nacho, vuelvo a ir porque sé que me hizo mucho bien, ¿no? Y sé que a veces necesitamos estas terapias de choque.
Prácticamente.
Entonces ya tengo también solo un amigo de todos los que tengo me ha dicho yo iría a Vipassana, solo uno de todos. Así que bueno, interesante que no tanta gente quiera hacer este camino hacia la iluminación. Pues vamos a ello. Vipassana son 10 días, para que tengas un poco de visión de lo que es, son 10 días enteros. No el primero es la mitad, el último no, no, no, no. Tú llegas un día, por ejemplo el día Día 0, lo vamos a llamar día 0, llegas tú, entras ahí entre las 2 y las 5 de la tarde, es como un albergue, entre comillas, más o menos, muy bien todo, está genial todo, literas para dormir y tal, como un albergue, para que te hagas una idea, con un patio más o menos pequeño, y ahí donde entras no vas a poder salir en 11 días, casi 12, casi 12 días. Entras el día 0, y al final del día, por la noche, tomas refugio, que se llama así, en Las Tres Perlas, me parece que se llama, Y hablan de los preceptos que vas a cumplir, vas a estar en ayuno, no vas a comer carne, ayuno intermitente haces, no comes carne, no mentir, no vas a hablar, no mirar a los ojos a las otras personas, no actos sexuales, no sé cómo lo llaman, estás solo con los hombres, las mujeres solo con las mujeres. Y bueno, un poco unos preceptos que están muy bien y que además, y no vas a tener contacto con el exterior. Nada, ni móvil ni absolutamente nada. Y bueno, cumples como todo eso y te vas a la cama. Y ese es el día 0, vale, solo para que tengas como en contexto. Luego el día 1 es el primer día, y ya desde ahí cuentas día 1, día 2, día 3, día 4, día 5, día 6, día 7, día 8, día 9, día 10. Y todos esos días son en silencio, en silencio, solo meditando. Ahora te cuento un poco los horarios, pero solo meditando, comiendo, poco más, andando por el patio. No puedes hacer deporte, no puedes hacer yoga, no puedes hacer nada, solo andar. Es lo único que te recomiendan que hagas, y que no utilices ninguna otra técnica que no sean las que estás practicando allí, para que puedas llevarte el beneficio de probar la técnica bien de verdad. El día 11 es cuando ya te devuelven tu móvil por la mañana, limpias, ayudas allí a dejarlo todo listo para el siguiente curso, y te marchas el día 11 por la mañana. Entonces, el día 0 y el día 11 son como 2 días más. Tú tienes 10 súper útiles de meditación, 100%, que los últimos se hacen, que estás siempre diciendo: ¿Será el 10 cuando me dan el móvil? ¿Será el 11? ¿Será el 10? ¿Será por la mañana? Y al final te lo dan cuando te vas, prácticamente. Aunque estás deseando que te lo den, sobre todo para hablar con tus seres queridos. No te interesa ver Instagram, no te interesa ver absolutamente nada, solo llamar a tu pareja, a mi pareja en este caso, a Sara, pero a tus seres queridos, te interesa tener contacto simplemente. Entonces, en esos 10 días lo que haces, para que tengas un poco una idea, y ahora ya entramos en la experiencia personal, Te levantas a las 4 de la mañana, 4, 4:30, no me acuerdo exactamente, creo que 4. 4 de la mañana suena el gong, que bueno, un gong, pero no es un gong grande, simplemente como una campana que dan ellos, que parece un gong, y te despiertas. Yo pedí despertador, porque no me despertaba si no. Tienes que tener tapones, estás durmiendo a lo mejor con 20 personas o 30 en una habitación grande, con literas, pero evidentemente los ronquidos suelen estar, suele haber ronquidos. Yo tapones de cera, ahí empecé a usarlos, ya no me los quito ninguna noche. Y porque aquí con las perras también las escucho andar. Y bueno, duermes ahí, ¿no? A las 4 te levantas, 4:30 empiezas a meditar, vas al salón principal y estás 2 horas meditando, creo que son las primeras 2 horas. Luego vas a desayunar a las 6:30, a las 7:30, 8 vuelves a meditar y haces 3 horas, se hace un descanso, haces otras 3 horas, comes a las 12:30 aprox, vale. Igual mezclo cosas, pero más o menos para que tengas una idea, a las 12:30 comes. Un descanso a lo mejor de una hora o así. En el descanso solo puedes andar, estirar, que suele venir súper bien, dormir si quieres, pero en el de la mañana, después de desayunar sí se suele dormir, pero después ya normalmente no. Y luego, pues comer a las 12:30, un descanso en la comida, vamos, el descanso de la comida, vuelves a meditar otras 2-3 horas, suelen ser bloques de 2-3 horas. Y luego, por la tarde, que se hace bastante largo la verdad, después de comer, Meditas 3 horas, luego meditas otras 3 horas, luego tienes como una charla, que cada día hay una charla de Goenka que está grabado en audio y te lo ponen allí. Para mí fue como bálsamo en mis oídos, porque escuchar que te enseñan cosas sobre el budismo, sobre las enseñanzas de Buda más que el budismo hablando propiamente, es como, no sé, te habla alguien. Llevas todo el día sin oír nada y cuando de repente oyes eso es como, ¡qué gusto! ¡Qué pasada! Yo, en serio, casi lloraba con eso, porque encima yo que tengo una mente superinquieta, pues imagínate lo bien que me venía. Y porque allí no puedes leer, no puedes escribir, no puedes hacer nada, cero. O sea, el entretenimiento es andar, lavar la ropa, lavarte los dientes, ir al baño, ducharte, eso es lo más entretenido que puedes hacer, porque no tienes nada más. Contar los días que quedan, que también lo hacía mucho yo. Pero poco más. Entonces haces eso y luego te acuestas. Creo que serán a lo mejor las 10 de la noche o por ahí, o las 9 y media cuando te acuestas, no me acuerdo ahora exactamente. Y ya está. Así son los días, así son los 10 días. Y ahora, dentro de los 10 días, y ahora ya después de esto te cuento mi experiencia en cómo fueron los días, dentro de los 10 días, los 3 primeros días y medio más o menos, casi que 4, toda la meditación que haces todo el truco o el tema que haces es anapana, se llama, que es respirar por la nariz. Y al inhalar y exhalar, pues vas entrenando poco a poco cada uno de los días con cada una de las horas. Te van, son súper buenos enseñándolo. Hay un profesor, digamos, que está ahí, que prácticamente no habla, solo está meditando contigo, y van enseñándote tal y como enseñó Goenka cómo hacer la meditación. Entonces, primero es respirar por la nariz Anapana se llama. Y el tema es conseguir ser consciente de poner tu consciencia aquí, más o menos. Primero es en la nariz, los orificios de la nariz, si entra más caliente o más fría el aire. Y luego poder sentir tu consciencia aquí, puedes sentir los pelos, el aire como entra y como sale, la temperatura, tener las sensaciones. Porque todo en Vipassana va sobre volver a conectar con las sensaciones del cuerpo. Ahora te contaré más sobre esto. Conectar con las sensaciones del cuerpo para poder verlas con ecuanimidad. O sea, si pudiera resumirlo como en una frase, es como además dicen anicca, que es la manera de decir de la ecuanimidad, de esto también pasará. Seguro que alguien que sepa de las enseñanzas de Buda o budismo, como cada uno lo quiera llamar, sabe mucho más que esto, así que le puedes preguntar si quieres, pero yo te cuento lo que sé y mi experiencia, ¿vale? Luego ya, si quieres tú investigas. Entonces, haces eso, anapana, durante 3 días o 3 días y medio, que terminan siendo como 40 horas de meditación o algo así, solo respirando por la nariz, centrándote en eso, en posición en la que tú estés cómodo, sentado allí, tumbado no, pero sentado, lo que tú quieras. Y son 3 días, 3 y medio. Y después de eso, empiezas ya a entrenar la meditación vipassana, que es también de conectar, de sentir las sensaciones en tu cuerpo, por todo el cuerpo. Es como ya llevar esa— Ahora ya eres capaz de, en cuanto te pones a meditar, notar esta parte de tu nariz, la parte, bueno, no de la nariz, sino la parte de abajo de tu nariz donde está el bigote más o menos. Y pues si entra caliente, frío, pero eres capaz de poner consciencia ahí y sentir lo que está pasando. Porque siempre en todo tu cuerpo está habiendo sensaciones, en todos los sitios, en los ojos, en todos los sitios, en tu interior, en tus órganos hay sensaciones. Y lo que te enseñan, que es como una de las cosas clave para que entendamos esto, es que para romper el ciclo de la reacción ante las cosas y de estar de manera automática reaccionando a todo, tienes que eliminar los samskaras o samskaras. Hay dos maneras de decirlo, o igual estas son dos que no son, pero más o menos. Los samskaras. Y los samskaras es como si hubiera, explicándolo así yo como lo entendí, es como los programas que tienes grabados de reacción. Por ejemplo, cada vez que mi banco, siento unas sensaciones en el estómago, a lo mejor que se me encoge un poco el estómago, o siento miedo, pero es muy leve, ¿no? Pero no el miedo ni siquiera, la sensación que es en el cuerpo, que es antes incluso que el miedo. Entonces él habla como que las puertas de los sentidos que filtran lo que vemos, lo que generan siempre, resumiéndolo lo máximo posible, son sensaciones. Entonces, que tú no puedes modificar nada de tu psicología ni de tus conductas ni de absolutamente nada si no modificas esto, si no eliminas los sankaras, si no consigues ser consciente de las sensaciones de tu cuerpo y no reaccionar a ellas, vale. Eso es como la visión global, vale. Y ya te digo que luego profundiza, y ojalá vayas y me lo explicas tú a mí si quieres. Pero eso es un poco lo que yo entendí, vale. Y he leído un montón de libros después. Aquí tengo este que para que lo leáis si queréis, y subrayado y todo, pero soy bastante práctico y al final me quedo con lo que, con lo que más me sirve, ¿no? Y es como eso, ver que las sensaciones de tu cuerpo son siempre lo que preceden a tu pensamiento, a tu actuar, a tu hacer lo que sea. Siempre vas a tener unas sensaciones antes. Y hasta ahora, o hasta que vas a Vipassana, por lo menos para mí, no eres consciente de esas sensaciones porque no estás conectado con tus sensaciones y no puedes hacerlo de manera consciente. Cuando ya de repente en los primeros días consigues hacerlo aquí, Flipas. Pues yo flipaba, yo decía, ostras, es verdad, sabes, ahora siento la sensación ahí, ahora mismo estoy pensando en ello y la siento, siento esa sensación ahí. ¿Qué sucede cuando tú consigues sentir tus sensaciones? No solo ahí, sino en todo tu cuerpo. Que cuando alguien dice algo, cuando pasa algo, cuando estás hablando con alguien, lo que sea, puedes estar conectado con tus sensaciones y puedes sentir de repente, yo ahora estoy hablando contigo y estoy decidiendo poner mi atención en mi barba y siento mi barba. Siento los pelos en la barba y de hecho hasta me pica alguno al pensar en ellos, pero los siento. Y te dirás, todo el día sin sentirlos, y es normal, no pasa nada, está bien, no es que tengas que sentirlo ahora todo el día esto, pero lo siento porque puedo poner ahí la consciencia. Y ahora sí pienso en mi pelo y en la parte de arriba, que en Vipassana después empiezas desde aquí y vas haciendo como un escáner sintiendo cada una de las partes de tu cuerpo, empezando por la coronilla hasta los pies. En barridos y barridos y barridos. 60 horas de meditación en el curso de 10 días. Entonces, toda la clave es conseguir entrenarte en sentir tus sensaciones del cuerpo, ¿vale? Y ya os hablaré más de esto si ahora surge en el podcast, pero quiero seguir avanzando con la experiencia. Pero básicamente, los 3 primeros días, 3 y medio, entrenas esto y ya eres muy consciente de esta parte tuya de la nariz. Y además, luego lo puedes utilizar en tu meditación si necesitas conectar de nuevo con Oye, ¿cómo se siente sentir las sensaciones de cualquier parte de tu cuerpo? En este caso, debajo de la nariz. Los siguientes días empiezas poco a poco a entrenar ya la meditación vipassana, que es ir haciendo como un barrido sintiendo las sensaciones por cada parte de tu cuerpo. Y con ecuanimidad. Cada vez que llegas a un sitio donde no sientes nada, tienes que no ofuscarte, no querer: Oye, tengo que sentir aquí algo, ¿qué pasa? Algo está mal. No. Te quedas unos segundillos más y, ¿que no sientes nada? Continúas el barrido. Y a la siguiente te vuelves a parar otra vez. ¿Que no sientes nada? No pasa nada, continúas el barrido. Y así durante todo, todo el rato. ¿Que encuentras un dolor? Lo mismo. Escuchas ahí la voz de Goenka que dice: Anicca, anicca, anicca. Y es que lo dejes estar. Ecuanimidad. Va a cambiar, pasa de ello, sigue el barrido. Te quedas unos segundos, después sigues el barrido. No tienes que engancharte ni al placer, porque a veces sientes sensaciones placenteras. Oh, fíjate Qué cosquilleo tengo por la cabeza. Pues te dice, no te quedes ahí, sigue para abajo, sigue haciendo el barrido, porque si no estás apegándote a esa sensación placentera y no tienes que apegarte ni a la placentera ni a la dolorosa. Tienes que tener ecuanimidad. ¿Por qué? Porque se trata de que te liberes de tus sensaciones, de que reacciones a las sensaciones. Entonces es como tener una ecuanimidad, que no sé si a Nietzsche era ecuanimidad o qué era, pero bueno, entiendes el para qué se hacía. Entonces, eso haces el resto de días. Ahora, ¿qué es lo que hace esto mágicamente? Y ya vamos a entrar en cómo me dio a mí mi brote psicótico con esto. Al final, piensa que esto lo hablamos mucho en el instituto de respiración, nuestras memorias celulares en nuestro cuerpo. Además, por eso me flipó también, porque yo ya estaba con la respiración cuando fui a Vipassana. Cuando en nuestro cuerpo es como si estuviera grabado como un disco duro. Imagínate que todo tu cuerpo fuera un disco duro y tu consciencia es el buscador de tu ordenador, ¿no? Es como estás buscando un archivo, vas pasando ahí la consciencia por todo el disco duro y van saliendo los archivos que hay en cada uno de los puntos. Ah, mira, aquí salta una foto de no sé qué. Ah, mira, aquí un programa de no sé qué. Ah, mira, aquí hay código de no sé qué. Es como que vas pasando la consciencia, la electricidad, lo que tú quieras, y según pasas por los sitios iluminas y ves cosas que hay ahí. Pues en vipassana es lo mismo. Cuando los sankharas los eliminas, cuando estás haciendo esto, sale una sensación, suele tener asociado a lo mejor un pensamiento, algo que recuerdas, una reacción, pero da igual, no tienes por qué recordarlo. Pero cuando sale esa reacción, tú tienes que ser ecuánime y recordar a Nietzsche: esto también pasará, pasa nada, no es bueno, no es malo, ecuanimidad, lo dejo que salga, continúo mi barrido, ya está, ¿sabes? Es como, y van saliendo cosas, ¿no? Es lo mágico. Yo desde los primeros días empezaron a salir cosas. Y en mi caso, la verdad que tengo una heridita bastante grande de no valorarme. Y fíjate qué curioso, que muchos diréis aquí: ¿Pero no valorarte? Fíjate con todo lo que haces en la cámara, no sé qué. Pues bueno, la verdad que lo tengo mucho mejor, me valoro mucho más ahora. Pero es una herida y sé que está ahí, y no sé si algún día estará 100% sanada, pero aunque estuviera 100% sanada, estará la cicatriz, Y me acordaré de ella. Y bueno, pues esa herida en las relaciones me hace ser inseguro. Y suelo suplir mi inseguridad sobrecompensando, queriendo ser más, conseguir más, no sé, cosas de estas. Y lo he hecho así toda la vida, cada vez lo he ido mejorando y cada vez vas cambiando, pero es algo que está ahí. Y de hecho, muchas de las personas que nos dedicamos a esto y que tenemos un podcast o que grabamos vídeos o todas estas cosas, Pues hay una parte un poco de compensar en este sentido y de ser vistos y reconocidos y demás. Y ahora es poco, entre comillas, porque no lo siento casi, aunque me sigue gustando, evidentemente. Pero antes era buscándolo mucho. Entonces, bueno, esto en las relaciones suele ser o celos que te dan o dudar, ¿no? ¿Me estará siendo infiel mi pareja? Y claro, a mí me dio por ahí, me dio por ahí. Empecé a Empecé a meditar y yo no sé si fue al día 2, creo que el 3 fue donde rompí ya, pero el día 2 ya estaba. El día 1, para empezar por el primero, pero el primer día cuando empecé a meditar, perfecto. Yo iba ahí con mi actitud de venga, voy a meditar, conectar, voy a iluminarme, a conectar con la iluminación, tal, a estar tranquilo, porque yo estoy bien, yo tengo un mogollón de cosas trabajadas ya, con la respiración he hecho un montón de curro, con las sustancias psicodélicas, No creo que aquí salga nada nuevo que no sepa. Y de repente, el primer día, es como si un caballo que tuviera en mi mente, que fuera mi mente, esa parte de la mente más egoica, como si se separara, como el Pepito Grillo este que te habla, pues como ese, como si de repente se hubiera vuelto jodidamente loco. Empecé a ver que mi mente se descontrolaba, que empezaba como a decirme cosas, a hacer cosas, era como si no fuera yo, como si estuviera teniendo un brote psicótico, literalmente. Y me asusté, ¿sabes? Fue como, ostras, tío, que no puedo parar mi mente. Que aunque estaba meditando y tal, no puedo parar mi mente. Y no me acuerdo ni de los pensamientos que eran, pero era como una locura, como si se hubiera vuelto loco el ordenador. Como un ordenador que empieza de repente a abrirte vídeos y cada vídeo empieza a darse al play, tienes 8 vídeos abiertos y se te pone un audio también y sale una foto y el ordenador ahí, papapapapapa, todo ahí como, ostras, fue impresionante. Yo me quedé ahí como, uff. Fui a hablar con la profesora y me dijo, nada, tranquilo, es normal, está bien, deja que salga, sigue meditando. Y yo, bueno, pues nada, ya está. Dormí ese día. Al día siguiente empecé a sentir más emociones. El primero fue muy mental, el segundo empecé a sentir emociones. Y era como, ostras, esto que está saliendo aquí y esto otro. Y sentía como emociones raras ahí, como tristeza, no sé, rabia, enfado. De todo, pero como súper anárquico, ¿sabes? Lo mismo, como si fueran vídeos en el ordenador que se te abren solos. Y mira, aparece una pelusa que se abren solos y no sabes de dónde sale. Y el tercer día, de repente empiezo a— me salta el pensamiento en la mente, no sé si fue antes, pero más o menos, de: ostras, yo vi la semana pasada que Sara estaba hablando con un chico Y sentí algo yo. Sentí como si me estuviera engañando con él. Y claro, ese pensamiento que ahora si estás con tu mujer se lo cuentas y dice: ¿Pero qué dices, hombre? Si era el amigo de no sé qué y tal, y no pasa, no ha habido nada, evidentemente. Pero claro, estás allí solo, no puedes llamarla, no puedes preguntarla, estás tú con tu mente, con tus heriditas, con tus paranoias, Y ese pensamiento empezó a detonar, hostia puta, que es verdad. Y el primer día, como la primera fase de ese pensamiento, porque claro, tú estás con tus sensaciones, imagínate cuando piensas que te han sido infiel, empiezas a tener sensaciones muy heavy, pues son fuertes, son fuertes, tu corazón, te empiezas como a, hostia puta, es como, se siente mal, se siente mal. El caso que ese día me quedé ahí como mal con eso, pero bueno, no tanto. Al día siguiente, el cuarto día, y ya te adelanto que me pasé todo el cuarto día llorando, pero llorando todo el día. O sea, iba a comer y me caían las lágrimas como a un niño desconsolado, que le ha dejado su madre y no lo ha ido a buscar a la guardería. Igual, llorando y comiendo y las lágrimas cayendo así, no podía pararlas. Impresionante. Porque el cuarto día me di cuenta y dije: Hostias, estoy aquí metido, esto que estoy pensando es probablemente mentira. Si fuera verdad, tampoco dice nada de mí, pero me estoy jodiendo por dentro de una manera que se me encoge el corazón al decirlo. Me estoy destrozando por dentro yo, me estoy destrozando por dentro yo. No es Sara, no es el tipo ese que yo crea que ha sido infiel, Da igual si ha sido infiel, da igual si no ha sido infiel, porque yo estoy aquí, me quedan 6 días y me estoy reventando, y estoy llorando, y estoy fatal, y queriendo. Le dije hasta al asistente que si podía llamar por teléfono, me dijo que ni de coña. Pensé en escaparme una de las noches e ir a una casa de al lado a pedir un teléfono, pero no me acordaba del teléfono de Sara. Digo, tampoco me va a servir de mucho, porque no me acuerdo del teléfono. Muy heavy, muy heavy, porque la lucha No fue ese brote psicótico de decir, me ha sido infiel, no me ha sido infiel. No, fue el darme cuenta de que independientemente, porque ella no estaba allí para decírmelo, y aunque me lo dijera, era yo el que me estaba castigando, era mi mente la que me estaba dando con el látigo. Y entonces me metió en un viaje de autodescubrimiento y de ver cómo podía yo valorarme más, cómo podía yo darme cuenta, no darme cuenta porque ya lo sabía, pero es un saber, no es una sabiduría, no es una comprensión. Darme cuenta de que da igual lo que pase fuera, que eres tú al final el que decides cómo lo interpretas, cómo te sientes. Eres tú, no existe lo de fuera. Y sé que lo digo ahora y es como dirás, sí, coño, qué listo Nacho, menuda súper lección de espiritualidad. Pues lo es, lo es cuando lo sientes así, lo es cuando lo sientes así, porque Salí con muchos aprendizajes y bueno, ya llegaremos a la salida, pero empecé a verlo y era como— y llegaba la comprensión, ¿sabes? Y decía, ok, porque veía todas las alternativas, es como es tu mente, ¿sabes? Es como lo sientes y lo ves. Y era como, ok, me ha sido infiel, imagínate que es que sí, yo estoy enamorado de ella, llevo 11 años con ella, si ella no está enamorada de la otra persona, Yo quiero seguir mi relación, por esto no puedo, no voy a dejar mi relación. Y claro, por otro lado, tu mente te dice como, pero estás tonto, pero te ha sido infiel, es una traición, ¿vas a poder confiar en ella? No lo sé, pero pesa más la relación para mí que esto. Si ella dice, no, mira, es que no tal, pues perfecto. Y luego, por otro lado, me decía mi mente también, tu niño dice, pero ¿y cuando se entere de que has estado aquí como un puto niño pequeño con unos celos pensando esto, desconfiando de ella, ¿qué va a pensar de ti? ¿Qué va a pensar de ti? Porque otros hombres no hacen eso, otros hombres están seguros de sí mismos y no piensan esto. Y yo decía, hostia, qué cabrona mi mente, ¿sabes? Me estás dando hostias aquí para el pelo. Y entonces pues de repente te ibas a que decía, no, pues voy a llegar, no digo nada, hago esto, no sé qué, o mira, no, tal, me va a decir que sí, me va a decir que no. Y de todo eso, en las horas de lucidez que tenía en el día, porque yo lo sentía como parte del proceso, que no tenía que acelerarlo, en las horas de lucidez pues entonces conectaba conmigo y decía, ok, Anitxa, no pasa nada. Cuando lo vea ya decidiré. Ahora decido estar bien, me amo. No dice nada de mí esto, es su película. No es bueno, no es malo, es algo que ha sucedido, que si sucede, porque ni siquiera había sucedido, y no tengo que llamar, sabes, no tengo que salir de aquí antes, no tengo que hacer nada. Y me pasé los días llorando, ¿sabes? Llorando mucho. Me pasé los días súper rayado en la cabeza con estos diálogos y con más cosas, ¿no? Porque me salieron más cosas por ahí, pero eran como más pequeñas, ¿no? Y también te ibas a tus otras relaciones. Vi todas mis relaciones analizándolas, ¿sabes? Diciendo, ¿cómo me pasó esto también en otras relaciones? ¿Sabes? Esta sensación, este no valorarme, este poner fuera el foco, ¿no? Es como, me hacen, la gente me hace, me ha traicionado. Sabes, es como, ¿cómo que me ha traicionado? Se puede haber traicionado a ella misma al hacerlo, por si eran sus— Y bueno, y el acuerdo que teníamos pues no lo ha cumplido, ¿no? Pero al final es como, yo en el interior no me he traicionado, porque yo no he sido el que he dicho a Sara, oye, por favor, sedme infiel. No, yo no habría dicho nada de eso. Entonces, no era yo. Es como, bueno, yo lo siento, ha pasado esto, lo tengo que digerir, pero no pasa nada, ¿sabes? No dice nada de mí. Creo que esa es la frase como más grande que me decían, era como: esto no dice nada de mí. Y también el ver que pasados todos esos días, también decir como: esto no dice nada de mí, es mi mente, ha estado diciendo cosas, son mis patrones, mis heridas del pasado, mis memorias celulares. Está bien, ¿sabes? Las amo. Cuesta en el momento, porque cuesta, lo digo ahora mismo y lo siento muy dentro, pero las amo, es que no puedo no amarlas. Y es que mi mente no puedo controlarla, o sea, puedo calmarla, puedo ser ecuánime, puedo decir anicca cada vez que pasan estas cosas, pero no puedo pretender que eso no suceda, ¿sabes? Que mi mente no piense. Es como, ¿cómo haces que tu mente no piense? Tu corazón late y no puedes hacer que no lata, o te mueres. Tu mente no puedes hacer que no piense, lo que puedes hacer es que cuando piense no te lo tomes en serio, ¿sabes? Sea como, OK, gracias, gracias por esa información. Y ya está. Y es ni bueno ni malo, no pasa nada. Entonces, así pasé yo mis 10 días. El último día, que fue muy significativo, el día 10, bueno, yo iba, para que os imaginéis, iba dando vueltas por el patio, que sinceramente parece un poco un patio de una cárcel, porque está como en un valle, digamos, y no tiene mucha, o sea, está como un poco metido así hacia adentro, y a mí me recordaba un poco a un patio de una cárcel. Y yo iba ahí, iba Andando iba haciendo 1, 2, 3, 4, 5. Quedan 1, 2, 3, 4, 5. Así diciéndolo, a lo mejor, yo qué sé, los 20 minutos andando yo iba así, andaba los pasos en el camino y los marcaba, decía: Mira, 1, 2, 3, hasta aquí llevamos. Y lo marcaba con una piedra o con algo, y seguía: 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10. Y entonces miraba para atrás y decía: Ya solo queda de aquí a allí. Y así, o sea, como— Fue muy duro, me sentí— O sea, fue durísimo, fue durísimo. Yo salí de allí, El día 11, el día 10 pedí el móvil. El día 10 por la tarde te permiten hablar y de hecho te juntas ya también chicos y chicas, y es un alivio que flipas. Cuando la primera vez yo conocía, bueno, conocía varias personas al llegar a este Vipassana, y uno de ellos, Adrián, que es de aquí de Málaga también, y conectamos muy bien al principio. Fue como una conexión así muy, no sé, como yo me sentía como si fuéramos almas gemelas, sabes, de que ya nos conociéramos o fuéramos el mismo con otro traje, ¿no? Y entonces, claro, luego ya no puedes hablar. Dormía además muy cerca mía, en una litera arriba, y tú te cruzas con la gente y solo miras a los pies, no miras a los ojos. Entonces, miras a los zapatos o miras abajo, porque te piden que no mires a los ojos. Porque es verdad que mirar a los ojos te reconforta un montón, puedes sentir mucho que estás acompañado. Entonces, no te dejan que lo hagas. Bueno, no es que no te dejen, te piden que no lo hagas. Y al final, cuando ya dicen, oye, a partir de ahora ya podéis hablar, Pues la primera persona que vi fue él y le miré a los ojos, ya se me saltaban las lágrimas solo por mirar a alguien así conocido a los ojos. Y nos fuimos a andar llorando, de alegría, un llorar de alegría de conectar con una persona humana. Te apoyabas mucho durante los 10 días en los otros energéticamente, porque es verdad que mirabas, cuando no te miraban o sin mirar a los ojos, pero le mirabas y le veías comer, o veías a la gente en general y les sentías. También luego lo hablábamos, yo te veía a ti y estabas jodido, y te sentía ahí y te veía llorar y no sé qué. Y no sé, te apoyas energéticamente sin mirarte. Pero cuando por fin el último día te miras, joder, una emoción, no te imaginas, es una alegría, es una alegría que te den tu móvil de nuevo no te da tanta alegría, te lo aseguro, pero ni de lejos. O sea, no, ese contacto humano después y mirarte a los ojos y de haber pasado esos 10 días, haber dormido, Es una sensación, de verdad, que no se puede explicar. No se puede explicar, es impresionante. Es volver a recordar que eres ser humano en ese momento. Y el día 11, que ya te dan el móvil, apañas ahí las cosas y tal, pues yo quise llamar a Sara, le quise mandar un audio, no pude, estaba llorando. Era un llorar de entre alivio entre alegría también de poder hablar con ella, ya no tenía dudas ninguna. Ya se lo conté como algo, pero digo, sé que no, lo sé, pero mi mente en este curso me ha hecho esto. Y ya está, pero sabía que no. Y ella evidentemente me confirmó que era una gilipollez como una casa, pero lo sabía ya y no necesitaba su respuesta ya. Pero quise contárselo, no pidiéndole una respuesta, pero sí para contarle lo que había vivido. Evidentemente. Y estuve como 40 minutos llorando con ella, como un niño, llorando como un niño, 40 minutos seguidos. Casi no podía ni hablar de haberlo pasado tan mal, ¿sabes? Era como— y la gente a veces cuando escucha esto, cuando lo cuento, es como que dicen, hostia, yo no quiero ir al vipassana. Pero no es el vipassana, yo lo pasé mal conmigo, ¿sabes? Es como me dejaron a solas conmigo y lo pasé mal conmigo. Con mi mente. Y doy gracias por ello, pero infinitas, ¿sabes? Infinitas. Me costó 3 días por lo menos volver a la tierra. O sea, estuve aquí en casa y estaba abrazado como un koala a Sara durante 2 días prácticamente, llorando también muchas veces. Cada 2 por 3 me salían ahí las emociones a flor de piel, a flor de piel, y con una calma increíble, ¿no? Como desde una calma, desde una conexión, desde un sentir mis emociones, mis sensaciones que jamás había conocido. Y antes de llegar a Vipassana, meditaba de vez en cuando, pero a lo mejor meditaba 10 minutos, 15, algo así, con música, no sé, alguna cosa guiada. Después de Vipassana, la media de lo que medito al día mínimo son 40 minutos. Y muchas veces te diría que la media es una hora, pero medito muchas veces 2 veces al día, 40 minutos, 40 minutos, 20, 20, depende del día, ¿no? Pero ha sido un continuo todos los días. Es algo que ya no falta en mi día ningún día. Y ahora lo hago un poco diferente, porque utilizo música, sin letra ni nada, pero me pongo una música de una app que tengo que me gusta, que se llama Endel. Y hago eso todas las mañanas, mínimo 30 minutitos estoy, 40 si puedo, otros días una hora. Y ha cambiado un montón, ha cambiado mucho. Para mí, el retiro Vipassana me ha dado una conexión con las emociones, más con las sensaciones y las emociones a través de esto, que yo no tenía. Yo no la sentía, las sensaciones de mi cuerpo, y estaba mucho en el hacer. Y ya había modificado muchas cosas cuando llegué a este primer vipassana, pero me dio un montón de cosas, un montón de cosas. Y el hecho de que se cree ese ambiente sin el móvil, sin leer, sin escribir, sin nada, que no tienes escapatoria, no puedes tener dopamina barata, como digo yo, en Instagram, de ningún lado. Es que sufres un síndrome de abstinencia también, porque no puedes tener dopamina de otra cosa, no hay dopamina, olvídate. La comida, a lo mejor, pero es todo vegetariano, sabores muy normalitos, riquísimo todo, perfecto. De hecho, la organización es la leche en Damm Maneru, en Barcelona, pero que lo será igual en todos porque son como superestándar. Es increíble lo que hizo Goenka o lo que sigue haciendo, aunque no esté con nosotros. Y ostras, no sé, no puedo expresar lo suficiente lo que te animo a que hagas un curso Vipassana. Está claro que acojona, acojona. Yo fui todo confiado en el primer curso, ahora voy al segundo en unos días y voy acojonado. Sí, sí, sí, sí, voy acojonado. No sé qué saldrá o si no saldrá nada y simplemente será conectar tal, pero siempre salen cosas. Salen cosas. Yo, ahí salieron cosas de mis padres, de mi infancia, de— porque tienes 10 días allí sin hablar, sin mirar a nadie, sin leer, sin escribir, solo tu mente, tu cuerpo, tus sensaciones. Ostras, es muy potente, es muy potente. Yo, es de las cosas más potentes que he visto. Y sé que puedes leer libros, por ejemplo, El arte de vivir, muy, muy interesante sobre esto. Puedes ver vídeos sobre vipassana o hacerte una meditación vipassana. No va a ser lo mismo. Está guay que lo hagas, está muy bien, pero claro, 10 días de esta experiencia es la hostia. A mí además me encantaba que en todas las charlas por la tarde, por la tarde-noche, decían: Has cogido 10 días de tu vida, que si además eres padre de familia significan mucho, estás alejado de tu familia, sin contacto con ellos, sin contacto con la gente con la que trabajas, dalo todo. Te decían: No vengas aquí a medias tintas, dalo todo. Haz tu mejor esfuerzo. De hecho, esa frase creo que es de allí, se me quedó súper grabada, da tu mejor esfuerzo. Y yo lo hice, y ahora voy otros 10 días y lo pienso hacer. No sé cómo será, intuyo que será mejor, entre comillas, pero claro, ¿qué es mejor, qué es peor? A Nietzsche, simplemente que pase, experimentarlo. Y bueno, ya os contaré a la vuelta, ya os contaré cómo lo vivo a la vuelta, pero creo que va a ser un viaje interesante porque ha cambiado mucho en mi vida. Han pasado 8 meses, y 8 meses en mí son la hostia. Un mes, cuando yo voy con mi terapeuta Patricia o con mi coach Fernando, y han pasado 2 semanas, a veces es como, pero escucha, ¿cómo has hecho todo eso? ¿Cómo has cambiado tanto estas cosas? O ¿cómo ahora estás en esto y en esto otro? O piensas esto o sientes lo otro. Porque bueno, yo soy así, soy intenso, soy intenso. Aunque este podcast se está quedando cortito, pues son 41 minutos, vamos bien. Y nada, a mí me ha transformado muchísimo. Recomiendo los retiros Vipassana 100%, que te hagas este curso Vipassana de 10 días. Yo el que he hecho ha sido como lo enseña Goenka, y es el que recomiendo. No sé de otros, sé que hay de 6 días, de 3, de otras personas que lo dan, serán magníficos también supongo, pero no lo sé. A mí este formato y cómo lo hacen y desde dónde lo hacen, y ostras, es un regalo, o sea, es un regalo, es un regalo, es un regalo que te puedes hacer increíble. Y me siento guay también contándolo en el podcast y contando todo esto. Hay gente que dice que prefiere no contar nada de Vipassana para que la gente lo descubra, Pero yo creo que está bien que lo veas, porque si ahora tú has escuchado mi historia y dices, oye, pues sí, me atrevo, o sí, me apetece, pues genial. A mí, José, el que me lo recomendó, no me dijo nada de cómo fue su Vipassana, ni de que la gente lo pasara mal o no. No, me dijo que era transformador. Y oye, sirvió, con eso fui. Pero bueno, yo no sentía que fuera así el movimiento para mí, sentía que era más contarte un poco mi visión y todo esto. Así que nada, espero que te haya gustado mucho, espero que lo compartas con más personas. Mi idea con los podcast es que quiero que sean contenidos que se queden para siempre, ¿sabes? Que como que alguien que esté buscando, porque yo busqué después, oye, ¿cómo se vive el Vipassana? Y no encontré vídeos, ni podcast, ni nada. Así que me contaron una experiencia personal, ¿no? Y me gustaría que la gente que se esté pensando ir a Vipassana, o que lo haya oído, pues que pueda escuchar este podcast y decir, ah, mira, pues ahora he sentido a Nacho más de qué es Vipassana, y si ir o no. Porque mi intención es, como dice Ram Dass, que utilizamos las palabras y el lenguaje como excusa y para distraer simplemente a nuestra mente, para que nuestros corazones hablen sin lenguaje. Entonces, creo que aquí mi corazón habla con el tuyo, con tus emociones, con lo que sientes mientras escuchas todo esto, y ahí es donde está la verdadera sabiduría, no en las palabras. Así que nada, mil gracias por haber visto este podcast. No sé si estará ya también en YouTube, pero estamos cerquita de publicarlos en YouTube. Y nada, déjame un review en el podcast, que ayuda a que se posicione el podcast para que más gente lo encuentre. Ayuda también a que sepamos que te está gustando. Y nada, hazlo en Spotify o en Apple, que también está en Apple Podcast. Y nada, espero ver tu review o tu reseña allí, y espero que te haya ayudado mucho. Nos vemos en— bueno, si quieres probar alguna respiración, en respiragratiss.com tienes una respiración mía para probarla. Y en Instagram publico a diario en @oyenacho y suelen ser a veces fragmentos de los podcast, otras veces son carruseles, pero es contenido muy desde el corazón y que te ayuda en cada día. Así que pásate por Instagram, búscame Oye Nacho y sígueme allí también. Así que nada, un abrazo muy grande, gracias, y recuerda: Anicca, Anicca, Anicca. Esto te hará sentido cuando hagas Vipassana. Chao.
Este podcast está patrocinado por el Instituto de Respiración Consciente y quiere regalarte una innorespiración consciente gratis para que puedas acelerar tu despertar con Oye Nacho. No dejes este contenido del podcast en tu mente y bájalo al corazón con esta respiración. Entra en respiragratiss.com, dinos a qué email te mandamos el material gratis y a respirar.

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