Episodio 015 · Despierta con Oyenacho
El arte de ser injodible: Lecciones para cultivar una mentalidad inquebrantable
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Muy buenas, bienvenido a este podcast nuevo que tiene un título que me encanta: cómo volverse injodible. Bueno, esto es un término que escuché a Vishen Lakhiani de Mindvalley y luego lo busqué por internet. Está en la Wikipedia incluso, unfuckwithable, que es como injodible. Y me pareció un término muy interesante porque creo que vamos por la vida dejándonos joder por las situaciones, por las personas a nuestro alrededor, por lo que pensamos incluso nosotros de nosotros mismos. Y creo que hay unos pasos o unas reflexiones que puedes tomar para volverte injodible. Y yo he tenido una semana en la que si no llego a ser injodible, ahora mismo estaba en el hospital ingresado con un ataque de pánico de, no sé, de mil cosas, que estaría hecho polvo. O estaría pensando en, como dice Sara a veces, en irme a trabajar al Mercadona en vez de tener una empresa. Así que nada, en este podcast, como siempre, te voy a hablar muy sinceramente sobre lo que me está pasando y sobre qué es este término injodible y cómo puedes serlo tú. Vamos a ir a ello. Te voy a contar un poco cómo ha sido mi semana para que entiendas de dónde viene este término. Y nada, y creo que este podcast te va a hacer pensar bastante. Llevo toda la semana, o bueno, un par de semanas currando como un cabrón. No sé si esto en tu país donde estés escuchando lo dicen así, pero currando un montón. Estuve, bueno, me fui a un retiro Vipassana que creo que tiene, bueno, tienes el podcast de hace 3 podcasts o 4 podcasts. En ese retiro Vipassana estuve como aislado de la sociedad, porque allí estás en silencio. Voy a cerrar aquí esto para que no nos molesten. Estás en completo silencio, no puedes comunicarte de ninguna manera, estás incomunicado con el exterior. Y yo me fui sabiendo que mi negocio necesitaba atención, sabiendo que había cosas que hacer, que había problemas financieros, que había cambios que hacer en el equipo. Y fue todo un desafío decir, OK, sé que cuando salga va a haber algo aquí que voy a tener que gestionar, porque es muy probable que las cosas que teníamos planificadas y que tenían que salir no vayan a salir. Y bueno, y entré al Vipassana. La verdad que fue maravilloso, porque al ser el segundo Vipassana, noté que pude dejarlo fuera, que pude dejarlo en la puerta. Pero cuando salí, el marrón estaba ahí. Primera cosa para ser injodible es que los marrones, si no los solucionas, van a seguir estando. Y te va a tocar solucionarlos. Así que salí, tuve que solucionarlos, fue una llegada muy brusca porque ya era como no había cash en la empresa para poder seguir funcionando. Bueno, tocó despedir a algunas personas y todo esto es bastante doloroso porque son cosas de los negocios, que al final intentas crecer muy rápido muchas veces y a veces te toca despedir a gente que no puedes mantenerles porque no... No estaba viendo el desarrollo que tiene que haber en la empresa. Y entonces, fue bastante duro hacerlo, creó muchas turbulencias en la empresa, y además yo tuve que, ya me ha pasado más veces, y tuve que meterme en la empresa al 100% y ponerme a escribir copy, escribir emails, escribir los guiones de los vídeos, reestructurar todo lo que no estaba funcionando como tenía que funcionar, y asumir la responsabilidad de decir: Ya está. Es un poco raro porque es como, oye, quita las manos de ahí, que ya me pongo yo. Pero a veces toca. A veces, como propietario del negocio y también como propietario de tu vida, no puedes delegar lo que está pasando. Cuando ves que hace falta, pues hay que tomar las riendas y liderar. Y eso es lo que hice. Pero claro, pasé de haber estado en el Vipassana sin hacer nada, meditando, que ya es mucho también, pero sin tener que hacer nada de trabajo. Antes del Vipassana tampoco estaba trabajando tantas horas. A trabajar como antes, como cuando empecé en este mundo del emprendimiento, y estar, bueno, no sé si 12 horas, pero un montón de horas haciendo todo. Y ahí es donde entra esta habilidad, el ser injodible. Porque fíjate que haciendo eso, he tenido la presión, evidentemente, del dinero, porque había que generar dinero para poder pagar a la gente, para poder pagar las cosas, todo esto. Y trabajar con esa presión, si no eres injodible, Si te dejas afectar por eso, pues empiezas a hacer las cosas mal. Empiezas a hacerlo con el objetivo en mente de generar dinero o con el objetivo en mente de que tienes que pagar a no sé quién. Cuando eres injodible, sabes que ese es el objetivo. Está bien, hace falta ese dinero, hay que generarlo. Perfecto, lo tienes apuntado, tienes tu objetivo puesto. Mira, quiero conseguir este dinero cojonudo. Y lo que haces ahí es que siendo injodible partes eso en diferentes objetivos hasta llegar a qué es lo que puedo hacer yo ahora mismo. Incluso, ¿qué es lo que puedo hacer yo ahora mismo y qué es lo que más apalancamiento tiene de lo que voy a hacer? Y eso es lo que decides hacer. Y conforme estás haciendo esto, se empieza a testar tu capacidad de ser injodible, y entonces empiezas a tener diferentes problemas. En esta semana hemos hecho el lanzamiento de Transforma Más, era superimportante para nosotros este, porque han salido mal otras cosas en los últimos meses, necesitábamos que este saliera bien. Y lo hemos hecho con menos gente, porque tuvimos que despedir a personas, porque se había sobredimensionado el equipo. Y lo hemos hecho con 2 o 3 personas menos, y yo estando ahí supermetido. Entonces, tenía que estar metido en esto, más haciendo los directos, más sosteniendo un poco la energía en la casa, porque evidentemente cuando empiezo a trabajar más, Sara también lo nota, Sara también trabaja, pero no tiene tantas responsabilidades como yo en esta empresa, porque no sabe escribir copy, sobre todo. Y entonces, tienes que ir gestionando el tiempo con tu hijo, el tiempo con tu mujer, Tu mujer, en mi caso, Sara, sin darse cuenta incluso, evidentemente te solicita más atención, se crea ya un poquito más de energías de: ¿Qué pasa, que estás currando demasiado? Y salen patrones antiguos, con el equipo lo mismo, hay patrones ahí que hay como fricción porque las cosas no salen bien, porque les regañas por algo, ¿qué tal? Y entonces, en ese momento es donde mucha gente o se cabrea y a través de la agresividad, manda las cosas o empuja o pone el objetivo. No, no, esto tiene que salir pase lo que pase. O si eres injodible, simplemente dices, ok, ¿cómo puedo dar mi mejor esfuerzo ahora? Y das tu mejor esfuerzo. Dices, desde lo que yo puedo hacer y sabiendo que yo soy el todo. Y esto es, a ver si lo consigo explicar, pero es como saber que todo lo que hay en tu realidad eres tú. Entonces nadie te está haciendo nada y nadie te está obligando a hacer nada. Y esto es un alivio increíble porque te sientes que, ostras, yo estoy haciendo esto porque quiero. Me estoy matando a trabajar porque me da la gana, porque quiero conseguir este objetivo o porque es lo que siento de hacer ahora, que era mi caso, y voy a hacer hasta donde pueda. Había momentos en los que ya estaba que petaba y me temblaba la frente, tenía un tic en el ojo que me pasa cuando tengo mucho estrés, sentía los intestinos con una sensación de inflamación, que justo me pasó antes de mi crisis de los 40, que tuve ahí bastantes problemas en los intestinos. Pero en vez de entrar en pánico y ser jodible y decir, vale, pues no hago nada, no, no, mi cuerpo es lo primero. Decía, no, no, vamos a buscar el camino del medio, como decía Buda. Y decía, ok, ahora me pasa esto. Mira, Sara, tú la respiración. Y ella hacía la respiración. Voy a meditar. Y meditaba. Voy a respirar. Respiraba. Y ya estaba bien. Ok, ya se ha ido el tic. Perfecto, ya ha pasado. Muy bien, vamos a seguir con nuestro mejor esfuerzo. Y seguía con mi mejor esfuerzo. ¿Qué pasa cuando sigues con tu mejor esfuerzo? Pues que ahora, que nos hace mucha gracia, Mercurio está retrógrado, que esto lo dicen hasta en las películas, y eso astrológicamente afecta a las tecnologías. Entonces, hemos tenido problemas tecnológicos, no te puedes imaginar cuántos en esta semana, pero de tener que empezar media hora más tarde los eventos, de que no se nos escuchara, de tener que cortar una parte del evento porque no entraba la gente, porque no nos escuchaban, estábamos entrecortados, de querer poner muchos casos de éxito de personas para que en este lanzamiento la gente viera que funciona, al ser facilitador de respiración consciente, no poder meterlos porque no funcionaba el primer día y el segundo, creo. Y aún con todo y con eso, mantenerte ahí diciendo, ok, ¿qué puedo hacer? Es como, injodible para mí es que en ese momento donde tienes a 1000 personas en un Zoom que no pueden escucharte, que no pueden escuchar a los casos de éxito para que puedan decidir si quieren comprar o no, y solo puedes respirar y decir, OK, sí, esto es lo que está pasando ahora mismo, lo veo. Esta es la realidad ahora mismo de lo que está pasando, pero yo puedo decidir cuál es mi realidad interior. Y yo ahí decidí, decía, vale, ¿qué es lo que se puede hacer? Oye, chicos, ¿se puede hacer esto? No. ¿Se puede hacer esto? No. ¿Se puede hacer esto? No. ¿Qué se puede hacer? Mira, esto, esto. OK, pues ya está, pues hagamos eso, no hay problema. Y eso es lo que hicimos. Y el último día, ya cuando ya hubo tantos problemas, pudimos decidir hacerlo de una manera diferente para que sí que funcionara, teniendo una sala de Zoom en vez de dos. Y fue como, OK, pues venga, una sala de Zoom en vez de dos. Pero en ningún momento empecé a pensar en, esto va a salir mal, esto va a afectar a los resultados. No, de hecho pensaba, mira, lo más probable es que vaya en contra de todo lo que pensamos y esto sea mejor para los resultados. Y en verdad no sabremos si ha sido mejor o peor porque no ha pasado, no lo podemos saber, pero los resultados están siendo buenos. Justo en lo que esperábamos, o mejor de lo que esperábamos. Así que no ha afectado. ¿Por qué no ha afectado? Porque la gente yo creo que veía por la cámara y nos veía a Sara y a mí tranquilos, respirando, mirándonos y diciendo: OK, chicos, esto es lo que hay, esto es lo que podemos hacer, ya está, no pasa nada, somos humanos. Y también es curioso porque durante esta semana, claro, tus amigos tienen patrones que tú mismo les has enseñado y hacen cosas que te que te disparan tus heridas. Y bueno, y tu mujer también, toda la gente que tienes cerca. Y entonces esta semana curiosamente me ha pasado porque he sufrido, no sufrido, pero bueno, para que lo entiendas, de que tus amigos te comparen con otras personas o te digan, no, es que esto no lo haces bien, o mira, es que siempre haces lo mismo. Y he sido capaz de ser injodible en el sentido de que cuando te sucede eso, que alguien te dice cosas que parece una comparación o que parece que te están diciendo, no, tío, es que lo tienes que hacer así en vez de así, No, mira, es que tú no estás bien como eres porque cambias mucho, o lo que sea. Y es como ser capaz de ser injodible y decir: OK, gracias por la información, pero estoy a gusto siendo quien soy. Está perfecto y no tengo nada que cambiar. Cambiaré lo que vaya surgiendo, lo que yo vaya decidiendo, pero que no, que está bien, ¿sabes? Y cuando te comparan dices: Si no existe la comparación. Yo soy una persona única, quiero unas cosas únicas, tengo unos gustos únicos. Y no se puede comparar. Y comparar por los resultados de una persona u otra es totalmente absurdo, porque muchas veces no son ni reales, ni siquiera son reales, son cosas de lo que crees que el otro ha conseguido. Y luego que los resultados es lo de menos. El mundo exterior, y da igual, y el interior, si es que no lo puedes ver, no puedes comparar. Solo puedes vivir tu experiencia, vivir tu vida y respetar a los demás en que vivan la suya. Pero no tienes ni idea. Una persona sin dinero puede ser superfeliz y es su camino de vida. Y es eso lo que tiene que vivir y está perfecto. Uno súper millonario con billones de dólares puede estar con el mismo estado interno, con el mismo tipo de vida que tiene una persona sin un euro. Entonces, compararlos es absurdo. Y esta semana lo he visto, este tipo de cosas, y ha sido como: Mira, fíjate, esto antes me hacía reaccionar, me hacía yo compararme por dentro, y ahora es como: Guay, genial, gracias. Que hagas esa comparación si a ti te sirve. Cojonudo, a mí me da igual, ¿sabes? No tengo esa comparación porque no la veo. Y entonces creo que todo esto, con Sara también, me ha pasado bastante esta semana, que evidentemente hay más estrés en pareja y se nota, estás menos tiempo juntos. Y ser injodible es no tomártelo personal. Es decir, ok, estoy haciéndola menos caso, totalmente culpable, ¿sabes? No pasa nada, responsable más bien. Estoy haciéndola menos caso, estoy haciendo un montón de cosas. No estoy siendo tan cariñoso, pero yo me pregunto y digo: ¿Estoy haciendo mi mejor esfuerzo?
Sí.
¿Requiere ahora mismo mi negocio que yo esté haciendo esto? Sí. ¿Amo a mi mujer y se lo digo y estoy ahí para lo que necesite y le digo: Oye, ¿necesitas más ayuda? Dime, veré cómo lo puedo hacer?
Sí.
Pues ya está, tengo que soltar la responsabilidad. Y si ella está más un poco cabreada, lo que sea, pues está perfecto, es normal, entiendo su cabreo, pero es su mundo, no el mío. Yo tengo que estar en el mío y apoyar todo lo que pueda. Y eso es lo que he hecho, apoyar todo lo que podía. Ser injodible también es, por ejemplo, con Oliver, que he pasado menos tiempo con él. Ahora está desayunando y me ha dicho, venga, graba el podcast y ahora jugamos. Que siempre nos gusta jugar a peleas y cosas de estas. Y ahora vamos a aprovechar que esta semana hemos jugado menos. Y con él, ser injodible es no caer en la culpabilidad y decir, no estoy jugando con él esta semana. Ah, no le he llevado al cole tantos días como le suelo llevar normalmente. fíjate. No, es como decir, ok, está bien, los momentos que estoy con él, estoy con él. ¿Son pocos? Pues son pocos esta semana, no pasa nada. Yo crecí con mi padre trabajando un montón y le quiero un montón y me parece perfecto que lo hiciera y me enseñó mucho el no tenerle tantas horas. Así que no juzgo ya que sea mejor o peor y no me juzgo yo, porque si no, de nuevo, imagínate para ese objetivo, hacer el lanzamiento bien con toda la gente, que todo salga bien, no hubiera salido bien si yo no estaba bien. No hubiera salido bien, es imposible, es imposible. Y otra cosa también que te hace injodible es el no intentar cubrir las expectativas de perfección que los demás tienen o que tú tienes. Cuando te apegas un montón al resultado, mira, yo estoy escribiendo ahora todos los emails del lanzamiento de nuevo, he escrito los vídeos, los scripts de los vídeos, he hecho una barbaridad de cosas que una persona normal no hace porque es casi imposible. Llevo muchos años y entonces por eso puedo hacerlo. Y también porque tengo una capacidad de poner las horas de la leche. Y no he ido a la perfección. A veces me enredaba en eso y me empezaba a ir: Ah, no, mira, mejor así, no, mejor asá. Y veía: Hostia, 20 minutos pensando qué es lo mejor. Se acabó. Voy a poner lo que salga. Y ponía lo que salía. Porque todos nos enredamos a veces. Pero no te puedes dejar enredar ni por tus expectativas de que sea perfecto, ni por las de los demás, que sean como: No, es que esto tiene que ser así. No, es que esto tiene que ser asá. No, no, no. Esto tiene que ser como tú sientas que tiene que ser y dando tu mejor esfuerzo, no mirando a los lados a ver cómo lo hace otro ni a ver cómo tal. No, hay un momento para investigar y está perfecto, y hay un momento para currar. Y en el de currar hay que ponerse el traje de injodible y currar sin expectativas tan altas, haciendo tu mejor esfuerzo. Y como una frase que utilizaba mucho antes, que no sé ni de dónde viene ni dónde la escuché, pero es mejor hecho que perfecto. Y es que es a rajatabla, mejor hecho que perfecto. Otra cosa que te hace injodible, que también me ha pasado justo en la semana pasada, es que llevaba años y años y años, yo qué sé, por lo menos 11, sin ponerme tan malo con amigdalitis como me he puesto ahora hace una semana, justo antes de empezar el lanzamiento, del lunes que era el lanzamiento, y tenía que empezar a hablar en público 5 días seguidos, 4 horas un día, 3 otro día, 2 otro día, 2 otro día. Muchas horas, pues me puse malísimo, con fiebre, tuve que estar en cama 2 días. Y jodible te hace que cuando me pasó esto dije: OK, me acaba de frenar mi cuerpo, me acaba de frenar la vida. Había trabajado mucho esas semanas de antes y me está diciendo que necesito descansar antes del lanzamiento. Así que, chicos, hasta aquí es donde llego. De hecho, estaba intentando hacer cosas de más y dije: No puedo, me rindo. Lo hacéis vosotros. Y acepté las expectativas de que lo hicieran como su mejor esfuerzo que pudieran, sin exigirles más que eso. Y descansé. Y también te hace injodible el que en esos casos no pienses: Uy, esto, claro, esto va a ser porque esto no es lo que yo debería estar haciendo. Yo debería estar haciendo no sé qué y no sé cuántos y tal. Y claro, quizá— No, no, ni quizás ni nada. Eso es que el cuerpo te ha dicho que pares, pues para. No hay que buscarle la razón. Paré los 2 días. Después me empecé a recuperar, antibiótico, todo esto. Y dije, ok, pues ya puedo empezar a hacer cosas. Y empecé a hacer cosas. Y ya está. Pero no le di más significado. Permití que lo que te muestra el universo, la realidad que ves, oye, estás malo, tienes fiebre, no puedes hacer nada, estás pal arroz, pues a descansar. Y eso es lo que hice sin sentirme culpable, sin sentirme culpable. Así que al final te hace injodible estar atento, ver la realidad tal y como es. Te hace injodible no dejar que las expectativas de otros o las comparativas de otros te afecten. Reconocer que tu mundo es tu mundo y que solo lo vives tú y que eres el puto centro del universo. Y todos lo somos. Eres el centro del universo. Si miras para allá, hay la misma distancia en todo el universo hacia ti, la misma distancia que para acá, para allá, para allá. Eres el puto centro del universo. Y tú solo vives tu mundo, el único que lo estás viviendo. Y cada uno tiene el suyo. Así que no puedes dejarte invadir o dejarte joder por lo que otros piensen de ti, o la sociedad exija de ti, o tu pareja exija de ti. No. Tienes que vivir tu vida, tienes que darte cuenta que además todos la vivimos así. Así que con compasión, con inocencia, con todo esto, mirar al resto de personas diciendo: OK, sí, es que te entiendo. Estás en ese traje que te han puesto y tú tienes tu propia vida, tu realidad virtual que estás viviendo. Yo tengo la mía. Y es un puñetero milagro que nos podamos encontrar los dos y hablar del uno al otro diciendo: Hostia, mira lo que me pasa, mira lo que te pasa, y relacionarnos. Es un milagro, es un milagro, es flipante, es flipante que se pueda hacer. Eso sí que es más flipante que ChatGPT o la realidad, la inteligencia artificial, porque somos increíbles, la verdad, es increíble. ¿Y qué más? Ser injodible es no dejarte meter presión por el tema del dinero, que es algo que presiona muchísimo a la gente. Es poder— Yo he hecho todo este lanzamiento sabiendo que es importante que salga bien, pero sabiendo que no pasaba nada, que si no salía bien, pues el lunes pensaría en otro plan. Es como, OK, no ha salido bien, perfecto, ¿sabes? No hay problema. En Vipassana, en uno de los podcast de Vipassana, os contaba los aprendizajes, y uno era, ya no tengo miedo, ahora improviso. Y ya no tengo miedo te libera de tanto, te hace tan injodible que no te imaginas. En la relación de pareja, para mí era uno de mis miedos que tenía. Ay, si mi mujer me deja porque estoy trabajando demasiado. Y lo tenía ahí como muy interno, muy inconsciente. Ahora es como: ya no tengo miedo. Porque no tiene por qué pasar eso. Y si pasara, pues improvisaré. Ya veré lo que hago. Ya está. Es como centrarte en lo que puedes hacer, pero quitarte los miedos. No tener miedo a que salga mal. Haz tu mejor esfuerzo y saldrá como tenga que salir. Evaluarás la realidad. Y actuarás en consecuencia. Y fíjate que cuando lo haces así, en mi caso, es que sale espectacularmente bien normalmente. Y a veces me ha salido mal, pues no pasa nada, no es malo. Es como que digo, vale, pues toca hacer otra cosa y hago otra cosa, no hay problema. Al final creo que estamos aquí no para acumular cosas ni nada, ni siquiera experiencias. Fíjate que yo antes decía, no, he venido aquí a acumular experiencias. Si es que ni siquiera te las vas a llevar las experiencias, solo las vas a vivir. Y eso es lo que tienes, las vives, pero no te las llevas. No hay un USB que vas a poder consultar después de morirte. ¡Qué va! Lo va a consultar la gente que venga al mundo después de ti, que pueda ver lo que tú has hecho, que pueda sentir lo que tú has sentido. Pero tú mismo, sinceramente, yo no conozco a nadie que haya vuelto, pero en mis creencias es como: no, lo siento, Nacho, pero cuando palmes lo verás todo muy rápido en 5 segundos antes de morir. Y después Entrarás ahí a un vacío. Sí que creo y siento que es muy posible que exista la reencarnación. Vamos, que seguro que existe y que te conviertes en otra cosa en este universo, porque al final nada se destruye. Y no sé, serás otra persona, otro animal, lo que sea. No sé, un teléfono móvil. Venga, sería guay, un teléfono Nacho 3.0. Pero no te vas a acordar de lo que pasó en la otra vida. No puedes recuperar eso, no va a estar ahí. E incluso si existiera, que dices, vale, te quedas como un espíritu y estás por ahí flotando y demás. Vas a ser un espíritu que estarás en la memoria de los demás, pero no eres autónomo. Es como, creo que es algo que no estás ahí. Vamos, que yo siento que lo mejor que puedes hacer en esta vida es no apegarte a las cosas y no apegarte tampoco a tus memorias, a tu identidad. Es como, tío, tienes una oportunidad de vivir lo que estás viviendo. Por ejemplo, ahora para mí grabando este podcast, esta es la oportunidad, que no hay más, no hay más. Dentro de 20 minutos ya no la estás viviendo y ya es un recuerdo, que además la mitad de nuestros recuerdos son mentira. Así que lo mejor que puedes hacer es vivir lo que estás viviendo ahora disfrutándolo, sabiendo que es que es esto, no hay otro sitio al que ir, no hay otro sitio al que ir. También lo aprendí en el Vipassana, es como no hay otro sitio al que ir, o sea, lo que estás viviendo es lo que hay y va a ser, es el eterno presente. Así que no busques llegar a otra cosa, conseguir, que si vas a perder, que si vas a ganar. No, vuélvete injodible en el presente sabiendo que esto que vives es único y es lo único que existe. Y tú eres lo único que existe. Los demás, evidentemente, ten compasión, que ellos también están viviendo su película, haciendo su viaje. Pero ten en cuenta que tú eres lo más importante y que ellos existen porque tú existes. Si no, si tú no estás, ellos tampoco les vas a ver. Y no sé si estarán o no, pero para ti no están. Desaparece el mundo, se acaba el universo si tú te acabas. Así que bueno, espero que te haya gustado este podcast. Ha sido bastante improvisado, con bastantes cosas personales. Pero como te decía, mejor hecho que perfecto. Me apetece mucho que en estos podcast me conozcáis más, y más que aprender por lo que digo, que aprendáis por lo que vivo. Mira, suena bastante bien. Y lo viváis vosotros, lo experimentéis. Así que gracias por escucharme en Despierta con Oye Nacho. Si te ha gustado este podcast, compártelo, déjame un comentario también en las preguntas si estás aquí en Spotify. Y nada, nos vemos en Instagram, en @oyenacho. Estoy deseando, porque ahora ya termino de escribir todo este contenido, Y puedo ponerme con el contenido de las redes más, y estoy como loco por empezar a publicar cosas en las redes. Así que atento a mi Instagram, que voy a poner cosas muy chulas. Y nada, y gracias por escucharme como siempre. Un abrazo muy grande. Chao.
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